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EN LAS CUESTAS ARRIBA…

 

    “En las cuestas arriba quiero ver el mulo,

     que las cuestas abajo, yo me las subo”.

     (perdonen la comparación)

 

 

           Este pareado me lo recitaba hace más de treinta años el padre de un amigo mío; un anciano de Cartajima, albañil y analfabeto. Juan, que así se llamaba nuestro hombre, tenía siempre un refrán, un dicho o una vivencia, que aclaraba cualquier duda o pontificaba ante cualquier debate.

 

          Desde entonces, cada vez que me encuentro con “triunfadores” de viento a favor, me acuerdo de mi amigo y sus dichos que reflejan esta triste realidad. Para mi, como recoge el verso, la persona demuestra su capacidad cuando afronta con dignidad y gallardía los momentos difíciles. Ahora estamos en uno de ellos y vemos con tristeza como los “salvadores” nos dejan solos.

 

          Los políticos se empeñan en explicar lo inexplicable y en tergiversar los conceptos, “por si cuela”. Me hacen recordar al militar que justificaba sus fracasos de la siguiente forma: “nuestros ejércitos no se repliegan, damos media vuelta y seguimos avanzando”. Nuestros próceres nos  explican con desparpajo que no estamos peor: no hay crisis, se trata de desaceleración, nos encontramos “menos mejor” (disculpen el palabro).

 

         Mientras, el número de parados crece por momentos y las solicitudes de ayudas a las familias se disparan. Las hipotecas “hambrientas” crean el pánico. Las situaciones desesperadas aumentan de forma alarmante. El INEM, entre tanto, ofrece empleos de “notario, rejoneador o barítono”, (sic). En fin…  una coyuntura difícil. Pero estos son los momentos en que tenemos que dar la talla los hombres de buena voluntad. No podemos despotricar de las instituciones y no aportar nada. Menos predicar y más dar trigo.

 

       Y hablando de cereales. UNA BUENA NOTICIA.  BANCOSOL, el banco de alimentos, cumple en estos días diez años de andadura. Si siempre ha sido necesario y eficaz, en esta situación lo es más que nunca. Miles de personas de Málaga y su provincia se benefician de su gestión que coordina a las instituciones, empresas y voluntarios sensibles. Por otra parte los necesitados le hacen el favor de aceptar su ayuda y colaboración. En la Misa de Acción de Gracias por los diez años de servicio del Banco de Alimentos malacitano, D. Antonio Dorado, nuestro Obispo, nos recordaba una frase de S. Vicente de Paul: “en la medida en que tratéis con mas amor a los pobres, ellos os podrán perdonar”. ¡Cuanta razón llevaba el Santo francés! Los de BANCOSOL entienden la frase y se han puesto las pilas.

          

         También los de a pié tendremos que intentar mejorar la situación actual con nuestra colaboración. Hemos de empezar a dar de lo que nos falta, no de lo que nos sobra. Resumiendo, tenemos que darnos el gustazo de ser solidarios. Y así entre todos subiremos la cuesta… Ya vendrán tiempos mejores. Y los políticos que sigan desacelerándose.

 

        

 

       

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