Felicidades

30 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                     

Málaga 31 de Octubre de 2011

                        

                         m.montescleries@telefonica.net

 

SANTOS DEL SIGLO XXI

 

     Quiero comenzar estas letras aclarando que van dedicadas a aquellos que creen o intuyen algo de lo trascendente o están buscando la verdad por encima de lo cotidiano. Creo que, en el fondo, cuantos celebran estas fechas considerándolas como de los Santos, de los difuntos, de halloween, o de recuerdo a los que se fueron, tienen en lo más recóndito de su ser una esperanza en que hay algo más de lo que pueden ver y tocar.

 

    La IglesiaCatólicaconfiere un marchamo de santidad a aquellas personas que durante su vida han dado ejemplo de amor a cuantos les rodeaban. El diccionario dela RAE, al que recurro siempre para aclarar mis ideas recoge 16 acepciones de la palabra santo; me voy a detener en un par de ellas.

2. adj. En el mundo cristiano, se dice de la persona a quien la Iglesia declara tal, y manda que se le dé culto universalmente.

3. adj. Dicho de una persona: De especial virtud y ejemplo.

    A la nº 2 le encuentro una pega. Deja mucha gente fuera y cuela a algunas que tiene el aprobado raspado (siempre según mi criterio, que no vale ni el gasto de tiempo en considerarlo).

    La tercera acepción me parece un poco cursi pero recoge el espíritu del santo-bienaventurado-bendecido (ojo no buena persona, sino persona buena; lo de buena persona es innato, lo de persona buena hay que ganárselo a pulso). 

    En mi opinión los santos son personas cuya vida presenta un ejemplo a seguir. Son los bendecidos, los que buscan ser bienaventurados a través de las obras de misericordia. He tenido la suerte de vivir y convivir con muchos santos del siglo XXI. Quizás nunca los veamos en los altares, (ni lo pretenden, ni falta que les hace), ni tendremos reliquias ni estampitas de ellos, ni tendremos que buscar fondos para incoar larguísimos y carísimos expedientes que los reconozcan como tales. Sin decir nombres, voy a citar circunstancias para que algunos jueguen a adivinarlos: un bodeguero, una viuda con muchos hijos, un mosén catalán, una monja de escopeta y perro, un fraile protestante francés, un vendedor de zapatos, un acompañante de yonkis, un barbero, un cura y obrero, algún empresario, una monja de clausura, un voluntario de el Palo, un cirujano valenciano, un maestro, una madre de familia, un cura de pueblo, etc., etc.

    A todos ellos y por todos ellos rezo e intento imitarlos cuando puedo, ellos me marcan y nos marcan el camino para ser felices en la tierra y después descansar en la vida eterna. Y, ojo, ninguno de los que he nombrado son o han sido unos tisquis-misquis. Son personas alegres que hacen felices a los demás. De misticismo, nada. Y eso es lo que me apasiona. A mí me gustaría ser así. De todas maneras les recomiendo: ponga un santo cercano a su vida. Algo se le pegará.

 

Gratis total

24 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                     

Málaga 24 de Octubre de 2011

                        

                         m.montescleries@telefonica.net

 

CUESTA MUCHO TRABAJO REPARTIR LO GRATUITO

 

      Los que hemos vivido muchos años del comercio y para el comercio, hemos podido observar que tiene difícil venta aquello que aparentemente es barato. Ante un precio demasiado corto, el comprador inmediatamente duda de la calidad del producto y opta por el que tiene la etiqueta de más elevado precio. Eso lo podemos observar en el desprecio de algunas personas por los artículos de marcas blancas que ofrecen las grandes superficies, cuya calidad, es idéntica a la de los que llevan marca conocida. Lo mismo ocurre con las prendas de vestir o calzado que se compran sin logo identificativo, se suelen elegir las que son más caras en función de la etiqueta que lucen. Eso trae consigo la picaresca de los comerciantes avispados que confeccionan prendas cuyo nombre y apariencia es similar en tamaño, colores y grafías a las de afamadas marcas. Para no señalar demasiado, recuerdo la primera marca española de pantalones vaqueros que tuvo gran éxito (la valenciana Lois, hoy desgraciadamente desaparecida), cuyos imitadores acuñaron la marca Leis, con el consiguiente cambio del gato por liebre. O los vaqueros que e confeccionaban en el Valle del Azahar con apariencia americana y la exótica marca “West Coin”, que sí se correspondía con la realidad. Se confeccionaban al oeste de Coín, el pueblo malagueño.

 

      En el mundo de las ideas o de la cultura sucede lo mismo, la gente paga modas o modos, acude a psicólogos de prestigio, médicos “particulares”, medicinas caras, cuadros ininteligibles o diseños arquitectónicos que los puede mejorar el “paleta” de mi esquina o Pepe Gotera y Otilio. Siempre buscando el exotismo o la exclusividad.

