Por fin

18 f, 18

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 19 de noviembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

POR FIN

     Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños.

Los andaluces hemos creado sin quererlo, un estereotipo que hemos exportado al resto de España. Para los españoles de Despeñaperros para arriba somos una gente graciosa, que habla ceceando, que está siempre de juerga y que vive del PER.

No tienen en cuenta de que, en una tierra en la que ha nacido Seneca, Picasso, Velázquez, Paco de Lucía, García Lorca, Manuel Alcántara o Mariana Pineda, se crea, investiga, inventa, transmite o expone algo más que sol y panderetas, flamenco, espetos y chanquetes, siesta y fiesta.

Vivimos en una ciudad que ha sido capaz de crear y mantener un Silicon Valley a la malagueña en ese extraordinario parque tecnológico. Una cuna de extraordinarios artistas: pintores, músicos, actores, cantantes, escultores y escritores. Un caldo de cultivo de la creatividad y los inventores. Qué ha sido capaz de transformar las mil tabernas en el paraíso de la gastronomía. Una ciudad que es la leche.

Pero mi buena noticia de hoy me la proporcionan los hombres de trono malagueños. Ojo, los hombres de trono, no los portadores, ni los costaleros, ni los horquilleros. Aquellos alumnos aventajados y avejentados que nacimos de los sabios consejos de los viejos capataces de trono (“El Polo” y “El bigote de pana” entre otros muchos) que nos enseñaron a quitarnos las chaquetas, a ponernos la túnica, el cíngulo y la faraona y aprender el lenguaje propio del “oficio”.

Una cofradía madrileña, la de Jesús de Medinaceli, ha fichado a una cuadrilla completa de hombres y mujeres de trono malagueños (submarino incluido), para que porten a sus hombros el trono madrileño que procesionará en la ciudad del oso y el madroño el próximo Viernes Santo. Se van a escuchar palabras del argot semana santero: “medio pasito a la derecha, o a la izquierda”; “arriba del tirón”; “paso pollinico”; a la “carrerilla”, que no llegamos; “a pulso”, “donde está el botijo”, etc.

Las calles de Madrid van a oír los inigualables sonidos de una “cruceta musical” y el paso acompasado de cientos de pies malagueños por las calzadas madrileñas. Vamos a exportar una forma de rezar y de dar rienda suelta a nuestro cristianismo que tenemos “semitapado”.

¡Vamos a exportar algo importante! Una forma de ser en la Semana Santa,  que llevaremos en avión o en el AVE. ¡Lo que no hagamos los malagueños! Pues verán como también le ponen pegas.

Foto del ensayo. Tomada del Diario Sur

 

Anuncios

EL CHEF

15 f, 18

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 15 de noviembre de 2018

 

EL CHEF

Están de moda los chefs españoles, son una de las noticias más importantes del país.

 

Hoy me voy a detener en la consideración de Pepe Rodríguez, propietario de un restaurante en Illescas (Toledo) con el nombre de El bohío y merecedor de una estrella Michelin. Es presidente del jurado que dilucida la capacidad de los participantes en el concurso de cocina con el nombre de MasterChef desde su comienzo.

 

Me ha agradado desde siempre su manera de gestionar el concurso. Trasluce humanidad y bonhomía; me tenía un tanto mosqueado porque lo notaba algo, una influencia positiva recibida a lo largo de su vida. Su defensa de la sencillez, el buen yantar y sus constantes referencias a la familia, me decían que detrás de un gran cocinero, se escondía una vida interior intensa.

 

Ha llegado a mis manos un artículo aparecido en la revista Alfa y Omega” que no tiene desperdicio y que ha aclarado mis dudas. En dicha entrevista, publicada el pasado mes de Julio, nuestro chef Pepe Rodríguez, manifiesta su catolicismo vivido y su experiencia de conversión en un Cursillo de Cristiandad, (de eso, sé yo un poco). El lo explica de la siguiente forma: “Sí, hubo un antes y un después del cursillo. Desde niño había ido a Misa porque mi madre me obligaba. Iba y seguro que iba feliz. Aparecí en un cursillo y no sabía muy bien para qué. De hecho, me llevé un balón de baloncesto, pensando que iba a ser algo así como un campamento de verano. Y me encontré con Dios. Tres días sin parar de rezar y sin parar de hablar con Dios, de preguntarle qué quiere de mí. Aquello me cambió, me ayudó a sentirme más cerca de Él. Dios me dijo: «Quiero que te enteres».”

