LA TERCERA VÍA

28 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 27 de mayo de 2020

 

LA TERCERA VÍA

    Se trata del camino que nos gustaría recorrer a una gran parte de la España silenciosa.

 

Los pertenecientes al “segmento de plata” no tuvimos acceso en nuestra juventud a la filosofía política imperante en los países “democráticos”. No tuvimos un mayo francés que nos afirmara o apartara de ninguna ideología política. Nos movimos en la nada.

 

El primer paso que nos acercó a las ideas, la democracia plena y el derecho al voto, fue en las elecciones del 77 de las que salieron las Cortes Constituyentes. Entonces ya se vio claramente el pensamiento político de la mayoría de los españoles. Las ideas de centro. Aquella generación estaba harta de luchas intestinas de izquierdas y derechas que nos llevaron a una guerra civil y una posguerra llenas de odios y revanchas. Surgió la Unión de Centro Democrático comandada por Suárez.

 

Los partidos de izquierdas y derechas bajaron sus manos de puños cerrados o de saludos a la romana para unirse entre todos y sacar hacia delante un país harto de fascismos y extremismos. Encontramos la tercera vía que los filósofos marxistas o neofascistas negaban de raíz. Esto ha durado bastante poco.

 

Estamos ante una vuelta a las andadas, propiciada por el “quítate tú para que me ponga yo”, el ansia de poder y el continuar en la poltrona con las mamarrundias y el status que trae consigo la política profesional.

 

Una gran mayoría de los españoles estamos en lo que he leído por ahí que denominan “Tercera España”. Esa gran parte del electorado que no piensa como los políticos aprovechados, que tan solo espera paz y prosperidad. En ese grupo estamos muchos de los mayores. Bueno, los que quedemos después de la pandemia. “Las mentes preclaras” están pidiendo que se nos quite el voto a los “puretas” porque “tenemos unas ideas muy antiguas”. Durante muchos años no nos han puesto pegas, para dejarnos el pellejo en la maravilla de país que se han encontrado.

 

Estoy harto de banderas, de consignas, de broncas en el parlamento y de promesas-mentiras partidistas. Cuando ha llegado un político que dice que es de la tercera vía y nos encandila, en cuanto “toca pelo”, se vuelve loco y cambia más de vía que los trenes en Bobadilla.

 

Que se enteren de una vez. España no es de izquierdas ni de derechas (aunque nos las quieran inculcar por narices). Eso si que es antiguo. Los españoles no nos queremos dividir en los nuevos reinos de taifas. España es un gran país, con unas profundas raíces, con una gente estupenda, trabajadora, divertida y acogedora. Con una belleza extraordinaria y variada; una gastronomía asombrosa y una capacidad de resurgir de sus cenizas suficientemente demostrada.

 

Estamos hasta las narices de propagadores de bulos, destrozadores de ideas y de anti-todo; de destructores de las familias, las creencias, la religiosidad y las tradiciones.  Queremos ser felices y apoyarnos los unos en los otros. Amarnos los unos a los otros y no armarnos los unos contra los otros. Iros a vuestra casa o a la gran puñeta. Dejarnos en paz. Los de la tercera vía somos muchos. Lo que pasa es que no sabemos autogestionarnos. En seguida, alguien se pone un gorro, coge un micrófono o una bandera y nos lía.

 

La tercera vía es muy, muy ancha, y muy recta, muy, muy recta.

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 25 de mayo de 2020      

COMUNICACIONES SOCIALES

Hoy se celebra la jornada mundial de las comunicaciones sociales. El Papa Francisco ha dedicado este año al tema de la narración.

 

    La comunicación periodística actual tiene muy poco que ver con el cultivo de la narración. Esta nace en el principio de los tiempos con la transmisión oral. Los ancianos de la tribu contaban sus recuerdos, conocimientos y experiencias al calor de la lumbre. Durante muchos años no pudo establecerse la comunicación por escrito. Los libros estaban al alcance de muy pocos. La mesa de camilla era el altar donde se oficiaban todas las narraciones. Hasta nuestros días.

Los medios de comunicación han acabado con la narración oral. Para colmo, a nadie le interesan las “batallitas” que queremos transmitirles los mayores. Sin embargo el Papa Francisco ha puesto el dedo en la llaga en su Mensaje de hoy. Francisco afirma que “en medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros y de la belleza que poseemos. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros.”

