Corpus Christi

26 f, 08

      

 

HABÍA TRES JUEVES…

 

 

  1.        Me van a permitir que me ponga nostálgico. Si otros no paran de darnos la tabarra con la dichosa memoria histórica, uno también tiene derecho de vez en cuando a echar una miradita atrás.

Cuando éramos niños, esperábamos con ilusión la llegada de uno de aquellos tres Jueves que relucían más que el sol. Éste, era muy especial. El día del Corpus servía como punto de partida del verano. Se abrían las  heladerías de la época: Mira, Lauri, La Veneciana y algunas otras. Los niños estrenábamos la ropa de verano “la de los domingos”. Nos habían pertrechado con unas sandalias blancas de suela de “tocino” en Segarra, las que a lo largo del día perdían su albor al enredarse en las juncias y demás tiras vegetales que alfombraban las calles del recorrido de la procesión. Era reglamentario hacerse una foto familiar (alguna guardo todavía) ante el Monumento       

  1. erigido para el caso ante la estatua de Larios. El fotógrafo, -creo que era el padre de los Griñán, que aún siguen maquina en ristre-, tomaba nota del nombre de los  retratados en una libreta de gusanillo y, previo pago de una señal, se comprometía a entregar las copias en aquél mismo lugar días después.
  2.      Las calles además de alfombradas estaban cubiertas por toldos. Unos rústicos trozos de muselina morena, cruzados por unos cordeles que se amarraban a los balcones de los segundos pisos daban sombra, o por lo menos sensación de ella, a los participantes en la procesión, a los espectadores -que eran muchos más- y a la sufrida guarnición de Málaga que cubría carrera. Tanto los “pisahormigas” del Regimiento de Infantería Aragón 17, como los “gurripatos” del Sector Aéreo, estaban formados a lo largo de las calles que recorría la procesión desde primera hora, con los consiguientes desmayos fulminantes, algunos, fingidos para escaquearse (circunstancia que me consta), y otros, provocados por el calor,  la ropa y el correaje (propios para asaltar el cartel de invierno en Moscú).
  3.           Era un día precioso. La gente lo disfrutaba, especialmente los niños. Confeccionábamos una porra de las tiras vegetales cogidas del suelo con la que terminábamos de convertir la ropa blanca en una especie de helado de menta y nata.          Los mayores vestían sus mejores galas. Los hombres, (no demasiados), de traje y corbata, participaban dentro de la procesión. 

  4.          Mi buena noticia de hoy se basa en que yo les puedo contar esta imagen, recuperada de mis recuerdos, a mis nietos.  Este año, he podido vivir el día del Corpus en Álora, en pleno Valle del Guadalhorce. Una preciosa Celebración en una monumental Iglesia con “una buena entrada”. Y lo que me causa más ilusión: con la asistencia de medio centenar de niños que han tomado la Primera Comunión esta primavera y que hoy participaban en la Fiesta con sus mejores galas. En los alrededores de la plaza, los balcones estaban engalanados al paso de la Procesión y altares perfectamente adornados señalaban el lugar de la celebración de las Estaciones. Mi buena noticia de hoy, es que se siguen celebrando Procesiones del Corpus –aunque sea en Domingo- en todas las ciudades y pueblos de una España que, a la fuerza, nos quieren convencer de que está de espaldas a Dios. Con mujeres dentro de la misma y sin soldados en la calle.  Algún joven de hoy se lo podrá contar a sus nietos.
  5.               Ya no hay tres Jueves en el año que relucen más que el sol. Ahora tenemos que celebrar en Andalucía  el Corpus en Domingo (menos en Granada y Sevilla, han tenido más suerte). Se ha celebrado maravillosamente, con mucho público, y eso que algún espabilado malagueño lo ha hecho coincidir este año con una carrera popular y otras cositas. Menos mal que no ha ganado el “chiquilicuatre” en Eurovisión. ¡Que domingo nos hubieran dado los “progres”! Porque no se si conocen la efeméride: hoy es el día mundial de los “frikis”. No es broma. Es triste. Espero que alguien recuerde dentro de cincuenta años un Domingo de mayo  sin sol pero con la presencia de Dios por las calles.
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  • Las niñas salían vestidas de comunión; de largo, si la habían tomado ese año, y de corto, si había sido años anteriores. (Las madres les habían acortado la falda oportunamente para aprovechar). 
  • Los más significados de la Adoración Nocturna o de Acción Católica llevaban un palio de una forma poco garbosa. Su paso a duras penas coincidía con el del Obispo que transportaba la Custodia. Alrededor del Prelado desfilaba un enjambre de curas y seminaristas. La gente se arrodillaba al paso del Santísimo. Mientras, por una rustica instalación de sonido alguien entonaba, más bien desentonaba, las canciones propias del día y el suceso. Las mujeres, que habían presenciado el paso de la Procesión, se iban arracimando detrás hasta llegar a la Catedral. Era un día grande.
  • m.montescleries@telefonica.net

     

     

    EN LAS CUESTAS ARRIBA…

     

        “En las cuestas arriba quiero ver el mulo,

         que las cuestas abajo, yo me las subo”.