 

    Se ha enterado. Su actitud ante la vida se ve transmitida al espíritu del programa. Famosos de todo tipo, participantes del concurso, manifiestan lo mejor que llevan dentro al encontrarse con sus seres queridos en medio del  temor al fracaso. Un día tras otro las lágrimas asoman a los ojos de jurado y concursantes vips cuando tiene que despedir a alguno de ellos. Bajo su dirección, personas que se mueven en la jungla del “famoseo”, se convierten en amigos para siempre y acaban por ayudarse. Un buen ejemplo para los espectadores.

 

Volviendo a nuestro amigo “Pepe Rodríguez”, explicó y nos explicó como vivió su poscursillo: Fue un poco después de terminar el cursillo, todos los cursillistas que conocía hacían algo en aquel momento, y yo nada. Me sentía acomplejado. Me llamaba la atención cuando por la noche tomaba algo con los amigos y veía a un señor en Illescas que se acercaba a los drogadictos y tomaba algo con ellos. Íbamos diciendo: «Mira este, que me robó el radiocasete ayer; mira aquel…». Me di cuenta de lo fácil que es criticarlos y de lo difícil que es hacer como aquel hombre que los ayudaba, don José Soriano. Me estaba dando un ejemplo. Un día por la calle me lo crucé de frente –yo nunca había hablado con él y le ofrecí mi ayuda”. “Esa labor de cuerpo a cuerpo, de buscar recursos, de llevarlos a casa, 24 horas al día… Fue la época más emocionante de mi vida. Estar con los más necesitados te aterriza”. “Intento ser el mejor empresario posible, pero también es difícil ser el mejor cocinero posible, el mejor maestro posible… Intento llevar a la empresa lo que tengo en el corazón, lo que se me ha dado. Con mis defectos, pero intento tratar a la gente que trabaja conmigo como me gustaría que me tratasen a mí si la empresa fuera de ellos. Al final, soy el administrador y ya está”.

 

   Un gran ejemplo de vida y actitud para digerir el éxito y seguir siendo un hombre cercano y familiar. Me quito el sombrero ante esta persona que se ha quitado de encima el personaje a base de humildad y buen hacer. Un ejemplo para los que estamos en el “segmento de plata” y no sabemos que hacer.

 

 

 

 

 

ATAQUE AL MUSEO

11 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 8 de noviembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

ATAQUE AL MUSEO

Hay colectivos que van a terminar comiéndose las patas, como los pulpos.

   En medio del aluvión de ideas soporíferas y preocupantes que emanan de los informativos, hay veces que despierta nuestra atención algo que se acaba de oír.

En este caso se trataba de una manifestación que se estaba celebrando en Madrid en la puerta de un Museo. No se trataba del Museo del Prado, ni del Ejército, ni del reina Sofía o el Thyssen. La manifestación era ante el ¡Museo del jamón! Al grito “no es jamón, es cerdo muerto” un grupo de animalistas esgrimió pancartas el pasado día 9 pidiendo la “amnistía” para los cerdos (con perdón).

Supongo que para evitar la muerte del gorrino –salvando el jamón- se le practicará una operación indolora para quitarle el pernil y sustituirlo por una prótesis de vanadio que le permita seguir caminando con gracia y donosura propias de su estado, sexo y condición.

¿Qué va a ser lo siguiente? Prohibir despojar las cepas de sus uvas, los naranjos de sus frutos y dejar los boquerones y las gambas para ser vistas en los acuarios. Porque los animalistas también son vegetarianos, ovo-lacto-vegetarianos; ¡qué digo! veganos. ¡No por favor! Habrá de nuevo manifestaciones porque los árboles sufren, los campos lloran al segar las mieses, mamá atuna llora cuando le quitan sus hijos los malditos pescadores y la naturaleza se queja porque nos la comemos.

Les queda la antropofagia propia. Como decía al principio: “comerse las patas como los pulpos” Cosas veredes.

Mi buena noticia de hoy. Ayer me machaqué un plato de los montes. Para ser detenido por los manifestantes. Huevo, chorizo, lomo, pimientos y patatas. Hoy se está celebrando el duelo en las dehesas, los campos de hortalizas y los gallineros de aquellos que se sienten concienciados para amargarnos la vida a poco que nos despistemos. Descansen en paz los alimentos recibidos. Han pasado a mejor vida.

