LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 11 de noviembre de 2019  

 

A la caza del voto

 

        Por fin ha acabado el martirio que supone vivir reiterativamente unos comicios. Sobre todo si se acumulan en un corto espacio de  tiempo.

 

El españolito de a pie está hasta las narices de tantas elecciones. Como diría “el Mendo”: “Esta ahíto de tanto parchear y tanto pito”. Semana tras semana nos han estado bombardeando con promesas que no piensan cumplir, con descalificaciones del otro, que podían reconocer en sí mismos mirándose al espejo, y con mítines a los que acuden tan solo los que ya están convencidos.

Ahora comienza el tiempo de las “estampitas”. Sí, como aquello que hacíamos en los recreos: te cambio la de Puskas por la de Kubala (uno es un poco mayor). “Te cambio mis votos por un ministerio y dos direcciones generales”. “Te apoyo en la investidura si me sueltas presos o me pones embajadas”. “Me tapo la nariz y me hago social-demócrata-cristiano-marxista y de las JONS”. Etc., etc.

Ya está bien. A ver si pasan pronto estos días y aquellos a quienes toque comienzan a preocuparse más del futuro y a hablar menos del pasado. A ver si se ponen de acuerdo para trabajar y defender a los españoles y no dedicar el tiempo a cultivar su poltrona y defender a su partido y a sus comilitones.

A ver si  de una vez por todas nos dejamos de perseguir a los cazadores y los pescadores mientras nos comemos una lubina a la sal o un buen guiso de conejo. A ver si nos preocupamos menos de la vida sexual de las gallinas y más de esas pobres mujeres explotadas por los proxenetas en los “bares de luces coloradas”, donde se encuentra el “descanso del guerrero” de algunos “usuarios” de tarjetas bancarias repartidas por los poderes públicos.

Mi buena noticia de hoy me la proporcionan esas voluntarias de Red Madre que han atendido el pasado año a más de doscientas mujeres en Málaga. Esas futuras madres que estaban decididas a someterse a una “interrupción voluntaria del embarazo” y que, gracias a la ayuda de esta asociación, han asumido su responsabilidad como gestantes y han continuado con el mismo hasta el nacimiento feliz de sus hijos. Pienso que esto es “predicar y dar trigo”. A ver si aprenden nuestros flamantes miembros del nuevo gobierno. Que espero lo haya. Ya está bien. Menos manteles y más comida. Menos promesas y más hechos. Menos debates y más atención a la gente de a pie.

 

 

 

LA MADRE

8 f, 19

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 8 de noviembre de 2019

 

LA MADRE

     Dice un buen amigo que soy una persona que escribe lo que ve cada día. Un observador de la realidad.

Hasta ahora nunca había parado en este detalle. Pero puede que lleve razón. Desde siempre he mirado a mi alrededor y he intentado teatralizar la vida de los desconocidos. Lo hago cada vez que tengo un rato para observarlos. Eso me ha permitido llenar muchas horas de espera obligadas por mi profesión y por mi inveterada costumbre de llegar muy pronto a las citas.

Solo hay que ver la salida de un grupo de niños de un colegio, o una abuela rodeada de sus nietos, o la consulta de los médicos, o un hospital, o una prisión. La presencia de la madre ilumina la escena, la llena de ternura y de auténtico amor.

La madre es el centro de la familia. Un ejemplo de lo que San Pablo definió en el himno a la caridad adaptándolo a la institución maternal: “La madre es paciente, bondadosa, no tiene envidia, no es jactanciosa, no busca lo suyo, todo lo soporta, todo lo espera, todo lo perdona, todo lo sufre, todo…” ¡Qué voy a decir de la madre que no hayamos vivido casi todos nosotros! Queramos o no queramos vivimos en un matriarcado emocional.

Esto lo he observado a lo largo de toda mi vida. La familia se reúne allá donde esté la madre. La madre acompaña siempre en los momentos difíciles y presume de sus hijos, aunque alguno sea un delincuente o un indeseable. Siempre las culpables han sido las malas compañías.