 

     Manifiesto todas estas aseveraciones, quizás demasiado atrevidas, porque llevo años invitando a la gente a PARARSE Y PENSAR de forma totalmente gratuita en determinados momentos de la vida. Un saludable ejercicio al que ya invitaba a mis lectores en un artículo, publicado en Junio de 2005, en el que les manifestaba mi alegría por haber realizado tan gratificante ejercicio.

 

    Sigo en la misma tarea. De vez en cuando me embarco en la aventura de retirarme unos días con quien acepta nuestra invitación. Como todo el mundo se queja de las dificultades que les ofrece la vida actualmente, nosotros les damos la oportunidad de acompañarnos en la experiencia anual de búsqueda de la verdad y la paz entre todos. Cada vez nos cuesta más trabajo encontrar candidatos. Se lo recomiendo a mis amigos, conocidos, adversarios, oyentes, escuchantes, televidentes y militares sin graduación. Pero “niente de niente”.

 

    Mi buena noticia de hoy me la proporciona el esfuerzo que hemos realizado diez “baldaos con cierto conocimiento”, en preparar encuentros de este tipo. El último lo hemos celebrado este fin de semana. Muchos han sido los llamados y pocos los que han venido. Quizás porque es gratis, o quizás porque lo sencillo no vende. Pero todos, los organizadores y los invitados, hemos salido reforzados en nuestro espíritu de esa búsqueda de la felicidad. Con la satisfacción de habernos escuchado y acompañado siempre con el Evangelio de Jesús por medio. Mientras el cuerpo aguante yo me sigo apuntando. Vale la pena.  Pero pienso: ¿tendremos que montar un  reality-show televisivo para que nos entienda la gente?

 

ADELGAZAR

16 f, 11

LA BUENA NOTICIADE MANUEL MONTES CLERIES

                      

                  Málaga 17 de Octubre de 2011

                          m.montescleries@telefonica.net

 

 

 

      Como pronto voy a tenerme que apretar el cinturón para subsistir en la futura situación económica, circunstancia que nos pondrá a régimen obligatoriamente a todos, he decidido someterme voluntariamente a una dieta de adelgazamiento. Primero, por voluntad propia y segundo, porque la doctora que me va a dejar como nueva mi maltrecha rodilla  derecha -a base de prótesis- me lo ha recomendado. Me tendría que dar vergüenza de pertenecer a la media parte de la humanidad que está a régimen mientras la otra media pasa hambre, pero… la carne es débil.

     He perdido la cuenta de cuantas veces he decidido reducir peso. Desde que sobrepasé los 100 kilos -antes que la mayoría de edad- cada vez que me miro al espejo y miro a los demás, con el correspondiente agravio comparativo, me someto a dietas de todo tipo: con el desgraciadamente desaparecido Dr. Artacho, con el Modifast, con la dieta del Dr. Atkins, con una a base de polvos (Herbalife) que me recomendaron en Suiza… y todas las demás que el que más y el que menos ha sufrido en su vida.

 

      Con las dietas se pierde dinero, alegría y tiempo, pero, a veces también se adelgaza. Entonces, cuando por primera vez te lo notan, te muestras ufano y enseñas los pantalones que te quedan anchos, los dos agujeros que le has tenido que hacer al cinturón y valoras el esfuerzo realizado.

 

     Mi buena noticia de hoy es que se puede. No se lo que voy a aguantar, pero en mi primer mes de tortura he perdido 5 kilos, y la cosa sigue. Esta vez hasta mi “ángel de la guarda” Margarita Souvirón está contenta; me va a imponer la medalla al sufrimiento.

 

      Algunos nubarrones oscurecen mi triunfo. Por ejemplo, la mala uva que te entra cuando ves programas como el de esta semana de Imanol Arias y Juan Echanove “Un país para comérselo”. En su último capítulo me torturaron con arroces a banda, con perdices, con helados de mantecado, panetones y tintos de toda clase. Y yo con unos champiñones asados y un yogur. 

 

     Espero que algún día, y muy merecidamente, le den el Premio Nóbel a la eminencia que invente un tratamiento eficaz para los desgraciados que engordamos apenas nos salimos del tiesto mientras nuestra parienta se pone “púa” de todo y siempre está igual. No hay derecho. Mientras, haremos caso al Dr. Grande Covían: lo que no engorda es lo que se queda en el plato. Es decir hay que pasar hambre.

 

!Que familias!

