El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 25 de mayo de 2017

JUVENTUD, DIVINO TESORO

 

     Esta semana he tenido la oportunidad de coincidir con jóvenes en varias ocasiones. Como casi siempre que me encuentro con cualquier colectivo, en este caso los “teenagers”, me han impresionado muy favorablemente.

 

El ser joven es un privilegio escasamente apreciado por el que goza del mismo. A muchos de ellos les parece una especie de cuarentena que hay que pasar lo más pronto posible para acceder a lo que ellos estiman que son los beneficios de la madurez. ¡Qué gran error! En mi opinión  hay que estrujar al completo las posibilidades de cada etapa de la vida que, desgraciadamente, ya no volverá a disfrutarse.

 

Volviendo a mis encuentros, estos han sido tres. El primero el pasado sábado. Me pidieron que impartiera un taller de comunicación y periodismo a tres grupos de chavales provenientes de distintos estamentos de la Diócesis de Málaga. A todos les presenté las virtudes y defectos de los medios de comunicación y los comunicadores, así como la sinergia desarrollada por los medios de difusión de la diócesis malacitana. Finalmente, les pedí redactaran una noticia sobre lo sucedido a lo largo de aquella mañana. El resultado fue esperanzador, chavales de ambos sexos, de 14 a 18 años, provenientes de colegios públicos y confesionales, de parroquias y movimientos, captaron rápidamente los beneficios que pueden reportar el uso de los medios para la evangelización moderna, que no es más que la continuación de la transmisión del mensaje, en principio realizada a través de los evangelios, los hechos de los apóstoles y los escritos de la Iglesia en general. Esta nueva singladura consiste es una especie de transmisión oral y visual, tal como la realizada desde siempre, pero aprovechando los medios de comunicación de ahora. Una buena experiencia.

 

El martes tuve mi clase habitual con mis alumnos empeñados en acceder a un puesto en la administración compatible con sus dificultades físicas o mentales. Un colectivo lleno de esperanza, voluntad y ganas de ser miembros activos y útiles de nuestra sociedad. Otra maravilla. No le tienen miedo a nada.

 

Finalmente he estado ayudando a  seleccionar candidatos a trabajar en una empresa de comidas rápidas. Hemos entrevistado a dos docenas de jóvenes de 18 a 30 años, provenientes de las zonas más deprimidas económicamente de Málaga. Unas vidas llenas de carencias y dificultades pero plenas de ilusión y ganas de trabajar. Unas vidas recorridas a demasiada velocidad y dentro de un ambiente hostil. Me han impresionado por su decisión, su compromiso con la vida y sus ganas de sacar la cabeza de un hábitat determinado por sus circunstancias. Un compendio de situaciones difíciles y de esperanzas. Cuanto bien podríamos hacer formando a estos jóvenes (en eso estamos), creando empleo para ellos y saliéndonos de las subvenciones y la “buena voluntad” para llegar a la justicia y las igualdad.

 

A poco que pongamos de nuestra parte, el futuro será prometedor para estas generaciones que vienen con fuerza. Tres grupos muy diferentes. Que piensan más en el ser que en el tener. Que con nuestra ayuda pueden crear un mundo mejor.

 

 

 

NOVENTA AÑOS

21 f, 17

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 22 de mayo de 2017

NOVENTA AÑOS

 

      Noventa años es una cifra redonda. Pero no tiene sentido si no le ponemos apellido. Pueden ser de vida, de lucha, de dedicación, de amor a los demás, de sufrimientos, de alegrías…

 

    Mi buena noticia de hoy se basa en una persona que recoge todos y cada uno de los apartados reseñados anteriormente. Se trata de una mujer sencilla: “Encarna”, que nació en la republica, vivió la guerra y la posguerra; que ha sido huérfana, pobre de solemnidad, medianamente pudiente, nieta, hija, esposa, viuda, madre, abuela, bisabuela…

 

Noventa años dan para mucho. Dan para todo. Ver morir a alguno de los más cercanos, hijos incluidos; ver nacer hijos, decenas de nietos y bisnietos; bodas, comuniones, bautizos, separaciones… Da tiempo para todo. Hasta para ir cada año a renovarse ese carnet de conducir que necesita imperiosamente para moverse en su viejo utilitario por calles y carreteras. Para seguir gozando de una independencia controlada y con un busca colgado del pecho. Por si acaso. Para guisar callos para un centenar de invitados por cualquier motivo. Para estar presente allá donde se la necesita y no ponerse pesada en ningún momento.

