Leer… leer

18 f, 13

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

Málaga, 19 de agosto de 2013

Leer… Leer

 

Vivo junto a una biblioteca pública. Para algunos, esta cercanía no parece tener mayor importancia, pero para mí sí. Mientras caminaba por los senderos de la infancia y la juventud, no tuve la posibilidad de acceder a la lectura que tengo ahora. En mi casa, como en casi todas, no había libros. Tan solo tenía la oportunidad de leerme la colección de Selecciones del Reader’s Digest que se encontraba en las estanterías de un tío mío que habitaba en otro piso de mi casa. Esta aproximación a la literatura pseudo-propagandística norteamericana -que mutilaba los libros, aunque dejaban el texto con su planteamiento, nudo y desenlace- me permitió conocer un montón de narraciones. Además, tuve la suerte de estudiar cinco años en calle Beatas con la posibilidad de acceder a la cercana biblioteca de la Diputación. Allí me bebí todas las aventuras de Salgari y de Verne, las novelas históricas y costumbristas de Blasco Ibáñez y Pérez Galdós. Para mayor gloria de mi conocimiento literario, posteriormente, descubrí la biblioteca de la Casa de la Cultura, donde me empapé de Cervantes y me zampé todos los premios Planeta publicados. Mi avidez lectora era tal, que hasta me leí los raídos volúmenes de una pequeña biblioteca que había en una glorieta a la entrada del Parque.

 

En cuanto pude disponer de unos pequeños fondos, me hice socio de dos instituciones que me han acercado mucho a los libros: El Círculo de Lectores y, sobre todo, la Librería Denisdesgraciadamente desaparecida-, de donde me surtí de enciclopedias y toda clase de libros, asesorado por Jorge o Pepe Denis. Estos libreros tuvieron el detalle de dejarme hurgar, tras el cierre de su establecimiento, entre los restos de sus existencias y que recogiera algunos textos que me interesaban. Ahora, gracias a Dios, obra en mi poder una colección de libros aceptable.

 

Como decía al principio, mis nietos y yo mismo, tenemos ahora una excelente biblioteca a un tiro de piedra. Y bien que lo aprovechamos. Uno de ellos se “carga” un libro diario. Estos niños creo que tienen más mérito que los de mi generación. Nosotros ni teníamos tele ni dinero para ver todos los programas dobles del Capitol o del Avenida. Estos, pasan por encima de la tele, del ordenador, de los juegos cibernéticos y del maldito WastApp, Wasap, Guasap, o como diantres se llame. Tiene guasa el invento. Mis nietos siguen viviendo sus propias aventuras en los libros que disfrutan.

 

Pero lo que más me gusta de la biblioteca cercana, es contemplar el rosario de lectores que acuden cada mañana a sus instalaciones para leer, sacar libros o estudiar. De todas las edades y extracciones. Desde luego aprovechan el verano. Y aquellos que la han emplazado en la casa de “peones camineros”, ampliada y rehabilitada, han tenido el gran acierto de seguir usando un edificio que ha estado desde siempre al servicio del pueblo. Primero de su carretera, y ahora como camino y vehículo para la cultura. Enhorabuena a los premiados. Que somos todos.

 

 

Biblioteca Manuel Alcántara. Torre de Benagalbón. Málaga

biblioteca manuel alcantar 003

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