VIVIR… VIVIR

17 f, 08

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga, 18 de Agosto de 2008

 

m.montescleries@telefonica.net

 

 

GANAS DE VIVIR

 

         Curiosamente, mientras se debate la legalización de la eutanasia, los más directamente implicados en el tema lo tienen muy claro. Lo puedo comprobar personalmente: me quedan diez minutos para ser un “pureta”. Pero para más “INRI”, estoy haciendo un trabajo periodístico sobre los mayores y me paso la mayor parte del tiempo entre integrantes del “segmento de plata”. Y un día tras otro, descubro las ganas de vivir que tienen los que poseen el carnet de identidad con más solera que el Larios 1886. .

 

        En el edificio donde paso mis meses veraniegos, habita desde hace años un hombre que se encuentra totalmente incapacitado. Con suma paciencia, cada mañana su esposa le traslada en un carrito especial desde la cama a la terraza. Una vez adecuadamente instalado en la sombra, dedica cuatro o cinco horas de la mañana a observar cuantos acuden a la playa con una incidencia especial en las mozas de buen ver. Ole sus narices.

 

        Por otra parte convivo a diario con el “noble anciano” que ha inspirado estas letras. Es un “chiquillo” de 82 años con el que comparto la conversación, la amistad y algunas partidas de dominó. De oficio matarife y carnicero, pertenece a una saga de 15 hermanos que han poblado los altos de la Torre de Benagalbón. Sigue labrando su huerta y cultivando las berenjenas que surten los merenderos del Rincón. Pero su minuto de gloria, su ascenso al parnaso, se produjo en cierta visita de sus vecinos a canal Sur. Cuando, como es habitual, presentaron los productos de la tierra, uno de ellos exhibió una ristra de relucientes morcillas. “Las morcillas de Paco Luís”, espetó.

 

       Paco Luís es un “artista de la morcilla”. En los “años difíciles”, cada visita a un médico, un abogado o un notario de alguno de sus vecinos iba acompañada de un presente en forma de “morcilla de Paco Luís”. Tres generaciones de soldados han llenado su maleta de madera de “delicias del cochino” de la matanza de  Paco Robles. Definitivamente es un artista.

 

         Pero lo que más admiro de este hombre es sus ganas de vivir. El mismo se asombra de su vitalidad. No es político pero sabe de la gente. No es rico, pero le sobra el dinero. No es joven, pero le sobran ilusiones. Solo le he descubierto un defecto. Tiene un pánico horrible a la enfermedad. Cuando alguno de sus múltiples amigos y conocidos cae enfermo, se le cambia “la color”, pregunta por ellos pero no los visita. Hay algo en sus ancestros que se lo impide.

    Decía Pablo Picasso: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa… procuro hacerla enseguida”. Estoy con Paco. Cuando no tenga nada que hacer es porque ha dejado de ser.

      Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”. Nos confesaba la gran Ingrid Bergman. Efectivamente, cuando la persona se libera del  parecer, tienen todas las oportunidades de preocuparse solo del ser. De estar más pendiente del espíritu que del cuerpo.

      La buena noticia de hoy nace de mi reflexión sobre los mayores. “Un hombre no es viejo hasta que comienza a quejarse en vez de soñar”. Esta frase de Jhon Barrgemore, (un tipo que no se quién es pero lleva mucha razón), me hace desear que cuando me digan: ¡Que te den morcillas!, contestaré: ¡Pero que sean de Paco Robles! Él no se queja. Sueña con vivir veinte años más. Y lo va a conseguir.

         

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