 

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 8 de noviembre de 2018

 

CORTINAS DE HUMO

En periodo electoral nos vemos rodeados de árboles que nos impiden ver el bosque.

 

Entre las indecisiones judiciales, el primero dije… pero ahora digo, los chivatazos de un ex comisario y el follón separatista, perdemos de vista la realidad de lo que nos rodea. De vez en cuando nos llegan informes que nos ponen los pelos de punta.

 

Para empezar todo el mundo se queja amargamente del cada vez más menguante índice de natalidad. En España el correspondiente al año 2017 es de 8.37 por mil y en Andalucía 8.85 por mil. Llevan razón los agoreros que, ante el crecimiento negativo de la población, esta se va envejeciendo paulatinamente (el índice de mortalidad es el 9.05 por mil, y la expectativa de vida, gracias a Dios, va aumentando), lo que propicia un futuro laboral y económico complicado en los próximos veinte años.

 

Los mismos que se quejan de la escasa natalidad son aquellos que defienden de forma indiscriminada el aborto. Estadísticamente –de forma oficial- se recogen cifras en torno a los 100.000 anuales. Para atención al mismo, según el informe publicado por RED-MADRE esta semana, el Estado dedica 34 millones de euros. Mientras tanto, para ayudar a la madre gestante solo se han destinado 4 millones de euros.

 

Poco más que añadir. Las familias españolas, de eso puedo hablar personalmente largo y tendido por experiencia propia, se ven en dificultades extremas para criar a sus hijos. Las ayudas que se reciben son mínimas –para los autónomos, ninguna- y, para colmo vemos con estupor como se vuelcan los medios en defender animales, vegetales o el paisaje, mientras se mira con cara de pocos amigos a aquellos que optamos por la familia numerosa y la defensa de la vida humana en todos sus estadios.

 

Cortinas de humo. Denuncias, descalificaciones, promesas, lo que hoy es blanco… mañana es negro, buenos y malos, políticamente correcto y “ahora no toca”. Cortinas que los voluntarios de red madre tienen que apartar para encontrarse con esas mujeres que quieren sacar adelante sus hijos y encuentran en la sociedad poca atención, comprensión y ayuda. Así nos va.

 

Aquellos “locos” que seguimos confiando en el Evangelio de Jesús, seguiremos  prestando atención a sus palabras sobre la mujer y sobre los niños. Sin cortinas de humo ni pantallas en negro. El que no ama un niño desde su concepción, difícilmente puede querer al resto de la humanidad. O se quiere… o no se quiere.

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 5 de noviembre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

              ¡UNA BUENA NOTICIA!

   Hay semanas que me cuesta encontrar una buena noticia investigando entre lo que sucede a escala general.

Por consiguiente tengo que escarbar en lo cotidiano y en lo pequeño. Esas circunstancias que no hacen fluctuar la bolsa ni temblar los gobiernos de ninguna parte del mundo. Esta vez he encontrado una buena nueva esperanzadora. Descubren una aplicación cibernética que permite andar a tres parapléjicos.

   Los medios de comunicación han recibido la noticia con un alborozo pasajero. Unas cuantas líneas en los principales países; menciones en los informativos de radio y televisión y… a seguir picando piedra. Eso son minucias. Tenemos que seguir magnificando la destitución de un entrenador, el dolor y la pupa de un futbolista, el mangoneo de un político que no sea de nuestro partido y pregonar a los cuatro vientos la indignación provocada ante la presencia de un crucifijo en “un lugar indebido”.

La noticia médica en sí, es maravillosa. El milagro evangélico se sigue repitiendo, esta vez de manos de los investigadores que hacen andar a los paralíticos. Jesús resucitó y dejó el mundo en manos de los valientes y de los hombres de buena voluntad. Estos médicos han tomado el relevo.

Un equipo creado en Suiza –con un ingeniero mexicano entre sus componentes, circunstancia que le ha permitido explicarnos el tema en nuestro idioma- ha conseguido implantar unos electrodos que hacen moverse los miembros a instancias de los estímulos enviados desde el cerebro. Una maravilla que ha conseguido hacer caminar a tres pacientes con problemas medulares.

