LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 29 de marzo de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

CASTA Y MERETRIZ

   Así denominaba San Agustín a la Iglesia en sus escritos. Creo que no hay una definición más acertada. Esta cuaresma, los medios de difusión se han preocupado de airear las miserias de una Institución que esta compuesta de personas y arrastra los errores que lleva implícitos el ser humano.

     No deja de llenarnos de vergüenza e indignación, a cuantos intentamos seguir el Evangelio de Jesús, la actitud de algunos de sus seguidores -quizás muchos-, pero especialmente, aquellos que son más significados por su responsabilidad. Jesús les llama en el Evangelio ciegos y guías de ciegos. Y condena especialmente a los que escandalizan a los niños.

      Me gustaría que los medios denunciaran de la misma manera a cuantos personajes “famosos”, por su trabajo o por su capacidad de influir en la sociedad, escandalizan y maleducan a los niños, los jóvenes y el resto de la sociedad.

     Que cada palo aguante su vela. Mi opinión es que deben ser TODOS tratados de la misma forma. Respondiendo ante la ley y ante la propia institución. Sea religiosa o privada. Eclesiales, militares o civiles.  Y nada de paños calientes ni de esconder la cabeza como los avestruces. Luz y taquígrafos. 

     La buena noticia de hoy me la propicia la Iglesia de Jesús. La que me hace sentirme orgulloso de intentar seguirle. La que me plantean las monjas de Colichet cuidando de los sidóticos. La de los voluntarios del Comedor de Santo Domingo. La de tantas familias esforzándose por dejar una herencia de cultura y buen hacer a sus hijos bajo los valores del Evangelio. La de los voluntarios de prisiones. La de esos cristianos que tienen puesta su meta en servir a los demás. La de los miles de penitentes que siguen a las Imágenes Sagradas esta Semana Santa buscando el alivio que se adquiere del contacto directo con Jesús y su Madre.

    El hombre lleva más de 2000 años intentando cargarse la Iglesia desde dentro y desde fuera. Pero Él está con los hombres de buena voluntad y no nos dejará nunca. La Iglesia ha sobrevivido a momentos peores. Porque siempre, siempre, allá donde dos o más se reúnan en su nombre, ahí va a estar El.

   Por lo que a mi respecta, pido perdón públicamente por los múltiples errores cometidos por mi Iglesia meretriz. Pero me siento muy orgullos de mi Iglesia casta y al servicio de todos, a la que me siento muy orgulloso de seguir y apoyar desde mis posibilidades. 

    Otro día, comentaré el resto de colectivos que también tiene que pedir perdón a la justicia y a la sociedad. No quiero caer en el “más tú”.

Anuncios

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 22 de marzo de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

DERECHO A UNA VIDA DIGNA

  Como me consta que los políticos están muy pendientes de mis reflexiones -especialmente la Sra. Ministra de Igualdad-, quiero hacerles una sugerencia a fin de que completen el círculo de alegría y buen rollo con el que nos están envolviendo.

   La política de bienestar social con la que nos bendicen se ha desarrollado en la atención especial a los momentos cruciales de la vida. En primer lugar, han dictaminado lo que es un nacimiento digno. Es decir, cuando ellos deciden que ya se es persona y que, el ya ciudadano de primera, se merece seguir su camino hacia este delicioso mundo. Los demás, a hacer puñetas. En segundo lugar,  si tienes la suerte de nacer mujer, serás estudiada en las Universidades como un ser especial. Por último, hemos logrado, en medio de grandes ovaciones, vueltas al ruedo y complacencia general, que tengamos los andaluces una muerte digna. (Ojo, lo que el Gran Hermano dictamine que es una muerte digna). Enhorabuena a los premiados.

    Tan solo nos queda un pequeño problemilla. Pecata minuta. Nos falta que pongan en práctica el derecho a UNA VIDA DIGNA el resto del tiempo para todos. Para los parados, los marginados, los ancianos, los niños, los emigrantes, todo el mundo en general. Los que ya hemos nacido y -toca hierro- aun no nos no toca palmar. (Entonces, nos van a tratar a cuerpo de rey). A ver si se acuerdan también de nosotros, también tenemos derecho a UNA VIDA DIGNA.

