Teólogos

30 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 24 de enero de 2011

                       m.montescleries@telefonica.net

 

LOS TEÓLOGOS Y LA FE

    Tengo una gran prevención -no exenta de respeto- por los teólogos. En mis cortas luces de hombre primario no cabe la idea de que tengamos que analizar hasta la extenuación el mensaje que nos transmite el Evangelio de Jesús de Nazaret, que solo se puede entender desde la humildad, la sencillez y la práctica.

    En diversas ocasiones he manifestado que las religiones cercanas al cristianismo nacen de la incapacidad de vivir el Mensaje directo del Nazareno. Cuando no te interesa – o no eres capaz de vivir- su estilo de vida, patrocinas otra religión, o abandonas la que has estado viviendo, denostándola y despreciando a cuantos siguen en la brecha.

   Ha caído en mis manos unas declaraciones de Hans Küng, el teólogo alemán que primero nos martirizó con un “tocho” que se puso de moda a mediados de los 70: Ser cristianos. Este libro, al que intenté “meterle mano” sin ningún éxito, ha sido rebatido, suavizado e ignorado en diversas ocasiones por la obra posterior del profesor alemán, un gran pensador que ha recibido un montón de doctorados “honoris causa” por su trayectoria. El último, lo recibió en la festividad de Santo Tomás de Aquino de manos de la UNED. De su discurso entresaco la frase que encabeza el artículo de Juan G. Bedoya en El País de 28-1-11: “He sido y soy un miembro fiel de la Iglesia. Creo en Dios y en su Cristo, pero no creo en la Iglesia”. ¿Cómo se puede ser miembro fiel de algo en lo que no se cree?

      Me surge de nuevo la duda de si confundimos los términos “fe, creencias y religiosidad”. Para mí, la religiosidad está muy bien explicada en el diccionario de la RAE: práctica y esmero en cumplir las obligaciones religiosas; algo de cara al exterior que tienen más de cultural que de compromiso. En cuanto a las creencias, si seguimos con el diccionario son: completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos; creo que es cierto el mensaje, pero no puedo o no quiero cumplirlo. En cuanto a la fe, la definición de la RAE es: seguridad, aseveración de que algo es cierto. El catecismo de mi “cole” decía: creer en lo que no se ve y   yo añadiría: un mensaje que cambia mi vida, porque intento seguir sus consejos. Me hace dar el salto al vacío.

     Hans Küng y muchos de nosotros caemos en la misma contradicción. Es un miembro fiel de la Iglesia pero no cree en ella. A mí tampoco me gusta, ni me gusto yo; y no por eso me voy dando un portazo e incitando a otros a hacerlo, ni me suicido. Aguanto y amo a la Iglesia “casta y meretriz” intento mejorarla siendo mejor yo  y me aguanto a mí mismo. Creo en la Iglesia, aunque a veces no la entiendo.

     La buena noticia de hoy es que seguimos conviviendo con muchos que no son teólogos, que han comprendido y aceptado el Evangelio de Jesús, hombres de fe que la ponen en práctica cada día. Ese montón de voluntarios al servicio de la comunidad que desde puestos, confesionales o no, hacen vida el “amaos los unos a los otros” aunque en algunas ocasiones su ignorancia terrenal y su fe del carbonerillo no les haga recibir ningún doctorado “honoris causa” y sí algún exabrupto por aquellos que les miran por encima del hombro. Dice San Pablo –que de Iglesia sabía un rato largo- Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles. Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios, lo que el mundo tiene por débiles para confundir a los fuertes y lo que no vale nada para aniquilar lo que vale”.

  

   Lo que sí tengo muy claro es que en la Iglesia cabe todo el mundo: los teólogos y los parvulillos en religión, los listos y los torpes. Hasta quepo yo. Unos antes y otros después, todos, acabamos siendo humildes y limpios de corazón. Es decir… felices. Él es muy grande.

