LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 27 de Septiembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

MODA Y KILOS    

     Recibo un “emilio” de una amable lectora, en el que me sugiere  comente la genial idea de los responsables de la Pasarela “Cibeles” de presentar modelos en tallas “normales”, lo que me ha parecido, no una buena, sino una excelente noticia. Me pongo al tajo.

    Durante cuarenta años de mi vida he estado bregando con los trapos bien enjaretados, más o menos. He vendido desde pieles hasta bañadores, desde toallas hasta edredones, desde pijamas a faldas de colegial, calcetines, pantalones, en fin,  todo cuanto se ofertaba en los antiguos establecimientos de “tejidos y confecciones”, posteriormente “hogar, decoración y modas”, “grandes almacenes”, etc. Al final, nos hemos quedado, desgraciadamente, con los mercadillos, tiendas de todo a cien, grandes superficies y Corte Inglés. En lo referente a ropa, han desaparecido, salvo muy escasas excepciones,  las tiendas dedicadas a los caballeros. Han quedado las franquicias y alguna tienda de modas tipo familiar.

    Mis momentos más duros en el oficio -cuando el comercio textil estaba en pleno auge-, eran aquellos en los que tenía que presentar colecciones de moda. En un hotel céntrico alquilábamos una suite “ad hoc”, contratábamos a un par de chicas aspirantes a modelos y recibíamos a los clientes a los que mostrábamos las diversas colecciones de abrigos, trajes de chaqueta, vestidos y prendas de ceremonia para la temporada de invierno, ropa ligera, prendas de punto y bañadores para verano. Normalmente, los compradores, si eran hombres, venían acompañados de sus esposas o encargadas, y se preocupaban más del contenido que del continente. Si eran mujeres, algunas veces caían en el error de quererse probar las prendas, lo que provocaba una hecatombe. Eran talla 40, a las modelos les quedaban grandes y a las compradoras no les cabían.

    Para evitar problemas, con un ojo comercial que ahora me han copiado los de la “pasarela Cibeles”, contraté a modelos talla 44 que presentaban prendas de esa talla. Obtuve gran éxito. Mi argumento: las tallas grandes siempre se venden. (Un servidor, que es “excesivo en kilos”, cuando encuentra una prenda que le cabe, la compra inmediatamente). Milagro, las muestras les estaban bien a las clientas. La venta estaba garantizada.

    Mi buena noticia de hoy es que se empieza a aceptar lo normal. Que unos somos más gordos que otros y que eso no nos convierte en proscritos. Que hagan una encuesta. A todos nos gusta un poquito de belleza oronda, sin estridencias, sin obesidad pero con “fundamento”. Se han contratado a modelos tipo “guitarra” y nos hemos dejado de tanto palo anoréxico.

    Bienvenidas las tallas 42 a la 50. Ahí nos movemos con alegría.

RECONCILIACIÓN

19 f, 10

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 20 de Septiembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

RECONCILIACIÓN    

     Jamás  podría pensar aquella noche otoñal, en una aldea perdida  del macizo central francés encaramada a lo más alto de un cerro, mientras ¿cenaba? con Frère Roger de Taizé, que muchos años después, iba a recordar aquella cortísima conversación mantenida con un anciano delgado, muy alto, ataviado totalmente de blanco -en su piel, en sus ropas, en su cabellera y hasta en sus ideas-. La frugal cena consistió en un trozo de queso de cabra, un pedazo de pan y un yogur. El coloquio consistió en un par de frases que se pueden resumir en: “Este mundo solo lo puede salvar la reconciliación”.

     Cuanta razón llevaban sus palabras. Hoy, al cabo de los años, mientras los sindicalistas nos mandan a las barricadas a los abuelos y

los “creadores de opinión” no cesan de buscar motivos para enfrentarnos,  no paro de pensar en aquél hombre francés que cuidó de los presos alemanes en la posguerra y que puso en marcha un movimiento fraternal y ecuménico entre las personas de todas las razas, credos y etnias en busca de la reconciliación.

