JORGE BUCAY
27 f, 09
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga 28 de Septiembre de 2009
m.montescleries@telefonica.net
POR FIN UN BUEN PROGRAMA DE TELEVISIÓN
Llevo toda mi vida debatiendo sobre la calidad de la Televisión. Mi tesis consiste en que no hay televisión mala, sino malos programas. Mientras, los “expertos” se empeñan en querer demostrar que los “malos” son los espectadores. Estiman que el “homus televisivo” rebusca con avidez entre la tele-basura. Los argumentos que plantean los teóricos de la TV. se basan en la posibilidad de elegir; en la “libertad del mando a distancia”. Eso es una falacia como tantas otras. Si en el colegio, todos los profesores se empeñaran en decirnos que dos más dos suma tres, los niños acabarían por creérselo. Si todo el mundo magnifica el aborto, declarándolo la panacea universal de nuestra “civilización”, acabaremos por querer abortar hasta los que no nos podemos quedar embarazados.
Los programas buenos de Televisión gustan a todo el mundo. Un ejemplo lo tenemos con “Cuéntame” con tantos años de programación. A mi, que me apasiona el fenómeno televisivo, se me alegraron las pajarillas días atrás viendo la vuelta a las parrillas del programa de Jesús Quintero: “Ratones coloraos”. Un magazine clásico con todos sus ingredientes.
Mi buena noticia de hoy me la proporcionó el espacio que programaron esta semana; un gran presentador, con un monólogo de entrada y otro de salida geniales. Una entrevista y actuación de Luz Casal soberbias. Un ministro que sabía lo que decía. El clásico gaditano con ángel y, como colofón, una entrevista en profundidad a un médico argentino: Jorge Bucay. Esta entrevista nos deparó un cuarto de hora de antología. Le pudo, de largo, el entrevistado al entrevistador. Aunque todo estaba pactado y ensayado, -al menos, eso intuyo yo-, no se notó en absoluto. El diálogo fue fresco, se dijeron cosas y nos hicieron pensar. El cuento y la frase de remate fueron extraordinarios. Conclusión: un programa que forma, informa y entretiene. Enhorabuena al “loco”. Para mí, se ha ganado la placa que tiene en la Facultad de Comunicación. Ojala no se malee. Que a veces la lía.
Cuando sea mayor, voy a hacer programas como ese.
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga 24 de agosto de 2009
m.montescleries@telefonica.net
UN HOMBRE CORRIENTE
-Soy creyente a mi estilo. Hace poco exclamé ¡Ay Dios mío!…-
Esta frase fue la que más me impactó de la conversación que mantuve la otra mañana con el Sr. Juan. Desde que lo vi, ya hace varios años arrastrar, con cortos pero veloces pasos, el carrito de la compra del supermercado mientras acompañaba a su esposa; cuando le vi convertirse en un improvisado camarero para echar una mano en el centro de mayores; cuando se ofrecía para traer “provisiones” del estanco cercano; desde que le observé a fondo, intuí que se trataba de un pequeño gran hombre.
Juan es una reedición del malogrado actor Alfonso del Real. Solo que ha nacido 20 años después. Vino al mundo en Extremadura en un parto doble, realizó su primer viaje en busca del futuro debajo del asiento de uno de aquellos trenes de madera y carbonilla. Una vida de trabajo y pobreza digna, le embarcó junto a una malagueña, la que todavía comparte su existencia, a una aventura londinense que duró el resto de su vida laboral. Un montón de años en una empresa de preparación de conservas vegetales, compaginada con la regencia de una portería (del estilo de la serie británica “arriba y abajo”) le permitió criar y dar estudios a dos hijos “british” que han llevado una vida mucho más confortable que la suya. Mientras, su hermano gemelo, triunfaba como cocinero en un gran hotel londinense.
Como tantos otros españoles su trabajo y dedicación le ha permitido acceder a una pequeña fortunita. Un piso en Málaga. Una casita en la costa malagueña y unos fondos en “algún lugar” que le han permitido casar a sus hijos, uno de ellos en ¡Australia! con la consiguiente aventura viajera. Hoy por hoy: a vivir de las rentas y de una bien cimentada jubilación.