 

Cuando yo sea mayor quiero ser como Encarna, mi segunda madre, mi suegra. No hay quién la amortice. Será eterna. Ella es el centro de la familia, el bastón y la guía para todos. Ella me da esperanza de seguir teniendo una vida feliz con su hija en la vejez, (siempre he dicho que nuestras mujeres son nuestras suegras pero con menos años).

 

No he tenido más remedio que proclamar hoy esta Buena Noticia a los cuatro vientos. No viene de la política, de la economía ni del espectáculo. Viene de la VIDA con mayúsculas que dimana de esa madre, abuela y bisabuela coraje que nunca ha salido en los papeles hasta hoy. Ya era hora. Era de justicia el reflejarlo. Olé por Encarnación Martín García. Se ha ganado a pulso la tarjeta “BISA”.

 

    

 

GETAFE

18 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 18 de mayo de 2017

GETAFE

 

     

    Getafe es una población muy grande -un tanto destartalada- situada en el sur de Madrid y a unos 13 kilómetros de la Puerta del Sol.

 

Se encuentra a los lados del camino de Madrid a Toledo, lo que le ha hecho testigo de la historia de España, especialmente desde el siglo XIV con los movimientos de los Reyes castellanos hacia la conquista de los territorios ocupados por los árabes. En el siglo XX tiene un gran despliegue industrial y económico marcado por la creación de la escuela de Aviación Civil y la construcción del monumento al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, ambos en la década de 1910-20. A partir de los años cincuenta del pasado siglo se montaron varias industrias importantes en esta zona. En 1988 se instaló en Getafe la Universidad Carlos III.

 

Su situación en medio de viejos caminos, entre la Mancha, Extremadura, Andalucía y la corte, han convertido a esta población en una especie de Babel llena de acentos y de inmigrantes de todo tipo. Para colmo, el boom actual de llegada de foráneos procedentes de Sudamérica, África y los países del este, han completado la miscelánea de razas y lenguajes en una especie de fusión muy bien llevada y aceptada por todos. Algo más que una ciudad dormitorio de la Villa y Corte.

 

A esa ciudad acudo con regularidad. En ella vive mi hijo mayor y toda su familia. Sus tres hijos han nacido, estudian y crecen en un barrio popular asentado en viviendas de protección oficial que rodean la Parroquia de San Rafael. A ella he acudido una vez más con motivo de la primera comunión de mi nieto Carlos.

 

Este  centro parroquial está regido por los Hijos de la Caridad. Una Orden de origen francés con el siguiente objetivo principal según su propia definición: “Los Hijos de la Caridad somos una Congregación de religiosos pastores, reconocida por Roma, fundada por el siervo de Dios Juan Emilio Anizan en París en 1918 para la evangelización de los barrios populares y pobres en las afueras de las grandes ciudades”. En Getafe lo bordan. Ya en algún momento me he referido a dicha parroquia, sus carteles y su altar “del hermano”, lleno de latas de conservas, de macarrones y de detergentes. Un lugar para las ofrendas a los más necesitados.

 

Nueve niños recibieron la primera comunión (alguno de nombre impronunciable, de los que no pongo la foto por aquello del derecho a la imagen de los menores). Sus ancestros: africanos, sudamericanos, andaluces, extremeños o getafenses. Su nexo de unión: una excelente preparación catequética y un párroco que es fiel reflejo de su comunidad. Ameno, cercano, sencillo, adaptado a los neocomulgantes y a su familias. Una celebración sencilla, sin prisas y participativa. Todo con el uso de pantalla, coros y micrófonos adaptados, que invitaban a dejar de ser espectadores para pasar a ser actores en la celebración. Una hora que se pasó en un suspiro y llenó de lágrimas los ojos de más de uno.

