malos mensajeros

26 f, 07

LA BUENA NOTICIA DE MANOLO MONTESMálaga 27 de Agosto de 2007

               Cada año por esta época se plantea en mi casa el interrogante de la fecha onomástica de una de mis hijas. En su día, decidimos bautizarla bajo una de las advocaciones más bonitas con la que se designa a Maria Santísima. Así que decidimos llamarla con el nombre de María del Mar. Esto ha traído consigo la molestia de descubrir cuando es realmente su Santo. Nos encontramos con el problema de que en las distintas regiones de España se celebra en una fecha diferente. Al final hemos optado por ubicar su celebración en el último domingo de Agosto, y que salga el sol por Antequera… que por cierto se encuentra en esos días en sus fiestas. Porque los catalanes dicen un día, los cordobeses otro y los de Almería el que hemos asumido en mi familia,              Tanto trasiego en la búsqueda del Santoral, me ha hecho reparar en la cantidad de advocaciones y de celebraciones Marianas que dan motivo para celebrar las fiestas en gran cantidad de pueblos de toda España. Las poblaciones en masa acuden a Procesiones y Romerías, abanderadas por sus “fuerzas vivas” sean del signo político que sean.               Lo curioso es que  las estadísticas dicen (o nos han engañado con las mismas), que casi la mitad de los encuestados españoles se manifiesta no creyente, y de los que dicen creer, una gran parte se declara no practicante. En el cuerpo a cuerpo, suavizan su descreimiento militante, con un… creo en algo, no creo ni en las monjas ni en los curas…, yo solo creo en mi Virgen o en “mi Cautivo”, etc. etc.             Mi sensación es que no sabemos transmitir el Mensaje. O cuando menos, un Mensaje limpio y liberador, lleno de esperanza y de amor. Nos hemos quedado con presentar una Iglesia excluyente, más madrastra que Madre. No transmitimos una Iglesia comprensiva con el pecador y acogedora de los que sufren. El Evangelio de este domingo habla de “puertas estrechas” y lo hemos aplicado al pie de la letra… para los demás. Lejos del kerigma que nos impele a predicar con el ejemplo.             LA BUENA NOTICIA  DE HOY, es que el Evangelio tiene tanta fuerza, que pese a lo deficientemente que a veces lo vivimos los malos mensajeros, la Palabra de Dios ha quedado grabada en los genes y el corazón de personas que generación tras generación han celebrado la fiesta de la Madre de Jesús y han entendido su Mensaje, que asumen en su faceta liberadora.            Tendríamos que hacer un esfuerzo los que transmitimos el Evangelio desde todos los estamentos, para iluminar a esos que se encuentran entre dos aguas, de forma que se queden con el mensaje y no con la actitud de los mensajeros, y que estos, nos preocupemos más del ser que del parecer.            En la homilía de la misa de Beatificación de Juan XXIII, celebrada en Roma por Juan Pablo II en el año 2000, proclamaba el Pontífice lo siguiente:                   “Ciertamente la ráfaga de novedad que aportó Juan XXIII no se refería a la doctrina, sino más bien al modo de exponerla; era nuevo su modo de hablar y actuar, y era nueva la simpatía con que se acercaba a las personas comunes y a los poderosos de la tierra. Con ese espíritu convocó el Concilio ecuménico Vaticano II, con el que inició una nueva página en la historia de la Iglesia: los cristianos se sintieron llamados a anunciar el Evangelio con renovada valentía y con mayor atención a los “signos” de los tiempos. Realmente, el Concilio fue una intuición profética de este anciano Pontífice, que inauguró, entre muchas dificultades, un tiempo de esperanza para los cristianos y para la humanidad.”            Creo que este mensaje dará luz y sentido a cuanto he escrito anteriormente. Si los evangelizadores nos ponemos “las pilas”, se logrará que la gente sencilla diga lo que en su día proclamó la Samaritana. “Ya no creemos por lo que nos han contado, sino por lo que hemos visto y oido”. Esto es lo que tenemos que conseguir “los malos mensajeros”. En ello estamos.

