LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 1 de septiembre de 2008

m.montescleries@telefonica.net

 

 

CUANDO LLEGUE SEPTIEMBRE

 

     ¡Qué mayor soy! Aún resuena en mis oídos aquella canción que abrigaba a una mediocre película americana de 1961. Cuando llegue Septiembre… todo será maravilloso, cantábamos con nuestro italiano macarrónico (inspirado por Renato Carosone) mi amigo Valentín y yo en nuestras fugaces y fracasadas apariciones musicales. Pero ahora parece un mes maldito. Posteriormente, llegó a nuestras pantallas Septiembre negro, una película del 2004. Septiembre ha sido un mes “calino” en los últimos años. Munich, Torres Gemelas, Afganistán, etc., lo avalan.

 

      Efectivamente, los psicólogos y psiquiatras se han empeñado en psico-fastidiarnos la vuelta de las vacaciones. El comienzo del curso escolar, las tormentas septembrinas, la vuelta a la actividad de los políticos… todo parece indicar el fin del mundo. (Por cierto, la psicología-psiquiatría, son los únicos trabajos en que el cliente nunca lleva la razón.)  Menos mal que nuestro Presidente del Gobierno insiste en que todo va mejor que nunca, y que nuestra economía crece en doble proporción que la de países tan importantes como Taurú, Mongolia Exterior o Trinidad y Tobago. Menudo respiro. Y yo con estos pelos.

 

     La realidad es otra. Yo le llamo la época de las promesas: este año voy a estudiar desde el principio; me voy a quitar las cervecitas y las siestas; me voy a apuntar al gimnasio; voy a trabajar duro a ver si me ascienden… Tenemos ilusiones y nos van a durar hasta el puente del Pilar. ¡Socorro, este año no hay puente del Pilar! Bueno, el de los Santos… mecachis, este año cae en  sábado… Pero en Diciembre nos vamos a hinchar. ¡El Acueducto de Santa Constitución!

 

     Ya no tengo que ir a Salud Mental. Me las apañaré con los fines de semana y lo que encarte. Que buena noticia. Las semanas tienen sábado y domingo… y viernes por la tarde… y asuntos propios… y bajas por enfermedad… y la Biblia en pasta.

 

    Y a que viene todo esto, reflexiono. Si yo estoy jubilado. Sí, lo estoy. Jubilación viene de júbilo. ¡Pero si trabajo más que antes! Y la maldita tesis. Me voy a pedir hora al Teléfono de  la Esperanza.  No tengo más remedio que adherirme a la frase de Woody Allen: No quiero alcanzar la inmortalidad mediante mi trabajo, sino simplemente no muriendo.

 

      Definitivamente, este año tengo que bajar el ritmo. Tengo que tomarme las cosas con tranquilidad. Voy a comenzar por creerme a pies juntillas todo lo que dicen los gobernantes. Aunque hace años que sigo la filosofía de Alexander Pope. Bienaventurado el que nada espera, porque nunca sufrirá desengaño, decía. Lo que me encuentre… siempre es de regalo. Ya ha llegado Septiembre. Ha amanecido, hace sol, respiramos. Queremos y nos quieren. La buena noticia: Septiembre es estupendo. Y eso que un loco ha aterrorizado calle Larios. Pero aún no era septiembre. Este mes cambia todo, para seguir lo mismo. El mes de las uvas y la vendimia; del otoño y la vuelta a la realidad. En Septiembre, si queremos, todo será maravillosos.

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga, 25 de Agosto de 2008

 

m.montescleries@telefonica.net

 

 

                                          EN BLANCO Y NEGRO

 

         Nuestra imaginación nos lleva a poner colores a las noticias que recibimos. Las que se han venido sucediendo a lo largo de esta semana han cambiado de color por momentos pasando del blanco al negro sin solución de continuidad. En estos días, la actuación de los españoles en los Juegos Olímpicos ha sido similar a la de los anteriores. Hemos ido preparados como nunca y hemos quedado como siempre. Regulí-regulá. Luces y sombras, blancos y negros.

