GENTE BUENA

23 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 24-2-20               

GENTE BUENA

     Hay que diferenciar el ser buena gente del ser “gente buena”.

La diferencia es sutil, pero apreciable. Quizás lo entenderemos mejor cuando comparemos “un buen hombre” de “un hombre bueno”. El primero lo es por naturaleza; el segundo lo consigue con su esfuerzo.

Viene a mi mente este pensamiento como consecuencia del bombardeo constante de ideas, mentiras, verdades a medias, consejos de todo tipo, insinuaciones veladas, amenazas, etc., que recibimos a través de las redes sociales.

Los que suelen leer mis artículos conocen de sobra mi aversión al mal uso de la cibernética, cuando se utiliza la misma de una forma indiscriminada y, desgraciadamente en muchas ocasiones, artera.

Cada vez que abrimos nuestro ordenador o nuestro teléfono móvil, nos encontramos con una catarata de correos, “memes”, enlaces, etc., que pretenden transmitirnos, cuando no inculcarnos, sus ideas, filias y fobias. Si analizamos con detenimiento los mismos, nos encontramos con una especie de fotografía de la mente y los sentimientos del emisor de los mismos.

Antiguamente los “permanentemente cabreados” esperaban al domingo para descargar su mala leche en los pobres árbitros de turno. O juraban en arameo para sus adentros. O conducían de forma asesina mientras increpaban al resto de sus conductores. O la pagaban con sus empleados.

Hoy no. Si a alguien no le gusta la situación política, las decisiones del gobierno, si hace sol o llueve, si creemos en Dios o no, si hacen rascacielos o chiringuitos, si se ríe o se llora, si se entierra o desentierran “antiguallas”, si eres de izquierdas, de derechas o mediopensionista, si eres blanco, negro o aceitunado, etc., inmediatamente te envía un correo, un chiste o un “meme”, que acentúa de una forma inverosímil la opinión del emisor o transmisor del mismo.

Como contraposición nos encontramos con la gente buena. Esta se transparenta en sus envíos a través de las redes. Tengo uno que cada mañana me despierta con un saludo lleno de ideas positivas que me ayuda a enfrentarme con las tareas diarias. Hay otro que te envía imágenes del pasado que te ayudan a recordar tus ancestros. Una buena amiga comienza su día publicando una foto de un paisaje maravilloso y una mesa con un desayuno de 500 calorías.

   Gente buena que es mi buena noticia de hoy. Son aquellos que te hacen poner “al mal tiempo, buena cara”, en contraposición a aquellos que te envenenan con lo peor de sus mentes y viven del “argumentario” partidista y emponzoñado.

Gente buena que te hace sacar la sonrisa y evitar tu deseo de buscarle las cosquillas a aquellos con quienes te encuentras. Siguen, a veces sin saberlo, las recomendaciones de San Francisco de Asís. Donde encuentras odio, pon amor. Este es un buen propósito para empezar un buen día. Mejor dicho: un día malo que lo hacemos bueno.

 

 

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 19 de febrero de 2020

POR SUS HECHOS LES CONOCERÉIS

     No quiero referirme en este caso a los falsos profetas. Me gustaría resaltar la labor callada y gratuita de muchos profesionales.

 

Llevo años dirigiendo y presentando un programa de radio dedicado a manifestar la labor de las distintas asociaciones que se dedican a la ayuda de todo tipo a los más necesitados. Siempre digo que seré feliz el día que desaparezcan dichas ONGs. Será porque la justicia y la correcta distribución de los bienes del mundo las haga innecesarias. Pero desgraciadamente los problemas de este tipo siguen en aumento y, consecuentemente, son imprescindibles hoy por hoy.

 

Esta reflexión viene motivada por la presencia callada de profesionales en activo que dedican una buena parte de su tiempo y de sus vacaciones en el desarrollo, de forma totalmente altruista, de sus capacidades como sanitarios, docentes, artistas o expertos en economía, arquitectura, costura, tecnologías modernas, etc., para atender a cuantos les necesitan.