         (perdonen la comparación)

     

     

               Este pareado me lo recitaba hace más de treinta años el padre de un amigo mío; un anciano de Cartajima, albañil y analfabeto. Juan, que así se llamaba nuestro hombre, tenía siempre un refrán, un dicho o una vivencia, que aclaraba cualquier duda o pontificaba ante cualquier debate.

     

              Desde entonces, cada vez que me encuentro con “triunfadores” de viento a favor, me acuerdo de mi amigo y sus dichos que reflejan esta triste realidad. Para mi, como recoge el verso, la persona demuestra su capacidad cuando afronta con dignidad y gallardía los momentos difíciles. Ahora estamos en uno de ellos y vemos con tristeza como los “salvadores” nos dejan solos.

     

              Los políticos se empeñan en explicar lo inexplicable y en tergiversar los conceptos, “por si cuela”. Me hacen recordar al militar que justificaba sus fracasos de la siguiente forma: “nuestros ejércitos no se repliegan, damos media vuelta y seguimos avanzando”. Nuestros próceres nos  explican con desparpajo que no estamos peor: no hay crisis, se trata de desaceleración, nos encontramos “menos mejor” (disculpen el palabro).

     

             Mientras, el número de parados crece por momentos y las solicitudes de ayudas a las familias se disparan. Las hipotecas “hambrientas” crean el pánico. Las situaciones desesperadas aumentan de forma alarmante. El INEM, entre tanto, ofrece empleos de “notario, rejoneador o barítono”, (sic). En fin…  una coyuntura difícil. Pero estos son los momentos en que tenemos que dar la talla los hombres de buena voluntad. No podemos despotricar de las instituciones y no aportar nada. Menos predicar y más dar trigo.

     

           Y hablando de cereales. UNA BUENA NOTICIA.  BANCOSOL, el banco de alimentos, cumple en estos días diez años de andadura. Si siempre ha sido necesario y eficaz, en esta situación lo es más que nunca. Miles de personas de Málaga y su provincia se benefician de su gestión que coordina a las instituciones, empresas y voluntarios sensibles. Por otra parte los necesitados le hacen el favor de aceptar su ayuda y colaboración. En la Misa de Acción de Gracias por los diez años de servicio del Banco de Alimentos malacitano, D. Antonio Dorado, nuestro Obispo, nos recordaba una frase de S. Vicente de Paul: “en la medida en que tratéis con mas amor a los pobres, ellos os podrán perdonar”. ¡Cuanta razón llevaba el Santo francés! Los de BANCOSOL entienden la frase y se han puesto las pilas.

              

             También los de a pié tendremos que intentar mejorar la situación actual con nuestra colaboración. Hemos de empezar a dar de lo que nos falta, no de lo que nos sobra. Resumiendo, tenemos que darnos el gustazo de ser solidarios. Y así entre todos subiremos la cuesta… Ya vendrán tiempos mejores. Y los políticos que sigan desacelerándose.

     

            

     

           

     

    LA SEMANA DE LOS “FULL- MONTYS”

     

          Estos últimos siete días he sido testigo de varias situaciones similares a las que motivaron la película inglesa “Full Monty”. Como recordarán, aquella cinta recreaba los esfuerzos de un grupo de parados ingleses por salir de su situación. La hilarante película culmina con un strip-tease colectivo  que, al menos, mejora sus egos y da un respiro a su angustiosa crisis  económica. Tres circunstancias me han recordado dicho film al observar las actitudes de algunos de nuestros congéneres. Estas conductas, unas veces son innatas, otras adquiridas y unas terceras impuestas.

     

           La primera, (parece que estoy cantando una sevillana, o el “chiqui-chiqui” de las narices), se trata del esfuerzo realizado por los “compañeros” de la prensa, especialistas en el “análisis  científico” de las situaciones personales. Su logro: han descubierto una chica, poco dotada para dichos menesteres, que ha sido ofrecida como reclamo en la portada de una revista semanal como “belleza al desnudo”. Han reforzado sus escasas “condiciones”, con el valor añadido de ser sobrina nieta del Cardenal Rouco, lo que se aseguraba por los “expertos” como “un bombazo que haría temblar a la Iglesia”. Esta “loable” intención se ha convertido en la manifestación, sin éxito, de la rabieta familiar de una chica peleada con en mundo, que pretendía vivir su minuto de gloria mostrando en su cuerpo la demostración palpable de la ley de la gravedad. Algo así les ha pasado a unas madres salmantinas a las que no se les ha ocurrido otra cosa mejor que hacer que confeccionar un calendario, con sus propias fotos ligeritas de ropa, con cuya venta pretendían solucionar el problema de instalaciones de la escuela de sus hijos. Han acabando endosando sus fotos a una web erótica a cambio de nueve mil euros que debían a la imprenta… Me olvidaba, han tenido que colgar las fotos del calendario en la paginita  de marras “mejorada” por otras nuevas que les han obligado a hacer. “ Full Monty” innato e inducido.