 

         Mientras, en Málaga, se dispara la alegría forzosa en forma de feria. De día, de noche y mediopensionista. La gente apura los últimos estertores de las cuentas bancarias y paga por una cerveza más que por un menú de viajante. La plaza de toros se llena de paganos (los menos), que subvencionan la fiesta para que luzcan su palmito los políticos y asimilados (los más), que asisten de “valvulini”. Las calles del centro se llenan de lunares y de rebujitos en un recorrido oficial laico. Los robos y las peleas también se hacen presentes. Negros y blancos.

 

        Inesperadamente, surge la noticia negra de la semana. En medio de un telediario, los malditos faldones de la pantalla nos presentan la terrible noticia de un grave accidente aéreo en Barajas. No es lo de cada fin de semana.: Muertos y heridos en la carretera. Ya estamos tan acostumbrados a ello, que oímos esa desgraciada noticia casi sin prestarle atención. Apenas fruncimos el ceño cuando nos comunican algún accidente de avión o de tren en lejanos países. Nos hemos acostumbrado a los tsunamis y tifones en otros continentes. Pero lo del maldito avión, nuestro maldito avión, es distinto .El rosario de fallecidos y la dificultad de su identificación, la diversidad de su procedencia y la cercanía vecinal,  nos hacen estremecer de dolor. ¡Podíamos haber sido nosotros! Siempre podemos ser nosotros. En la carretera, en el ferrocarril, en el aire o en el mar.

 

        Esta noticia me ha puesto a pensar. Ya hace años descubrí que ante la muerte el que sufre es el que se queda. Leí un día: Cuando naciste, los de alrededor sonreían y tú llorabas. Vive tu vida de tal manera que el día de tu muerte todos lloren y tú estés sonriendo. Los creyentes tenemos mucha suerte. Somos felices porque sabemos que nacemos a esta vida y volvemos a nacer a la vida eterna. Por eso, yo no tengo miedo a mi muerte y tengo pánico a  la de los demás. Pienso que hay que tener más valor para sufrir que para morir. Pero se puede soportar todo. Marco Aurelio decía: Cuando el dolor es insoportable, nos destruye; Cuando no nos destruye, es que es soportable.

 

        Hace años me enseñaron a ver la vida de colores. Tenemos que superar las adversidades y vivir la vida de aquí como si fuera la de allí, y tener esperanza en que Dios nos ayudará a entender lo que se escapa de nuestro conocimiento. La semana ha seguido. Minutos de silencio, banderas a media asta, salidas por la puerta grande… Blancos y negros… Mientras, 159 hermanos nuestros que iniciaron su vuelo en la terminal cuatro de Barajas, han llegado a su destino donde se vive permanentemente de COLORES. Decía D. José Ortega y Gasset: Es más fácil lleno de fe morir, que exento de ella arrastrarse por la vida. Solo pido a Dios fe y colores para entender esto los que nos quedamos aquí. Los que se han ido, ya lo han descubierto.

 que para morir.

 

VIVIR… VIVIR

17 f, 08

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga, 18 de Agosto de 2008

 

m.montescleries@telefonica.net

 

 

GANAS DE VIVIR

 

         Curiosamente, mientras se debate la legalización de la eutanasia, los más directamente implicados en el tema lo tienen muy claro. Lo puedo comprobar personalmente: me quedan diez minutos para ser un “pureta”. Pero para más “INRI”, estoy haciendo un trabajo periodístico sobre los mayores y me paso la mayor parte del tiempo entre integrantes del “segmento de plata”. Y un día tras otro, descubro las ganas de vivir que tienen los que poseen el carnet de identidad con más solera que el Larios 1886. .

 

        En el edificio donde paso mis meses veraniegos, habita desde hace años un hombre que se encuentra totalmente incapacitado. Con suma paciencia, cada mañana su esposa le traslada en un carrito especial desde la cama a la terraza. Una vez adecuadamente instalado en la sombra, dedica cuatro o cinco horas de la mañana a observar cuantos acuden a la playa con una incidencia especial en las mozas de buen ver. Ole sus narices.