 

Para colmo una celebración “lúdica” en el sitio adecuado: el convento de Santa Juana de la Cruz en Cubas de la Sagra. Un lugar donde acudían desde Carlos V hasta Don Juan de Austria en busca de paz y de consejo allá por los finales del siglo XV y principios del XVI. Allá tienen una casa de oración y de encuentros las monjas Clarisas en medio de la estepa castellana.

 

Os he contado otra “batallita” del abuelo. Pero es que de lo que abunda el corazón habla la boca y escribe el ordenador. Solo me quedé con ganas de recomendarles a los de mi quinta que no olviden la segunda comunión y las siguientes. Que no se quede todo en un día esplendido y memorable. Esos niños son el futuro de nuestra Iglesia. Con comunidades como las de San Rafael de Getafe es bastante probable que cuajen en buenos cristianos. Ellos han entendido muy bien las recomendaciones de nuestro Papa Francisco: “la evangelización de los barrios populares y pobres en las afueras de las grandes ciudades”.

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 11 de mayo de 2017

LA OTRA CARA DEL FUTBOL

 

      El pasado martes disfruté de un partido de futbol extraordinario. Al no importarme nada ninguno de los equipos, me pude librar de la tensión propia del forofo.

    

Esta laxitud me permitió atender a las explicaciones, algunas veces demasiado prolijas, de los comentaristas que subrayaban las intervenciones de los jugadores y la vida y milagros de cada uno.

 

Como uno está siempre con el oído atento a cualquier atisbo de noticia agradable, tomé nota del comentario sobre un jugador que daba estopa a diestro y siniestro pero que en la vida de la calle era un bendito.

 

Me fui raudo a Internet y me encontré con la siguiente noticia publicada en el digital Minuto 1 (M 1) en el pasado mes de Enero:

 

Dos futbolistas argentinos, de Juventus y Torino respectivamente, tuvieron un gran gesto con los más necesitados de una ciudad italiana. En medio del frío polar que azota a gran parte de Europa, los futbolistas argentinos Paulo Dybala y Juan Iturbe tuvieron un gran gesto: repartieron frazadas y mantas a los “sin techo” de la ciudad de Turín para combatir las bajas temperaturas que acechan en Italia”.

 

Turín no es precisamente la Costa del Sol. La cercanía de los Alpes y la situación propia de la ciudad obliga a llevar abrigo hasta en el mes de junio. En Enero y durmiendo a la intemperie ya me dirán.

 

Los futbolistas, como los deportistas de élite, los toreros o los diversos artistas que hacen fortuna con rapidez, están muy atentos a lo que pasa con los pobres. Especialmente si sus propias familias son de extracción humilde. Por eso vemos como la lista de los que dedican parte de sus ingresos a ayudas y fundaciones solidarias contiene los nombres de los más famosos y de primera fila: Messi, Beckham o E´too, por ejemplo.

 

A esa lista debemos unir ahora estos dos argentinos solidarios. Han llevado las mantas en propia mano a los que viven a la intemperie. Me han recordado a nuestras gentes de calor y café. Agradecen la manta, pero necesitan la mirada, la conversación y la mano amiga.

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 11 de mayo de 2017

LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO

 

    

Esta frase hecha se corresponde con una realidad. No hay más que poner a prueba tus recursos, dar rienda a tu capacidad de riesgo y pensar un poco en los demás para encontrarte más solo que la una.

 

Nuestros padres, escarmentados por una situación vivida a lo largo del pasado siglo XX, nos recomendaban siempre: “no te signifiques, no te apuntes a nada, no aparezcas en ninguna lista, ni para bien ni para mal”. Cuando se es joven se hace caso omiso a todas estas recomendaciones, por el solo hecho de venir de los mayores y sonar a imposición. Cuando se es mayor, dependiendo del grado de madurez mental y psicológica, se vuelve a arriesgar uno en función del compromiso que tengas contigo mismo o con los otros, a los que consideramos nuestros hermanos. Entonces vuelves a jugarte el pellejo -tu madre o tu mujer te dirían “sin necesidad”- y vives la incomprensión de los que ven en todo actitudes torticeras y segundas intenciones. Cuesta trabajo entender que se hagan las cosas por amor a Dios y a tus hermanos.