 

Estos forman parte de ese grupo que sigue a Jesús de Nazaret, a veces, sin saberlo. Cada semana me encuentro en mi programa con gentes que han dedicado su vida a los demás. Personal sanitario de todo tipo que realiza atención médica y quirúrgica gratuita al terminar su jornada laboral. Empleados de banco que forman en economía doméstica a jóvenes y mayores de barrios periféricos.

 

Últimamente he podido conocer a los odontólogos y protésicos dentales que trabajan de forma altruista para la Fundación HÉROES, o conocido a través de la prensa la labor de BISTURÍ SOLIDARIO una ONG que se ha constituido de forma oficial después de haber realizado más de mil operaciones quirúrgicas en varios países africanos. Trabajos como los de Suman2+ con las gentes de la Caixa o Más nunca es menos en su hospital de Costa de marfil nos hacen sentirnos orgullosos de esos profesionales que son “las manos de Cristo en la tierra”.

 

El evangelio de San Mateo se refiere a los falsos profetas cuando los descubre por su forma de actuar. En este caso los hechos de estos voluntarios superan a la palabrería de tanto salvador de la patria desde sus trincheras. El Señor los reconoce: “Venid benditos de mi padre…”

 

 

 

SER ABUELOS

12 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 12 de febrero de 2020

SER ABUELOS

     Los pertenecientes al “segmento de plata” tenemos que prepararnos para el papel de ser abuelo.

 

Sucede lo mismo que cuando te conviertes en padre. Te crees que es muy fácil, pero la adaptación a este rol es bastante dificultosa. Hace años, muchos años, que soy padre y aun me suspendo cada fin de año en el momento en que me autocalifico como tal. Menos mal que nos quedan años para “progresar adecuadamente”.

 

En lo referente a ser abuelo… tres cuartos de lo mismo. En los tiempos que corremos el abuelo y, sobre todo, la abuela, adquieren un papel preponderante en el cuidado y atención de los nietos. Aquellos tiempos del marido trabajando y la esposa cuidando de los hijos, han pasado hace lustros. Hoy en día, para mantener una familia de una forma adecuada, es necesario, casi siempre, la colaboración económica de ambos cónyuges.

 

Entonces surge la figura del abuelo-abuela que cuidan de los nietos hasta que estos adquieren ciertas dosis de independencia. Hay que recogerlos del colegio o la guardería, hay que darles de comer, entretenerlos, bañarlos, cambiarlos de ropa, ayudarlos en los deberes, etc. Nos conocemos los personajes de los dibujos animados mejor que ellos. Cantamos canciones infantiles en inglés, español o sanscrito si se presenta, Coleccionamos estampas, trabajamos con plastilina y empujamos mecedores hasta la extenuación.

 

Toda esta dedicación está plenamente compensada por lo que recibimos a cambio. En mi casa y en mi caso hemos gozado de un montón de nietos que han venido espaciados, lo que nos ha permitido –especialmente a mi parienta-, irlos criando hasta su ingreso en las guarderías o el colegio, de forma que los hemos tenido durante un par de años hasta la llegada del siguiente.

 

Todo esto tiene la gran ventaja de que te rejuvenece. Vuelves a vivir las mismas experiencias que viviste en su día con los hijos. Te sientes útil y acompañado. Te pones al día en tu choque con las nuevas tecnologías que los nietos te hacen más llevadero.

 

Después, cuando son adolescentes o adultos -tengo nietos de 19 años a varios días-, te dan otro tipo de satisfacciones y te demandan una atención de otra clase. Te vuelven a poner al día del mundo en el que vives. Puedes hablar con ellos de lo divino y lo humano. Especialmente puedes compartir tu fe.

 

Finalmente te permiten vivir otra gran satisfacción. El momento en que se ponen “farrucos” e intratables. Ese maravilloso momento en que los mandas a esparragar con sus “puñeteros padres”. Es un placer semejante al de quitarte la faja de tu maltrecha espalda.

 

Les recomiendo que disfruten de los nietos. Se hacen grandes enseguida.