Dejo el tema científico en manos de los expertos. Yo paso a reflexionar sobre el traspaso del “milagro” a las manos de los humanos. La llegada de esta noticia hace aparecer un rayo de esperanza a una generación que escarba entre lo que nos separa a fin de buscar la ruptura.

Ojala llegase esta unión de “contactos rotos” a nuestra  España y, por consiguiente, a los españoles. Estamos cada vez más divididos. Desde los estamentos políticos, culturales, religiosos, mediáticos e incluso, familiares y amistosos, se nos incita a tomar partido frente a otros. No a crear un mundo mejor junto a los otros.

¿Qué clase de electrodos son necesarios para conectarnos los unos a los otros para que sigamos buscando lo que nos une, no lo que nos separa? ¿Qué clase de implante necesitan los políticos de todo el mundo para tomar la decisión de hacer unas circunstancias mejores para todos, cediendo un poco de lo que nos sobra a aquellos a los que le falta? Desde luego esto no se consigue tal como lo estamos haciendo ahora. Me niego a vivir en un permanente Halloween, de culto a lo negativo, aunque me tachen de antiguo.

¡Qué extraordinaria noticia la de esos bienaventurados médicos de diversos países que han conseguido realizar en Suiza un auténtico milagro en el siglo XXI!

 

 

TODOS LOS SANTOS

31 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 1 de noviembre de 2018

 

TODOS LOS SANTOS

  Aunque se han empeñado en que lo olvidemos, hoy sigue siendo la fecha de todos los Santos.

 

    Desde no hace demasiados años, nos está invadiendo una costumbre de lejanas raíces que está consiguiendo hacernos olvidar una hermosa fiesta y sustituirla por una patochada que detesto.

 

Aun recuerdo mi infancia en Jaén llena de saludos entre los familiares, comidas especiales, cocinado de “rosetas” a la lumbre y visitas a los cementerios cargados de flores y de castañas.

 

De repente, surge esta costumbre norteamericana, mejicana o de la rubia Albión, de disfrazar, primero a los niños y ya a todo “quisque”, de primos hermanos de Drácula o sobrinos de Frankenstein. Una monada. Los niños circulan en hordas con la frase “truco o trato” por enseña y piden yo no se qué con una calabaza en la mano.

 

Sigo defendiendo a ultranza la fiesta cristiana de Todos los Santos. Entre otras razones porque, personalmente, soy poco devoto del Santoral tradicional. En el mismo se recogen los nombres y virtudes de personas que han destacado por su vida ejemplar y que se reconoce su cercanía al Señor a través de un proceso de canonización. Me quedo con el resto de los Santos, aquellos que no llegan al conocimiento de todos. Por eso me gusta tanto esta celebración.

 

Ciertamente hay Santos cuya vida me gustaría imitar. Su obra o sus escritos me demuestran una vida a la que intento llegar y que nunca consigo. San Francisco de Asís, Santa Teresa de Jesús o San Pedro, como ejemplos. Pero yo, normalmente, me encomiendo a aquellos con los que he convivido y cuya vida es un ejemplo para mí. Los tengo tan cercanos que aun resuenan sus voces en mis oídos. Así que me encomiendo a través del recuerdo, e intento imitar, sin conseguirlo, a Juan Petesa, al Padre Carbonell, a Antonio Checa, a Juan Sintas, a Elisa Escobar o a mi amigo Valentín entre otros muchos.

 

Ellos son mis Santos de cabecera, aunque no están canonizados, pero en mi fuero interno los considero como cercanos al Padre y, por consiguiente, pueden interceder por nosotros ante Él.

 

Por lo tanto mi fiesta no es de disfraces, sino de recuerdo y oración-escucha de sus consejos y modo de actuar. El día dos rezaré por aquellos difuntos que se empeñaron durante su vida en no acercarse al Padre. Espero que hayan sido finalmente acogidos en el seno del que es infinitamente bueno. Eso creo.

 

Los sencillos

28 f, 18

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 29 de octubre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

LOS SENCILLOS

 

Hay veces que se agradece el no ser demasiado “listo”.

  Me encanta la radio. Especialmente la buena radio. La clásica. Con sus presentadores, su música y sus invitados. Soy un forofo de los programas de Carlos Herrera y me engancho los sábados y domingos por la mañana con el espacio de Radio Nacional que dirige Pepa Fernández desde hace muchos años.

