una bonita historia
5 f, 09
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga 6 de julio de 2009
m.montescleries@telefonica.net
RIÁN
Según nos dicen los conocedores de la lengua árabe, Rián, significa “la puerta del Paraíso”. Este es el nombre que han decidido sus familiares ponerle a la personita de 1.400 Kg. nacida hace unos días en Madrid.
Este niño, que, según la aseveración “científica” de la Ministra, dado el tiempo de embarazo de la madre, no sabríamos determinar si era persona, animal o cosa, se ha convertido en un canto a la esperanza. Un motivo para vivir y seguir luchando. Su padre y su abuela, que se ha venido a España desde Marruecos para hacerse cargo de su crianza, tienen un proyecto común por el que continuar en la brecha. Rián es ese niño rescatado de una muerte segura por la pericia de los facultativos, que decidieron hacerle la cesárea a su madre. Un éxito que me ha permitido seguir confiando en la medicina, cuyo fin primordial es salvar y favorecer la vida.
Dalila, su madre, ha fallecido víctima de una enfermedad rara, oscura, y mal tratada desde el principio. Como todas las enfermedades. Dalila, que asì se llamaba la victima de esta pandemia, ha debilitado al Sansón de la muerte creando vida. Ya se encuentra en su cielo, en el valle de las huríes, a pesar de ser madre. Ha traspasado “la puerta del Paraíso”. Ha sido recibida con los brazos abiertos por su Dios, que es mi Dios. Ha dejado atrás un mundo difícil, atravesado, lleno de incomprensión y de ignorancia.
Mientras tanto, aquí, nos esforzamos en encontrar culpables y en evadir responsabilidades. Los médicos lo han hecho lo mejor que pueden y saben. De eso tengo la completa seguridad. Los políticos prometen que “nunca mais” y mientras, Rián, lucha por terminar de madurar en el vientre de alquiler de la incubadora. No se ha visto ni una foto, ni han hecho ninguna declaración los sanitarios que le ayudaron a nacer y que le están “poniendo en luz” en estos momentos. Desde aquí mi más cariñosa felicitación. Quizás la belleza de la vida no es noticia.
Decía Tagore: “Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre”. Rián es un canto a la esperanza, una respuesta clara a muchos “especialistas en clasificación de las especies” y un motivo excelente para creer en la humanidad. Entre tanto los “asesores” calientan a los familiares en busca de un porcentaje. La vida y la muerte siguen. Benditos sois, Dalila y Rian.