 

        Por otra parte convivo a diario con el “noble anciano” que ha inspirado estas letras. Es un “chiquillo” de 82 años con el que comparto la conversación, la amistad y algunas partidas de dominó. De oficio matarife y carnicero, pertenece a una saga de 15 hermanos que han poblado los altos de la Torre de Benagalbón. Sigue labrando su huerta y cultivando las berenjenas que surten los merenderos del Rincón. Pero su minuto de gloria, su ascenso al parnaso, se produjo en cierta visita de sus vecinos a canal Sur. Cuando, como es habitual, presentaron los productos de la tierra, uno de ellos exhibió una ristra de relucientes morcillas. “Las morcillas de Paco Luís”, espetó.

 

       Paco Luís es un “artista de la morcilla”. En los “años difíciles”, cada visita a un médico, un abogado o un notario de alguno de sus vecinos iba acompañada de un presente en forma de “morcilla de Paco Luís”. Tres generaciones de soldados han llenado su maleta de madera de “delicias del cochino” de la matanza de  Paco Robles. Definitivamente es un artista.

 

         Pero lo que más admiro de este hombre es sus ganas de vivir. El mismo se asombra de su vitalidad. No es político pero sabe de la gente. No es rico, pero le sobra el dinero. No es joven, pero le sobran ilusiones. Solo le he descubierto un defecto. Tiene un pánico horrible a la enfermedad. Cuando alguno de sus múltiples amigos y conocidos cae enfermo, se le cambia “la color”, pregunta por ellos pero no los visita. Hay algo en sus ancestros que se lo impide.

    Decía Pablo Picasso: “Cuando me dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa… procuro hacerla enseguida”. Estoy con Paco. Cuando no tenga nada que hacer es porque ha dejado de ser.

      Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”. Nos confesaba la gran Ingrid Bergman. Efectivamente, cuando la persona se libera del  parecer, tienen todas las oportunidades de preocuparse solo del ser. De estar más pendiente del espíritu que del cuerpo.

      La buena noticia de hoy nace de mi reflexión sobre los mayores. “Un hombre no es viejo hasta que comienza a quejarse en vez de soñar”. Esta frase de Jhon Barrgemore, (un tipo que no se quién es pero lleva mucha razón), me hace desear que cuando me digan: ¡Que te den morcillas!, contestaré: ¡Pero que sean de Paco Robles! Él no se queja. Sueña con vivir veinte años más. Y lo va a conseguir.

         

MI MEJOR NOTICIA

10 f, 08

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 11 de Agosto de 2008

m.montescleries@telefonica.net

 

LA SUERTE DE TENER AMIGOS

 

 

      Solemos tener conocidos, amiguetes, amigachos, colegas, compañeros, socios, etc., etc. Pero cuando se habla de amigos, amigos de verdad, se trata de palabras mayores. El amigo no se encuentra, se cultiva; no se compra, se trabaja. No se  comienza una amistad pidiendo, ni siquiera disfrutando, se inicia dando. En el siglo III A.C., decía Demetrio de Farelo: “Un hermano puede no ser un amigo, pero un amigo será siempre un hermano”.

 

          Los que me conocen, saben que soy un enemigo acérrimo de lo que vengo en denominar “pasteleo”. Este consiste en rodear al presunto amigo de halagos, de pasadas de mano por el lomo y de parabienes innecesarios. Todas estas expresiones excesivas se convierten a las primeras de cambio en críticas y cambios de chaqueta innecesarios. Es lo que mi mujer llama “achuchamientos”. En una palabra: los amigos no se hacen el “Domingo de Ramos” sino se cimentan el “Viernes Santo” al lado de la cruz.

 

         Esta semana he podido valorar los rendimientos de la inversión en amistad que he realizado a lo largo de mi vida. Una grave enfermedad de mi hija pequeña, con un pronóstico grave e incierto, ha puesto a prueba a mi familia. Una vez puesta en marcha la maquinaria sanitaria, recurrimos a la parte más importante del proceso para los que nos consideramos creyentes: el poder de la oración. Y para eso están los amigos. Y los amigos funcionan como un reloj. Y claro, la medicina y la oración juntas solucionan muchos problemas. De hecho, un amigo, enfermo de cuidado, que está para que nos ocupemos y nos preocupemos de él, ha sido el que más me ha apoyado. Gracias Rafael.

 

         Dicen los Hechos de los Apóstoles, que las cadenas de Pedro cayeron por la fuerza de la oración de los cristianos de su época. Los malditos virus de la varicela, que habían quedado agazapados en la médula de mi hija, han caído derrotados por la fuerza de la naturaleza y el milagro de la oración.