 

Este proceso tiene su coste. A lo largo de mi dilatada vida, de la que he dedicado una gran parte a la primera evangelización, me he encontrado con situaciones difíciles provocadas por la falsa interpretación de tu servicio por parte de aquel a quién dedicas tu esfuerzo… o los que le rodean.

 

Entonces hay que tirar de la oración y del acompañamiento del que murió en la Cruz en medio de la soledad. Seguro que te acompañan los amigos y los familiares, pero ese último kilómetro, cuando te abandonan las fuerzas y sufres la tentación de abandonar y mandarlo todo a hacer puñetas, lo tienes que recorrer solo y con la cruz a cuestas. El único cireneo que tienes es el propio Jesús de Nazaret que no te abandona.

 

Decididamente, termino esta reflexión -que comparto con mis lectores que, con seguridad, han sufrido en algún momento estas sensaciones- con la certeza que nunca se está solo del todo. Te acompañan esos que desde el cielo te entienden y te apoyan como nadie. Ellos pasaron en su día por esta situación.

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                               LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 8 de mayo de 2017

       Quién haya circulado este fin de semana por el parque malagueño habrá descubierto que en su lateral derecho (el más cercano al puerto)  se han plantado unos árboles llenos de solidaridad.

 

Y es que cuando de eso se trata, como en tantas cosas, Málaga es la primera en ofrecerse y ofrecer lo mejor de sus gentes para servir a los demás. Aunque todo el mundo lo sabe, conviene, de vez en cuando, dar a conocer el trabajo y la dedicación de las ONGs malagueñas por dos razones: para manifestar la satisfacción del deber cumplido y con el fin de airear un banderín de enganche para aquellos que aún no hayan disfrutado de la experiencia de sentirse útiles.

 

Por eso, en la primavera de cada año, un montón de casetas, llenas de solidaridad se abren para dar a conocer sus servicios, sus necesidades y, sobre todo sus realidades. Niños, jóvenes, mayores, incapacitados, víctimas de diversas adicciones y gentes que necesitan de los otros en general. El parque se llena de amigos.

 

Las estadísticas del Teléfono de la Esperanza nos dicen que los problemas de los malagueños son: el paro, la vivienda y la soledad. Esta es mi buena noticia de hoy. Acercaros a los que os necesitan, aliviad sus sufrimientos y serán (y seréis) felices. Dejaréis de sentiros o de estar solos. Conoceréis el verdadero sentido de la palabra amigo solidario. Me lo agradeceréis.

 

 

 

Seiscientos

4 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 4 de mayo de 2017

SEISCIENTOS

 

      Un número redondo. Pero con un profundo significado para mí y para mi entorno. Es el último eslabón de una cadena iniciada en 1959 y que ha significado un hito incomparable en la Iglesia de Málaga.

 

     Cuando el pasado lunes nuestro Obispo daba el “podéis ir en paz” en la clausura del cursillo 600 de la Diócesis de Málaga, los que llevamos muchos años en este servicio pudimos vivir la sensación de “misión cumplida”.

 

Allá por mayo de 1970, un joven inexperto, soltero y despistado cruzo el túnel de Villa San Pedro para incorporarse al cursillo nº 161. Ese pipiolo, que soy yo, ha vivido e primera persona la historia de estos 47 años y 440 cursillos en los que ha participado en más de un ciento de ellos desde dentro y el resto desde el servicio exterior.

 

Creo que esta dedicación me autoriza a calificar como extraordinariamente útil este servicio de primera evangelización  que el movimiento de cursillos de cristiandad ha prestado a la Iglesia de Málaga. Podemos presumir  que por nuestros encuentros han pasado la gran mayoría de los que viven la Iglesia desde dentro, han nutrido las parroquias, los movimientos y las organizaciones no gubernamentales al servicio de los más necesitados.

 

El cursillo es un instrumento, entre otros muchos, de la Iglesia. Especialmente preparado para la primera y la nueva evangelización y un baluarte en la defensa de la familia y la aportación positiva en todos los campos; el vocacional, el laboral, el comunitario e incluso el lúdico.