El ser cristianos crea dificultades en la vida, El seguir a Jesús es duro y cuesta a veces. Pero tiene muchas ventajas. Una de ellas me la enseñaron en mi adolescencia los jesuitas que regían aquellas Congregaciones Marianas de la calle Pozos Dulces. Nos enseñaron a amar a la Virgen María. Sobre todo con la frase que nos repetían a menudo “A Jesús por María”. Participábamos de la Sabatina, el mes de Mayo, la novena de la Inmaculada, disfrutábamos del Rosario y aprendimos a querer a nuestras madres especialmente. Afirmaron nuestra fe. Aun nos reunimos más de una decena de aquellos “Kostkillas” una vez al mes y nos apoyamos en nuestra tambaleante vida de mayores.

Afortunadamente los cristianos disfrutamos de dos madres, las mías ambas en el cielo. La que me parió y la que me acercó a Jesús. Los que tengan a una todavía en la tierra que la cuiden y la disfruten. Que sigan permaneciendo alrededor de esa mamá que les recuerda el abrazo constante en la salud y en la enfermedad, en las subidas y, especialmente en las bajadas. La palabra mamá es la primera que se pronuncia. No nos la tiene que enseñar nadie. En la otra vida… también. Allí también te acoge la Otra.

(Una recomendación): Reuníos también alrededor del padre. También tenemos un corazoncito. (Otra observación): Cuando la madre se convierte en abuela… la categoría de su amor se multiplica extraordinariamente.

 

 

DIFERENTES

3 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 4 de noviembre de 2019  

DIFERENTES

Durante los últimos años he tenido la oportunidad de conocer mejor a aquellas personas que se autodefinen como diferentes.

           Hace muchos años que no voy a los cines. No soporto el volumen con el que se presentan las películas, el frío del aire acondicionado y el consumo de todo tipo de alimentos y bebidas por los espectadores como si no hubiera un mañana. Esta manía personal no me impide en ser un buen aficionado al séptimo arte. Puedo recrearme en todas las películas habidas y por haber, aunque tan solo unos meses después del estreno. En una pantalla chica, eso sí, pero con la posibilidad de repetir escenas y captar diálogos en su idioma original.

Esa manía-defecto mía me permite presenciar el cine a la carta y en el momento que me parece oportuno. Ayer sin ir más lejos, inopinadamente me tropecé con una película de la que había oído hablar mucho. Especialmente después de la diversidad de premios que le han sido otorgados. Se trata de “Campeones”. Una película de 2017 dirigida por Javier Fresser que estuvo nominada para los Oscar y que obtuvo un montón de premios Goya, Feroz y otros muchos galardones. Un guión con frases tan extraordinarias como esta: “Ser subcampeones es más importante que ser campeones; como un submarino es más importante que un marino”.

La película trata de la victoria de la realidad sobre los prejuicios; una crítica del trato despiadado de la sociedad con aquellos que son diferentes. No voy a incidir sobre la trama que casi todos conocen y el mensaje de la misma. Voy a comentarles mi propia experiencia. Me vi totalmente reflejado en la película.

Todo nace de un programa de televisión que realicé hace tres años sobre el trabajo de un grupo de discapacitados en una cooperativa que servía productos de consumo masivo por las compañías aéreas. Al terminar el mismo, el padre de uno de los trabajadores de aquella cooperativa, me indicó con mucho tacto, pero firmemente, que había pecado de paternalista. Aquel aviso me hizo pensar. Yo era uno de esos “enterados” que miran con suficiencia, la superioridad, la distancia y desconicimiento a los discapacitados. Una actitud que los denigraba y faltaba a la congruencia.

Después de aquella experiencia he podido recapacitar y mejorar mi actitud. Hace tres cursos que soy profesor de un grupo de discapacitados intelectuales que preparan oposiciones a auxiliares de la administración pública. He conseguido integrarme con ellos y descubrir esos valores que muchos no les conceden.