Otro español más que tuvo que dejar familia y país para correr la aventura de los nuevos horizontes. Estoy seguro que Juan, como buen extremeño, se habría embarcado en los siglos XV y XVI rumbo a las Américas. Y habría triunfado. Porque Juan ha pesar de los años en el extranjero sigue siendo español por los cuatro costados. El respeto y la educación, mamados en la cuna, le hace ser humilde y servicial, mantiene las distancias adecuadas desde el tratamiento de Vd. a jóvenes y a mayores. Un ejemplo para todos.
En esta buena noticia de hoy, he querido rendir un homenaje a tantos hombres de la generación de la posguerra que han tenido que “bailar con la etapa mas fea” de las últimas generaciones”. JUAN PÉREZ ALGABA y su esposa DORA, son personas admirables y admiradas, respetables y respetadas.
Un remanso de paz entre tanto “Friki”, “merdellón” y “chusmeta” que son objeto de culto y veneración por los medios de difusión en nuestros días.
El Sr. Juan, mantuvo una larga conversación conmigo desde la distancia pero con amabilidad. Se fue “viniendo arriba” poco a poco pero manteniendo el tipo. Solo se quebró su voz en un momento cuando mencionó una reciente enfermedad de su esposa. -¿Qué voy a hacer yo solo?- me decía con voz trémula. En ese momento le pregunté por sus creencias y me dijo. –Claro que creo en Dios, en el momento que mi mujer estaba ingresada recurrí a El. Entonces proclame: ¡Ay Dios mío!- que yo traduzco. ¡Hay Dios, que es mi última esperanza! Y la mía, y la de todos. Buen tipo el tal Juanito.
Hoy he escrito de Juan, otros lo hacen de Belén Esteban y Jaime Ostos. Hay gente “pa tó”.
un cofrade distinto
5 f, 09
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga 30 de Marzo de 2009
m.montescleries@telefonica.net
OCHENTA KILOS DE CAFÉ
Dentro de una de las aportaciones recibidas en el Banco de Alimentos de Málaga ha llegado una partida de ochenta kilos de café procedente de una cofradía malagueña. Inmediatamente, mi olfato periodístico, y sobre todo mi búsqueda de buenas noticias, se han puesto en alerta. Una rápida investigación me ha aclarado el proceso de dicha entrega.
Recientemente, los periódicos de Málaga se han hecho eco de la puesta en marcha de una humilde instalación, junto a la Iglesia de Santo Domingo, desde la que se suministran bebidas calientes y bocadillos, todas las noches, de lunes a domingos, a los necesitados. Los voluntarios que han realizado este proyecto, los Ángeles Malagueños de la Noche, han visto como se duplicaba el número de beneficiarios y, milagrosamente, el de los recursos económicos y humanos.
Esta noticia ha llegado a los oídos de un aficionado al “cafelito”. En una visita a la Virgen de Zamarrilla se le ilumina la mente y el corazón. Cruza la calle, entra en un supermercado, tira de cartera y compra ochenta kgs. de café que hace llegar a la cofradía desde el anonimato. Y de allí a Bancosol. Y de Bancosol al puente de los Alemanes. Y suministro de cafelito caliente cada noche para los hermanos desfavorecidos.
La ermita de Zamarrilla, como San Pablo, la capilla del Molinillo y tantos lugares de Málaga donde se veneran las imágenes que desfilan por las calles malagueñas durante la Semana Santa, son lugares en el que muchas personas encuentran el consuelo, el apoyo y la escucha en su soledad, pobreza y desamor. Lo de las procesiones, es una anécdota, un parón, un impasse en un encuentro ininterrumpido, todos los días del año, entre los malagueños y sus imágenes en las distintas advocaciones. Una complicidad basada en la Fe sencilla de un pueblo que la manifiesta de una manera presencial. En un dialogo de velas, lagrimas, flores y promesas.
Los cristianos tenemos que ser los oídos, la boca y sobre todo las manos de ese Jesús de Nazaret y de su Madre, que miran expectantes desde sus imágenes, como sus discípulos asumimos el encargo que nos dejó: ser levadura, sal y luz en la tierra. Y obrar en consecuencia, como lo harían Ellos.
Esto lo ha entendido el hombre bueno protagonista de nuestra Buena Noticia de hoy. El aficionado al café, que no duda en compartirlo con los demás. La rosa roja de Zamarrilla, protagonista de la leyenda, ha tomado un color más oscuro al sumergirse en el café humeante y reconfortador. Una vez más, un cristiano ha captado el mensaje. Dar de comer al hambriento, de beber al sediento y consolar al triste.