      Mi buena noticia de hoy nace de una imagen bellísima. Su contemplación me ha hecho parar el coche junto a la acera para extasiarme en ella. De un portal salen dos mayores (de 80 para arriba). Hace fresquillo. Se paran en el escalón y ella le sube con mimo el cuello del chaquetón al hombre que lleva vuelto. Le mira aprobatoriamente e inician el lento caminar. Se cogen furtivamente de la mano. Ellos no piensan en muertes dignas. Cuando esta llegue, ahí estarán, el uno al lado del otro. Piensan como Leonardo da Vinci: Así como una jornada bien empleada produce un dulce sueño, una vida bien usada causa una dulce muerte”. Lo demás son leche y habas, que decía mi abuela.

Madrid-Atocha

14 f, 10

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 15 de marzo de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

UN VIAJE Y UNA FUNCIÓN

        Por necesidades del guión he tenido que viajar esta semana a Madrid. Una entrevista a un geriatra a fin de tomar datos para mi tesis, me ha hecho desplazarme al Hospital Universitario de Getafe. Una visita que me ha permitido acercarme a una rama de mis nietos que, por necesidades profesionales de sus padres, viven en aquella gran ciudad-dormitorio de Madrid.

       Antes viajaba en coche. Pero entre el maldito clima de este invierno y la peligrosidad de las carreteras opté por viajar en tren. En tren no. Eso se hacía antes, cuando se subía uno en el Express por la mañana y llegaba a los madriles a la hora de cenar. Eso, con suerte, si no había retraso. Tenías que ir provisto de comida, bebidas, jabón y toalla, libros, periódicos y, sobre todo, mucha paciencia. A la vuelta, otro día completo de viaje, pertrechado de bocadillos de calamares adquiridos frente a la estación de Atocha (ay, que buenos estaban) y con la sensación de haber remedado uno de los viajes de Marco Polo.

     Ahora no es lo mismo. Te montas en un aséptico tren-bala, denominado Ave, después de pasar una revisión de maletas y de bolsos como si vinieras de Colombia. Una vez ocupado tu asiento, te ponen unos auriculares para que no hables con nadie, ni te entretengas con un libro. Te exhiben una película americana que, cuando pone fin, ya has pasado por Puertollano. Antes de que te lo pienses, mientras –aterrado-, has tenido la mirada fija en un velocímetro que te indica que vuelas bajito a 300 Km. por hora, te indican que estás en Atocha. Aquella vieja y preciosa estación se ha convertido en una gruta en la que, apresuradamente y sin ver la luz del día, te diriges al tren de cercanías que te lleva a Getafe.

      A la vuelta, observo aterrorizado que en dicho tren de Getafe a Madrid viajaban una docena de mozalbetes con bicicletas (pequeñitas para hacer equilibrios) con las que recorrían los pasillos del tren girando sobre el propio terreno en los accesos a las puertas. Generación Ni-ni. A callar toca. Llegue indemne.

     La buena noticia, pude presenciar una función de teatro del Colegio de mi nieto Manolo (ocho años). Una fiesta colegial de la vieja escuela. Con la presentación de una directora de cierta edad y la pasada por el escenario de cientos de niños disfrazados de forma indescriptible. Clase a clase, salían al escenario, se equivocaban, se salían, y eran empujados por sus maestras de nuevo a la presencia del público mientras reían o lloraban. Por tocas. Niños y niñas, de 5 a 14 años, que saludaban y eran fotografiados y aplaudidos por sus padres como si de la entrega de los Oscars se tratara. ¡Cuanto trabajo de padres y maestros para conseguir que su hijo o nieto fuera el mejor, ante un decorado indefinible y con un apoyo musical indescriptible! Por cierto, el mío fue el mejor, aunque se paso todo el espectáculo sujetándose el cinturón que se le caía.