 

 

 

ENTRE AMIGOS

9 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 8 de julio de 2019               

ENTRE AMIGOS

 

 La amistad es un bien maravilloso que hay que crear, cultivar y mantener 

Siempre se ha comentado la dificultad de poseer buenos amigos. Se habla de “que se pueden contar con los dedos de una mano”. Mi experiencia vital me ha demostrado que se puede ampliar un poco el número de los mismos pero sin estirarse más de la docena. Hay que diferenciar entre “colegas”, “amigachos”, amistades, “compañeros de fatigas”, y Amigos (con mayúsculas).

El amigo está contigo (y tú con él) especialmente en los momentos difíciles: “en las cuestas arriba quiero ver el mulo, que en las cuestas abajo… yo me las subo”, como decía aquel abuelete de la serranía de Ronda. En los momentos de euforia todo son aplausos y golpes en la espalda.

Ciertamente las buenas amistades se fraguan en espacios cronológicos muy determinados. Los primeros amigos con entidad son los que se adquieren a lo largo de la etapa colegial. Después están los amigos de la pandilla, de la mili o de la universidad. Finalmente surgen los amigos de la etapa adulta que se basan más en la compenetración mental que en la convivencia física. Estos últimos, cuando se asientan en nuestra vida, son los de los dedos de la mano que intentamos conservar “como oro en paño”.

Se valoran los amigos de distinta forma. Normalmente se tiene muy en cuenta la compenetración de ideas, las aficiones comunes, la compatibilidad de caracteres y el grado de atención que nos tiene el otro. A veces, en la mayoría de las ocasiones,  no se tiene en cuenta lo que podemos hacer por el otro, sino lo que el otro hace por mí. Esto hace romper muchas amistades. Cuando uno de los componentes de la relación estima que se lo merece todo y se convierte en el “macho alfa” de la relación.

La palabra amistad deriva de la conjugación del verbo amar. Según San Pablo: El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor.  El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad.  Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Pocas veces lo ponemos en práctica. Al final, dolorosamente, se van cortando dedos de las manos.

En la tercera etapa de la vida necesitamos especialmente tener amigos. La vejez en soledad es muy mala consejera, sobre todo si la familia va desapareciendo y los que nos rodean van derivando sus vidas a otros círculos en los que no somos actores principales.

Por eso hoy considero como mi buena noticia de hoy el esfuerzo que realizan diversas instituciones que se preocupan, y se ocupan, de los que se encuentran solos. Se han creado grupos de amistad amparados por instituciones que saben hacerlo con talento, dedicación y buen hacer. Lugares de encuentro tales como el “ENTRE AMIGOS” del Teléfono de la Esperanza, los grupos de teatro, deporte, formación y diversión de los centros de mayores de todo tipo, los cursillos de natación, baile o gimnasia que proliferan a lo largo y ancho de nuestras ciudades crean espacios de encuentro en el que surgen amistades muy enriquecedoras.

“El que tiene un amigo… tiene un tesoro. Una amistad que se puede cimentar dando y entregando lo mejor que tenemos. Si se tiene tan solo para recibir ayuda y comprensión cojea una de las patas más importantes. Empieza a darte y recibirás el ciento por uno.

Si estas solo acércate al “ENTRE AMIGOS” del Teléfono de la Esperanza.

LUZ Y SAL

5 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de enero de 2020

Sal y luz

     “Luz para alumbrar a las naciones”

 

A lo largo de aquel fin de semana que transformó mi vida y que me puso en “el inicio de la búsqueda del camino de la fe”, una serie de ideas fuerza martillearon constantemente mi conciencia. Entre ellas destacó el papel de los cristianos como “Sal y luz de la tierra”.

 

Los que venimos de la catequesis de “no hagas esto, ni lo otro, ni lo otro”, una religiosidad basada en eliminar lo negativo, el encuentro con un cristianismo activo, de búsqueda de las Bienaventuranzas a través del camino de las Obras de Misericordia, nos iluminó en una pauta a seguir que te hace pasar de una actitud de espectador amedrentado a un papel de actor ilusionado.