Un palio polémico
22 f, 09
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga 23 de Febrero de 2009
m.montescleries@telefonica.net
CORONA DE SOLIDARIDAD
Cuando el diablo no tiene nada que hacer, amarra moscas con el rabo. Este dicho popular se ha hecho realidad durante la última semana de manera muy especial en nuestra Málaga. Con la que está cayendo, tanto los medios, como la sociedad que es informada -y a veces, desinformada- por los mismos, se han conmocionado por una aportación económica del Ayuntamiento, prevista en los presupuestos, a dos cofradías, una malagueña y otra jiennense.
Mientras, las hermandades malagueñas, de forma lo mas callada posible, siguen dedicando parte de sus ingresos a intentar sobrellevar la delicada situación económica por la que están pasando muchas familias. Tanto la vocalía de caridad de la Agrupación, como las cofradías a escala particular, siguen metiendo el hombro en el trono del infortunio y la pobreza que sustenta a tantos Cristos vivos que nos rodean.
Sin ir más lejos, la Cofradía de los Estudiantes, ha dejado para mejor ocasión la renovación de las túnicas de los nazarenos y la confección de una nueva corona para la Virgen de Gracia y Esperanza. Y ha dejado un cheque en Bancosol entre otras cosas. La cofradía de la Crucifixión, incardinada en uno de los barrios más pobres de Málaga no ha dudado en repartir una buena aportación económica entre dos instituciones de ayuda directa a los más desfavorecidos.
Dos ejemplos de los muchos que podíamos reflejar en estos momentos. Hace años, a este humilde “junta letras”, le costó un gran disgusto el manifestar públicamente en la cofradía a la que pertenecía, y pertenece, su idea sobre la jerarquía de valores de una hermandad. Estas, nacieron para atender a los pobres de los distintos gremios y para dar culto y procesión a sus imágenes. El secreto está en la y. En estos momentos, tenemos una Semana Santa maravillosa que puede aguantar con los enseres que tiene y así lo han entendido los cofrades. Y obran en consecuencia.
La buena noticia de hoy es que los hermanos de las cofradías están comprando coronas de solidaridad, en forma de garbanzos y leche para los niños. Por otra parte, el Ayuntamiento tiene que cumplir sus compromisos asumidos en mejores tiempos, pero todo se puede negociar. Lo pueden dejar para mejor ocasión, o quizás, los casi treinta mil euros sirvan para crear treinta salarios que palien (tapen con el palio del trabajo) el paro de algunas criaturas. Por cierto, me gustaría saber cuanto hay presupuestado este año para el Carnaval, el capote de paseo de la feria taurina, etc., etc. El que esté libre de pecado… Mucha demagogia y pocas soluciones. Pero mientras hablamos de esto, no pensamos en otras cosas.
VIVIR… VIVIR
17 f, 08
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
Málaga, 18 de Agosto de 2008
m.montescleries@telefonica.net
GANAS DE VIVIR
Curiosamente, mientras se debate la legalización de la eutanasia, los más directamente implicados en el tema lo tienen muy claro. Lo puedo comprobar personalmente: me quedan diez minutos para ser un “pureta”. Pero para más “INRI”, estoy haciendo un trabajo periodístico sobre los mayores y me paso la mayor parte del tiempo entre integrantes del “segmento de plata”. Y un día tras otro, descubro las ganas de vivir que tienen los que poseen el carnet de identidad con más solera que el Larios 1886. .
En el edificio donde paso mis meses veraniegos, habita desde hace años un hombre que se encuentra totalmente incapacitado. Con suma paciencia, cada mañana su esposa le traslada en un carrito especial desde la cama a la terraza. Una vez adecuadamente instalado en la sombra, dedica cuatro o cinco horas de la mañana a observar cuantos acuden a la playa con una incidencia especial en las mozas de buen ver. Ole sus narices.
Por otra parte convivo a diario con el “noble anciano” que ha inspirado estas letras. Es un “chiquillo” de 82 años con el que comparto la conversación, la amistad y algunas partidas de dominó. De oficio matarife y carnicero, pertenece a una saga de 15 hermanos que han poblado los altos de la Torre de Benagalbón. Sigue labrando su huerta y cultivando las berenjenas que surten los merenderos del Rincón. Pero su minuto de gloria, su ascenso al parnaso, se produjo en cierta visita de sus vecinos a canal Sur. Cuando, como es habitual, presentaron los productos de la tierra, uno de ellos exhibió una ristra de relucientes morcillas. “Las morcillas de Paco Luís”, espetó.