Teólogos

30 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 24 de enero de 2011

                       m.montescleries@telefonica.net

 

LOS TEÓLOGOS Y LA FE

    Tengo una gran prevención -no exenta de respeto- por los teólogos. En mis cortas luces de hombre primario no cabe la idea de que tengamos que analizar hasta la extenuación el mensaje que nos transmite el Evangelio de Jesús de Nazaret, que solo se puede entender desde la humildad, la sencillez y la práctica.

    En diversas ocasiones he manifestado que las religiones cercanas al cristianismo nacen de la incapacidad de vivir el Mensaje directo del Nazareno. Cuando no te interesa – o no eres capaz de vivir- su estilo de vida, patrocinas otra religión, o abandonas la que has estado viviendo, denostándola y despreciando a cuantos siguen en la brecha.

   Ha caído en mis manos unas declaraciones de Hans Küng, el teólogo alemán que primero nos martirizó con un “tocho” que se puso de moda a mediados de los 70: Ser cristianos. Este libro, al que intenté “meterle mano” sin ningún éxito, ha sido rebatido, suavizado e ignorado en diversas ocasiones por la obra posterior del profesor alemán, un gran pensador que ha recibido un montón de doctorados “honoris causa” por su trayectoria. El último, lo recibió en la festividad de Santo Tomás de Aquino de manos de la UNED. De su discurso entresaco la frase que encabeza el artículo de Juan G. Bedoya en El País de 28-1-11: “He sido y soy un miembro fiel de la Iglesia. Creo en Dios y en su Cristo, pero no creo en la Iglesia”. ¿Cómo se puede ser miembro fiel de algo en lo que no se cree?

      Me surge de nuevo la duda de si confundimos los términos “fe, creencias y religiosidad”. Para mí, la religiosidad está muy bien explicada en el diccionario de la RAE: práctica y esmero en cumplir las obligaciones religiosas; algo de cara al exterior que tienen más de cultural que de compromiso. En cuanto a las creencias, si seguimos con el diccionario son: completo crédito que se presta a un hecho o noticia como seguros o ciertos; creo que es cierto el mensaje, pero no puedo o no quiero cumplirlo. En cuanto a la fe, la definición de la RAE es: seguridad, aseveración de que algo es cierto. El catecismo de mi “cole” decía: creer en lo que no se ve y   yo añadiría: un mensaje que cambia mi vida, porque intento seguir sus consejos. Me hace dar el salto al vacío.

     Hans Küng y muchos de nosotros caemos en la misma contradicción. Es un miembro fiel de la Iglesia pero no cree en ella. A mí tampoco me gusta, ni me gusto yo; y no por eso me voy dando un portazo e incitando a otros a hacerlo, ni me suicido. Aguanto y amo a la Iglesia “casta y meretriz” intento mejorarla siendo mejor yo  y me aguanto a mí mismo. Creo en la Iglesia, aunque a veces no la entiendo.

     La buena noticia de hoy es que seguimos conviviendo con muchos que no son teólogos, que han comprendido y aceptado el Evangelio de Jesús, hombres de fe que la ponen en práctica cada día. Ese montón de voluntarios al servicio de la comunidad que desde puestos, confesionales o no, hacen vida el “amaos los unos a los otros” aunque en algunas ocasiones su ignorancia terrenal y su fe del carbonerillo no les haga recibir ningún doctorado “honoris causa” y sí algún exabrupto por aquellos que les miran por encima del hombro. Dice San Pablo –que de Iglesia sabía un rato largo- Hermanos, tengan en cuenta quiénes son los que han sido llamados: no hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles. Al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios, lo que el mundo tiene por débiles para confundir a los fuertes y lo que no vale nada para aniquilar lo que vale”.