    Mi buena noticia de hoy, nace de algo que aparece en los diarios estos días. En Alfarnatejo, un pueblecito parecido a Taizé en su tamaño, altura y lejanía de las rutas tradicionales, han abierto por primera vez –y al mismo tiempo- fosas que contienen restos de fallecidos violentamente en la guerra incivil del 36. Estoy convencido que los muertos, ahora sacados a la luz, llevaban muchos años reconciliados. Mientras, el resto de los mortales, seguimos buscando motivos para pelearnos y para liar otra “pajarraca”. Si no es por las lenguas, por la economía; si no es por la raza, por el color de la piel; si no es por el sexo, por la cultura; casi siempre esgrimiendo campanarios o minaretes. El caso es, que estamos condenados a odiarnos los unos a los otros, a veces… siempre, sin motivo suficiente.

     No pienso volver a escuchar, ni votar, a ningún político,  sindicalista ni predicador, que base su discurso en la descalificación del contrario basándose en sus ideas, tendencias o formas de afrontar la vida. Creo que la solución está en la puesta en practica de aquellas palabras –que finalmente le costaron la vida- de Frère Roger aquel fibroso anciano suizo: “Tenemos que basar nuestra vida en la búsqueda de lo que nos une; no de lo que nos separa. Nos tenemos que reconciliar”. Eso digo yo. Y el día veintinueve haré lo que tenga que hacer. Siempre que no sea contra nadie. Sino a favor de la humanidad. Los muertos de Alfarnate han reposado juntos en la muerte lo que, desgraciadamente, se perdieron en vida. No reincidamos.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 13 de Septiembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

COOPERANTES-VOLUNTARIOS-LOCOS Y MILAGROS    

     Es por lo que nos da. Esta semana la hemos tomado con los cooperantes. Después de leerme muchas definiciones, obligaciones y derechos, he llegado a la conclusión de que cooperante es aquella persona que de forma voluntaria y sin retribución económica, se desplaza a otro país, generalmente menos desarrollado que el suyo de origen, a “prestar ayuda en proyectos que no dirige ni diseña”.

      El voluntario no es “aquel que se apunta a un bombardeo”. Es el que decide dedicar parte de su tiempo, el que le sobra o, a veces, le falta, de forma gratuita al servicio de los demás. Es decir, esas miles de personas que anónimamente se “remangan” cada día para compartir su vida con los necesitados.

     Locos. Los hay de diversas clases. He tomado la 4ª acepción del diccionario de la RAE que los define como  “El que excede en mucho a lo ordinario o presumible”. De esos hay menos. Estos días hemos homenajeado a uno: Fray Leopoldo de Alpandeire. Tuve la suerte de poder conversar sobre él con una coetánea suya: la abuela de mi mujer, Ana García, una mujer que nació y pasó parte de su vida en Alpandeire. Decía del capuchino: “era muy buena gente, pero estaba loco, lo daba todo”. Así lo entendieron también los frailes granadinos de su orden, lo pusieron de lego, limosnero, a patear Granada, teniéndole como un ser raro durante gran parte de su vida. Al final, muy al final, de su vida, descubrieron sus valores y le reconocieron su mérito. El resto lo ha hecho la gente corriente, la que viaja desde todas partes de Andalucía en busca de alivio para “sus males”. Los que han notado el milagro del Amor en sus cuerpos y sus almas. Un loco maravilloso. Se excedía en mucho en lo que se esperaba de él.

     Parece ser que algunos cooperantes se han pasado un poco. Han tomado la cooperación por un tour, vestidos de Coronel Tapioca, con porteadores y aire acondicionado. Olvidémosles. La mayoría del resto, –y conozco a muchos-, se parten el pecho en hospitales, explotaciones agrícolas, captación de pozos, escuelas, etc. Dan su vida y sus conocimientos. Pero por culpa de algún desaprensivo, están pagando justos por pecadores.