Paco Luís es un “artista de la morcilla”. En los “años difíciles”, cada visita a un médico, un abogado o un notario de alguno de sus vecinos iba acompañada de un presente en forma de “morcilla de Paco Luís”. Tres generaciones de soldados han llenado su maleta de madera de “delicias del cochino” de la matanza de Paco Robles. Definitivamente es un artista.
Pero lo que más admiro de este hombre es sus ganas de vivir. El mismo se asombra de su vitalidad. No es político pero sabe de la gente. No es rico, pero le sobra el dinero. No es joven, pero le sobran ilusiones. Solo le he descubierto un defecto. Tiene un pánico horrible a la enfermedad. Cuando alguno de sus múltiples amigos y conocidos cae enfermo, se le cambia “la color”, pregunta por ellos pero no los visita. Hay algo en sus ancestros que se lo impide.
Decía Pablo Picasso: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa… procuro hacerla enseguida”. Estoy con Paco. Cuando no tenga nada que hacer es porque ha dejado de ser.
“Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”. Nos confesaba la gran Ingrid Bergman. Efectivamente, cuando la persona se libera del parecer, tienen todas las oportunidades de preocuparse solo del ser. De estar más pendiente del espíritu que del cuerpo.
La buena noticia de hoy nace de mi reflexión sobre los mayores. “Un hombre no es viejo hasta que comienza a quejarse en vez de soñar”. Esta frase de Jhon Barrgemore, (un tipo que no se quién es pero lleva mucha razón), me hace desear que cuando me digan: ¡Que te den morcillas!, contestaré: ¡Pero que sean de Paco Robles! Él no se queja. Sueña con vivir veinte años más. Y lo va a conseguir.
Corpus Christi
26 f, 08
HABÍA TRES JUEVES…
-
Me van a permitir que me ponga nostálgico. Si otros no paran de darnos la tabarra con la dichosa memoria histórica, uno también tiene derecho de vez en cuando a echar una miradita atrás.
Cuando éramos niños, esperábamos con ilusión la llegada de uno de aquellos tres Jueves que relucían más que el sol. Éste, era muy especial. El día del Corpus servía como punto de partida del verano. Se abrían las heladerías de la época: Mira, Lauri, La Veneciana y algunas otras. Los niños estrenábamos la ropa de verano “la de los domingos”. Nos habían pertrechado con unas sandalias blancas de suela de “tocino” en Segarra, las que a lo largo del día perdían su albor al enredarse en las juncias y demás tiras vegetales que alfombraban las calles del recorrido de la procesión. Era reglamentario hacerse una foto familiar (alguna guardo todavía) ante el Monumento
-
erigido para el caso ante la estatua de Larios. El fotógrafo, -creo que era el padre de los Griñán, que aún siguen maquina en ristre-, tomaba nota del nombre de los retratados en una libreta de gusanillo y, previo pago de una señal, se comprometía a entregar las copias en aquél mismo lugar días después.
-
Las calles además de alfombradas estaban cubiertas por toldos. Unos rústicos trozos de muselina morena, cruzados por unos cordeles que se amarraban a los balcones de los segundos pisos daban sombra, o por lo menos sensación de ella, a los participantes en la procesión, a los espectadores -que eran muchos más- y a la sufrida guarnición de Málaga que cubría carrera. Tanto los “pisahormigas” del Regimiento de Infantería Aragón 17, como los “gurripatos” del Sector Aéreo, estaban formados a lo largo de las calles que recorría la procesión desde primera hora, con los consiguientes desmayos fulminantes, algunos, fingidos para escaquearse (circunstancia que me consta), y otros, provocados por el calor, la ropa y el correaje (propios para asaltar el cartel de invierno en Moscú).