 

He tenido la suerte de vivir el cursillo 600 desde dentro. Tan complicado y maravilloso como todos los anteriores. Los que he podido vivir en Málaga, Huelva, Jaén, Almería, Valencia, Suiza o Bélgica. 47 años dan mucho juego. Me voy a jubilar de este servicio. Como decía San Pablo (y salvando las distancias) ya he recorrido el camino. Ahora hay que dar paso a otros que tienen más fuerza y nuevos métodos. Pero garantizo mi presencia en cada Clausura, cada Vía-Crucis, cada Ultreya o cada acto en el que pueda aportar algo y recibir mucho.

 

Enhorabuena a los treinta participantes del cursillo 600. Hoy ha empezado la mejor parte de vuestras vidas.

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 2 de mayo de 2017

PARARSE Y PENSAR (Repetición)

Por tercera vez en estas buenas noticias apelo a la tolerancia de mis lectores redactando un artículo que no es más que la continuación de una idea que siempre ronda sobre mi cabeza. Se trata del tercero que escribo con este título.

     Este escrito, se trata del número 805 de los que llevo publicados en mi modesto blog y en diversos medios de difusión escrita y digital. Creo que por segunda vez no llega a mis lectores un lunes, pero es que he pasado el puente parado y pensando.

     Para seguir en esta brecha, antiguamente denominada “valle de lágrimas” necesito pararme y pensar por lo menos una vez al año. Me sienta mejor que una prolongada estancia en uno de esos balnearios con spa y sopicaldos.

En la vida, aunque nosotros no queramos, nos hemos enganchado a lo que nos rodea, como si de una reata de ganado nos envolviera. Hay veces que me siento como esas ovejas que son rodeadas por perros ladradores o por pastores vociferantes que les obligan a pensar y hacer lo que les dicen. El ruido y el sistema nos llevan a entrar por la puerta del redil que se nos impone. En estas circunstancias es muy difícil remar contracorriente o salirse de la masa.

En todos los aspectos de nuestra vida -especialmente ahora, cuando las redes sociales y los medios de difusión nos bombardean con lo que tenemos que sentir, vivir o creer- nos sentimos manipulados e impelidos por la vorágines de sensaciones, consignas e ideas políticamente correctas.

Por eso de vez en cuando me paro. Para eso está el puente de la “Fiesta del trabajo”. Pararse es apagar la tele y el teléfono. Olvidarse del ordenador y los periódicos y dejar la mente en blanco. Como esas viejas pantallas de cine que asomaban tras los telones de los viejos teatros. En términos modernos: resetear tu disco duro y librar nuestra mente de ruidos y de virus.

Y pienso. Una vez que te has puesto a cero, y aquí viene mi buena noticia de hoy, te pones a pensar. Sí. Eso que significa dejar que brote de tu cerebro y de tu corazón cuanto de noble y de positivo hay en él. Recordar todo lo bueno que has vivido, olvidar todo lo malo que te ha pasado, (como los recuerdos de la mili o de la infancia, tan solo recordamos los buenos momentos). Vivir el hoy intensamente, aprovechar las maravillas que nos ofrece el mundo que nos rodea y, finalmente, dejar el futuro en las manos de Dios o del destino, según creencias.

Yo me he parado y he pensado este fin de semana. Por primera vez en muchos años mi buena noticia no ha estado en vuestras manos el lunes. Ni me he acordado. Me he rodeado de buena gente que ha sido una buena noticia para mí. Espero muchos más de la vida y de los encuentros. Así que, el año próximo, o cuando lo necesite, me volveré a parar y pensar.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 27 de abril de 2017

LA SEGUNDA COMUNIÓN

 

      Estamos en fechas de “comuniones”. Miles de niños y niñas de alrededor de diez años van a culminar un proceso de preparación de tres cursos con la celebración llena de pompa y boato de su “PRIMERA COMUNIÓN”.

 

      Hasta aquí un hecho que se ha venido produciendo desde siempre en nuestra católica España. Los tiempos y las edades para recibirla han fluctuado de acuerdo con los criterios, algunas veces caprichosos, de los cerebros pensantes de la jerarquía eclesiástica. Al tratarse de varios entes protagonistas, se suceden las disparidades de opiniones y  posturas, a veces radicales, de algunos de ellos.

