WE CAN, ALSO

25 f, 09

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 26 de Enero de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

 

 NOSOTROS TAMBIÉN PODEMOS

    

      El pueblo americano ha acogido con alborozo la llegada de su nuevo presidente. El lema de su campaña se basaba en la frasepodemos”. De momento, el Sr. Obama  ha conseguido poder con sus contrincantes y hacerse inquilino de la Casa Blanca. Para empezar, también ha podido despacharse con la liberalización de las subvenciones para las prácticas abortivas fuera de los Estados Unidos. Ya empezamos. Pero hablemos de nuestra España.

 

       Nosotros también podemos. Los españoles nos estamos espabilando. A grandes males grandes remedios. Esta semana han coincidido varios programas de televisión con artículos en la prensa sobre el mismo tema. Estamos en una economía de crisis y esto lleva consigo el aguzar el ingenio. Y el poner en alerta la fibra sensible que hace mover nuestros corazones. El golpe de atención me lo dió el ser testigo de una situación totalmente insólita. Asistía hace poco a una Eucaristía presidida por el Obispo de una Diócesis andaluza. La colecta era específicamente para Caritas. A la hora de pasar la canastilla, el prelado hizo un gesto con la mano, se remango los ornamentos y tiró de cartera. Un silencio acompañado de una mirada de complicidad recorrió la feligresía. Inmediatamente los concelebrantes, que eran varios, los lectores, acólitos y feligreses en general hurgamos en nuestros bolsillos y aportamos cuanto pudimos. Un buen ejemplo.

 

      Para mí, es una gran noticia la innumerable riada de nuevos oficios, profesiones e industrias que van proliferando a la sombra de la crisis. He visto confeccionar tartas por encargo, acompañar a ancianos a resolver trámites burocráticos, la elaboración y venta de paellas en los mercadillos, la creación de empresas unipersonales de transporte e instalación a la puerta de Ikea, la venta de sopa caliente en las colas del INEM y de los autobuses, el acompañamiento de enfermos en los hospitales, etc. La prensa habla de la capacidad de reacción de las mujeres ante las situaciones límites. Ellas buscan ingresos complementarios, no se arredran en aceptar los oficios más humildes ni en pedir la ayuda que necesitan.

 

          En Málaga, desde el Banco de Alimentos BANCOSOL, también se ha  aguzado el ingenio. Está a punto de cuajar el proyecto de cheques-comida. No solo va a alimentar a los que pasan dificultades, va a recuperar empleos en la hostelería.

         

         Nosotros también podemos, pero nos tenemos que espabilar. Yo tengo gran esperanza en los “pescaitos fritos”. Los políticos van a prometer mucho y  acertar poco. Pero hemos salido de situaciones peores. Y lo vamos a hacer. Yes, we can also.

 

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UN TRATAMIENTO EFICAZ CONTRA LA DEPRESIÓN

     En el suplemento dominical, que acompaña a diversos diarios españoles, XLSemanal, nº 1.107 aparece un artículo, firmado por Diego Bagnera y Carmen Oliva, con el título de “La gran depresión”. En dicho trabajo relaciona la crisis económica mundial con el estado de ánimo de los que la sufren. Clasifica sus efectos en el individuo en tres grandes grupos de padecimientos : ansiedad, estrés y depresión. A lo largo de mi vida he sido “cliente” de los tres estadios. El primero te asusta, el segundo te acelera y el tercero te deja listo.

 

      Como “experto” en la materia, he buscado todos los remedios habidos y por haber para el mismo. Desde los tratamientos específicos a base de fármacos, hasta la terapias de grupo contra la distimia (depresión leve). Desde encerrarme en casa y no querer ver a nadie al pasotismo más hiperactivo y agresivo. Al final he dado con la solución. Olvida el pasado, vive el presente y pon el futuro en las manos de Dios.

 

     El artículo anteriormente citado hace un análisis muy bien detallado de los síntomas y las posibles soluciones que suscribo en su totalidad. Pero le falta un tratamiento específico, personal e intransferible que es el que me ha permitido afrontar la vida con cierta dignidad y hasta orgullo. “La joie de vivre”. La alegría de vivir, que he citado en otras ocasiones.

 

    Mi buena noticia de hoy me la han proporcionado algunos psiquiatras que conozco que han llegado a la misma conclusión que yo. Si dedicamos parte de nuestro tiempo a los demás. Si en vez de quejarnos de lo mal que está el mundo y lo duramente que nos trata, mejoramos la situación de los que nos rodean, inmediatamente el efecto espejo funciona automáticamente y empezamos a sentirnos mejor. Si compartimos lo poco que tenemos, se nos devuelve con creces. El banco de la solidaridad da un interés muy alto.

 

         Estos días he sido testigo de esta realidad. Una preciosa chica que ha pasado por los tres escalones de la tristeza: ansiedad, estrés y depresión, ha vuelto a sonreír mientras repartía potitos a diestra y siniestra. De estar sola se encontró que estaba “amamantando” a cincuenta niños. Sigue con los mismos problemas, pero se siente útil. Y lo es.

