un cofrade distinto
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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga 30 de Marzo de 2009
m.montescleries@telefonica.net
OCHENTA KILOS DE CAFÉ
Dentro de una de las aportaciones recibidas en el Banco de Alimentos de Málaga ha llegado una partida de ochenta kilos de café procedente de una cofradía malagueña. Inmediatamente, mi olfato periodístico, y sobre todo mi búsqueda de buenas noticias, se han puesto en alerta. Una rápida investigación me ha aclarado el proceso de dicha entrega.
Recientemente, los periódicos de Málaga se han hecho eco de la puesta en marcha de una humilde instalación, junto a la Iglesia de Santo Domingo, desde la que se suministran bebidas calientes y bocadillos, todas las noches, de lunes a domingos, a los necesitados. Los voluntarios que han realizado este proyecto, los Ángeles Malagueños de la Noche, han visto como se duplicaba el número de beneficiarios y, milagrosamente, el de los recursos económicos y humanos.
Esta noticia ha llegado a los oídos de un aficionado al “cafelito”. En una visita a la Virgen de Zamarrilla se le ilumina la mente y el corazón. Cruza la calle, entra en un supermercado, tira de cartera y compra ochenta kgs. de café que hace llegar a la cofradía desde el anonimato. Y de allí a Bancosol. Y de Bancosol al puente de los Alemanes. Y suministro de cafelito caliente cada noche para los hermanos desfavorecidos.
La ermita de Zamarrilla, como San Pablo, la capilla del Molinillo y tantos lugares de Málaga donde se veneran las imágenes que desfilan por las calles malagueñas durante la Semana Santa, son lugares en el que muchas personas encuentran el consuelo, el apoyo y la escucha en su soledad, pobreza y desamor. Lo de las procesiones, es una anécdota, un parón, un impasse en un encuentro ininterrumpido, todos los días del año, entre los malagueños y sus imágenes en las distintas advocaciones. Una complicidad basada en la Fe sencilla de un pueblo que la manifiesta de una manera presencial. En un dialogo de velas, lagrimas, flores y promesas.
Los cristianos tenemos que ser los oídos, la boca y sobre todo las manos de ese Jesús de Nazaret y de su Madre, que miran expectantes desde sus imágenes, como sus discípulos asumimos el encargo que nos dejó: ser levadura, sal y luz en la tierra. Y obrar en consecuencia, como lo harían Ellos.
Esto lo ha entendido el hombre bueno protagonista de nuestra Buena Noticia de hoy. El aficionado al café, que no duda en compartirlo con los demás. La rosa roja de Zamarrilla, protagonista de la leyenda, ha tomado un color más oscuro al sumergirse en el café humeante y reconfortador. Una vez más, un cristiano ha captado el mensaje. Dar de comer al hambriento, de beber al sediento y consolar al triste.