 

Ser sal que sale y luz que ilumine es muy difícil. La sal idónea es aquella que hace su “trabajo” de forma humilde, desaparece entre el resto de los alimentos, pero da sabor, hace sabrosa la vida. Es económica pero imprescindible. La luz que se agradece es aquella que proyecta el foco hacia los demás, no deslumbra, alumbra, ilumina, es como la linterna del acomodador que te acompaña en la oscuridad para indicarte el camino y llevarte a un sitio seguro.

 

Esta luz lleva alumbrando a las naciones desde hace más de veinte siglos. Algunos de sus portadores nos equivocamos cuando la queremos hacer nuestra. Somos solo la bombilla que necesita de la “central eléctrica” que se encuentra en la puesta en práctica de los evangelios.

 

A veces nos pasamos con la sal. La queremos encerrar en saleros brillantes pero con los agujeros cegados por el “yoismo”. La utilizamos con exceso cuando queremos imponer, no exponer nuestras ideas. Cuando presentamos a Jesús “ante las naciones” lo llenamos de parafernalia y aires de superioridad que deslumbran y no acompañan que te hacen subir la tensión emocional en vez de dar paz a tu vida.

 

Tenemos grandes ejemplos de esta forma de vivir. A veces los tenemos cerca y no los valoramos. Yo agradezco a aquellos que en su día abrieron las puertas de mi cristianismo a otras posibilidades. Aquellos que me enseñaron a intentar ser (con algún provecho) sal que de sabor y luz que ilumine.

 

 

 

 

 

FUNCIONARIOS

2 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  3 de febrero de 2020

FUNCIONARIOS

      No tengo más remedio que reconocer que el gremio de funcionarios ha mejorado de forma ostensible.

      Así lo entienden los usuarios de la función pública, que actualmente está comenzando a derivar por elevación sobre los dirigentes políticos. Aquí cada uno quiere salvar sus responsabilidades cargando el muerto a la falta de criterio y previsión –de los otros- ante las calamidades. Algunas imprevisibles y otras que se podían evitar.

Siempre se ha dicho que las corrientes de agua tienen su espacio. Cuando el hombre las modifica en cuanto pueden recuperan su curso natural. Esto lo puedo comprobar fácilmente en el barrio en el que vivo. Las casas unifamiliares se desparraman por la ladera de un monte. Algunos, demasiado espabilados, han embovedado los arroyos para aprovechar el espacio. Pero de vez en cuando se produce la inundación. El final es previsible aunque evitable.

Algo similar parece haber sucedido en Campanillas. El resultado, aunque no ha habido desgracias personales, ha sido terrible en lo que respecta a la pérdida de bienes materiales. Ahora se echa la culpa a los bomberos, a los dirigentes políticos que no tienen planes previstos para estas circunstancias, etc. Pero se olvida tener en cuenta el tratamiento que se hace en los arroyos y desagües que pierden eficacia y se convierten en bombas de espoleta retardada.

Aun recuerdo el problema de la presa de Tous. La construcción de la autovía del Mediterráneo creo una barrera artificial que provocó aquella desgracia. En el Rincón de la Victoria, el paseo marítimo propició unas inundaciones tremendas hace varios años. Veremos que hacen en su prolongación, a ver si caen en el mismo error.

Pero quiero acabar hablando de mi buena noticia de hoy. Tiene que ver con el tratamiento de mis vértebras rotas o degradadas. El cirujano ha desechado la intervención quirúrgica por el momento. Pero lo ha hecho con una atención y una rapidez de actuación encomiables. Es de esos médicos que empiezan a curar con su trato y su palabra.

Su recomendación principal se basa en un tratamiento de natación terapéutica. Y ahí llega el asombro positivo. Me encamino a la piscina de la Universidad de Málaga y me encuentro con unas instalaciones inmejorables, unos funcionarios (principalmente el servicio médico) amabilísimos y una tramitación rápida y eficaz. Ole por ellos. Hace ocho años ya escribí un artículo sobre los funcionarios de la Universidad (“funcionarios que funcionan”27-5—12) en el que elogiaba el trabajo de la Administración General de la UMA. Hoy ratifico que siguen siendo extraordinarios.

