la otra palmilla

4 f, 07

LA BUENA NOTICIA DE MANOLO MONTES4-11-07m.montescleries@telefonica.net  LO QUE NO DIJO LA CUATRO

 

LA OTRA PALMILLA                           En las aulas de la Facultad de Ciencias de la Comunicación se sigue indicando, (a veces con la boca pequeña), el objetivo de la Prensa: Formar, informar y entretener. Los que pretenden ser más “exquisitos” difieren de estos criterios alegando que en la práctica se confunde el concepto formar con adoctrinar. Posiblemente aquellos que así se manifiestan, son los que subrepticia y sibilínamente utilizan los medios para la propaganda, así como manipulan la información a su antojo. Así, vemos programas y cadenas enteras con espacios divulgativos y de información tendenciosos. Estos, en vez de informar, desinforman; en vez de formar en libertad, lo hacen en función de sus criterios e intereses.                          La semana pasada, se presentó un programa en una cadena privada que ha levantado una gran polvareda. Se trata del espacio de la Cuatro “Callejeros”. En él se analizó la situación de las barriadas malagueñas Palma-Palmilla. Desde el punto de vista audiovisual, el trabajo del pasado viernes tuvo ritmo, cierta gracia, un buen estilo periodístico, una excelente realización técnica y, sobre todo, un contenido interesante. En una palabra, enganchó al público. Pero… le faltó la segunda parte. Una verdad a medias es una gran mentira. El gran publico de toda España (y del mundo entero, You-tube presenta ya los fragmentos más importantes) ha conocido la parte más sórdida y depauperada que dicho barrio puede presentar.                        La Palmilla es una barriada que ha recogido la herencia de generaciones a las que  difícilmente ha podido llegar la cultura por falta de medios. Sencillamente, durante muchos años, bastante tenían con buscar los garbanzos de cada día. Un barrio-gueto que ha recogido los supervivientes de zonas marginales derruidas por la especulación urbanística. Algunos de ellos, procedentes de unas barracas que se derruyeron para no ser vistas desde la Rosaleda durante el mundial del 82.                            Los políticos miran para otro lado. El tema es de difícil solución y de poca rentabilidad política. Pero hay otro grupo de personas que trabajan allí. En la Palmilla hay mucha gente humilde que lucha por la promoción de su barrio. Otros vienen de fuera a echar una mano. Un grupo de  Asistentes Sociales  intenta mejorar el status social y sacar de la pobreza y la marginación a muchos de sus habitantes. Dos Parroquias con sus Caritas, varias comunidades de monjas, alguna Iglesia Protestante y un montón de voluntarios de todo tipo  se parten el pecho por sus semejantes.                                          Los casos sangrantes que se presentaron en el programa de marras no reflejan toda la verdad de un barrio. En especial, el de la anciana con problemas que servía de mofa a unas jóvenes no recogió el tema en toda su dimensión. Se presentó sin el debido respeto a una mujer visiblemente enferma que podía ser la madre de cualquiera de nosotros, a quien las cámaras grabaron sin permiso. Este caso, como muchos de los presentados son atendidos por voluntarios (cristianos o no, que ahora no viene al caso) que intentan mejorar lo que en dicho “testimonio-reality” parece imposible de arreglar. A la hija de esta mujer se le ha buscado un trabajo y se le ayuda a buscar una casa mayor fuera del gueto para poderse llevar a su madre y sus hermanos enfermos.                           Tampoco se recogieron otra serie de realidades; las monjas de la escuela-puente que cuidan  cientos de bebés que están suficientemente alimentados, limpios y cuidados. En las Caritas parroquiales hay talleres de formación para madres. Se ha puesto en marcha la Asociación Benéfica el Biberódromo para atender prematuros y sus madres. Hay clases para adultos. Los Trinitarios se ocupan de la población reclusa. En una palabra. Hay otra Palmilla. La del “Proyecto Hogar” que se reúnen en asambleas zonales desde hace años.                             Este humilde “escribidor” está reciente y flamantemente licenciado en Comunicación Audiovisual. Me comprometo a hacer “gratis et amore” una segunda parte del programa donde se refleje la otra mitad que completa la verdad del tema. La buena noticia también informa…  forma…y entretiene. Una verdad a medias es una gran mentira. Decía Jean Dolent: “La verdad desnuda no es toda la verdad”, y el amigo Nietzche aseveraba “Todas las verdades que se callan se vuelven venenosas”.                              Los vecinos del barrio están razonablemente indignados. A los políticos… posiblemente les de lo mismo. Mientras los voten…Con no pasar por allí… Pero la labor de esas muchas personas, entre las que humildemente me incluyo, que se están partiendo el pecho para mejorar las condiciones de vida de unos hermanos, no debe ser silenciada. Decía Cicerón: “La verdad se corrompe con la mentira y con el silencio”.                             Que se anime alguna cadena, o que la animemos entre otros. Existe otra maravillosa y esperanzadora Palma-Palmilla. Y unas monjas con redaños que se están partiendo el pecho con sus vecinos. Hay más “callejeros” que los presentados en Canal Cuatro.                                   

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Una respuesta to “la otra palmilla”

  1. vittomanjon said

    Hace ya más de un año que llevo rodando en la Palma-Palmilla, en concreto el transcurso de la vida de cuatro mujeres que desde hace más de 15 años junto con otras muchas, llevan luchando por cambiar la situación de exclusión social en la que viven. Esa otra palmilla, como aquí se dice, que no sale en los medios de comunicación ni conoce la sociedad en general. Las conocí en la Asociación de vecinas LOS PARAOS, donde participo hace ya casi 8 años, y ellas ya eran parte de mi vida y ahora lo son aún más porque me han regalado la suya ya que ellas como yo son parte de este proyecto. Ahora estoy terminando de editar, y en unas semanas ya estará en la calle.