    Esto es lo que yo he pretendido a lo largo de mi vida. Cada semana. Transmitir buenas noticias. Primero en nuestro metro cuadrado, a los hijos, a los nietos; después a los amigos y conocidos; finalmente, por donde podamos y a quien podamos. Yo lo hago en la radio, Facebook, mi blog y mis contactos directos por correo electrónico.

La narrativa actual consiste en descubrir y magnificar los defectos del otro. Alentar la controversia y magnificar la mala leche. No me convence. Yo seguiré en mi empeño. Narraré cuanto bueno sucede a mi alrededor y procuraré avivar un recuerdo y rescatar nuestras sonrisas, que muchos se empeñan en que convirtamos en un rictus.

Mi buena noticia de hoy es que siguen existiendo excelentes narradores. Hay que buscarlos con lupa, pero están por ahí. Yo le recomiendo, a cuantos me quieran leer, que cuenten sus experiencias a cuantos les rodean. Permite transmitir esperanza y nos ayuda a rescatar buenas sensaciones cuando el mundo se empeñe en lo contrario.

 

 

DON TANCREDO

21 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 20 de mayo de 2020

 

DON TANCREDO

A finales del siglo XIX surgió un personaje peculiar. Acuciado por la necesidad permanecía impertérrito ante el acoso de un morlaco.

 

   Hoy me siento un “Don Tancredo”. Me encuentro en medio de la vorágine surgida de la pandemia y con las mismas carencias que aquel desgraciado personaje. Tengo miedo a la calle y a sus ocupantes. El “bicho” anda suelto y transportado por una serie de cafres que se han vuelto a adueñar de los espacios libres.

 

Los pertenecientes al “segmento de plata”, aunque de momento nos consideramos del “segmento de bronce”, estamos a merced de lo que los “expertos de turno” decidan hacer con nosotros. Lo dicen con medias tintas y, a veces con “tintas enteras”: no vale la pena tratarnos en caso de pescar el bicho. Como los antiguos ancianos pertenecientes a la civilización esquimal, se nos deja morir solos, en un rincón y sin derecho a funeral.

 

Ya se nos ha olvidado el papel que los jubilados representamos en la anterior crisis económica. Los mayores mantuvieron a su familia, la apoyaron con su esfuerzo y sus ahorros y consiguieron equilibrar una maltrecha economía.

 

Ahora no sucede lo mismo. El CIS acaba de descubrir que la economía está más boyante que hace dos meses. Las colas de los servicios sociales son una invención de los “reventadores”. La seguridad social se va a equilibrar con el montón de bajas de jubilados producidas en el último trimestre. Todo un logro.

 

Los jóvenes han descubierto que a ellos no les pasa nada. ¿Para qué ponerse mascarillas ni guardar distancia de seguridad? El mundo es de ellos y si el “bicho” vuelve a atacar… a ellos le importa un pito. No hay más que ver las imágenes de la playa de Pedregalejo y sus aledaños ayer.

 

Los políticos siguen alimentando la confusión con tal de salvar su escaño y su sueldecito. Los mayores, con caras de payaso, haciendo de Don Tancredo en medio del coso de la vida. ¿Qué les importa si nos coge el toro? Es cuestión de estadísticas. Mil muertos más o menos es lo mismo.

 

Los mayores seguiremos siendo sumisos, callados, obedientes. Iremos al médico cuando nos lo manden. O no iremos., si nos lo piden. Nos recetarán paracetamol y mucho agua por teléfono. Siempre será igual. Al final todos somos esquimales. Ancianos esquimales haciendo de Don Tancredo –con mascarilla, que hoy toca- en el ruedo de la vida.

 

 

UNA VIDA PLENA

18 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 18 de mayo de 2020      

UNA VIDA PLENA

   Se puede llenar una vida con tan solo dos personajes

     En estos tiempos “pandémicos” sale a la luz lo mejor y lo peor de cada individuo. Que deciros de los políticos y sus correligionarios acérrimos. Pero en el pueblo menos “concienciado”, la bondad ha surgido por doquier. Los balcones, el voluntariado, el cuidado de los mayores y el servicio a los vecinos, etc., se han visto repletos de buena voluntad y de mejor hacer. Con el tiempo y las fases de vuelta a la realidad, este mundo feliz se va a ir diluyendo. Lo que no me agrada demasiado.