  

   Lo que sí tengo muy claro es que en la Iglesia cabe todo el mundo: los teólogos y los parvulillos en religión, los listos y los torpes. Hasta quepo yo. Unos antes y otros después, todos, acabamos siendo humildes y limpios de corazón. Es decir… felices. Él es muy grande.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 24 de enero de 2011

                       m.montescleries@telefonica.net

 

DE COLAS Y TRADUCTORES

    Esta Semana ha traído cola para mí. Mejor dicho, me ha llevado a las colas en dos días sucesivos. Los niños de mediados del siglo pasado (qué lejos se ve todo) estábamos acostumbrados a las colas. La más famosa era la del “pretóleo”. Sí, efectivamente, en los primeros años del paso del carbón y la madera al petróleo, como consecuencia de la aparición de aquellos  fabulosos (y pestosos) hornillos “Focus”, los niños, y los no tan niños, teníamos que peregrinar de carbonería en carbonería para conseguir unos cuantos litros del “oro negro” que aliviaba el trabajo de las amas de casa de la época. Allí se establecían unas colas kilométricas.

    He vuelto a las andadas; he tenido que hacer un par de gestiones en “Sevillana” y “Emasa”. En ambos casos, más en el primero que en el segundo, he sufrido interminables colas que me han hecho acudir dos días a fin de solucionar el problema. Lo de Sevillana es curioso. Primero hay una cola para informarse que te tiene ocupado más de una hora. En información te indican los documentos que tienes que aportar, lo que te hace volver a casa contrito por tu inexperiencia y recoger fuerzas y documentos para volver al día siguiente. En esta ocasión madrugas más. A primera hora hay menos gente. Te piensas para ti: -otra media hora en información-. Te dan un número y esperas pacientemente (dos horas y media) que el numerito salga en la pantalla. Entonces surge el milagro; se soluciona todo en un momento mediante el trabajo de una administrativa agradable y eficaz que te da todas las facilidades.

     En todo este tránsito te da tiempo a observar cuanto sucede; el que viene mosqueado por un corte de luz inesperado; aquél que ha pagado más de luz que el ayuntamiento en navidades; ese otro que no entiende la factura. Y ahí surge la buena noticia de hoy. Los sufridos empleados que te atienden detrás de la mesa. Pienso que se tarda tanto porque tienen una paciencia “jobiana”, explican y vuelven a explicar lo que al usuario le parece ininteligible. En la mañana de observación batió el record un cliente sordomudo con un problema que debía de ser de órdago. A través de gestos, el probo administrativo intentaba explicar lo inexplicable. A cada momento gesticulaba hacia el sordomudo señales de que estuviera tranquilo, que tenía todo el tiempo del mundo. Milagrosamente apareció un familiar del cliente que empezó a traducir al lenguaje de signos. Entonces la conversación subió de tono pero, finalmente, llegó a una “entente cordiale”. Chapó por el empleado de Sevillana. Nos dio a todos una lección de tranquilidad y servicio sin servilismo.

      Mientras, los sufridos senadores españoles dedican 12.000 € del erario público a contratar traductores que los saquen del atolladero de la diversidad de idiomas que les impiden entenderse. Pienso que en vez de traductores español-catalán o euskera-gallego, debían contratar traductores de lenguaje sectario e intolerante a idioma constructivo y unitario. A ver si llega alguien con sentido común que quite las colas de Sevillana (para eso han fichado a Aznar) y traduzca los sentimientos y las palabras de los políticos que se cuelan en nuestras vidas y en nuestros pensamientos para imponernos la discordia y la mala leche. Los políticos de “fritur” no tienen problemas idiomáticos; ellos viajan a Madrid en riadas (gratis total) y comen en todos los idiomas. Las fotos hablan por si mismas.  Ellos fomentan el turismo… Propio. He dicho. Ahora van y lo traducen al bable.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 17 de enero de 2011

                       m.montescleries@telefonica.net

 

UNA JUBILACIÓN CON CHORREO

     Estos días ha saltado la noticia de la contratación del ex presidente Aznar como asesor de la empresa hidroeléctrica Endesa. Sí, aquella que para los andaluces era Sevillana y para los muy caducos, como un servidor, Hidroeléctrica del Chorro. Con uno u otro nombre nos han estado suministrando a los andaluces… las luces. Primero con apagones y restricciones y después con exigencias, reactancias y limitadores.