    Mientras las grandes cadenas donde los medios económicos son sobrados para hacer periodismo barato, morboso e indigno para la persona, los que nos esforzamos por llegar a contar una historia positiva que construya sociedad y no la destruya tenemos el camino más dificil. No sólo porque hacemos las cosas por amor al arte, sino porque los mercados ya están copados debido a la concentración empresarial de los medios de comunicación.

    Sin embargo, después de 3 años de trabajo he de decir que mi documental que no reportaje, que es lo que hacen en callejeros (no confundamos los términos) se aleja mucho de lo que vimos el pasado viernes. Tanto que incluso llegue a pensar por unos segundo que durante un año había estado rodando en otro barrio diferente. La parcialidad con la que aborda la situación es abrumadora, rozando el amarillismo más sensacionalista. La denuncia social da dignidad a las personas no se las quita.

    Muchas de las personas que allí salieron las veo a menudo por el barrio y me parece denigrante lo que han hecho con ellas. ¿alguien sabe después de ver callejeros porque estas personas han llegado a esta situación?

    La comunicación existe para hacernos comprender la realidad desde las causas y no desde las consecuencias. Desde la investigación histórica y desde las vivencias y participación libres de las personas, haciendo eco de las responsabilidades políticas de nuestros representantes y no desde el aprovechamiento de la miseria de los demás para subir el share de la audiencia.

    Un comunicador tiene que ser responsable de lo que informa, porque por ejemplo si ya era dificil luchar contra la alarma social que durante años se ha forjado sobre el barrio, ahora lo será aún más ¿quien pasará ahora por la palma-palmilla? ¿Esto va a ayudar a que la gente encuentre un trabajo digno,que tenga la oportunidad de cotizar a la seguridad social? ¿Alguien sabe que por esto la mayor parte de las personas cuando son mayores se ven obligadas a malvivir con una pensión no contributiva que no llega a 300 euros? ¿Dijo alguna vez el periodista que viven entorno a las 36.000 personas en semejante espacio? ¿Que fueron obligadas a desplazarse de los barrios populares porque su terreno fue adquirido por promotores de la especulación urbanistica del boom turístico de los 60? Imaginense que les dijeran que tiene que dejar su casa, porque las que vamos hacer aquí donde usted lleva viviendo toda la vida no las puede pagar, a fastidiarse. Por no hablar de la cantidad de personas que obligadas a emigrar del campo a la ciudad, y que después de las inundaciones de las chabolas del arroyo el cuarto el 26 de Febrero de 1956, vivieron hacinados más de dos años en la casa cuna y la gota de leche. Estas son las personas que viven en la palma-palmilla. Pero sin embargo eso derechos de lo que presume la democracia parece que no son de todos.Antes y ahora.

    Me gustaría a mi que se educara en cine y televisión a la sociedad, para que se vieran otros tipo de documentales a la hora de máxima audiencia y no a las tres de la mañana. Lo malo es que estos no tienen un ritmo frenético y te da tiempo a pensar y eso no conviene. Hay demasiados intereses en juego.Y que quede claro-que no hablo de cine intelectual-

    Nadie se ha preguntado tras ver el reportaje de la cuatro, porque el primer mundo que vive en la supuesta sociedad del bienestar, está creando cada vez más guetos en sus ciudades, aislando a gente honrada que no sabe como salir adelante. Esta es nuestra pobreza y tenemos que asumirla desde la creencia que las personas que allí viven son ciudadanos como los demás y tienen los mismos derechos. ¿Ha invitado este reportaje a plantear si este sistema en el que vivimos es justo?.No a la mayoria no, la mayoria ha culpabilizado a las personas concretas de los que les pasan, cuando ellos son las principales víctimas.

    En todos estos años que llevo conociendo el barrio solo he visto en los medios de comunicación más de lo mismo.Esto no es nada nuevo. Veanse los periódicos o reportajes, recuerdo uno en antena 3 bastante amarillo también.

    La Palmilla es mucho más que droga. En la Palmilla se lucha cada día, aunque no lo parezca, hay silencio y soledad, hay convivencia vecinal, porque la gente vive en la calle, ¡sus casas tienen 30 metros!: La gente de la palmilla es acogedora y sencilla, llena de luchas individuales y colectivas. Ya quisieran muchos barrios tener la vida que tiene la Palma-Palmilla.

    Pero seguro que lo que ninguno quiere, ni los políticos tampoco, es tener en sus barrios la falta de servicios de limpieza y salud pública, de infraestructuras, de asistencia a domicilio. O tener los graves problemas de vivienda de Palma-Palmilla, porque entonces y no ahora, las inversiones en rehabilitación si serían desorbitantes.

    En Palma-Palmilla ya se llevan ahora mismo muchas luchas por visualizar las deficiencias de las infraestructuras y por mostrar la luchas de las personas que sobreviven con precarios trabajos.

    Mañana martes llevaré a la Asociación de vecinos este artículo y quizás decidan las mujeres luchadoras de este barrio, mostrar las iniciativas que ya llevan más de un año en marcha por visualizar esa otra palmilla.

    Un saludo

    Victoria

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