Hoy me siento obligado a reconocer esta situación como motivo de una buena noticia. Los medios de comunicación se llenan de protestas y reclamaciones sobre todo y todos. Yo creo que es de justicia el resaltar las cosas bien hechas. Enhorabuena a sus protagonistas.

 

AMADÚ

29 f, 20

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 29 de enero de 2020

AMADÚ

      Hace unos días he podido entrevistar a un guineano que me ha impresionado con su historia.

 

Cada martes por la tarde realizo un programa en una emisora de radio en el que procuro presentar la realidad de una Málaga Solidaria llena de instituciones y asociaciones dedicadas a mejorar la vida de nuestros conciudadanos. Esta semana llevé a los componentes de CEAR (Comisión española de ayuda al refugiado) representados por el responsable de dicha institución en Andalucía Oriental y a uno de sus acogidos: Amadú.

 

Málaga es una ciudad que se ha convertido en la puerta de entrada para aquellos africanos que quieren huir del hambre, la guerra, las luchas tribales, el terror y el desamparo. Esto les hace subir desde los países al sur de Senegal, cruzando Mauritania y el Sahara, hasta las costas marroquíes donde se “buscan la vida” para cruzar el estrecho de cualquier forma.

 

Este es el caso de Amadú, un chico proveniente de una familia de comerciantes de Guinea Conakry, diplomado en Economía, dominando cuatro idiomas y, como muchos jóvenes de su país, disconforme con un estado que, pese a su condición de república, tiene un gobierno perenne que maneja la constitución y las elecciones a su gusto. Temiendo seguir el camino de muchos jóvenes de su generación, que han perdido la vida, Amadú huyó de su país, se coló en Marruecos y desde allí, en una patera desvencijada junto a otros cincuenta desesperados, cruzó el Mediterráneo, quedando a merced de las condiciones de la mar hasta que fue rescatado por un barco de Salvamento Marítimo.

 

En Málaga, mientras no tenía otra opción, se incorporó a la ayuda de CEAR y, posteriormente, pudo acceder a los cursos que le ofrecieron y hoy, pasado dos años, lleva varios meses con un contrato de trabajo y un empleo aceptable. Amadú renunció a desplazarse a Francia (cuyo idioma conoce dado que es muy utilizado en su país). Hoy habla español y está enamorado de España y sus gentes, esperando su carta de ciudadano español de pleno derecho.

 

     Amadú es de un país africano enclavado en una zona rica en minerales (bauxita, oro, plata y otros) y el primer productor mundial de cacao. Pero ese territorio que comprende un montón de estados, procedentes de la colonización europea, tales como Togo, Costa de Marfil y Guinea Conakry. Allí están cooperando españoles (entre ellos, la malagueña asociación Más es menos).

 

    Un ejemplo más de actuaciones que contrarrestan las declaraciones de algunos políticos, tertulianos sin criterio y conversadores de café, que se permiten ignorar y, a veces, despreciar a estos hermanos africanos que nos piden ayuda desesperadamente.

 

La llegada de la Cruz de Lampedusa a nuestra ciudad, creo que ha despertado la atención de muchos cristianos sobre los inmigrantes. Nos hemos dado cuenta de la incapacidad o la desidia de las instituciones oficiales y nos aprestamos a sustituirlas con nuestro apoyo modesto. Muchos hermanos nuestros, como Amedú, requieren nuestra ayuda como voluntarios o económicamente. Nuestras aportaciones a CEAR Málaga (que hoy por hoy atiende a 669 refugiados)  y otros centros similares, además de desgravar en Hacienda, hacen más llevadera la estancia de tantos hermanos refugiados, africanos, europeos o americanos, que precisan de nuestra ayuda.

(EL PROGRAMA COMPLETO LO PUEDEN VER EN LA PÁGINA WEB DE CANAL MÁLAGA RADIO)

 

 

 

 

 

LA TORMENTA

26 f, 20

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  27 de enero de 2020

LA TORMENTA

       ¡Menuda nochecita la del viernes! En mi barrio se convirtieron los cielos en un espectáculo de luz y sonido.