 

Se trata de buscar lo mejor para el comulgante, sus padres, los invitados, el celebrante y el trabajo, ímprobo y no demasiado valorado, del catequista. Al final, se llega a una celebración digna en lo religioso y, posiblemente, excesiva en lo folklórico. Celebraciones, gastos y regalos desorbitados, pueden desvirtuar el sentido del Sacramento, lo que lleva a solicitar, con escaso éxito, la “comunión civil”, basándose por parte de los padres, en su ateismo y por la de los niños, en que se trata de una fiesta “con payasos”.

 

Pero hoy me agradaría detenerme en el “día después”. Ese domingo siguiente, el otro, el otro, etc. Estimo que ese es un tema que compete más a los padres que a los neo comulgantes. Si los padres no acuden a los Sacramentos con regularidad, difícilmente podrán conseguir que vayan solos niños de diez años. A los niños nos los educamos. Nos imitan. 

 

Hace días en una conversación que mantuve con unos veinteañeros, estos echaban en cara a sus padres el que les hubieran metido en el lío de la Iglesia en la que unos y otros no creían. Les puse un burdo ejemplo. El de esos forofos de un club de futbol que hacen socios a sus hijos antes de inscribirlos en el Registro Civil. Si después no van con ellos a los partidos, menudos tifosi más birrias.

 

Hagamos un esfuerzo, los padres o los abuelos, por seguir el trabajo denodado y poco agradecido de los catequistas que se preocupan de cimentar una fe que se adquiere en el Bautizo, se refuerza en la Confirmación y se vive en la Eucaristía. No los dejemos con el trajecito de comunión y la fiesta hasta que vuelvan a “sufrir” la catequesis matrimonial. Propiciemos la segunda comunión… y las siguientes.

 

 

 

 

 

   

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 24 de abril de 2017

 

m.montescleries@telefonica.net

 

UN HOMBRE Y UN PERRO

Llevo más de tres meses colaborando con un proyecto solidario que permite encontrarme con personas que están pasando por un mal momento de su vida y que, prácticamente, viven en la calle.

 

Gracias a la buena voluntad de muchos, esos seres humanos que pasaban la noche a la intemperie, tienen un lugar acogedor donde descansar, asearse y coger fuerzas. Hasta aquí lo comentado es digno de ser tenido en cuenta como una buena noticia. Pero mi espíritu de observación y mi capacidad de asombro me hacen profundizar más en la situación y descubrir matices que me demuestran la bondad del ser humano y la respuesta que se produce en este ante cualquier estímulo positivo.

 

A este lugar acuden cada noche varias personas acompañadas de su perro. Se puede observar como, en un caso, entre un hombre solitario y su viejo perro lleno de achaques, se produce una sintonía y un cariño reciproco que son dignos de admiración. Observo como el perrete duerme en su perrera portátil, justo al lado del amo y como este le prepara con mimo el desayuno consistente en una lata de alimentos para perros que le han dado en un supermercado ante el que pide ayuda.

 

El otro perrillo vive con un matrimonio de mediana edad, muy preocupados de salir bien repeinados a la aventura callejera. Se trata de un chucho de raza indescriptible, pero avezado en su trabajo de buscarse la vida a diario. Apenas te acercas a él y le dices algo se “desbarata” de alegría se revuelca y mueve la cola a una velocidad endiablada. Se gana al “cliente”. Espera pacientemente a que alguien le saque a la cercana plaza en busca de un árbol liberador de vejiga.

 

Estos, y tantos como acompañan a los que viven en la calle,  transmiten a sus amos el cariño y la atención que muchas veces les negamos el resto de la humanidad. Les permiten sentirse mirados y escuchados y no como esa parte del paisaje urbano en que los convertimos con nuestra indiferencia. Hacen realidad el dicho atribuido a Lord Byron que proclama “mientras más conozco al hombre más quiero a mi perro”.

 

Me gustaría trocarlo por una mía: “cuando me acerco al que está solo, este deja de estarlo”. Esta es mi buena noticia de hoy.

Mi perro Gaspar y yo

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi perro: Gaspar