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    En alguna otra ocasión he comentado el vivero de anécdotas, expresiones, palabras en desuso o tergiversadas a través de los años, puesto a mi alcance a lo largo de una temporada de dominó en las estribaciones de la Axarquía. Lenguaje popular en suma. Unas veces por desidia, y otras por respeto a los contertulios, no tomo nota por escrito de los dichos y hechos que con la más profunda naturalidad ponen encima de la mesa mientras me ahorcan el seis doble y  encasquetan “jierro” tras “jierro” con gran alborozo de los naturales del lugar, al dominar, y nunca mejor dicho, a este modesto escribidor.     En justa reciprocidad a las derrotas que me propinan, creo tener derecho a usar (no abusar) de sus vivencias, algunas de ellas vividas, y las otras transmitidas en muchas horas de invierno alrededor de la copa y la conversación.       La que me contaron ayer es propia de un guión cinematográfico con decidida vocación  escatológica. Lo que podríamos llamar una película de mierda, que al final se convertiría en una mierda de película. El protagonista, un cincuentón de buena planta, parece ser que desde su más tierna infancia,  era un cruce entre Jaimito, el botones Sacarino y el propio diablo. Me habían contado aventuras de él, que ya de por si hubieran sido tema para un estudio de la maldad infantil… rayana en la crueldad. La historia de la “amberca” es una de ellas. Pero ese es otro tema, que algún día les contaré. El caso que nos ocupa se me insinuó a mediados de semana. A alguien se le escapó, refiriéndose a nuestro héroe,  un mote que me sonó a nuevo, que hizo erizar mis antenas mentales, con el consiguiente despiste en el juego, la oportuna  pifia y la bronca  del compañero, dado el error cometido.       Escuché hablar del “cagaollas”. Termino muy gráfico, pero que necesitaba de la aclaración oportuna. El así denominado, no era muy proclive a detallarme el asunto, por lo que me dirigí a otro contertulio, el cual me aclaró el mote y su origen. Parto de la base, que el protagonista, al que respeto profundamente porque es todo un caballero, y sobre todo, un buen amigo. Aun a regañadientes, me ha autorizado a comentar el hecho. Lo único que pretendo es recoger la anécdota y que quede reflejada en los papeles para la posteridad.       Pero vayamos al relato de los hechos. Érase un día del crudo invierno (la circunstancia meteorológica me la acabo de inventar) cuando el padre del susodicho se encontraba trabajando en las duras tareas agrarias junto a otros aguerridos campesinos. Como era costumbre en aquellos tiempos, uno de los miembros de la prole se encargaba de transportar al mediodía las viandas oportunas a fin de evitar costosos desplazamientos. La madre de familia, en una época de penuria económica, con gran esfuerzo, había conseguido apañar una berza de dimensiones extraordinarias, suficiente para una cuadrilla de agricultores. Dicho guiso, iba aderezado con sus correspondientes aditamentos.. Describo: su morcilla, su tocino, su chorizo, su trozo de carne de cerdo,  tagarninas, coles, patatas, etc. El tierno infante que estaba, y está, dotado de un extraordinario saque, aprovechó el recorrido para propinarle a la olla en cuestión los oportunos “viajes”, a fin de hacer más corto y llevadero el camino. Cuando quiso echar cuentas, se encontró con una olla tan menguada… que se temió lo peor. Pero la propia naturaleza le dio la solución. Dada la excesiva ingesta, se había producido la reacción natural. Lo que podíamos denominar como: “se le vino la carga atrás”. El consiguiente apretón se unió a la necesidad de justificar lo menguado de la pitanza. La mezcla de maldad e inocencia infantil maquinó la solución, que puso en práctica inmediatamente.         La inteligencia de los lectores me hace innecesario continuar la pormenorización de los hechos. El tierno infante se presentó ante los agricultores con su olla. Dicho recipiente tenía un peso equivalente pero su contenido era bien distinto.        La buena noticia de hoy, es que el autor del desaguisado, nunca mejor dicho, está vivito y coleando. El justificado apodo de aquellos años, hoy solo se recuerda como una noticia rayana entre la verdad y la fabulación. Yo solo soy un recopilador de hechos. Me parece muy importante recogerlos antes de que se pierdan en la noche de los tiempos. Moraleja: Los niños siempre han sido niños. Y una buena berza bien vale una paliza y un apodo.  

PASION DE VERANO

13 f, 07

          Hay imágenes que se quedan impresas para siempre en tu mente y te recuerdan un año o a una etapa de tu vida. Cada vez que miras la agenda, reflejas en tu mente unos hechos agradables; lo  que te permite vivirlos de nuevo.          El año 2000 disfruté de un impacto musical que me hizo convertirme en fan de una cantante que, en aquellos días aun no había dado el salto a la fama, aunque ya andaba en ello. Fue en Navidad: mi amigo Diego Gómez, excelente comunicador y mejor persona, propició que una dama de la canción interpretara una nana ante el Belén viviente que habíamos montado en el  Altar Mayor de la Catedral de Málaga. Aquel día se unieron dos circunstancias muy agradables para mí. El que hacía de Niño Jesús era nieto mío, y la nana sonó de una forma indescriptible en las bóvedas de la Catedral. Una chica rubia hacía manar de su garganta una canción que no habría desentonado en el autentico Portal de Belén. Cantaba Pasión Vega.     El viernes por la noche, en medio de un pregón previsible y tópico, similar al de cada año… un parón. Suena una guitarra y un violín en medio la noche. Escucho una “Malagueña” que el propio Lecuona jamás hubiera soñado. La noche de los fuegos se había llenado de pasión. Una hermosa mujer resumió en una canción todo cuanto el verano y las fiestas malagueñas nos pudieran ofrecer. Lo demás ya fue intrascendente. Esa malagueña y dos más, ya entrando al palo flamenco, dieron un autentico recital de todo lo que se puede decir de Málaga.     Cuando conseguí tragar saliva y enjugar disimuladamente una lagrimilla del rabillo de mi ojo, decidí dedicar mi BUENA NOTICIA de hoy a ese tipo de artistas que solo se dedican a cantar cada vez mejor, sin dar noticias a los programas de TV. innombrables.     No pierdo la esperanza de volver a escuchar la nana a Pasión Vega en directo. Este año tendremos Belén viviente en la Catedral, y ya tengo un nieto apropiado para el evento. Queda en sus manos el poner Pasión también a la Navidad.      Decía Benavente “si la pasión, si la locura no pasara alguna vez por las almas… ¿qué valdría la vida?” El poeta libanés Gibrán Jalil proclamaba “La gloria es la sombra de una pasión situada en la luz”. La sombra de la pasión ha hecho volver a mi espíritu la creencia en un pueblo que sabe divertirse con los demás, de la locura de vivir sin necesidad de más aditamento que un poco vino fresco y un mucho de buen humor.