         

Ya nos habíamos despertado el jueves con una granizada tremenda. Pienso que solo comparable a la que cayó el día que me casé. Aquél 8 de diciembre del 70 amaneció con un cielo panza de burra que acabó con una lluvia de granizo. Se inundaron calles de Málaga de un manto blanco que encantó a los niños malagueños que desconocían la nieve.

La boda era a las 12 en el Sagrado Corazón. Al salir de mi casa, todo empingorotado y del brazo de mi madre, esta pegó un resbalón que desmontó toda la parafernalia de peineta y mantilla, preparadas con esmero, y obligó a la reconstrucción de peinado y atuendo de la madrina.

Después, en el templo, se fue la corriente eléctrica. Puedo decir que me casé a dos velas. El coche de mis amigos los Denis, alivió la oscuridad del escenario iluminando con sus faros el pasillo central de la Iglesia.

Aquel día solo pasé el miedo propio de la situación. Esta vez he sufrido por la gente que vive en la calle y los que habitan en zonas robadas a los ríos por la especulación mobiliaria que sufren, la falta de previsión, y las situaciones que acaban con las casas inundadas hasta los techos. Alguna de ellas fuera de las ordenanzas y arroyos embovedados que son un peligro.

Ante esta situación cuesta trabajo encontrar una buena noticia. Finalmente la encuentras en la ausencia de desgracias personales, la celebración de la Gala de los Premios Goya  y la entrega de galardones a los periodistas distinguidos de Málaga.

Creo que soy el único ejemplar de periodista que ha sido jubilado antes de iniciar el desarrollo de su oficio. Así soy yo. Todo lo hago al revés. Pero, en mi caso, soy un tipo que tuvo que jubilarse para poder iniciar sus estudios de periodismo. Cuando acabé, pasé directamente al campo de los eméritos.

Pero no me quejo por ello. A lo largo de esta última docena de años, he podido escribir en los periódicos, hablar en la radio y aparecer en la televisión con programas propios. Por eso disfruto cada año el día de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas. Asisto a todos los actos de dicha celebración y rememoro aquellas redacciones de los medios que conocí cuando era muy joven. La del diario Sur, en la alameda de Colón. La emisora de Radio Juventud en Alarcón Luján, y, finalmente, aquella nave en un polígono malacitano donde me inicié en la tele de manos de Popular Televisión.

He podido plasmar mi tormenta de ideas y de recuerdos. Con ellos quiero homenajear a los viejos plumillas que me animaron a dedicar esta parte de mi vida a comentar las BUENAS NOTICIAS.

 

                                  

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 22 de enero de 2020

¡AY… LOS HIJOS!

      Una vez más el españolito de a pie se siente manejado por las ideologías políticas.

 

      Estoy convencido de la dificultad de ser padres de familia. El ser padre o madre, sin más, es bastante fácil. El crear una familia y el transmitir sus valores es otra cosa. En casa tenemos cierta experiencia en ello y con unas consecuencias bastante aceptables.

 

Cuando el diablo tiene poco que hacer… mata moscas con el rabo. Cuando la clase política quiere desviar la atención de temas más trascendentes, empieza a lanzar “cebos” que ponen a parir a los sufridos votantes y facilitan la recreación de “las dos españas”.

 

Mi madre era maestra, tengo tres hijos maestros y yo mismo, en mi senectud, soy profesor emérito de un grupo de alumnos. Confío plenamente en la capacidad y buen hacer del profesorado de todas las etapas. Su trabajo consiste en transmitir un temario que les llega de la superioridad.

 

Ahí esta el debate que me hace exclamar ¡Ay! (Vaya me falta decir lo que hay, para completar la prueba gramatical). El problema surge cuando se dice una cosa distinta en cada autonomía, en función del partido político que gobierne. El problema surge cuando se actúa de forma pendular y se pasa de un atosigamiento religioso a un vacío cultural sobre un tema tan importante como es el estudio de las religiones. El problema surge cuando se magnifican actitudes y decisiones en el orden sexual antes de tiempo y sin la madurez mental suficiente de los alumnos.

