LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 14 de octubre de 2008

m.montescleries@telefonica.net

 

 

EL MONTE DEL GOZO

 

           Por tercera vez en mi vida he vuelto a contemplar Santiago de Compostela desde el Monte del Gozo. Esta sensación tan solo la pueden compartir conmigo aquellas personas que hayan hecho, y sobre todo, vivido, el Camino de Santiago.  En esta ocasión, más que en otras, iba cargado de problemas, vivencias de todo tipo, futuro por resolver a escala personal etc.  Todo ello agravado por una situación mundial llena de incertidumbre y falta de esperanza.

 

         El peregrino que piensa que la visión de las torres de la Catedral es el final del camino está completamente equivocado. La última etapa que discurre en su mayor parte por terreno urbano tiene un encanto y hondura especiales. Las ruas compostelanas te reciben con  brazos abiertos que se estrechan a medida que te vas acercando a la plaza del Obradoiro donde se elevan alborozados en forma de dos torres que te invitan a penetrar en su seno.

 

        Una vez más, el paisaje y los monumentos son la anécdota, lo esencial, lo más importante, son las personas. Caras de cansancio y de sufrimiento se trocan en semblantes de fe y de esperanza. Oraciones masculladas sin solución de continuidad pero tan llenas de verdad como lejanas de los formularios. El pórtico de la Gloria está en la UVI. Permanece envuelto amorosamente por una especie de burbuja anticontaminante y el peregrino pasa por el con amor y temblor. El recién llegado apenas lo nota. Su mirada es un autentico espejo de un alma llena de esperanza y reconciliación consigo mismo y con la sociedad que se dirige hacía el Apóstol en búsqueda de una respuesta.

 

        Sesenta años después de una peregrinación en la que de miles de jóvenes españoles se dirigieron a la Tumba de Santiago,  los supervivientes de aquella generación, sus hijos y nietos nos reunimos el sábado pasado para dar Gracias a Dios por la maravillosa realidad que nació de aquel viaje: Los Cursillos de Cristiandad. Cientos de miles de españoles han dado sentido a su vida tras revivir la experiencia que aquellos mallorquines realizaron para preparar la peregrinación de jóvenes de 1948. El canto “de colores” ha resonado desde entonces por conventos, casas de ejercicios, hoteles y hasta prisiones primero de España y, posteriormente,  en todo el mundo. La segunda mitad del siglo pasado fue testigo de la presencia de nuevos jóvenes y mayores, hombres y mujeres,  en los templos. Con firmeza y, a veces, demasiada fuerza, proclamaban en voz alta su fe, que les llevaba, y les lleva, a dar razones de su compromiso con el
Evangelio de Jesús al lado de los más necesitados.

 

     2.500 personas de todas las partes de España, llenos de esperanza ante la tarea que nos espera, en una España que algunos quieren apartar de Dios, nos reunimos para proclamar suavemente, sin grandes golpes de efecto, pero desde el fondo de nuestro corazón: “ULTREYA”, más allá. Nos queda mucha tarea que hacer. Transmitir el Evangelio, LA BUENA NOTICIA, a un mundo que la necesita más que nunca. Tenemos que llevar el Monte del Gozo a cuantos nos rodean. Animo, podemos. Tenemos fondos. Si no, recargamos. El  Banco del Amor no pide ni avales ni hipotecas. El interés… El ciento por uno. El cuarto día de este Cursillo ha comenzado.

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