     Los casi pobres, que cada día somos más, localizamos los umbrales de la pobreza en el momento en que no podamos hacer frente al pago del agua, la luz, la casa y los “muertos”. Varios recibos, sagrados desde siempre, a los que ahora se une el teléfono y la hipoteca, cuya falta de pago equivale a la incomunicación y la puñetera calle.

    En el momento en que se ha conocido el contrato “basura” del Sr. Aznar, los políticos y los brillantes analistas de la actualidad que solo ven por el ojo izquierdo, han bramado, todos a una, quejándose del salario “base” con que han recompensado el importante esfuerzo en el trabajo por parte de tan egregio personaje (supongo que Endesa  volverá a leerme el contador en vez de hacer una estimación como hace ahora, dado el aumento de plantilla); los 200.000 € anuales de canonjía les parecen excesivos. Inmediatamente, los políticos y analistas que ven solo por el ojo derecho, han dicho: “más tú”. Afirman que el ex presidente González está contratado, desde antes, por “Gas Natural” (una empresa competidora de Endesa),  por un salario más módico, solo unos 125.000 € brutos. Pero… atención, esto es más importante, en su defensa  el Sr. Jáuregui (Ministro de la Presidencia del Gobierno de España) dice que no lo hace por enriquecerse, lo hace “por el bien de España”.

     La buena noticia de hoy que quiero transmitirles con emoción es la bajada del número de jubilados tiesos en dos unidades durante los últimos días. Los señores González y Aznar han salido de la pobreza. Ya iba siendo hora de que los brotes verdes nacieran por los cuatro costados. Estos dos jubilados, con una paguita del Gobierno a perpetuidad, con unos ingresos por conferencias, intervenciones y pelotazos varios, por fin van a liberarse del miedo al futuro económico.

   Yo soy un jubilado. Sí, a mucha honra. Durante mucho tiempo he sido un autónomo, de esos que se tienen que pagar la cuota empresarial y la del trabajador. He cotizado poco -lo que podía- y cobro la jubilación mínima. Pero estoy seguro que me va a caer una asesoría de esas. Me conformo con 24.000 € anuales, fíjense que poco. Y pongo el bolígrafo y el ordenador. Sé de todo un poco, sobre todo de telas y confección, y prometo no robar nada. Así que me pido Inditex o el Corte Inglés. Por mí que no quede. Yo también quiero una jubilación con chorreo.

!Qué suerte!

16 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 17 de enero de 2011

                       m.montescleries@telefonica.net

 

UNA JUBILACIÓN CON CHORREO

     Estos días ha saltado la noticia de la contratación del ex presidente Aznar como asesor de la empresa hidroeléctrica Endesa. Sí, aquella que para los andaluces era Sevillana y para los muy caducos, como un servidor, Hidroeléctrica del Chorro. Con uno u otro nombre nos han estado suministrando a los andaluces… las luces. Primero con apagones y restricciones y después con exigencias, reactancias y limitadores.

     Los casi pobres, que cada día somos más, localizamos los umbrales de la pobreza en el momento en que no podamos hacer frente al pago del agua, la luz, la casa y los “muertos”. Varios recibos, sagrados desde siempre, a los que ahora se une el teléfono y la hipoteca, cuya falta de pago equivale a la incomunicación y la puñetera calle.

    En el momento en que se ha conocido el contrato “basura” del Sr. Aznar, los políticos y los brillantes analistas de la actualidad que solo ven por el ojo izquierdo, han bramado, todos a una, quejándose del salario “base” con que han recompensado el importante esfuerzo en el trabajo por parte de tan egregio personaje (supongo que Endesa  volverá a leerme el contador en vez de hacer una estimación como hace ahora, dado el aumento de plantilla); los 200.000 € anuales de canonjía les parecen excesivos. Inmediatamente, los políticos y analistas que ven solo por el ojo derecho, han dicho: “más tú”. Afirman que el ex presidente González está contratado, desde antes, por “Gas Natural” (una empresa competidora de Endesa),  por un salario más módico, solo unos 125.000 € brutos. Pero… atención, esto es más importante, en su defensa  el Sr. Jáuregui (Ministro de la Presidencia del Gobierno de España) dice que no lo hace por enriquecerse, lo hace “por el bien de España”.