Pero aun hay más. Sin haber visto “Campeones”, me había embarcado en otro proyecto que se asemeja mucho a la trama de dicha película. A través de uno de mis programas de radio conocí a otro grupo de personas de todas las edades (desde los dieciocho a los sesenta y tantos) que conviven en un Centro ocupacional para adultos con discapacidad intelectual. Sus dificultades son superiores a los de mis futuros auxiliares de la administración. Pero su ilusión es la misma. Propuse a sus rectores crear una emisora de radio interna realizada en directo por ellos mismos. Un gran éxito. Pronto encontré a locutores, actores, cantantes, bailarines y un público enfervorizado que no paraba de aplaudir. Hicieron espacios de deporte, noticias, discos dedicados y cuanto se les ocurría.

Son “diferentes”. Alegres, cariñosos y como dice uno de los carteles que empapelan sus paredes: ”trátanos como adultos, no somos niños”, son adultos que sufren y disfrutan que quieren y deben ser queridos y aceptados como son. Ellos son mi buena noticia de hoy.

                  

                             

EL TRÁNSITO

31 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 31 de octubre de 2019

 

EL TRÁNSITO

     Estamos en las fechas en las que se conmemora especialmente el culto a los Santos y el misterio de la otra vida para aquellos que intentamos vivir la fe.

La “modernidad” trae consigo costumbres recién importadas de otros países que arraigan como si estuvieran integradas en el ADN de nuestro país. Me refiero al dichoso Halloween “el jalogúin” de las narices. Nada que ver con el recuerdo de nuestros fallecidos que forman ya parte del ejercito de los santos y de aquellos difuntos que se encuentran en camino de ello.

 

He tenido la oportunidad de vivir en primera persona el fallecimiento de un ser querido. El hecho sucedió el pasado fin de semana en el que pasó a mejor vida el marido de mi hermana. El proceso lo hemos vivido con dolor y con serenidad. Desde el día en que se pudo comprobar que su cuidado era casi imposible en casa, fue ingresado en paliativos y allí, con un protocolo muy bien diseñado, le ayudaron a morirse en paz.

 

Todo este preámbulo viene a cuento con la reunión de los dirigentes de las tres religiones monoteístas y derivadas de la misma raíz abrahánica: cristianismo, judaísmo e islamismo. La declaración conjunta del pasado lunes 28 dice lo siguiente:: Nos oponemos a cualquier forma de eutanasia, así como al suicidio asistido médicamente porque contradicen fundamentalmente el valor inalienable de la vida humana y, por lo tanto, son actos equivocados  desde el punto de vista moral y religioso, y deberían prohibirse sin excepciones”.    

 

Está claro que este protocolo precisa de una educación previa, una asistencia médica y familiar esmerada, la ayuda de la comunidad, la asistencia espiritual y, sobre todo, la mejora de los cuidados paliativos. La mayoría de las veces somos aquellos que rodeamos a los enfermos los que, bajo una falsa “compasión”, intentamos apresurar un trámite que desgraciadamente tenemos que pasar todos.

 

Ya hace años pude vivir en primera persona este proceso en el caso del fallecimiento de mi madre. Con la presencia de mi hijo geriatra en estos últimos momentos. Me pareció un procedimiento respetuoso y adecuado. Así que no puedo entender el tratamiento mecánico y rutinario de los defensores de la eutanasia. Tanto en la eutanasia como en el aborto, se prescinde de la opinión o de la defensa de uno de sus protagonistas. Los cristianos tenemos que transmitir estas ideas desde el ejemplo y la experiencia propia. Los gestores de las tres religiones que confluyen en Jerusalén nos han dado motivo para ello.

 

Feliz día de todos los Santos para esos santos anónimos, que no están en los altares, pero que nosotros hemos conocido, que disfrutan de la presencia del Padre y para aquellos que aun andamos por este mundo. Ojalá aquellos que nos acompañen en el tránsito tengan en cuenta nuestros deseos. Una buena muerte. Pero sin prisas.

 

 

 

CRUZ ROJA

27 f, 19

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga 21 de octubre de 2019  

CRUZ ROJA

La Cruz Roja actual es algo muy diferente de aquello por lo que secreo. Pero sigue siendo importante y necesaria.