     Los voluntarios son más cercanos. A unas horas determinadas, “cambian la seda por el percal” y se ponen en faena para ayudar a los demás. Comedores, guarderías, economatos, centros de planificación y ayuda, niños, mujeres, viejos, emigrantes, solitarios. Todos los marginados encuentran, si así lo desean, una mano amiga y una sonrisa gratis. Los voluntarios se caracterizan por no salir en las fotos.

      Locos; todos estamos un poco locos. Al estilo de Fray Leopoldo. Mi buena noticia de hoy: también estos locos cercanos  hacen milagros. Esta semana he vivido dos de ellos. Uno: nos han regalado al Biberódromo tres palés de cereales, de los buenos, que han transportado, descargado y entregado los voluntarios. Otro: a consecuencia de una conversación de diez minutos, en la que planteaba nuestras dificultades para poder llegar a final de año  entregando a nuestros niños potitos y similares, una Caja de Ahorros ¡¡catalana!! me transfiere casi seis mil euros. A la primera y sin anestesia. Sí; una mano amiga. Un milagro. La intervención de un loco de los muchos que, de vez en cuando, se convierten en las manos de Dios. De Ese en el que no cree Stephen Hawking, pero que vuelve “locos” a algunos. A mí… me gustaría estar más loco. Como Fray Leopoldo. De él, tampoco había fotos. Ni para hacer estampitas. No era un Vip. Era un cooperante voluntario loco que hacía milagros.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 6 de Septiembre de 2010

                       m.montescleries@telefonica.net

 

EL AMOR NO ES UN ESPEJISMO    

       “El amor es un espejismo que nos agrada inventar mientras millones de seres mueren de hambre”.

 

           Así terminaba su columna mi maestro y amigo José García Pérez (de los García-Pérez de toda la vida) el pasado día dos. Y no le faltaba razón en su comentario… Bueno, siempre que lo veamos desde el punto de vista del mundo que nos rodea que basa sus principios en la mentira, la hipocresía y la zancadilla. Sin embargo, aparecemos otros que creemos en la utopía –dice la Rae que utopia es una doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”-. Los que así pensamos, podemos aseverar, que esta forma utópica de vivir basada en la búsqueda del amor en nuestras vidas, fue formulada hace dos mil años por uno que predicaba y daba trigo, e intentada –y en parte conseguida- vivir desde entonces, por miles de personas que dan toda o parte de su existencia por los demás. En este caso, el amor, deja de “ser un espejismo”.

 

           Ayer volvimos a abrir el “Biberódromo”. Más de cien madres y sus correspondientes chiquillos esperaban el “amor” en forma de leche, potitos o pañales. Como esta institución, cientos de miles de ellas (cristianas o no) hacen realidad, en la medida que se puede, ese espejismo que si quisiéramos, desaparecería como tal.

           Mientras, nuestros políticos van a la China y el Japón a presumir de milagro económico. El mismo día, cierra la factoría Sony (japonesa) en Barcelona. Consecuencias, más de mil nuevos parados. Cuando se han acabada las vacas “gorditas” del verano, las vacas flaquísimas del invierno se ciernen sobre nuestra maltrecha Málaga. Dos formas de afrontar la realidad. Unos venden humo y otros hacen aparecer un pequeño oasis en el espejismo.

         Mi buena noticia: los pobres. Dice el Evangelio que siempre los tendremos ahí. Dentro del infierno en que vivimos, nos permitirán intuir la luz mientras nos hacen el favor de perdonarnos por no estar siempre a su lado, lo suficientemente cerca, para aliviar sus dificultades. Mi buena noticia: los voluntarios, que dejan su siesta, sus comodidades y sus dineritos, en manos de los que lo necesitan. Esto no es, un espejismo. Que le hablen a Fray Leopoldo de Alpandeire de espejismos.