que ilusión

26 f, 09

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 27 de julio de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

 

EL FRESQUITO

 

     El maestro Alcántara en una de sus columnas dictaba una extraordinaria lección gramatical referente a las diversas acepciones castellanas con las que describir los diversos estados de temperatura estival en Málaga. Hablaba del calor, “la” calor, los calores y “las” calores.

 

      En mi diaria clase magistral de dominó, que imparto en la Torre de Benagalbón, durante uno de mis frecuentes despistes mientras camino por “los cerros de Úbeda” o medito sobre la ministra Bibiana, de pronto, sonó en mis oídos una frase rotunda. ¡Que fresquito! Tras un silencio valorativo se abrió un debate entre la distinguida concurrencia que consensuó inmediatamente varias afirmaciones, Hacía fresquito. Daba gloria estar allí. No había otro sitio mejor para vivir que el que habitamos. El aire acondicionado y los ventiladores son maquinas de resfriar al personal y, decididamente, odiosas.

   

       El fresquito nada tiene que ver con el frío ni con el calor, con el viento ni con la lluvia. Precisa de una sombra despejada, un asiento adecuado, una compañía receptiva que lo valore  y una sensibilidad andaluza. Es tan único e irrepetible como un sombrero de palma, un botijo colgado de una higuera, un gazpacho agosteño o un paseíto en barca de remos. El fresquito es una conversación amable entre el hombre (o la mujer, vayamos a liarla) y la naturaleza. En la que el receptor tiene que ser consciente del milagro.

 

       El fresquito se nota, se vive y se agradece, pero, sobre todo, se comparte. Cuando, desgraciadamente, se disfruta en soledad no es lo mismo. El fresquito hay que percibirlo, pregonarlo y compartirlo. El fresquito es la sonrisa de la meteorología. El calor es el grito, la agresión. El aire acondicionado es la carcajada traicionera. Las calores son la impotencia. La lluvia es la necesidad. La nieve lo desconocido. Me quedo con la sonrisa. Se sonríe con. Sin muecas. Con naturalidad. Con el otro.

 

       El fresquito está al alcance de la mano. Es gratis total. No hay que irse al Caribe, ni a la Costa Azul. Ni a los “bujíos” de Marbella llenos de champán, de caviar y de rayas de todo tipo. Sus aditivos y adictivos: tinto de verano, pulpo frito y un tomate picado. 2 €. Precio de jubilado.

 

  La buena noticia de hoy. Hay personas que son fresquito para los demás. No confundir con frescos, frescachones y heladores de corazones. Personas que cuando llegan se notan, se agradecen, se disfrutan y se comparten. Y lo hacen “gratis total”. A mí me gustaría ser así. Pero me falta mucho para conseguirlo. Por lo menos espero que estas reflexiones que comparto con vosotros sean un amago de fresquito en “las” calores de vuestra vida.

Aviones gratis

19 f, 09

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 20 de julio de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

 

RIAN SIGUE SIENDO BUENA NOTICIA

 

               No ha podido con los imponderables, pero ha luchado por la vida. Desgraciadamente se ha reunido con su madre demasiado pronto. Pero su corto recorrido vital ha sido un canto a la esperanza. Un error humano ha cercenado una existencia  que permanecía enganchada a unos tubos y a la pericia y la atención de sus cuidadores.

 

              Ahora, a toro pasado,  se han disparado todas las alarmas. Se movilizan aviones militares para su traslado a la tierra de sus padres. ¿La tierra de sus padres? Entonces, ¿porqué estaban aquí y no en “su” tierra? Espero que a partir de ahora cada vez que, desgraciadamente, sean rescatados cadáveres de personas que buscan un futuro mejor a bordo de pateras de muerte cruzando el estrecho y perdiendo la vida en el empeño, enviará el gobierno alauita aviones para repatriarlos.

 

              Supongo que los colectivos que se rasgan las vestiduras políticas y han sometido a un linchamiento moral y laboral a los sanitarios que han sufrido también la desgraciada muerte de Rian, cambiarán el sentido de su “progresismo abortista” por la defensa de la vida. En todas sus etapas. Confío en que los comentaristas políticos de las tertulias no se dedicarán a machacar a todo aquel que no sea de su partido usando y abusando de la memoria de ese pobre chuiquillo que utilizan como escusa.

 

              La buena noticia de hoy está en que, por una vez, han permitido a un ser humano de ventitantas semanas luchar por su vida. Esto lo intentan todos. Pero a unos se les ayuda a sobrevivir,  y a otros, directamente,  se les impide vivir. Esta vez, se ha tomado una opción por la vida. Yo hubiera hecho lo mismo. Me siento totalmente solidario con el padre, y con las abuelas. Comprendo su rabia y su dolor. Pero ellos han hecho cuanto han podido. Una vez hace muchos años, tuve que tomar una decisión parecida. Tomé la adecuada. Hoy tiene treinta años.

 

                Me dan mucha pena las pobres enfermeras. Seguro que lo sentirán más que nadie. Su trabajo es así. Si yo, un junta-letras, me equivoco y digo más tonterías de la cuenta, tan solo me perjudico a mí mismo. Ellos no, su error es vital. Seguro que esta desgracia servirá para mejorar la atención humana y de investigación de los prematuros.

 

                Seguiremos recordando a  Rian.  Has comenzado y terminado tu corta vida luchando. Más de lo que hacemos muchos que languidecemos un montón de años perdiendo el tiempo. Mi querido amiguito Rian: ‘Assalaamu Alaykum’. Ve con Dios.