      A lo largo de esta semana he recibido dos testimonios que me han llevado a consolidar la extraordinaria opinión que mantengo de la Cruz Roja en su delegación de Málaga. A diario leemos, ya casi sin darle importancia, actuaciones de esta institución, especialmente a lo que se refiere al acogimiento de los emigrantes recogidos en nuestras playas o en las aguas del  Mediterráneo.

Como conocen los que siguen “La buena noticia”, llevo años realizando un programa en Canal Málaga Radio denominado “La Málaga Solidaria”. En dicho espacio analizo aquellas personas o instituciones que dedican sus esfuerzos a mejorar la vida de los más necesitados, de los enfermos, los mayores, los niños o aquellos que sufren la soledad forzada.

Por dichos programas han ido pasando las diversas actividades que componen el mosaico de servicios de la Cruz Roja de Málaga. Esta semana he tenido a la responsable de atención a los mayores. El análisis de la misma me ha sorprendido agradable y especialmente. Detectan a través de los vecinos, los trabajadores sociales o los propios usuarios, aquellas personas mayores que necesitan apoyo de todo tipo. Los acompañan, los atienden en sus necesidades vitales, les suministran un botón de ayuda, los recogen de sus domicilios y les llevan a realizar gestiones. En una palabra se convierten en sus propias familias.

Hace unos meses entrevisté a una de las trabajadoras de La Cruz Roja que actúan como interpretes a la llegada de los migrantes que desconocen nuestra lengua. Su labor es importantísima. Lo he podido constatar. Me contaba una matrona que atendía el parto por cesárea de una recién llegada subsahariana, como esta intérprete, menudita y muy simpática, no dejo de cogerla de la mano a lo largo del proceso, mientras hacía de enlace entre la parturienta y la matrona. Un diez para esta chica que sobrepasó su actuación profesional convirtiéndola en personal, dando una extraordinaria imagen de los que es y representa La Cruz Roja.

     La Cruz roja española es la mejor personificación de lo que este humilde contemplador de la vida considera como una Buena Noticia. Su símbolo ya lo explica: un brazo hacia el cielo, el otro bien agarrado al suelo y los dos restantes para acoger al que sufre.

 

INCONGRUENCIAS

25 f, 19

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 25  de octubre de 2019

 

INCONGRUENCIAS

     En estos días dos noticias son resaltadas por la prensa. Una tercera, la que considero más importante es ignorada.

     Los dos sucesos a los que me refiero hablan de muerte y de sus consecuencias. El primero la muerte en una carretera cordobesa de un lince ibérico. Dice el Diario Córdoba: Un lince ibérico ha sido atropellado esta tarde en las inmediaciones de Córdoba. La muerte de un animal de una especie protegida como esta requiere un protocolo especial que se ha puesto en marcha inmediatamente para determinar cómo se ha producido el siniestro. En el día de hoy se está buscando con lupa el autor del atropello.

 

El segundo llena las páginas de los periódicos, las pantallas de las televisiones y las ondas de la radio. Hablan del traslado de los restos mortales de Franco. De sus orígenes y su futuro. Un tema complicado en el que no quiero –ni debo- entrar.

 

Pero sí voy a hablar de un problema que vivo en primera persona. Desde su inicio actúo como voluntario en “Calor y café”. Por eso no es necesario que me haga eco del mensaje de Caritas en el día de los “Sin Hogar” que dice: “Ponle cara a los sin hogar”. Yo conozco sus rostros. Pero además de conocerlos los escucho. Aquellos que durante la noche son acogidos en algún lugar en el que pueden dormir, se ven en la calle desde las nueve de la mañana a las nueve de la noche. Sin tener a donde ir, ni donde refugiarse del frío, la lluvia o el calor.

 

Algunas veces los veo deambulando por Málaga sin rumbo fijo y soñando con la hora en que puedan encontrar un hogar o volver al lugar donde son acogidos. Añoro la posibilidad de que tengan un lugar parecido al que tiene el Padre Ángel en Madrid. Un lugar abierto todo el día en el que poder sustituir a ese hogar del que carecen y sentarse un rato a lo largo de la larga jornada.