 

         Orar es escuchar. Lo que te dice Dios y te dicen los hermanos. Orar es ser humilde y saber pedir. Orar es ser agradecido y decirlo. Dios se lo pague a Dios. Ojala sea yo capaz de devolver la cantidad de amor que he recibido esta semana. Con esta columna estoy empezando a hacerlo. Mi hija se ha puesto buena. UNA MARAVILLOSA NOTICIA.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga, 4 de Agosto de 2008

                   

m.montescleries@telefonica.net

 

UN “FAMOSO” DE 90 AÑOS

 

           El verano es un tiempo ideal para llenar las expectativas de un periodista novato que posea el talante del redactor de esta columna. La posibilidad de dialogar con gente nueva alrededor de una interesante partida de dominó, de conocer in situ el lenguaje, las anécdotas y “sucedidos” de esos maravillosos hombres, de una edad impredecible, llenos de experiencia adquirida en muchos años de permanecer  a caballo entre el mar y la montaña con quienes comparto el estío.

 

           El año pasado me sorprendí al ver en la carretera un “arriesgado” motorista de una edad imprecisa (entre los ochenta y los cien años). Su cabeza estaba coronada por un amplio sombrero de palma del que sobresalía un apéndice en forma de casco de motorista. Cuando pude hablar con él, me indicó que el siempre llevaba el sombrero para el calor, y que los civiles le habían obligado a ponerse el casco. Ni corto ni perezoso, se lo puso encima… y a vivir.

 

           Este “arriesgado piloto”, al escuchar mi interés por “el oro rojo” en forma de tomate del lugar, me espetó: “Tengo los mejores tomates de la Axarquía, se lo voy a demostrar. Al día siguiente me regaló un tomate de concurso. El olfato periodístico se puso en marcha inmediatamente. Le ofrecí realizarle un reportaje para una televisión local, en el que me hablara de si mismo, de sus vivencias, de sus cosas y de su huerta. Entusiasmado, me emplazó para una semana después.

 

        Al día siguiente, me salió al paso un pariente joven de mi amigo, “L. R”, (pongo sus iniciales por si acaso). Se manifestó representante del interfecto y me animó a negociar los derechos económicos de su “representado”.

 

        ¡Vaya escuela que han creado el padre de  Jesulín, Belén Esteban, el “Pozí” y tantos otros. La escuela del “Tomate” y “Salsa rosa” tiene unos alumnos aventajados y avejentados. Rápidamente han captado que el ser “Friki” reporta beneficios. Como es natural, ahí quedó el reportaje y la gloria efímera de nuestro “Angel Nieto” particular. No quiero ser partícipe del ascenso y caída de mi amigo E, como si se de una “Tamara” cualquiera se tratase. “Al que elevan los medios, los propios medios se lo cargan”. O algo así leí en algún sitio.

 

          Este hecho intrascendente me ha hecho pensar. Nuestra juventud sueña con estudiar para famoso; en la Universidad de Kamasutra, en la academia de Operación Triunfo o en la escuela de Gran Hermano. Ni los mayores quieren permanecer indiferentes ante ese minuto de gloria al que, al parecer, todos tenemos derecho.

 

           Decía el alemán Geórg Cristoph Lichtenberg: A la gloria de los más famosos se adscribe siempre algo de la miopía de los admiradores”, y el inglés Robert Louis Stevenson aseveraba: “Algo debe haber hecho mal o no sería tan famoso”. Definitivamente no voy a entrar en ese juego a mi edad. Una cosa es compartir y otra bien distinta repartir. “La fama es un trozo de nada que el artista agarra al vuelo sin saber por qué”. Esta frase de Fernando Arrabal resume mi pensamiento al respecto.

 

           La felicidad no nace del dinero, del poder o del prestigio, sino del compartir, la igualdad o la solidaridad. Cuesta trabajo entenderlo… pero es verdad. Lo cual no es óbice ni cortapisa para que mi buen amigo Eduardo “Chapes” (espero que no me cobre derechos de autor) cultive los mejores tomates del mundo. Esto si que es UNA BUENA NOTICIA.,