 

Málaga 12 de Enero de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

CRUZAR LA CALLE A LA FUERZA

 

     Viene a mi memoria el viejo chiste de la anciana que estaba en la esquina de la calle y algún bienintencionado la cruzaba al otro lado de la acera. Tras varios “viajes”, se puso un cartel en el que indicaba que estaba esperando a su hija, que no la “cruzaran”  más. Algo así pasa con el dichoso cartelito del autobús. Por fuerza los creyentes tenemos que preocuparnos y ser unos “sufridores”. Me refiero al que mete a Dios en el cálculo de probabilidades. No me preocupa excesivamente lo que piensen los ateos, ni siquiera que proclamen en un anuncio móvil su “verdad”. A mí, lo que me molesta es que  intenten engañar y equivocar a cuantos lean su afirmación de que la probabilidad  de la existencia o no de Dios, es condición “sine qua non” para evitar las preocupaciones. Que me digan los modernos “nietzches”, que tiene que ver creer en Dios con el disfrute de la vida. Se han empeñado en que los creyentes somos unos  masoquistas. Y afirmo: no sé si todos los que son felices son creyentes, pero soy testigo que todos los creyentes “pata negra” son felices.

 

       Yo jamás he  disfrutado tanto de la vida que cuando me he sentido útil para los demás, ni me he sentido más desgraciado que cuando he fomentado mi egoísmo. Ni más solo. Que me demuestren que el no estar en el camino de Jesús propicia el dormir tranquilo mientras el hambre, la guerra, las familias rotas, la soledad… en una palabra, la mala leche, nos rodean a diario. Para mí, disfrutar la vida, es compartir lo que soy y lo que tengo con los demás, empezando por los prójimos-próximos. Y vivir en la esperanza de que esto tiene arreglo. Que no nos embauquen con cartelitos. Me preocupo y disfruto con lo que me da la gana.

 

       Ayer leía de una amiga. “los creyentes tenemos que ser testigos, no maestros”. Que digan en sus autobuses lo que quieran. Mi experiencia en Dios no me preocupa. Me ocupa, y mucho, y me hace feliz, porque junto a muchos, creyentes y no creyentes, luchamos por un mundo mejor.

 

       

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 5 de enero de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

EL ABRAZO

 

      En las pasadas navidades del 2006 se puso de moda en todo el mundo la experiencia sociológica denominada “abrazos gratis”, con gran éxito de crítica y público. Como yo soy bastante inocente, me pensé que esta manifestación pública de amor al otro iba a dar paso a años de solidaridad y comprensión. El gesto tuvo tan solo trascendencia el tiempo que estuvo colgado de las redes mediáticas.

 

    Pero yo sigo creyendo en la eficacia del abrazo. Cuando se abraza a alguien se supera ampliamente el significado del saludo, la reverencia, el cumplido de palabra, el estrechamiento de manos e incluso el beso. El beso tiene tantos matices que puede pasar de la traición de Judas a la pasión desenfrenada. Del “muá-muá” al tornillo o chupetón delator de aviesas intenciones.  El abrazo es mucho más que todo esto. Cuantas veces, mientras se procede a realizar alguno de los gestos anteriores, misteriosamente una corriente de afecto hace acercarse a las personas y estrecharse, más digo, fundirse en un estrecho abrazo.

 

     A mi me emocionan los abrazos. Esta semana he vivido dos en directo y espero disfrutar del tercero en breve plazo. El primero de ello lo presencié desde unos diez metros de distancia. Se trataba de dos amigos que los avatares de la vida y el maldito orgullo habían separado durante años. Ni enfermedades ni dificultades habían aproximado su lejanía. Cada uno se había erigido en Señor de su Castillo y no se atenían a razones. No importa el porqué ni el cómo. Lo importante es que llego el abrazo. Y las palabras explicativas a la concurrencia desde el temblor de la voz.

 

      El segundo abrazo ha sido telefónico. Consecuencia de la búsqueda de la solución económica de un emigrante centroamericano en apuros.  Cuando, después de grandes dificultades, conseguí  hablar con uno de sus acreedores, este, con un dulce acento que embellecía una voz quebrada por la emoción, me expresó su sorpresa ante la preocupación de los “españoles” por su hermano guatemalteco. Se avino a  aplazar el cobro de su deuda y se despidió de mí con un “recibe un fuerte abrazo, mi hermano”.

 

     El tercero depende de Málaga. Y Málaga va a responder. Desde el Banco de Alimentos BANCOSOL nos hemos puesto las pilas ante las circunstancias económicas de muchas familias. Es un proyecto de ayuda inmediata. Con este plan, en el que queremos involucrar a todos los estamentos -y lo vamos a hacer si se dejan-, pretendemos “invitar” durante el año 2009 a los más necesitados a 36000 comidas que vamos a pagar entre todos. No vamos a quitar los problemas actuales, pero los vamos a aliviar. Un abrazo permanente entre todos los malagueños.

 

      Mi buena noticia de hoy viene como los Reyes Magos en tres ráfagas de amor. Ellos trajeron oro, incienso y mirra. Mi escrito de hoy trae perdón, solidaridad y comida. Un abrazo, es un  buen regalo de Reyes.