 

Lanzo esta idea por si alguien la puede secundar. Hay locales vacíos, o con una escasa utilización que se podrían adecuar para estas necesidades. Confío en que no faltarían voluntarios que se preocuparan del mantenimiento y cuidado de los mismos. Me parece muy importante el cuidado del al naturaleza y de la sensibilidad política de la gente, pero me parece una incongruencia en que no pongamos el acento de una manera preferente en los seres humanos que sufren.

 

 

 

 

 

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net Málaga 21 de octubre de 2019
LECTURAS QUE DAN LUZ
Alguien me dijo una vez que podemos proyectar luz a nuestras dificultades en dos libros: El Quijote o el Nuevo Testamento
El pasado miércoles andaba deprimido -como casi siempre- inopinadamente, me encontré con esta recomendación.
Tú, el que seas, que te eriges en juez, no tienes disculpa; al dar sentencia contra el otro te condenas tú mismo, porque tú, el juez, te portas igual… Con la dureza de tu corazón impenitente te estás almacenando castigos para el día del castigo, cuando se revelará el justo juicio de Dios (o de la historia), pagando a cada uno según sus obras. A los que han perseverado en hacer el bien, porque buscaban contemplar su gloria y superar la muerte, les dará vida eterna ( y de momento, serán más felices) ; a los porfiados que se rebelan contra la verdad y se rinden a la injusticia, les dará un castigo implacable. Pena y angustia tocarán a todo malhechor, primero al judío, pero también al griego; en cambio, gloria, honor y paz a todo el que obre. el bien, primero al judío, pero también al griego; porque Dios no tiene favoritismos. (Y la historia es inexorable). (Pablo a los romanos 2,1-11).
Sí, ya sé que estos es un rollo para los no creyentes. Pero es un pensamiento, escrito hace dos mil años –con mis notas marginales-, que describe la realidad de los hechos y por donde van los tiros. No es necesaria la condena de Dios. Para los que pensamos un poco, la primera condena de nuestros actos nace de nosotros mismos.
Por ello –y esta es mi buena noticia de hoy- tenemos la posibilidad de no caer en el error de aquellos a los que criticamos, sean “los nuestros” o “los otros”. La situación de Cataluña me hace pensar y sufrir. Ya están empezando a asomar los cobardes que se excusan en la masa para “liarla” en otras ciudades de fuera de Cataluña. De un lado y de otro. Lo importante es oponerse a lo que sea.
Entre tanto, aquellos aquejados por las enfermedades y sus familiares, luchan y se manifiestan a su manera, para conseguir medios con los que financiar la investigación y la cura de sus padecimientos. Carreras solidarias, lazos y gestos que representan una parte mínima de lo que se gasta en intentar (sin conseguirlo) neutralizar la guerra abierta de cada noche en las grandes ciudades catalanas.
Mi buena noticia de hoy me la transmiten esas mujeres que han padecido un cáncer de mama y que, gracias a la medicina moderna, han conseguido superar la enfermedad en el ¡¡noventa por ciento!! de los casos. Prevención y tratamiento adecuado. Ese es el milagro. Otra “buena noticia”. Esos catalanes del signo que tengan que han impedido que se desatara de nuevo este sábado la guerra de la “Plaza de Urquinaona”. ¡Ay de aquella Barcelona en la que me pasaba horas y horas paseando por sus calles en paz! Espero que todo vuelva a su ser. Si no lo impiden los salvadores de las patrias.

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 18  de octubre de 2019

 

TIEMPOS DIFÍCILES

     Tengo miedo de sintonizar un telediario. Estamos viviendo unos tiempos difíciles y desconocidos para mi generación.

     No voy a entrar en discernir de qué parte está la verdad. Ni siquiera voy a dilucidar quién tiene la razón. Lo que me preocupa es que a mí, y a mi familia, nos está involucrando y perjudicando. No estoy preparado para denunciar a los culpables, “Entre todos lo mataron y el solo se murió”. El caso es que estoy siendo invadido por una sensación de alerta precursora de un “canguelo” indescriptible.