El tema que considero como buena noticia de hoy se basa en una vida plena con solo dos personajes. No se trata de una pareja de edades similares, llena de amor sensual que daría pie a una película romántica. Se trata de dos seres de edades lejanas entre sí. Un joven de treinta y pocos años, Miguel Ángel Muñoz, actor de fama, guaperas, en la cresta de la ola, que se confina en un hogar con su tía abuela de 95 años, la tata Luisa, que le ha criado desde niño.

Se de buena tinta lo que es convivir con una persona de esta edad. Ayudarla en el aseo, vestirla, administrarle los medicamentos. Etc. Por muy bien que se encuentre físicamente se trata de una tarea agotadora.

Días pasados fueron entrevistados por Pablo Motos en el hormiguero. La buena señora ha adquirido una soltura y un desparpajo ante las cámaras que le ha permitido participar en un canal de Youtube con su sobrino nieto. Miguel Ángel explicaba su rutina diaria. “Le pongo la misa del Papa en diferido y mientras, yo practico yoga”. Aquí reside el truco. Ambos tienen vida espiritual. Ambos dedican un buen rato a pensar. ¡Qué maravilla de situación! Cualquier otro famoso con menos corazón se habría quitado de encima este compromiso, la habría metido en una residencia y se habría sentido en paz consigo mismo.

No es este el caso. Supongo que se habrán dado muchos similares. Pero mi trabajo es resaltar las buenas noticias. De las malas se preocupan otros. ¡Bravo por Miguel Ángel y su tata Luisa!

 

BLANCO O NEGRO

13 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 13 de mayo de 2020

 

Blanco o negro

Nos movemos en el mundo de la dicotomía, del maniqueísmo, y del antagonismo.

 

    Estoy cansado de recibir mensajes de todo tipo a través de todos los medios, que aprovechan las difíciles circunstancias actuales para arrimar el ascua a su sardina política, magnificar los errores, ocultar los aciertos y criticar desaforadamente a aquellos que no compartan sus “verdades”.

 

Desde siempre la humanidad se ha dividido en dos grandes grupos: agricultores y ganaderos, pacíficos y guerreros, judíos y cristianos, creyentes y no creyentes, etc. Siempre con la descalificación y el desprecio hacia el otro.

 

La historia está llena de luchas de todo tipo entre ambas facciones. Guerras políticas, económicas, religiosas, raciales y culturales etc. De sometimiento de unos sobre otros. En nuestros tiempos seguimos igual. Izquierdas, derechas; progresistas, conservadores; norte, sur; ricos, pobres; nativos, inmigrantes; Barça, Madrid.

 

Los medios de comunicación, desgraciadamente, viven de esto. Propician las luchas intestinas y los antagonismos a escala individual y a escala grupal. Hay programas de televisión que pagan por recibir trapos sucios, de quien sea, para airearlos. Espacios “amables” y de divertimento -tales como los talent shows de cocina, música, deporte o costura- someten a los concursantes a tensiones que provocan la salida de lo peor de su carácter. Que decirles de los programas de convivencia (reality), eso ya son guerras abiertas. Los ideólogos políticos tiran de argumentarlo para envenenar las mentes de sus correligionarios.

 

Los cristianos no debemos entrar en ese juego. Hace tiempo que he renunciado a hacerme eco de los mensajes de algunos amigos de diversas ideologías a los que conozco a través de nuestra vinculación religiosa. Estos son totalmente partidistas, insultantes y descalificantes sobre todo aquello que no sea de su militancia. Jesús jamás hizo acepción de personas; no es de judíos ni de gentiles; ni de Pedro ni de Pablo.

 

Ayer recibí una llamada angustiosa de una vieja amiga, muy mayor y muy piadosa. Estaba atormentada porque alguien le había soplado que un sacerdote, famoso por su trabajo en pro de los desfavorecidos, estaba emitiendo proclamas de signo político. La tranquilicé. Los caminos del Señor van rectos, ni por la izquierda ni por la derecha. El cristiano va de frente y con los brazos abiertos. Como Cristo está en la cruz.

 

Creo que debemos intentar comprender a todos. El secreto está en la Y. Los “tuyos” y los “míos”. A veces se equivocan y a veces hacen las cosas bien. Quedémonos con lo bueno de cada uno. Así encontraremos el camino de la paz. Los aplausos de los balcones son ejemplo de ello. No hay buenos ni malos en lo absoluto. Entre el blanco y el negro existen muchos matices. Buscad “los blancos dientes del perro”.  (Podéis leer en Internet ese delicioso cuento de Tolstoi ahora que tenéis tiempo).