-
Era un día precioso. La gente lo disfrutaba, especialmente los niños. Confeccionábamos una porra de las tiras vegetales cogidas del suelo con la que terminábamos de convertir la ropa blanca en una especie de helado de menta y nata. Los mayores vestían sus mejores galas. Los hombres, (no demasiados), de traje y corbata, participaban dentro de la procesión.Mi buena noticia de hoy se basa en que yo les puedo contar esta imagen, recuperada de mis recuerdos, a mis nietos. Este año, he podido vivir el día del Corpus en Álora, en pleno Valle del Guadalhorce. Una preciosa Celebración en una monumental Iglesia con “una buena entrada”. Y lo que me causa más ilusión: con la asistencia de medio centenar de niños que han tomado la Primera Comunión esta primavera y que hoy participaban en la Fiesta con sus mejores galas. En los alrededores de la plaza, los balcones estaban engalanados al paso de la Procesión y altares perfectamente adornados señalaban el lugar de la celebración de las Estaciones. Mi buena noticia de hoy, es que se siguen celebrando Procesiones del Corpus –aunque sea en Domingo- en todas las ciudades y pueblos de una España que, a la fuerza, nos quieren convencer de que está de espaldas a Dios. Con mujeres dentro de la misma y sin soldados en la calle. Algún joven de hoy se lo podrá contar a sus nietos.Ya no hay tres Jueves en el año que relucen más que el sol. Ahora tenemos que celebrar en Andalucía el Corpus en Domingo (menos en Granada y Sevilla, han tenido más suerte). Se ha celebrado maravillosamente, con mucho público, y eso que algún espabilado malagueño lo ha hecho coincidir este año con una carrera popular y otras cositas. Menos mal que no ha ganado el “chiquilicuatre” en Eurovisión. ¡Que domingo nos hubieran dado los “progres”! Porque no se si conocen la efeméride: hoy es el día mundial de los “frikis”. No es broma. Es triste. Espero que alguien recuerde dentro de cincuenta años un Domingo de mayo sin sol pero con la presencia de Dios por las calles.
-
Las niñas salían vestidas de comunión; de largo, si la habían tomado ese año, y de corto, si había sido años anteriores. (Las madres les habían acortado la falda oportunamente para aprovechar).
-
Los más significados de la Adoración Nocturna o de Acción Católica llevaban un palio de una forma poco garbosa. Su paso a duras penas coincidía con el del Obispo que transportaba la Custodia. Alrededor del Prelado desfilaba un enjambre de curas y seminaristas. La gente se arrodillaba al paso del Santísimo. Mientras, por una rustica instalación de sonido alguien entonaba, más bien desentonaba, las canciones propias del día y el suceso. Las mujeres, que habían presenciado el paso de la Procesión, se iban arracimando detrás hasta llegar a la Catedral. Era un día grande.
Un dicho del pueblo
18 f, 08
m.montescleries@telefonica.net
EN LAS CUESTAS ARRIBA…
“En las cuestas arriba quiero ver el mulo,
que las cuestas abajo, yo me las subo”.
(perdonen la comparación)
Este pareado me lo recitaba hace más de treinta años el padre de un amigo mío; un anciano de Cartajima, albañil y analfabeto. Juan, que así se llamaba nuestro hombre, tenía siempre un refrán, un dicho o una vivencia, que aclaraba cualquier duda o pontificaba ante cualquier debate.
Desde entonces, cada vez que me encuentro con “triunfadores” de viento a favor, me acuerdo de mi amigo y sus dichos que reflejan esta triste realidad. Para mi, como recoge el verso, la persona demuestra su capacidad cuando afronta con dignidad y gallardía los momentos difíciles. Ahora estamos en uno de ellos y vemos con tristeza como los “salvadores” nos dejan solos.
Los políticos se empeñan en explicar lo inexplicable y en tergiversar los conceptos, “por si cuela”. Me hacen recordar al militar que justificaba sus fracasos de la siguiente forma: “nuestros ejércitos no se repliegan, damos media vuelta y seguimos avanzando”. Nuestros próceres nos explican con desparpajo que no estamos peor: no hay crisis, se trata de desaceleración, nos encontramos “menos mejor” (disculpen el palabro).
Mientras, el número de parados crece por momentos y las solicitudes de ayudas a las familias se disparan. Las hipotecas “hambrientas” crean el pánico. Las situaciones desesperadas aumentan de forma alarmante. El INEM, entre tanto, ofrece empleos de “notario, rejoneador o barítono”, (sic). En fin… una coyuntura difícil. Pero estos son los momentos en que tenemos que dar la talla los hombres de buena voluntad. No podemos despotricar de las instituciones y no aportar nada. Menos predicar y más dar trigo.