Vamos dejando pasar, sin inmutarnos, una tras otra, las meteduras de pata de los políticos a escala mundial, nacional, regional o local. Ellos nos siguen prometiendo y prometiendo, Hasta ahora esta situación no ha incidido en mis relaciones familiares. Pero ahora están llegando a un punto en que, por primera vez hemos debatido la situación política con una cierta acritud.

Pienso que no podemos caer en el error sufrido en otros tiempos por nuestros ancestros, los que empezaron a discutir por cuestiones ideológicas. Podréis entender nuestro problema cuando tengáis en cuenta el montante de mi familia: treinta y ocho personas de noventa y dos a un año. De ellos veintitrés mayores de edad. Fijaros la tormenta de ideas que se puede desatar.

Comentando las intervenciones y los programas de los diversos partidos,  con motivo de un acontecimiento en el que estábamos casi todos, días pasados, surgió la primera chispa de discrepancia. Tenemos una familia con diversas raíces: republicanos, monárquicos, de derechas de izquierdas y los de la generación de la posguerra que casi todos somos de centro.

Ahora nos encontramos con las diversas alternativas que podemos elegir. Todos los partidos dicen pretender lo mismo, mejor sanidad, mejor educación y protección a los niños, los mayores y los más desheredados. El matiz estriba en el cómo. Si cuidar de los niños y de los mayores es dar rienda suelta al aborto y a la eutanasia… por ahí no paso. El tema de los migrantes es otro que suscita discrepancias. Yo me remito a la actitud de Jesús de Nazaret ante estos problemas e intento obrar en consecuencia.

He llegado a la conclusión de que debemos actuar todos en libertad y exponer, no imponer, nuestros criterios y al primer indicio de controversia tomar la calle de en medio. Al final, casi todos los caminos conducen a Roma. Pero no empecemos con las barricadas en nuestra propia casa. Bastante hay en Cataluña. Que no perturben, en lo posible, la paz familiar. Como diría José Mota: “DANGER”.

 

 

RECUERDOS

13 f, 19

 

LA BUENA NOTICIA de Manuel Montes Cleries         m.montescleries@telefonica.net      Málaga catorce  de octubre de 2019  

RECUERDOS

     Hoy me he despertado con añoranza. No me importa. Incluso me agrada. Una persona sin recuerdos es como si no hubiera vivido.

Todo viene de la aceptación de que soy mayor y estoy mayor. Como unos nuevos imitadores de Peter Pan, no queremos reconocer que los años han pasado y que, sin dejar a un lado el presente o el futuro, podemos convivir perfectamente con los recuerdos. En estos días estos se han agolpado en mi mente.

Mi padre falleció hace más de cincuenta años, pero sigo viéndome cogido de su mano presenciando un concierto de la Banda Municipal del Jaén de mi infancia. Le sigo viendo dirigir la banda por lo bajini y tarareando la música con un excelente oído. Mi padre era de una generación marcada por la guerra y el sufrimiento, Pero siempre me decía que “nosotros somos gente de orden”. Es decir hoy en día sería un facha y un descastado. Mi madre era monárquica. Monárquica a reventar. Le gustaba una peineta y una mantilla a rabiar. Y tenía una gracia y una retranca malagueña-perchelera insuperables. Otra facha.

Creo que he heredado de ellos el respeto por el ejército y el amor a la música, todo ello envuelto en un sentimiento de amor por España y lo español; el mundo y lo mundial. Sé que estos planteamientos no son demasiado “políticamente correctos”. Hoy en día hay que denostar todo lo pasado y vivir al margen de los sentimientos y las añoranzas. Todo lo anterior es detestable y facha “per se”.

Pues aunque a alguien le moleste he disfrutado del Día del Pilar. Ha comenzado con un concierto que he visto en la tele de la Banda de la Guardia Real. En su desarrollo me he vuelto a coger de la mano de mi padre y ver como dirigía desde el cielo el “Banderita tú eres roja”.  Luego he visto a los soldaditos en el desfile de la Fuerzas Armadas y me han recordado mis tres veranos en la Caballería mecanizada. Uno, humildemente, ha desfilado en un carro de combate.