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 11 de mayo de 2020      

CUANDO LLEGUE SEPTIEMBRE

   Aun recuerdo aquella deliciosa película de los años sesenta bajo dicho título.

     Aquella fue una “italianada” con Gina Lollobrigida y Rock Hudson como protagonistas. Supongo que aquellos de nuestros lectores que peinan o se pintan canas, también recordaran la letra de la canción del mismo título. Decía entre otras cosas “cuando llegue septiembre todo será maravilloso”.

Ahora nos encontramos en una situación tan crítica que deseamos, al mismo tiempo que esperamos con ansiedad, la llegada de ese mes. Se supone que para entonces estaremos liberados de la pandemia. Soñamos con esa vacuna liberadora y con ese reparto de abrazos a discreción.

Dada la situación malacitana temo por la posibilidad de pasar este verano unos días en mi playa del Rincón. Dudo que no se nos quite el miedo hasta que pase mucho tiempo. De momento… nos “han cateado”. Espero que esos inconscientes que llenan las calles, los paseos y las playas, sin miedo a contagiarse -porque les afecta muy poco la enfermedad-, piensen en los mayores que estamos condenados a una grave dolencia o a la muerte si la contraemos. La actitud de nuestros paisanos me hace dudar de su capacidad de vivir en libertad y en democracia (con las obligaciones que esta también nos impone). Parece ser que lo del confinamiento no lo entendemos como no sea a palos (multas gordas), ejercito y policía por las calles. Estas actitudes hacen el caldo gordo a aquellos que añoran las dictaduras.

La buena noticia de hoy me la transmiten esos científicos que con escasos medios se están dedicando a investigar en la búsqueda de esa solución para el gran problema que ahora sufre el mundo. Medicamentos o vacunas, nos da lo mismo. Así como esas entidades y voluntarios -entre los que me cuento- que, en vez de quejarse, se han remangado y están solucionando en la medida de sus posibilidades la situación de las familias en riesgo de exclusión que están aumentando día a día.

Espero que “cuando llegue septiembre” haya imperado la cordura entre nuestra población así como el buen hacer de los responsables políticos y sanitarios de nuestro país. Eso nos permitirá llegar a la “nueva normalidad” que nos hará recuperar la pésima situación de nuestra salud y nuestra economía. Entonces todo “volverá a ser maravilloso”.

 

           

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 6 de mayo de 2020

 

El segmento de bronce

En estos días he descubierto la existencia del segmento de bronce.

 

          Durante los últimos quince años he defendido a capa y espada la existencia de un segmento de población bajo la denominación de “segmento de plata”. Este recoge aquellos jubilados que han cesado en su labor como obreros o profesionales de todo tipo, pero siguen con sus facultades lo suficientemente útiles que les permiten prestar un servicio a la sociedad. Gentes de oro pero que no cobran. Plata que presta el mismo servicio que el oro. Pero más barata.

 

Este maldito Covid 19 ha sacado a relucir, en mi caso o en el de muchos de mi edad, que hay un tercer segmento. Se trata del segmento de bronce. A él, pertenecemos aquellos a los que los sanitarios califican como “grupo de riesgo” en función de nuestra edad. Aquellos que hemos pasado de los 70 años. Seremos los últimos en poder salir a la calle y totalmente amedrentados. No nos dejan ver a nuestros nietos, como no sea por las imágenes virtuales. Podemos caminar (esa es otra, la falta de ejercicio nos ha dejado hechos unos zorros) solo un ratito. La sociedad nos ve como ovejas camino del matadero.

 

Solo nos queda la fe. La fe, la oración y trece TV, que nos da imágenes de eucaristías, rosarios y charlas estimulantes. Y películas, muchas películas del oeste. Tengo a John Wayne todas las tardes.

 

Los mayores hemos superado muchas etapas. Peor lo pasaron nuestros padres. Estamos más cerca de Dios que nunca. Lo vemos también en la calle. Los cristianos se están portando. Las cofradías están celebrando una Semana Santa triste que ha derivado en una gloriosa Resurrección. Los cofrades están dando la talla. Las dificultades sacan lo mejor del ser humano.

 

Sintiéndolo mucho seguiré hablando del Segmento de Plata, pero desde abajo, desde la perspectiva del cobre. El cobre también presta su servicio. Para conducir agua y luz, así como para  hacer peroles. El caso es servir.