     La buena noticia de hoy que quiero transmitirles con emoción es la bajada del número de jubilados tiesos en dos unidades durante los últimos días. Los señores González y Aznar han salido de la pobreza. Ya iba siendo hora de que los brotes verdes nacieran por los cuatro costados. Estos dos jubilados, con una paguita del Gobierno a perpetuidad, con unos ingresos por conferencias, intervenciones y pelotazos varios, por fin van a liberarse del miedo al futuro económico.

   Yo soy un jubilado. Sí, a mucha honra. Durante mucho tiempo he sido un autónomo, de esos que se tienen que pagar la cuota empresarial y la del trabajador. He cotizado poco -lo que podía- y cobro la jubilación mínima. Pero estoy seguro que me va a caer una asesoría de esas. Me conformo con 24.000 € anuales, fíjense que poco. Y pongo el bolígrafo y el ordenador. Sé de todo un poco, sobre todo de telas y confección, y prometo no robar nada. Así que me pido Inditex o el Corte Inglés. Por mí que no quede. Yo también quiero una jubilación con chorreo.

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                   Málaga 10 de enero de 2011

                       m.montescleries@telefonica.net

 

ILUSIÓN VERSUS CONSUMO

     Hace muchos, muchos años, un niño de apenas diez años recibía un regalo de Reyes que le llenó de ilusión y le permitió, por primera vez en su vida, sentirse libre y autopropulsado. Los Reyes Magos, con una excelente vista económica y comercial –los años de la posguerra enseñaron más economía aplicada que todas las teorías de Adan Smith y Keynes juntos- incautaron una vieja bicicleta de cadete, desechada por un primo mayor,  que colgaba en el polvoriento techo de la trastienda del abuelo. La sometieron a un “tuneado” ad hoc en el acreditado taller de bicicletas instalado en los bajos del Cine Capitol, consistente en el cambio del sillín, dos cubiertas y un timbre nuevo, (los guardabarros no eran imprescindibles). Aquella mañana de Reyes, aquél niño cabezón y despierto se sentía a la vez Bahamontes y Orozco Peiró (el “as del motorismo mundial”). Feliz e ilusionado.

     La pasada mañana del día de Reyes, pude observar la cara de decepción de una niña grande al recibir un regalo consistente en una consola Wii con su correspondiente montón de artilugios, mandos, disquetes, altavoces y demás zarandajas, cuyo coste no quiero ni calcular. No era lo que esperaba, ni le interesaba en absoluto. Los Reyes Magos habían seleccionado lo último publicitado en la televisión y quizás lo más caro; se habían equivocado. En la controversia ilusión vs consumo, lo más anunciado no era lo más deseado. Tristeza y decepción. Algo así como las cabalgatas de Reyes actuales que se han convertido en una mezcla del “Circo del Sol” y el escaparate del Corte Inglés. Los Reyes están tan lejanos a los niños, que estos se acercan más a Bob Esponja y su corte de bichejos imposibles que a sus Majestades. Lejanía.

    Mi buena noticia de hoy me la proporciona mi nieto más pequeño por el momento: Miguelito. Después de recibir más regalos que un concejal de vivienda, objetos de los que se apartaba desdeñosamente una vez quitados los precintos, se marcho a su casa loco de contento con una caja de cartón llena de viruta de papelillos (preparada para contener un regalo delicado). El niño encontró la diversión en rociarse de los mismos arrojándolos por encima de su propia cabeza y de la de sus primos como si se tratara de un cotillón. Lo de la caja de cartón y la guita sigue siendo mano de santo para cualquier niño; doy fe.

      Menos mal que los niños, los locos y los utópicos todavía ponen las cosas en su sitio de vez en cuando. La diferencia entre el consumo y la ilusión estriba en que el consumo juega con nosotros y nosotros jugamos con la ilusión.

