PENTECOSTÉS

31 f, 09

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 1 de Junio de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

LA BUENA LECHE

         Creo haber recogido en algún otro comentario la anécdota que voy a referir seguidamente. Fue tan importante para mi “búsqueda”, que  ha quedado profundamente marcada en mi “disco duro”. Cada año, cuando la Iglesia celebra la fiesta de Pentecostés, aparece ante mi mente como si se hubiera desarrollado la semana pasada.

 

         En mi experiencia en Cursillos de Cristiandad, a lo largo de casi 40 años, se me han planteado situaciones que dan para escribir un libro, o dos. Estas situaciones, comprometidas a veces, llegan a su tensión máxima cuando se trata de dar respuesta a temas y situaciones que solo se pueden iluminar desde la Fe. Y si, como es mi caso, mi  fe es tan pobre que tan solo sirve para apaciguar mis dudas, la situación que te plantea alguien que busca a Dios a través de la razón y te pide respuestas claras, se hace a veces delicada.

 

       En esta ocasión, estaban participando en un cursillo un grupo de gitanos que habitaban por entonces en un corralón en calle Martínez Maldonado. No recuerdo sus nombres. Sí, alguno de sus apodos. Entre ellos, el “Tuto” y el “Biencomío”. Después de horas de intento de explicarles el misterio la Santísima Trinidad, con sus coloquios y puesta en común correspondiente, uno de ellos me espetó sin anestesia. “¿Y eso der Espíritu Santo que eh lo que é”? Me encomendé al Espíritu y le contesté sin pestañear: “La güena leche”. Se me quedó mirando de hito en hito y contestó: “ahora lo he comprendío”.

 

     Y yo, también. En ese momento me quedó tan claro lo que es el Espíritu Santo que, a partir de entonces, tengo la certeza plena que es la manifestación de Dios que mejor entiendo. Es la inclinación, procedente de Dios, a amar a todo y a todos. Es la replica, siempre triunfante, del espíritu del bien sobre el mal. Es la BUENA NOTICIA en nuestra vida.

 

     Está claro que es justo lo contrario de la mala leche. Ese concepto, esa forma de vida, que nos quieren inocular desde siempre, aquellos que pretenden que volvamos a ser animales sin sentimientos. Cosas sin corazón. Asesinos de niños, de inocencias, de ilusiones, de buenas intenciones.

 

     Que maravillosa fiesta la de Pentecostés. La venida del Espíritu, en forma de “Güena Leche”, sobre nosotros. Espero, de corazón que nos llegue a todos. Es muy sencillo. Pararse y pensar. El mundo está en nuestras manos. Nuestro pequeño mundo depende de nosotros. Políticos y “religiosos” incluidos. Cuanto tiempo perdido en busca de motas en ojos ajenos que podemos aprovechar en sacar lo mejor de nosotros mismos. Miremos hacía nuestro interior y dejémonos llenar de nuevo por lo que mamamos de nuestras madres. Afecto, dedicación y sonrisas.

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