Una buena dirección es importante, pero también lo es el escoger una serie de colaboradores de garantía que den prestigio al programa en general. En “no es un día cualquiera”, el programa de Pepa Fernández, coinciden gentes de mi generación, a los que he admirado desde siempre y otros más jóvenes, pero con idéntica calidad, todos ellos especializados en diversos temas.

No voy a resaltar ninguno de ellos porque quizás faltaría a la verdad o a la justicia. Tan solo voy a hablar de un gran científico: Manuel Toharia. Habla con conocimiento y autoridad de muchos temas que domina a la perfección,  pero siempre le sucede lo mismo cuando su discurso roza con la fe o con las creencias. Se torna desabrido, cuando no, casi insultante.

En el programa del pasado sábado se abordaba el fenómeno de la muerte. En la defensa de su teoría, basada en la ausencia de otra vida, manifestó casi despectivamente, que en un funeral al que asistió, gran parte de los presentes abandonaron indignados el templo al escuchar la frase del celebrante recalcando el paso a una vida mejor del fallecido, considerándola un insulto a la realidad. Los contertulios, tras un corto silencio, dudando que contestarle, cuando respiraron dos veces se manifestaron de una forma suave y casi imperceptible.

Me parece muy bien que cada uno tenga sus propias ideas, pero debe respetar las de los demás, que son tan defendibles o rebatibles que las suyas. De un plumazo se cargó todas las esperanzas de una vida eterna que, desde siempre, mantenemos las personas sencillas –y muchos científicos- de cualquier raza, cultura o creencias. Científicamente puede defender lo que quiera, pero el ser humano tiene algo más. No voy a entrar en justificar lo que pienso. Lo que me falta de ciencia está lleno de fe en una vida eterna.

Mi buena noticia de hoy la protagonizan, una vez más, la gente sencilla, como mis amigos Juan, Antonio o Valentín. Aquella que muere en paz y con esperanza. Esa que se acoge a los brazos de Jesús pidiéndole una Buena Muerte y sobre todo confiando en la Resurrección.

Se que mis ideas son rebatibles, como las de Toharia. Pero me agarro a la experiencia de personas, muy cercanas a mí, que han fallecido en paz y con esperanza. Lo siento por aquellos que no lo consiguen. Ojala algún día lo comprendan.

 

 

 

La valla

24 f, 18

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 25 de octubre de 2018

 

LA VALLA

Hay vallas que cierran, que incomunican, que aíslan.

 

   Estos días se habla mucho de las vallas. Unas son visibles y otras no; unas están y otras, solamente se notan. Dividen países, regiones, barrios e inclusive familias y personas sueltas.

 

Nos duele mucho contemplar como hermanos nuestros, a escasos kilómetros del paraíso turístico de la Costa del Sol, se juegan la vida por cruzar estas vallas que les impiden llegar al Dorado europeo. Algunos logran pasar, auque después son devueltos, otros llegan a nuestro país y se encuentran con la valla del egoísmo, la incomprensión y la xenofobia. Algunas veces su paso por nuestro país les lleva a ser objeto de la especulación política y a la autoconfesión de “medallas”.

 

Tremenda situación que me hace aceptar la incapacidad del hombre de la calle para resolverla en conjunto, pero la posibilidad de mejorar las condiciones de vida de estos semejantes nuestros que luchan por su supervivencia. He conocido de primera mano la labor que está realizando la Cruz Roja en Málaga gestionando la vida de un montón de refugiados que tienen ubicados en tres albergues provisionales, donde les dan asilo por una media de 24 meses y propician su integración en la sociedad potenciando sus capacidades.

 

A nosotros, los mayores, los del “segmento de plata”, no dudo en recomendarme y recomendaros la integración en alguna de estas plataformas de ayuda a los “ex/vallados”. Necesitan voluntarios que les acompañen al médico, a tramitar documentos, a entenderse con nosotros. Este trabajo nos ayudará a romper una valla que nos separa de estas criaturas. Tan solo hay que pasar por Cruz Roja en Calle Ollerías por la mañana.