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 27 de abril de 2020      

… Y DAR TRIGO

     Hay un refrán popular que dice que “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

 

Como todos los dichos populares está basado en la razón y en la evidencia. Desde todos los púlpitos políticos, culturales y religiosos no se para de prometer, prometer y prometer. Horas y horas hablando de lo divino y de lo humano sin descender a la realidad de los hechos.

Se hacen campañas, manifiestos y concentraciones a favor de aquellos que tienen o han tomado otras opciones sexuales o familiares. Muchos presumen de sus amigos gays desde la lejanía, o de la exhibición de los mismos como algo políticamente correcto. Otros tomamos estos temas desde la aceptación y el respeto consistentes en su tratamiento como iguales. Ni mejores, ni peores.

Esta reflexión me viene propiciada por la actitud del Papa Francisco que me hace considerarla como mi buena noticia de hoy. La copio directamente del Diario La Nación firmado por Elisabetta Piqué:

“En medio de los estragos económicos causados por el coronavirus, el Papa Francisco le envió ayuda a un grupo de transexuales latinoamericanos que se quedaron sin clientes a través del limosnero papal, el cardenal polaco Konrad Krajewski. La historia salió a la luz gracias a don Andrea Conocchia, párroco de la localidad litoral romana de Torvaianica, que le reveló a la agencia italiana adnkronos este nuevo gesto”.

 

El artículo continúa diciendo:

 

“En el cúlmine de la emergencia coronavirus, para mi sorpresa, llegaron a mi iglesia de la Beata Virgen de la Inmaculada un grupo de transexuales, casi todos latinoamericanos. Pedían ayuda porque con el Covid ya no tienen clientes en la calle”, contó este sacerdote. Conocchia admitió que al principio quedó un poco estupefacto, pero enseguida también impactado por la religiosidad y solidaridad que hay en esta comunidad de transexuales, que comparte los gastos de alquiler e intenta ayudarse como puede. Tanto es así que no sólo pasó a darles ayuda económica, sino también, espiritual. Así, un día les dio la idea de escribirle una carta al Papa. Poco después, apareció en Torvaianica con víveres y dinero el cardenal Krajewski, apodado “el Robin Hood” del Papa porque el año pasado infringió la ley al ayudar a restablecer la luz eléctrica en un edificio ocupado abusivamente por diversas familias y que suele salir de noche con una camioneta a repartir ayuda a los sin techo de Roma.  Conmovidos por la ayuda, a través de Krajewski los transexuales le enviaron al exarzobispo de Buenos Aires un mensaje vocal de agradecimiento, por supuesto en español.

“Es cierto que los hemos ayudado: Vengan a mí, todos ustedes, que están fatigados y oprimidos, y los refrescaré, dice Jesús. Es el Evangelio. Estas personas son seres humanos que tenían hambre. Y todos somos hijos de Dios “, explicó Krajevski al Corriere della Sera.

 

Krajevski, llamado “don Corrado”, incluso contó que, en medio de la crisis económica provocada por el coronavirus, ya desde otras parroquias le señalaron problemas similares, con prostitutas que ya no tienen más nada para comer. “Pido los datos bancarios de estas parroquias y les giro el dinero necesario. La caridad del Papa es para cualquiera que sufre. En Pascua le hemos llevado miles de paquetes a presos, entre los cuales había transexuales y prostitutas”, contó el limosnero. “Mi tarea es ayudar a quien lo necesita y vaciar la cuenta para la caridad del Papa. Si está vacía, está bien y cuando se vacía, por suerte siempre hay benefactores que siguen donando”, detalló.

Hasta aquí la noticia que no tiene desperdicio. El representante de Cristo en la tierra no hace acepción de personas. Nos vuelve a recordar que nos acepta a todos como somos. Y el que esté libre de pecado… que tire la primera piedra. Sin orgullo de género de ningún tipo.

        Sigo pensando en quién es más responsable de la esclavitud que lleva consigo la prostitución. ¿Es la persona que no encuentra otra salida que la venta o el alquiler de su cuerpo? ¿Es el que la ha seducido y abandonado a su suerte? ¿Es el proxeneta que la explota? ¿Es aquél que compra o alquila ese cuerpo? ¿Quién es el prostituto-prostituta?  Pienso que el oficio más viejo del mundo nació por culpa de los cabritos más antiguos del mundo.

 

    Termino recordándoles. La buena noticia de hoy es que Francisco (y otros muchos) predican y dan trigo.