solo por hoy

5 f, 07

    Así reinician su vida, comienzan sus reuniones y despiden a sus difuntos los alcohólicos anónimos. En cada ocasión en que estoy presente mientras la recitan, un escalofrío recorre mi espalda, similar al que sentí la primera vez que escuché rezar el Padrenuestro a un judío en arameo.    Y es que los alcohólicos anónimos son tan conscientes de su enfermedad y de su incapacidad para afrontarla solos, que recurren a la ayuda de Dios y a la de las otras personas que comparten su padecimiento, en ese o en otro porque son conscientes de que solos no pueden.     La otra tarde volví a escuchar “solo por hoy” a un grupo de hombres y mujeres que despedían en el cementerio de la Cala del Moral a Miguel Romero Leal, “Miguelito el Cariñoso”. Mi maestro Pepe García ya ha publicado una extraordinaria semblanza de Miguel, pero ello no me impide aportar la BUENA NOTICIA que ha sido para mi y para mi gente compartir la aventura de la vida con Miguelito, un personaje tocado por la mano de Dios al que nosotros, los enterados que calificamos en su día (como siempre equivocadamente) como un “iluminado”. Los que llevamos muchos años en la primera evangelización estamos acostumbrados a que nos lleguen personas a las que la vida no las ha tratado demasiado bien y que se agarran al Evangelio como tabla de salvación. Algunos de ellos acaban utilizando a la Iglesia y a los hombres de buena voluntad, y otros, los menos,  entre ellos Miguelito, se convierten a servir a la Iglesia.      He tenido oportunidad de tener largas conversaciones con él. Dos o tres viajes por  Europa transmitiendo Buenas Noticias a los emigrantes españoles dan para mucho. Miguel conocía su incapacidad, y no dudaba en llamarme, o en llamar a otros, cuando estaba al borde del abismo. Pero conocía su carisma de servir. Durante años, cada mañana recogía un “porte de clientes del Proyecto Hombre” en la Adoratrices y los llevaba a terapia haciéndoles el “seguimiento”. Los Alcohólicos anónimos del Palo y los del resto de la provincia saben de su capacidad de convicción. Hemos compartido emisoras de radio, conferencias en colegios y asociaciones. Miguelito se transformaba,  pasaba de hablar “paleño” con atascos, a transmitir brillantes ideas claras y meridianas como el agua de un manantial. Y es que, de lo que abunda el corazón habla la boca. Después confundía francos suizos con franceses, se colaba los stops, volaba literalmente por las autopistas, etc. Decía con mucha gracias que el carné de conducir le había costado 500 Ptas. más que el primer coche.    En su “merendero”, (el utilizaba el término autóctono) trabajaban personas que como él han conseguido huir de las dependencias que les impiden ser personas, y no dudan en proclamar a los cuatro vientos su debilidad para ejemplo de cuantos vamos por allí y que nos consideramos perfectos sin serlo.        Hoy Miguel se encuentra más cerca de Dios que aquél día, en plenos Álpes suizos, en que jugaba a volver a ser niño con Pilar,  su mujer, subieron en un balancín y la diferencia de peso le hizo volar como Heidi. Cuantas veces nos hemos mondado de risa recordándolo. Aquél mismo día, Miguelito el Cariñoso, desde detrás de una mesa, proclamó, de la misma manera en que le he visto hacer  en su merendero a personajes  de la talla de Julio Anguita, los Obispos que han pasado por Málaga, Francisco de la Torre, sus amigos canarios, políticos artistas, etc.,  que Dios les quiere porque sí. Que los que no nos queremos somos nosotros. Descansa en Paz Miguelito y síguenos ayudando desde nuestro recuerdo. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos ya están viendo a Dios…      Solo por hoy…Dios, concédeme la SERENIDAD para ACEPTAR las cosas que no puedo cambiar… VALOR para cambiar aquellas que puedo y SABIDURÍA para reconocer la diferencia…. Amén