Para terminar, me llegan por watsapps  fotos de la tuna de la escuela de Comercio de ¡1960! en la que aparezco hecho un zagalón.  Mientras, escucho pasar por la calle un ¡afilador! Pero bueno… que pasa. Esto debe ser consecuencias del cambio climático.

¿Cuál es mi buena noticia de hoy? Que podemos –y debemos- revivir en nuestra mente las magníficas vivencias que la suerte nos ha deparado. Que tenemos la fortuna de contar con una familia que nos ha criado, arropado, educado en cristiano y acompañado a lo largo de nuestra vida. Que tenemos un presente lo suficientemente adecuado para continuar en ese camino y que esperamos en un futuro menos catastrofista de lo que nos intentan colocar los agoreros.

       Estamos vivos y tenemos recuerdos, Que nos quiten lo bailado.  Ea, uno también ha jurado bandera. Y a mucha honra. (Me están empezando a silbar los oídos).

         

                      

             

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries          m.montescleries@telefonica.net 

                                                                     Málaga 11  de octubre de 2019

 

MANZANA, CUCHARA, BICICLETA

  Estas tres palabras se usan para la exploración clínica de la memoria a corto plazo en los mayores que tienen indicios de padecer Alzheimer.

 

    Como todos recordarán, esta frase dio título a una película que recogía los diversos estadios de este padecimiento, vividos por el ex presidente de la Generalitat y exalcalde de Barcelona Don Pascual Maragall.

 

En dicho filme se recoge el proceso seguido por el brillante político catalán, durante dos años de seguimiento de su vida personal y familiar, así como del deterioro cognitivo que va sufriendo. Fue un testimonio valiente, sincero y divertido de cómo afrontar una enfermedad neurovegetativa que nos amenaza a los mayores.

 

Según los expertos en España hay más de 800.000 personas diagnosticadas de Alzheimer y en el año 2050 se puede doblar esta cifra. El proceso de esta enfermedad se puede dilatar durante quince años y el mayor problema que lleva consigo es la necesidad de continua atención por parte de los familiares. (Datos de la Fundación Alzheimer Cataluña).

 

Como uno se encuentra en el grupo de riesgo, y como me olvido de muchas cosas y pierdo más todavía, no he dudado en acercarme a un centro adecuado donde, después de explorarme, me firmaron sin problemas la ITV mental. ¿Por qué tome esta decisión? Porque tengo tres personas muy cercanas, dos hombres y una mujer que han caído en las redes de esta puñetera enfermedad. Ellos son felices –a su manera- pero crean un estado de ansiedad en sus familiares y la necesidad de ayuda para sobrellevar esta situación. Uno de ellos unas veces te conoce y otras no, otro me preguntaba hace unos días en un almuerzo que donde estaba, mientras comíamos en un restaurante habitual. Otra no sabe si ha comido o no, si ha dormido o no y si se ha aseado o no.

 

Les cuento estas historias porque creo que nos competen también a los amigos de los enfermos. Debemos liberar a los familiares en algunos ratos y trabajar las neuronas del paciente con mucho cariño, sensibilidad y dedicación. Cuando se les ayuda un poco, sobre todo en los inicios, se consigue frenar el avance de la enfermedad.

 

Recibimos con esperanza la noticia, publicada estos días (entre otros en el Diario Sur), sobre  el descubrimiento de la aplicación por un grupo de investigadores españoles y norteamericanos de un tratamiento para dicha enfermedad, basándose en un fármaco anticoagulante oral de acción directa. Hasta ahora el experimento realizado con ratones ha conseguido retrasar la aparición del Alzheimer en los mismos. En dicho proceso los animales no experimentaron pérdida de memoria ni disminución en la circulación cerebral. “Esta terapia experimental es un avance en la búsqueda de un tratamiento eficaz para una enfermedad que afecta a más de treinta millones de personas en el mundo”.

 

Insisto, a nosotros, los parientes o amigos, mucha delicadeza y un poco de dedicación extra a esta parte de la sociedad que sufre una de las consecuencias del aumento de la esperanza de vida. El ser humano tiene una fecha de caducidad que vamos alargando con la medicina y la cirugía. Pero el cerebro está casi por descubrir.