9 f, 11

LA BUENA NOTICIADEMANUEL MONTESCLERIES

                      

                  Málaga 10 de Octubre de 2011

                          m.montescleries@telefonica.net

 

FAMILIA

 

        Ya no estoy en edad de asombrarme por casi nada de lo que suceda a mí alrededor. Llega un momento en que con el transcurso de los años te vas cubriendo de un caparazón que te hace impermeable a la influencia de algunos modos y de algunas modas y, con cierto criterio, prefieres sumergirte en el mundo de tus “verdades” y de tus ideas. Pero los cristianos estamos en el mes de la familia y voy a romper mi cuarto a espadas.

 

     El concepto familia esta sufriendo un cambio brusco y demasiado rápido que nos está poniendo a los “retrógrados” españoles en cabeza de las “innovaciones” familiares. De hecho, el concepto de familia, detectado por mí, que en los últimos tiempos podía definirse como: “grupo de personas que se sientan alrededor del mismo televisor” ya ha quedado obsoleto; en estos momentos, asocio el término familia con el de los “responsables de una misma hipoteca”.

 

      En esta última semana he tenido la oportunidad de hablar de estos temas con varios grupos de mujeres de otros países y algún hombre hispano. Curiosamente, sus conceptos de familia van evolucionando y degradándose en función de la cercanía con la “civilización” de sus lugares de origen. Con su llegada a Europa, gradualmente, van aceptando y, a veces, adquiriendo, los defectos del “progreso familiar”. Centroafricanas, sudamericanas, magrebíes y europeas del este, se acoplan a nuestras costumbres, creando familiar nucleares o monoparentales, aunque añoran su familia patriarcal de origen.

 

     De mi contacto con los hispanos he recibido otras sensaciones; casi nos da vergüenza confesar que el matrimonio, canónico o civil, refuerza el sentido de nuestra pareja y no tiene que avergonzarnos por muy modernos que seamos; por otra parte, he descubierto, con cierta pesadumbre, que algunos jóvenes basan su matrimonio en la contemplación y aceptación de unas series de libertades personales para hacer lo que a cada uno le de la gana de forma que les sea permitido convivir sin molestarse.

 

    Mi buena noticia de hoy, me la transmiten esas familias, muchas, que son ejemplo para mí, que basan su relación en el servicio, en demostrar el amor entre ellos con los hechos, con los pequeños detalles, con el estar al lado del otro siempre, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza o en la pobreza.

 

    Para mí, el amor es la capacidad de aceptar los defectos del otro, en quererlo como es y reconocer que tu cónyuge no es perfecto pero es el tuyo. El equilibrio familiar se consigue mientras se van superando las tres etapas del matrimonio: Amor ciego, aceptación de los defectos del otro, y saber envejecer juntos.

 

     Eso es lo que hay. Lo otro es tristeza, divorcio y separación. Pero el que no hace esto con el que dice querer, nunca será feliz con nadie. He dicho.

Currantes

2 f, 11

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

                      

                  Málaga 3 de Octubre de 2011

                          m.montescleries@telefonica.net

 

 

    Llevo años manteniendo  la tesis de que los problemas que sufrimos en España solo los pueden solventar los españoles de a pie. Los políticos lo único que hacen (muy mal por cierto) es administrar los esfuerzos de todo tipo que realizamos el común de los mortales.

 

    Los milagros económicos, necesarios como contrapartida de las decisiones electoralistas y sin visión de futuro de nuestros dirigentes, se consiguen a través del esfuerzo solidario y el apretado de cinturón de los “pescaitos fritos”. El gravar a los muy ricos con el impuesto sobre el patrimonio es “el chocolate del loro”. Me conformaría con que no se evadieran capitales, no se manipulara en la bolsa y con que los especuladores se convirtieran en empresarios. El resto lo ponen los trabajadores si les dejan los sindicatos.

 

    He tenido oportunidad de presenciar rasgos de solidaridad de los “curritos”. Hace varias semanas me ha salido un “contrato” como voluntario en el Banco de Alimentos de Málaga (Bancosol). Los jueves desde primera hora me pongo al volante de una furgoneta y voy recogiendo alimentos de los donantes. Las empresas de distribución alimentaria (algunas) nos entregan los artículos que tienen una fecha próxima de caducidad o tienen ligeras taras que no interfieren en su perfecta posibilidad de consumo, una vez comprobados y clasificados, son distribuidos entre las instituciones de reparto.

 

     He tenido oportunidad de comprobar con que cariño nos tratan los encargados, los vigilantes y los trabajadores en general de los distintos establecimientos a los que vamos a recoger. Mi buena noticia de hoy me la proporcionan los “currantes” del almacén de Carrefour los Patios. Chapó por ellos. Son solidarios a reventar. Y trabajan un montón. Lo tenía que decir. Ah, y “fueraparte” el gol de Baptista. Otra buena noticia.