La buena suerte
25 f, 11
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
m.montescleries@telefonica.net
Málaga, 26 de Diciembre de 2011
LA SUERTE
A lo largo de estas fechas, el común de los mortales inicia todas sus conversaciones con el socorrido tema de la buena o la mala suerte. Gente que no cree en nada apela a toda clase de exorcismos y rituales para conseguir que el décimo de lotería adquirido salga premiado en el sorteo de Navidad o en el próximo del niño. Mi padre, después de comprar el décimo y llevarlo a Santa Gema, decía aquel refrán que encierra tanta verdad: “la mejor lotería es el trabajo y la economía”. Barruntaba que iba a seguir igual de “medio tieso”. El que no se conforma es porque no quiere.
Como mis lectores saben, me he pasado varios días en una cama de hospital sometido a una operación de rodilla. El día 22, el del sorteo de Navidad, a la hora en que los niños de San Ildelfonso (me gustaría saber quién los elige y los empareja) cantaban los premios, me estaban concediendo a mí el más preciado: Puede irse a su casa.
Podrán entender todos los que han estado hospitalizados la situación sicológica de un enfermo ocasional que ve llegar la Nochebuena entre personal sanitario y sueros. En esos momentos se valoran los pequeños detalles con que te premia la vida; el beso del amigo que intuías distante, la llamada del nieto, el cariño de la esposa, la dedicación de los hijos, el maravilloso trato de todo el personal del Hospital Clínico, las sonrisas cómplices de los rehabilitadores y tantas y tantas cosas.
En esos momentos descubres al Dios vivo que habita dentro de todos los seres humanos y que aparece en cuanto rascas la cáscara con que nos acorazamos. En ese momento no tienes más remedio que sentir a ese Dios cercano y desconocido, agradecerlo y sobre todo, descubrir que cualquiera puede, y debe, servir de emisario del mensaje de Buena Voluntad para todos los demás.
Hoy termino con la única Buena noticia: PAZ EN LA TIERRA A TODOS LOS HOMBRES, A LOS QUE AMA EL SEÑOR. Muchas felicidades. Tenemos mucha suerte. Hay Quien se preocupa de nosotros. Una vez más, ha vuelto a nacer en nuestros corazones.