 

                              

UTOPÍA

29 f, 20

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de Abril de 2020

 

UTOPÍA

      Me dicen los que me conocen que me muevo en el mundo de la utopía.

 

     Dice la RAE en sus dos acepciones:

-Plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización.

  -Representación imaginativa de una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano.

       Pues llevan razón. Ese es mi mundo. Hace años que digo que la felicidad plena “se alcanza tres días después de muerto… y por la tarde”. Para mí la vida es pura utopía. Se basa en la búsqueda constante del seguimiento de los planes de Dios. Para mí y para los que me rodean. Todo eso dentro de un tipo como yo, que hace lo que no quiere y no hace lo que quiere.

El evangelio, el seguimiento de Jesús, es de difícil realización. No imposible. Es un plan, un proyecto, una doctrina y un sistema deseables, que a veces se intuye y casi nunca se alcanza.

Por eso me “imagino una sociedad futura de características favorecedoras del bien humano”.

     El ser humano, cuando no deja de serlo, tiene un ideal que es el palo mayor que mueve su vida. El gran ideal es ser feliz y hacer felices a los que le rodean. En estos tiempos terribles, llenos de miedo y soledad, añoramos la posibilidad de dedicarnos más al prójimo y de perder menos tiempo con tonterías. En buscar lo que nos une y olvidar lo que nos separa. Si ahondamos un poco en nuestras ideas, nos gustaría volver a ser ese niño inocente que algún día fuimos. En vivir la utopía.

Cuando todos estos sentimientos se transforman en hechos, a nuestro alrededor se instaura el inicio del reino de Dios en la tierra que se alcanza plenamente “tres días después de muertos y por la tarde”.

     Viva la utopía.

 

CICLOS

26 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 27 de abril de 2020      

CICLOS

 Cuando estudiaba economía aprendí aquello de los ciclos económicos.

Decía nuestro profesor de estructura económica que los ciclos económicos se sucedían cada veinticinco años aproximadamente. Curiosamente coincidían con una guerra o una gran desgracia. Parece que nos toca ahora el inicio de un nuevo ciclo.

Durante el devenir del siglo XX destacaron: la primera guerra mundial, 1914. La segunda guerra mundial, 1941. La guerra del Vietnam, en los 70. El atentado de las torres gemelas en el 91. Ya nos tocaba. Minucias como la guerra de los Balcanes, la guerra del golfo, los atentados de Atocha, etc., fueron hitos que mantenían la antorcha de la violencia encendida.

Lo de ahora, lo del Covid 19, es otra cosa. Fíjense que en el terrible atentado de las torres gemelas se produjeron unas 3.000 víctimas. Aquello nos pareció (y realmente fue) una aberración. El mundo entero se conmocionó. Nada que ver con la pandemia que hoy nos asola. Esto es otra cosa. Se ha perpetrado un atentado contra la vida en cada pequeña zona del mundo.

La buena noticia de hoy, es que, en este caso, podemos luchar los hombres contra el enemigo común: la pandemia. En los casos anteriores se trataba de unos seres ¿humanos? contra otros.  La buena noticia de hoy se basa en que, en esta ocasión, nos está haciendo mejores, más solidarios y más humanos, lo que no ha pasado en anteriores ocasiones.

      Ahora nos queda la segunda parte. ¿Se volverán a suceder imágenes como las de aquella depresión del 29, aquellos años del hambre de nuestra posguerra? Espero que no. Estamos mejor preparados. Los seres humanos, salvo deshonrosas excepciones, conseguirán mejorar la justicia distributiva y, si Dios quiere y los hombres se ponen a la tarea, los más privilegiados, entre los que me cuento, procuraremos dar algo de lo que nos sobra –e incluso de lo que nos falta- a nuestros hermanos necesitados.

En estos días de encierro hemos descubierto que precisamos muy pocas cosas. Nuestra jerarquía de valores ha cambiado por completo. Nuestra capacidad para amar se nos ha acendrado. Hemos recuperado el sentido de la amistad. Las familias se han apiñado alrededor del hogar. Hemos buscado lo que nos une, no lo que nos separa. En una palabra: hemos recuperado la buena leche que nos transmitió nuestra madre.

La buena noticia de hoy es que vamos a salir de esta mucho mejores. Aunque hallamos perdido privilegios. Esto es  solamente un ciclo. Vamos hacia arriba.