Y hablando de cereales. UNA BUENA NOTICIA. BANCOSOL, el banco de alimentos, cumple en estos días diez años de andadura. Si siempre ha sido necesario y eficaz, en esta situación lo es más que nunca. Miles de personas de Málaga y su provincia se benefician de su gestión que coordina a las instituciones, empresas y voluntarios sensibles. Por otra parte los necesitados le hacen el favor de aceptar su ayuda y colaboración. En la Misa de Acción de Gracias por los diez años de servicio del Banco de Alimentos malacitano, D. Antonio Dorado, nuestro Obispo, nos recordaba una frase de S. Vicente de Paul: “en la medida en que tratéis con mas amor a los pobres, ellos os podrán perdonar”. ¡Cuanta razón llevaba el Santo francés! Los de BANCOSOL entienden la frase y se han puesto las pilas.
También los de a pié tendremos que intentar mejorar la situación actual con nuestra colaboración. Hemos de empezar a dar de lo que nos falta, no de lo que nos sobra. Resumiendo, tenemos que darnos el gustazo de ser solidarios. Y así entre todos subiremos la cuesta… Ya vendrán tiempos mejores. Y los políticos que sigan desacelerándose.
FELICES PASCUAS
23 f, 08
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES m.montescleries@telefonica.net EL NAZARENO DE LA VELETA Hace años descubrí la figura de un nazareno ubicada en el lugar menos imaginable. Una mañana, mientras pasaba por el puente de la Esperanza con dirección al Perchel, observé que una ráfaga de viento hizo moverse la veleta que remata la Basílica de la Esperanza. Jamás había reparado en que los diseñadores de la misma, en vez de utilizar la consabida flecha que indica la dirección del viento, habían instalado la figura recortada de un nazareno con su vela y todo. En su día, redacte un artículo que hablaba del ingenio de quien había decidido dicho detalle. Esta Semana Santa, el nazareno-veleta me ha hecho pensar. El nazareno, -el personaje más sencillo y anónimo de la Semana Santa-, está inmerso en una sociedad, religiosa y laica, que le bombardea con ideas y decretos, con verdades a medias y modas que alteran los modos. El cofrade anónimo está sujeto a los avatares de los vientos ideológicos y culturales que le zarandean y le hacen cambiar de dirección constantemente. El nazareno de a pie, (otro pajarito frito de los míos), hace menos de un mes, escuchaba como unos y otros se desmarcaban del Evangelio mientras ofrecían un mundo basado en unos criterios lejanos del mismo. El nazareno de vela, observa con estupor como participan activamente en los actos, se le imponen medallas y prebendas y reclaman como algo suyo, un híbrido entre lo cultural y lo religioso, la conmemoración de la pasión y muerte de Jesucristo aquellos que un mes antes le negaban el pan y a la sal a las normas y criterios evangélicos. Con… mucha cara. El cofrade se transforma durante esta semana. Se pone un traje oscuro, una mantilla o una túnica, y se convierte en el más enfervorizado de los creyentes. No tiene horas ni cansancio. Llora ante sus titulares, a los que piropea con palabras que no son de su vocabulario. Sigue a sus imágenes con velas, ojos tapados y pies descalzos. Participa poco de los Oficios… porque eso es otra cosa. Llena los establecimientos hosteleros, aunque su economía pegue otro batacazo. El nazareno resiste todos los vientos. Es de hierro forjado. Su corazón permanece fuerte. Sus sentimientos están firmes. Lo ha mamado en la leche de sus mayores. El Viernes Santo, de buena mañana, mientras los sufridos quiosqueros terminaban de instalar sus puestos de limones “cascarúos”, “cañadú” y agua fresca en la calle de la Amargura, me precedía en el camino del Vía-Crucis que serpentea por el monte Calvario, una mujer de mediana edad acompañaba por un hombre y una anciana. Ambos la sujetaban amorosamente para evitar cualquier accidente. Iba descalza y con los ojos tapados. No sé si pedía o daba gracias. Es igual. Se acercaba a la Pasión de Cristo y la compartía. Un anciano que subía trabajosamente, que denegó con firmeza mi ayuda para subir los últimos escalones, desgranaba fervorosamente un Via-Crucis. Cuando llegaban a la Capilla del Calvario se encontraban con una imagen de un Cristo yacente y callado que hablaba con su dolor. Cuanto me hubiera gustado acercarme a los dos e interesarme por sus problemas… El maldito respeto humano. La otra Semana Santa. El nazareno de la veleta necesita urgentemente que se le aclaren los vientos. Los laicos y los religiosos. Los bandazos no son buenos. El milagro se llama coherencia. Por parte y parte. Se debate la posibilidad de procesionar cofradías el Sábado Santo. Yo echo de menos un Pregón de la Pascua. La gran fiesta de los cristianos. Yo propondría que se celebrara el Domingo de Resurrección una procesión popular al que asistiría la familia más