 

En casa se han criado ocho hijos y estamos con la tarea de acompañar a diecinueve nietos. Hasta ahora no han necesitado ningún pin para discernir la educación que van a recibir. Nos hemos sacrificado para proporcionarles el acceso a un colegio que, además de sus enseñanzas regladas, cuente con unos valores similares a los que procuramos transmitirles en nuestra familia. Y conste que a lo largo de los tiempos hemos tomado decisiones y aceptado situaciones familiares que a alguno le haría rasgarse las vestiduras. Pero para ello nos hemos basado en el amor, la comprensión y la aceptación.

 

Todas estas “novedades” pasarán. La familia basada en sus valores continuará y, sobre todo, el ejemplo de los mayores con los más pequeños, será la mejor escuela de convivencia y de la “búsqueda del camino de la felicidad”, (una frase que digo a menudo y que mis amigos entienden). El futuro, los creyentes, lo dejamos en las manos de Dios.

 

                 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga  20 de enero de 2020

ESTÁN EN LA CALLE

     Recibo con asombro la noticia del posible cierre del Asilo de los Ángeles de Málaga.

 

      Al parecer sus regentes han cometido el error de invertir un préstamo en la mejora de unas instalaciones bastante deterioradas pero necesarias. Una deuda con una entidad bancaria, cercana al medio millón de euros, les ha llevado al embargo de sus bienes y al próximo desalojo de los cincuenta ancianos acogidos en sus instalaciones.

No es la primera vez que sus puertas están amenazadas de cierre. Ya en anteriores ocasiones se ha ido poniendo parches a una economía maltrecha que les permite atender el día a día, pero que les impide adecentar sus instalaciones decrepitas por el paso, en algunos casos, de más de un siglo de uso.

El resultado final será la pérdida de 50 plazas para el acogimiento de ancianos de pocos recursos y una gran dependencia. Espero y deseo que estos asilados encuentren inmediatamente un lugar adecuado en el que poder seguir viviendo de una forma aceptable.

Sigo sin entender a los administradores de este país al que, no se el porqué, incluimos en el primer mundo. Un gobierno que, presume de igualdad, se preocupa de mejorar ostensiblemente la cómoda vida de la clase política, con viajes en primera clase o avión privado, hoteles de lujo y sustanciosas dietas e instalaciones de gran boato reformadas constantemente, se siente incapaz de financiar estas instalaciones tan necesarias.

Mientras nos suben a los jubilados nuestras pensiones de forma porcentual, sin tener en cuenta que los que las tenemos más bajas seguimos estando más necesitados que los que las tienen más altas, ellos se preocupan de asegurarse un retiro en las mejores condiciones.

Volviendo a nuestra Málaga; se ha cumplido el tercer aniversario de la apertura del centro Calor y café regido por Caritas. Allí duermen cada noche una media de 25 personas. No crean que esto soluciona el problema de los que viven en la calle. Los albergues malacitanos tienen una lista de espera –-según me indican los responsables de Puerta única y Calor y café– de unas dimensiones considerables. En las cajeros automáticos, los túneles callejeros, los parques y los lugares más diversos, cada noche duermen envueltos en cartones y alcohol un centenar de seres humanos que no han tenido la suerte, la oportunidad o el conocimiento, para poder crearse una vida aceptable. ¿Hasta cuando? Igual nos encontraremos algún día a los acogidos en el Asilo de los Ángeles en esta lista de espera y durmiendo en los escalones.

La buena noticia de hoy me la sugiere esa esquina de la calle Álvaro de Bazán donde se encuentra Calor y Café y el Comedor de Santo Domingo. En el primero duermen, se asean y desayunan. En el segundo reciben la comida y la atención psicológica necesarias. Pero siguen estando en la calle. Alguno, gracias a Dios, sale de esta rueda. Pero otros muchos siguen viviendo una historia que comienza con las adicciones, la ruptura familiar y el arrojo de la toalla. El caso es que están en la calle.

Espero que se solucione el problema del Asilo y de los que viven en la calle. Quizás queda un hueco en los presupuestos que se van a aprobar para estas atenciones sociales. Como diría aquel personaje de la televisión. “Un poquito de por favor”.