MI GUIRI

12 f, 09

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 13 de julio de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

 

EL “GUIRI”

 

         Desconozco el origen de la palabra “guiri”. Lo que conozco perfectamente es lo que representa; un personaje entrañable en la Costa del Sol. En los buenos tiempos del turismo, decíamos que en Málaga  la población se duplicaba en verano. Es decir que a cada malagueño nos correspondía un guiri. Desde entonces, he asumido que a mí, como si de un Ángel de la Guarda se tratara, me corresponde un guiri.

 

         El mío, ha llegado esta semana, lo “tengo en plantilla” (van cambiando con los tiempos) desde hace cinco años. Compró el apartamento que linda con el que disfruto en verano en las playas de Benagalbón. Se aposentó en él con su familia y le saca más jugo que cualquiera de los españoles que vivimos por aquí.

 

      Mi guiri de confianza cumple todos los requisitos para ser  así denominado. Es inglés, de Londres, alto, rubio, policía,  con una barriga trabajada a base de pintas de cerveza lager y brown. Cuando llega a Málaga se transforma. Se pone un pantalón corto se acerca al supermercado cercano, donde se aprovisiona de Rioja y de Ribera del Duero (siempre tinto, desprecia olímpicamente los blancos, vinos de jerez y demás mariconadas). Hace un barrido por los brandys españoles haciendo acopio de los más señalados (los conoce mejor que un Domecq). El preciado tesoro, recién adquirido, lo coloca cuidadosamente al alcance del sillón de la terraza, pone en la mesa vasos y copas adecuadas a cada libación y “se pone al día” en un par de horas. Ojo, no es un borrachín. Tan solo se pone a nivel. Es un disfrutón de la vida.

 

     Su familia es “lovely”. Su esposa  es una inglesita, de alrededor de treinta y cinco, menuda y excelente madre de tres hijos de la rubia Albión, dos niñas y un niño que tan solo dicen en español el nombre de mi perra. Pasan al unísono, y sin inmutarse, las etapas cromáticas de su piel. De blanco lechoso a rojo gamba y, finalmente, consiguen un moreno envidiable antes de volver a las orillas del Támesis.

 

     Alquilan un coche pequeño en el aeropuerto que conservan mientras están por aquí. Y, lo que les da el titulo de “guiris cum laude” es su conocimiento de cuanta tasca, venta, chiringuito o restaurante haya en el entorno. Se conocen las fiestas populares de la Axarquía, las Alpujarras, y si me apuran, la serranía de Ronda. Son expertos en coquinas, sardinas, lomo en manteca y gazpachos de todo tipo. Unos “guiris” como Dios manda. A mi guiri le estoy metiendo en el mundo de los Farias para hacerle el boicot a Fidel Castro. Le cuesta trabajo, pero está en el buen camino.

      

             Su único defecto;  cuando les paso por el balcón un plato de paella bien colmado, que –como mis lectores deben saber, bordo- se sienten obligados a pasarme un bodrio elaborado a base de carne a la plancha con mucha cebolla y un componente “secreto” cuyo solo olor me pone a “potar”. Servidumbres de la hospitalidad.

 

    Que nunca nos falten los guiris. Por cierto, los españoles en el extranjero somos unos guiris de cuidado, recuerden la pinta de Doña Espe con calcetines. Lo malo es que nosotros tenemos menos suerte cuando viajamos, que los ingleses en España. En Europa las ventas y los chiringuitos están cerrados. Acabamos siempre en Mc-Donald´s. Con lo poco que me gusta.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 6 de julio de 2009

m.montescleries@telefonica.net

 

 

RIÁN

 

         Según nos dicen los conocedores de la lengua árabe, Rián, significa “la puerta del Paraíso”. Este es el nombre que han decidido sus familiares ponerle a la personita de 1.400  Kg. nacida hace unos días en Madrid.

 

        Este niño, que, según la aseveración “científica” de la Ministra,  dado el tiempo de embarazo de la madre, no sabríamos determinar si era persona, animal o cosa, se ha convertido en un canto a la esperanza. Un motivo para vivir y seguir luchando. Su padre y su abuela, que se ha venido a España desde Marruecos para hacerse cargo de su crianza, tienen un proyecto común por el que continuar en la brecha.  Rián es ese niño rescatado de una muerte segura por la pericia de los facultativos, que decidieron hacerle la cesárea a su madre. Un éxito que me ha permitido seguir confiando en la medicina, cuyo fin primordial es salvar y favorecer la vida.

 

       Dalila, su madre, ha fallecido víctima de una enfermedad rara, oscura, y mal tratada desde el principio. Como todas las enfermedades. Dalila, que asì se llamaba la victima de esta pandemia, ha debilitado al Sansón de la muerte creando vida. Ya se encuentra en su cielo, en el valle de las huríes, a pesar de ser madre. Ha traspasado “la puerta del Paraíso”. Ha sido recibida con los brazos abiertos por su Dios, que es mi Dios. Ha dejado atrás un mundo difícil, atravesado, lleno de incomprensión y de ignorancia.

 

         Mientras tanto, aquí, nos esforzamos en encontrar culpables y en evadir responsabilidades. Los médicos lo han hecho lo mejor que pueden y saben. De eso tengo la completa seguridad. Los políticos prometen que “nunca mais” y mientras, Rián,  lucha por terminar de madurar en el vientre de alquiler de la incubadora. No se ha visto ni una foto, ni han hecho ninguna declaración los sanitarios que le ayudaron a nacer y que le están “poniendo en luz” en estos momentos. Desde aquí mi más cariñosa felicitación. Quizás la belleza de la vida no es noticia.

 

         Decía Tagore: “Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre”. Rián es un canto a la esperanza, una respuesta clara a muchos “especialistas en clasificación de las especies” y un motivo excelente para creer en la humanidad.  Entre tanto los “asesores” calientan a los familiares en busca de un porcentaje. La vida y la muerte siguen. Benditos sois, Dalila y Rian.