N.B. Quiero terminar esta reflexión comunicando a los distinguidos lectores –caso de que los hubiera o hubiese- que no están obligados a seguirme leyendo. Parece que a algunos les molesta mi forma de escribir y lo que pienso. Con los artículos de los periódicos se puede hacer lo mismo como con los programas de televisión; estos se quitan a golpe de telemando. Con las columnas de los diarios digitales igual; si mi forma de escribir y mis pensamientos no son de su agrado, no pinchen la pestaña y listo. Yo voy a seguir, mientras los editores lo permitan, escribiendo lo que me parezca y lo que sienta. Si a pesar de todo quieren discrepar, háganlo, pero a cara descubierta. Está muy feo “calificar” o “enjuiciar” desde el anonimato. En fin, hay gente “pa to”.

Utopía

2 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

         

                   Málaga 3 de enero de 2011

 

                       m.montescleries@telefonica.net

 

PROJIMO=PROXIMO

 

     Una tarde de la pasada semana mientras llovía -más o menos como el segundo día del diluvio universal, aquél en el que el hombre del tiempo de la época declaro la alerta marrón-, decidí dedicar la tarde a ver una película antigua y, a ser posible, buena. Zapeando me encontré con un programa de televisión que compendia toda la mala leche del mundo y vive a costa de los insultos que se profieren los presentadores entre sí y las puñaladas traperas asestadas a todo “quisque”. Antes de que me dieran las arcadas, moví con destreza el dedo mágico que permite cambiar de canal con presteza –me ha salido un pareado- y me encontré –como no- con la enésima proyección del ¡Qué bello es vivir! de Franz Kapra. Hace varias semanas, en una buena noticia anterior, advertía que este año volvería a visionar la película que me auto receto cada vez que caigo en un conato de desánimo.

 

        No tuve más remedio que establecer comparaciones entre la televisión que informa, forma y entretiene y la neo-televisión que deforma, desinforma y propicia la mala leche. En las película de Kapra los protagonistas no son salvadores de la patria, sino solidarios con el pequeño mundo que les rodea; quieren a sus padres, hermanos, esposas e hijos; no miran el color e la piel ni la categoría social; ponen en su sitio a los políticos y los prebostes; lloran y ríen cuando les apetece y procuran ser moderadamente felices. En los programas del corazón infartado, base de la programación de algunas cadenas, – perfectamente catalogados por Iñaki Gabilondo como pornográficos-,  se cultiva, magnifica y agradece el chivatazo, la insidia, la calumnia, la extorsión y la maldad. Pero, desgraciadamente, se llevan la audiencia. “Los hijos de las tinieblas son mas sagaces que los hijos de la luz”.

 

       En mi Buena noticia de hoy, les recomiendo un poco de Kapra en sus vidas. A mí aún me queda esperanza mientras derrame alguna lágrima con el ángel torpe (Clarence) que no es más que un compendio de la “guena gente” que nos rodea y a la que no le damos la posibilidad de ayudarnos. El ambiente presentado en ¡Qué bello es vivir! se desarrolla en una etapa de depresión económica entre dos guerras que propicia que los ricos sean más ricos y los pobres sean más pobres, lo que es lo mismo, una época similar a la que vivimos actualmente. La salida, la única salida que nos puede salvar, depende de que “los pescaitos fritos”, la gente corriente, nos pongamos a la tarea, nos cojamos de la mano, apretemos los dientes y tiremos para adelante pasando de los que se pegan tortas en nuestra cara y arreglan los problemas bajando todos los sueldos menos el suyo. Los personajes de Kapra se cabrean ante las injusticias, pero acaban pensando en los demás y trabajando con y para los prójimos (los próximos). Bendecir es –bien decir-. Bendito eres Kapra. Yo hablaré siempre bien de ti y de tu obra. Y volveré a hacer el tonto durante este año viviendo en la utopía de que tú, lector que me sufres cada semana, eres el que administra la felicidad de los que te rodean (tu pequeño mundo). Dice la RAE, utopía: plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación. Pero no dice lo que va a pasar en el 2011. Tú puedes hacer feliz a tu prójimo más próximo.