cercana a Jesús; los niños, los pobres, los enfermos, los emigrantes… y el nazareno de la veleta. Que por una vez entendiera por donde van los vientos del Señor. Mi amigo Pepe García en su columna de hoy se pregunta ¿y si fuese verdad? Me da la impresión de que es una pregunta retórica. Él sabe que es verdad. Junto lo hemos vivido. Cristo ha resucitado en las monjas de Colichet, en el proyecto Hombre, en Caritas de la Palmilla, en los misioneros de todo el mundo, en los cientos de personas a las que hemos visto recuperar la alegría cuando le descubrimos el Cristo Resucitado. Los niños del Biberódromo, los ancianos de las hermanitas, los “clientes” del comedor de Santo Domingo, los “amigos” de “Miguelito”… Todos dan fe de otra forma de hacer viva la presencia de Jesús Resucitado en la tierra. Mi amigo Alejo García, al que un Jueves Santo descubrí la otra Semana Santa en un varal del trono de la Esperanza, estará hoy participando en la gran procesión de los que se encuentran con el Señor. Lastima que no tenga un micrófono para relatárnoslo.
Un hombre bueno
6 f, 08
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIESm.montescleries@telefonica.netJULIO HA ENCONTRADO LA PAZ Conocí a Julio hace más de 10 años. En aquella época, él llevaba con gallardía sus más de cincuenta años, un atuendo de quiero y no puedo y un amaneramiento ostensible. Un día le pregunté por su condición de homosexual a lo que me contestó con cierto orgullo: “de eso nada, yo soy mariquita, de los que ha habido toda la vida en Málaga”. No tuvo que salir de ningún armario. Jamás había entrado en él. Se presentó en un Cursillo de Cristiandad que yo coordinaba. Ni se, ni me importa, quién le habría invitado. Ignoré prejuicios y “recomendaciones” y le acepté sin condiciones. Un gran hombre. Lejos de los “zerolos” reivindicativos que se consideran incluso “superiores”, o de los solapados que disimulan su condición vergonzantemente. Julio llevo con dignidad su condición humana, distinta de otros, en unos tiempos difíciles para ello. Fue despreciado por su familia (lo que más le dolió), por el ejército, por sus vecinos, por toda la sociedad. Como tantos otros jóvenes “distintos” de la posguerra, tuvo que emigrar a Barcelona en busca de la única salida que se les ofrecía. El mundo del espectáculo. Actuación tópica y típica de mariquita andaluz. Su escasa calidad artística le impidió realizar su sueño, y su manifiesta condición, le apartó de muchos empleos. Acabó dando con sus huesos en la cárcel en aplicación de una extraña interpretación de la ley de vagos y maleantes. Volvió a Málaga y se dedicó a las rifas paupérrimas de los mercados de Mármoles y Bailen y a blanquear corralones. Acabó su “vida laboral” vendiendo la lotería de los pobres, “la rápida”, explotado por clanes seudo-mafiosos de poco pelo. Mientras tanto, su vida sentimental y familiar pasó tristes alternativas. Robado, abandonado, apaleado… Varios intentos de suicidio, hospitales. Tristeza. Así llegó aquél día a Villa San Pedro. Fue acogido, comprendido, animado y querido. Por primera vez en su vida se sintió comprendido y aceptado por Dios y por las personas. Conoció a Jesús de Nazareth y sus bienaventuranzas. Nosotros fuimos la familia que necesitaba y que, anteriormente, jamás le había entendido. Fue respetado tal como era. Con sus defectos y sus virtudes. Siguió, mientras pudo, con sus fines de semana actuando como transformista. Remedando bastante mal la imagen y las canciones de Juanita Reina. Vendiendo lotería y rifando colchas. Pero su vida había cambiado. Participaba de las Eucaristías donde nos contaba sus penas. No se perdía una. Jamás se sintió más orgulloso que una Semana Santa en que le acompañé de promesa detrás de la Crucifixión por toda Málaga. Él tenía amigos “normales”…Se sentía querido… y era querido. Le perdí un poco la pista porque comencé a “trabajar” con otro grupo. Un día, zapeando, le vuelvo a ver en un programa de Televisión de Canal Sur. Su rostro lloroso apareció en primer plano. El espacio estaba dedicado a los problemas de los homosexuales. Yo soy mariquita a mucha honra –espetó mirando fijamente a la cámara- pero éste que tengo aquí – dijo, señalando un crucifijo que colgaba de su oreja- me quiere y me acepta como soy, esto me lo han enseñado en un Cursillo de Cristiandad. Los únicos que de verdad me han querido. Me consta que Julio vivió sus últimos años integrado en una parroquia, integrado y feliz. El día de Navidad me entere de su fallecimiento. Se había ido como había venido, pobre, con orgullo y mariquita. En el cielo habrá entrado como él quería. Cantando por Juanita Reina (bien) y con una bata de cola. Allí nadie le va a aplicar ninguna ley rara. Bienaventurados los limpios de corazón. Porque ellos ven a Dios. Julio ha encontrado la paz.