     

          En segundo lugar, tuve la posibilidad de asistir a un destape total  caminando por mi viejo barrio de la Trinidad. No hay derecho. Una serie de callejuelas llenas de solares mal vallados, de coches aparcados de cualquier forma, de tipos extraños pululando por las esquinas. De casas nuevas, feísimas, que ya están sucias y descuidadas como si tuvieran cien años. Me ha parecido un “full monty” de aquel barrio que a mediados del siglo pasado hervía  de calles blanqueadas, cubiertas de cadenetas artesanales, llenas de cruces de mayo y de bailes al atardecer en mitad de las calles animados por orquestinas con “yambar”. Una Trinidad de pandereta pero llena de alegría y de vida. Parece ser que los años solo han traído al barrio diáspora y tristeza. ¡Y siguen sin meterle mano! El año que viene volverán los responsables de esta situación a hacerse la foto el Lunes Santo muy tempranito con el Cautivo. Un “full time” político. Un barrio con el culo al aire.

     

       La última imagen me la han proporcionado en una residencia de la tercera edad. Su visión me ha reconciliado con los almanaques. Se trata del confeccionado por los trabajadores y los voluntarios de la Residencia El Buen Samaritano auspiciado por Caritas en Churriana (Málaga). En su portada 37 personas, ¡totalmente vestidas!, sonríen alborozadamente. En su interior doce extraordinarias fotos recogen en cada una de ellas unas imágenes que reflejan amor por todas partes. Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, se aman profundamente. Han desnudado sus almas y se han presentado puros y transparentes transmitiendo una sensación de libertad nacida del que da todo a cambio de nada. Un “full monty” de los sentimientos. Innarto.

     

            La buena noticia  de hoy, como podrán deducir, es la que he presentado en tercer lugar. El almanaque es una maravilla. En su portada proclama la frase de la Biblia: “Mantente en tu quehacer y conságrate a él. En tu tarea envejece”, y termina diciendo: “Con tu ayuda podremos seguir haciendo más felices a los mayores”. Amor del “gueno”. 

    m.montescleries@telefonica.net

     

     

    SOY UN AFORTUNADO

     

         No tengo más remedio que reconocer que me siento afortunado. En los tiempos que corren se consigue esta situación en escasas ocasiones, y parece que cuesta trabajo reconocerlo. Por eso, cuando me preguntan como me encuentro,

     -casi siempre de forma rutinaria- se sorprende, aquél que me ha interpelado por compromiso, cuando respondo: vivo, que ya es mucho. Y es cierto, los que abrimos los periódicos por las esquelas y nos encontramos con nombres de personas de nuestra generación, tenemos que dar todos los días Gracias a Dios por ver las luces de cada día.

     

           Soy un privilegiado por haber disfrutado de unos conocimientos que me han permitido trabajar todos los días de mi vida laboral en algo gratificante; que me ha dado la oportunidad de conocer a personas de todos los estamentos, dedicar muchas horas al servicio de mi familia y casi tantas al de los demás.

     

          Soy un afortunado porque al llegar a la “edad de plata” he podido capacitarme y desempeñar el hermoso oficio de periodista sin prestar tributo a las servidumbres de pertenecer a una empresa, lo que te obliga a la autocensura, cuando no, al servilismo velado.

     

         He tenido la gran suerte de encontrar y transmitir más de 200 buenas noticias en los últimos años publicadas o emitidas por prensa, radio y televisión, lo que me ha permitido recibir muchas cartas de amigos y lectores que están a favor o en contra, pero que cada una de ellas les ha hecho pensar.

     

         Por todo ello y por muchas cosas más, en la conmemoración del día de la Libertad de Prensa, me siento solidario con tantos compañeros que tiene que someter su vocación de comunicadores a la necesidad de seguir trabajando, a veces, con una mano en la nariz para evitar el olor a podrido.

     

           Mi BUENA NOTICIA DE HOY, se basa en una situación personal que muchos de mis lectores pueden compartir. Los “puretas” podemos seguir haciendo las cosas que nos gusta y “meterle mano” a esas asignaturas pendientes desde que éramos jóvenes. Pienso que cuando se acaban los proyectos y las ilusiones se comienza la vejez.

     

             Un chavalote de setenta y tantos años, Enrique Iturriaga, me dijo una frase que encabeza mi tesis doctoral: “la vida del hombre es como montar en bicicleta. En el momento en que te paras, te caes”. El denostado Pablo Coelho escribe: “Nunca desistas de tus sueños, sigue las señales”. Hay muchas veces en que te entran ganas de bajarte de la bicicleta, de huir de la utopía, de hacerle caso a los cantos de sirena del dinero, del poder o del prestigio.  Pero el Espíritu te toca en el hombro y te dice. Se puede ser feliz.

     

             Finalmente quiero recomendarles que fichen por el grupo mediático al que pertenezco. Paga tarde, pero bien. Se trata del Grupo “Cafarnaún”. Es muy antiguo. El Evangelio de esta semana nos recuerda su constitución: “Id y llevad la Buena Noticia a todos los hombres”. En eso estamos.