 

Finalmente, tenemos otras vallas personales. Las que nos separan de los familiares, los amigos, los conocidos, los vecinos, los que no piensan como nosotros. Estas, a veces son más difíciles de superar, porque las hemos construido de prepotencia, de odio, de lejanía, de superioridad, de complejos, de potencial económico o cultural y de mala leche en general. Estas se pueden destruir desde fuera o desde dentro. Igual da. ¡Vaya con las vallas! ¡Lo que dan de sí! ¡Fuera las vallas de todo tipo!

 

 

 

TERNURA

21 f, 18

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 22 de octubre de 2018

m.montescleries@telefonica.net

TERNURA

 

En los tiempos históricos e histéricos  que vivimos, se me hace “raro” escribir sobre la ternura.

Como me he comprometido a transmitiros una buena noticia cada semana, me tengo que tapar los ojos, los oídos y la nariz para poderme centrar en los sentimientos que nacen de lo profundo. Así encuentro motivos que merezcan la pena compartir.

Lo bueno que tiene la vida es que, a veces, cuando uno se mueve en el mundo de la pobreza y la soledad, se atisba por el rabillo del ojo una situación que humedece tus cansados ojos y te hace volver a creer que es posible que se salve este mundo lleno de tanto desnaturalizado que deja de ser persona para convertirse en animal, por su actividad; en mineral por su pasividad; o en vegetal, por el hacer caso omiso a lo que pasa. Lo corriente es vivir el “laissez faire, laissez passer, le monde va de lui même” (dejad que el mundo se arregle solo).

Hace unos días me encontraba en un centro de acogida malagueño. Todos sus usuarios estaban perfectamente atendidos. Se bastaban a sí mismos. Observé que en una mesa un hombre mayor aquejado de Alzheimer me pidió que le cortara en trozos pequeños el panecillo con mantequilla que le habíamos preparado. Inmediatamente sentí una oleada de vergüenza en mi interior. No había observado que apenas se podía llevar los trozos a su boca. Le había dejado abandonado a su suerte.

Una trabajadora social, un ángel redivido, se acercó al hombre y sin preguntar nada más, se puso a darle de comer como si fuera un bebé. Con amor y sin prisas, como hay que hacer estas cosas.

Durante casi media hora le alimentó, le preguntó por su vida, se rió con él y lo trato como a un padre durante un buen rato. ¡Menudo ejemplo de ternura! UNA BUENA NOTICIA. Sobran el resto de las palabras.

 

  

MI MÉDICA

18 f, 18

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 18 de octubre de 2018

 

MI MÉDICA

Para mí, esta si que es la mejor médica del mundo.

 

   Estos días se habla mucho de una médica de familia –Verónica Casado– que ejerce en Valladolid. Ha sido considerada la mejor médica de familia del mundo por el WONKA FIVE STARS, después de haber sido considerada la mejor médica de familia de Europa en el pasado año 2017, y en marzo del presente año el mejor médico de familia de Hispanoamérica. Unos honores plenamente reconocidos y merecidos.

 

Mi médica, Pilar, no se si será la mejor médica de familia del mundo. Para mí, lo es. Nunca tiene prisa y los pacientes, que lo sabemos, somos dignos de este nombre: paciente. Sabe cuando empieza la consulta, pero nunca cuando la va a terminar. Es imposible que en los cuatro minutos que nos asigna la seguridad social siquiera le de tiempo a saludarnos. Ella echa su cuarto de hora o lo que sea necesario. Y nosotros, esperamos pacientemente.

 

Entiendo y apruebo totalmente su actitud. Los médicos no están para ganar ningún record de velocidad, ni siquiera tan solo para diagnosticar y recetar. Esa conversación tranquila, esa mirada pausada y esa actitud que te hace sentirte querido, comprendido y acompañado vale por todo un tratamiento de fármacos.

 

He conocido a varios médicos de este estilo, cercanos, queridos y añorados cuando se jubilan o cambian de destino. Nunca saldrán en los papeles. Quizás estén ya hartos de nosotros, pero mientras estén, su sola presencia en la consulta te hace comenzar a mejorarte. Al final se establece una relación casi familiar.

 

Estoy convencido que estos médicos han entendido las palabras evangélicas de Jesús recogidas en el evangelio de San Lucas (su médico predecesor): “Curad las enfermedades en el nombre de Dios”.

 

Cuando se junta la ciencia y la fe en una persona sin prisas se consigue el milagro. Se palian enfermedades y se da esperanzas. Especialmente a nosotros los mayores.