ESTA NOCHE NACE UN NIÑO
23 f, 07
LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTESm.montescleries@telefonica.net24 de diciembre de 2007 ESTA NOCHE NACE UN NIÑO La noche es sinónimo de oscuridad y de muerte. Sin embargo esta noche la NOCHEBUENA es sinónimo de vida y de luz. Lo mismo sucede con las ideas. A tu mente se acercan ideas de luz y de sombras, de alegrías y de tristeza. Esto me ha pasado con mi buena noticia de hoy. La medité y la deseché. La escribí y la destruí. Pero un programa de televisión me ha vuelto a incitar a transmitiros mis ideas. El sábado, a última hora de la noche una serie de “enterados” defendieron lo indefendible. Que se legisle para interrumpir la vida de unos niños por ser demasiado pequeños. Su tesis: Habíamos mejorado mucho, en vez de que las mujeres tengan que “ir de viaje” a Londres, solucionen su “problema” gratis y aquí. Y que aprovechen las europeas nosotros somos más “modelnos” que nadie, Hace unos 2008 nació un niño en Belén. Tuvo más suerte que los 44.770.065 niños que no han logrado llegar al mundo por que “alguien” ha decidido que no nazcan (datos de un programita de Internet que recoge los datos mundiales en este momento, 815.673 en esta semana). Los números son espeluznantes, pero al parecer a los “pensantes” les parecen pocos y van a ampliar el cupo. La buena noticia es que en la misma página recoge que en este año han nacido en el mundo 130.538.346 niños, 2.381.742 esta semana. En mi familia hemos hecho nuestra pequeña aportación. Tres miembros más este año. Lo importante es sumar personas y hacerlas felices. No nos ha tocado la lotería. Con eso ya contábamos. Pero decía DICKENS: “Cuando éramos niños dábamos gracias a Dios porque se llenaban nuestros calcetines por Navidad. Hoy debemos darle gracias a Dios porque nuestros calcetines se llenan con nuestros pies”. Tenemos que sentirnos felices por permanecer en este mundo que no nos gusta; pero que es nuestro mundo, y será lo que nosotros queramos que sea. Hoy recuerdo especialmente a un niño, que ya tiene 30 años, cuyos padres pensaron que no era viable y me preguntaron que hacer. Pobre de mí. Me la jugué por lo militar y hoy es un ahijado mío de 1´80 de altura y padre de familia. Ojala esta buena noticia anime a alguien a dar paso a la vida a un loco bajito. Navidad es algo más que zambombas y panderetas, que pavo y turrón, que dinero y consumismo. Navidad es enamorarse –vivir en amor-. Navidad es quererse a si mismo y al prójimo-próximo durante los 365 días del año. Eso es lo que deseo a cuantos llegan estas buenas noticias (ya van más de 250) que recojo cada semana de lo que pasa por el mundo, o por mi pequeño mundo que algún día se llenará de justicia, de amor y de paz. Que Dios os bendiga a todos. Y que nazca en cada uno de vosotros esta noche el niño que lleváis dentro. Feliz Navidad.