     Una vez más, se observa un esfuerzo por educar e integrar a los niños en una sociedad que ha perdido los valores. Lo malo, es que a los quince o dieciséis añitos, les compramos una bicicleta o una moto y sin que lo sepamos, se van en tren a Madrid. Pero, cuidado, montando en su vehiculo de dos ruedas por los pasillos y bajando directamente al andén a lomos del  mismo. El que venga detrás que arree.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 8 de marzo de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

EDUCACIÓN CIUDADANA

        Se ha puesto de moda insultar por cualquier cosa. Especialmente, si se trata de algo respetable. Es decir, susceptible de ser respetado. Ya puede tratarse de un profesor, de una persona mayor, de un sabio, de un pobre, de una persona religiosa, de una persona con ideas propias, de alguien que no es de tu partido, de tu equipo de futbol, tu región o tu país, tu provincia o tu pueblo, acabamos despreciándolo, cuando no, insultándolo. Enseguida se dice  “que se habrá creído” o  “ya estamos en democracia”. Enseguida le tratan de fascista, de rojo, de franquista o de algo peor. A lo largo de estos días se han abucheado, insultado y arrojado objetos en LA UNIVERSIDAD  a  políticos de distinto signo: Aznar, algún político vasco  o, últimamente, a Rosa Díez.

       En la final de la pasada Copa del Rey del futbol, miles de energúmenos pitaron, patearon y chiflaron el himno nacional y al máximo representante de España. En la final de la Copa del Rey de Baloncesto de este año se perpetró lo mismo. Aquella vez en Valencia y ahora en Bilbao, no se ha visto por ninguna parte una bandera española ni un gesto de agrado a los que, queramos o no, patrocinan ambos torneos.

       Si yo hubiera sido el Rey, les hubiera hecho, no una peineta, sino un soberano corte de mangas a jugadores y espectadores y me hubiera llevado la copa a mi casa. Que se jugaran una copa de “cartón”, que es lo que se merecían. Afortunadamente, D. Juan Carlos, es más educado y menos visceral que yo. Aguantó estoicamente el tirón.

      Pero que se va a esperar de un país cuyos dirigentes presumen con fotos, sonrisas y declaraciones rimbombantes, de haber sacado adelante la ley del aborto como justificación de su incapacidad de educar en valores a un país. La escusa de librar a las mujeres de la cárcel es mentira. Que nos digan un solo nombre de mujeres condenadas a presidio por abortar. A los que si que envían a la muerte son a los más inocentes.

      La buena noticia de hoy me la han proporcionado los espectadores del Francia-España de futbol de esta semana. Han cantado ambos himnos con autentica emoción. Han aplaudido las intervenciones de los que se las merecían y han censurado las “petardadas”. Los de las banderas roji-gualdas (cuidado con la palabra “gualda”, también hay quien dice que es franquista) eran, posiblemente, emigrantes españoles. La lejanía, les hace muchas veces desconocer lo políticamente correcto en España. Ahora se lleva pasar de cuanto signifique ser español. Hurra por esos “hinchas” a la antigua. De bombo, bocina y cara pintarrajeada con nuestros colores.  Los que nos tiene que unir y que, desgraciadamente,  gracias a tanto capullo disfrazado de “modelno” nos hace pensar en la guerra de las banderas y los himnos.  

      La buena noticia de hoy también me la proporcionan esas madres corajes anónimas. Esas que suben la cuesta de la Cruz Verde con un niño en un cochecito y otro agarrado de la mano a buscar una lata de leche para “lo mejor que le ha pasado en la vida”: sus hijos. Ellas también se manifiestan a su manera.

     Para mí, enseñar a querernos y respetarnos es educación ciudadana. Para mí, transmitir los valores de la defensa de la vida, es educación ciudadana. Lo otro, las fotos y las declaraciones es propaganda. Justificar lo injustificable.