un legionario de izquierdas

13 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

Málaga 14 de marzo de 2011

m.montescleries@telefonica.net

 

“A MÍ LA LEGIÓN”

 

      Esa tarde pasé del miedo a la sorpresa. Me encontraba en medio de una trifulca que había organizado mi suegro en pleno partido del Trofeo Carranza, allá por los años 70. Se había enzarzado en una discusión a costa de un equipo que no era el suyo y las cosas estaban pasando a mayores. Después de que mi suegro pegara el grito las cosas se calmaron por ensalmo y pudimos terminar de ver el partido en paz.

      Victorino, que así se llamaba mi suegro, era un ser excepcional, con una vida de la que se podía extraer el guión para más de una novela, republicano de izquierdas hasta las cachas tuvo la oportunidad de vivir una vida azarosa de juventud, primero como carabinero de la república –descubrí sus papeles en el Ayuntamiento de Játiva-, preso en la plaza de toros de Alicante, se las ingenió para alistarse a la legión donde pasó todo el tiempo haciendo una “tournée” con el equipo de futbol legionario por todas las guarniciones españolas. Apareció por su casa al cabo de varios años con “un paquete de dulces” para su madre; como si no hubiera pasado nada. Se centró, se casó, e instaló –junto a su hermano Emilio, otro personaje- la primera fábrica de muebles que utilizaba el poliéster en Málaga. Demasiado pronto, llegaron los malos tiempos para ellos y tuvieron que cerrar la carpintería. Pero eso no arredro a Victorino, siguió bregando con la vida y jugando al futbol como los ángeles. Yo he jugado partidos con él y contra él con muchos años menos y me ha dejado tumbado. El pasado domingo, a los 91 años, se nos fue, sin querer y sin dar ruido, a la otra vida.

     La buena noticia nace del aplauso que sus dieciocho nietos, su viuda, sus hijos y cuantos estábamos allí le otorgamos mientras le despedíamos en el cementerio. A mí, que me gusta pensar, una vez más, se me confirmó la realidad de que lo importante está en ser, no en tener, los regalos a sus nietos siempre han consistido en escucha, comprensión y acompañamiento. Se reía más que ellos, jugaba más que ellos y vivía siempre con ellos. Se ha tragado todos los partidos del colegio, la Universidad o el equipo federado en que han participado cada uno de ellos. Se ha visto todas las funciones colegiales, obras de teatro, graduaciones, juras, bodas y divorcios de cada uno de los que le rodeábamos. Todo esto le ha hecho ser adorado por todos, especialmente pos sus hijos que siempre le han entendido. He convivido casi cincuenta años con él. Nos hemos respetado como nadie. Somos de ideas diferentes y hasta de equipos diferentes, pero su admiración por mí me ha hecho sentir veneración por él.

     Ya descansa en paz Victorino, un legionario republicano y de izquierdas. Cuando yo sea mayor me quiero parecer a él.

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