“El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries

m.montescleries@telefonica.net

Ni más, ni menos                                   

   Málaga 30 de enero de 2014   

 

     A lo largo de más de cuarenta años he estado prestando un servicio directo a la Iglesia de Málaga. La misión que se me encomendó fue la de trabajar en la “Primera y la nueva Evangelización”. Esta dedicación nos fue conferida tras una intensa formación, lo que nos permitía acceder al contacto directo con personas que desconocían el Evangelio, lo habían olvidado, o pretendían conocerlo de una forma un tanto desenfocada.

 

Una de las premisas que sustentaban nuestra evangelización, consistía en “no pedir ni más, ni menos, de lo que nos pide el Evangelio de Jesús”. Una acotación que era muy importante y diría que casi esencial en la proclamación jubilosa del Evangelio. El “kerigma”. Un concepto que recoge tanto la palabra como el testimonio. Posiblemente, uno a uno no lo conseguíamos en su totalidad, pero al tratarse de un equipo, los defectos de unos eran subsanados por otros y al final se obtenían unos resultados aceptables.

 

Estamos en tiempos convulsos en los que todos nos presuponemos jueces y ejecutores de un Evangelio manejado a nuestra medida. Pontificamos y crucificamos con actitudes próximas a lo de la “viga propia”. Todo lo que dice el Papa ahora nos gusta. Perdón, todo lo que nos interesa. Especialmente en lo que se refiere al “sexo” mandamiento. (Ojo he dicho sexo, no hay errata).

 

Desde las diversas tertulias, convertidas en púlpitos mediáticos, se valora y califica las intervenciones de todo el mundo. Finalmente adaptando el Evangelio a nuestras vidas y no nuestra vida al Evangelio. Nos permitimos criticar a todo el mundo sin mirar nuestras vivencias o nuestras conciencias. Depende de la hora, presumimos de ser cristianos, católicos, creyentes a secas, agnósticos o ateos. Depende de donde estemos nos ponemos o quitamos medallas y medallitas.

 

Lo lamento mucho. Pero lo paso muy mal viendo lo mal que llevamos una vida como cristianos y miembros de una comunidad. Lo poco que recurrimos a la corrección fraterna y al perdón. Como usamos un Evangelio “de bolsillo”. Creo que todos, y yo el primero, tenemos que intentar vivir el Evangelio COMPLETO. El de Jesús de Nazaret, no el nuestro. Ni más, ni menos.

bla, bla

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                               Málaga 27 de enero de 2014

San “Frasquito” de Sales

    No me he podido sustraer de poner la “gracieta” de “traducir” el nombre del Santo que inició la aventura periodística, allá por los finales del XVI y principios del XVII. Él fue el ejemplo de como comunicarse mediante la difusión de noticias de la mejor –y única en aquellos tiempos-  manera posible.

 

Mientras el pasado jueves nos reuníamos un grupo de periodistas para celebrar el día del Patrón, cavilaba sobre esta bendita profesión tan denostada por la opinión pública -no sin cierta razón-. Mientras, observaba el grupo de testimonios vivos del periodismo, muchos de ellos con más de setenta años, que siguen con la ilusión de los viejos tiempos el desarrollo de lo sucedido cada día, que beben cuanto escribimos los que aun estamos en un mediano uso y que tienen ilusiones por el futuro. Me comentaba Gonzalo Fausto, con sus ochenta y tantos años, que quiere vivir para presenciar la eclosión de un ¡bisnieto!, que apunta como escritor brillante.

 

He llegado tarde a la profesión. Pero nunca es tarde, si la dicha es buena. Experimento cada día la emoción de ponerme ante el teclado, las cámaras o los micrófonos –cosas de los nuevos tiempos de la comunicación que te convierte en un todoterreno-, y poder transmitir la noticia y la opinión, desde la libertad que da el no pertenecer a ninguna empresa que te pueda marcar directrices.

 

Bendito oficio. Nada que ver con los espectáculos mediáticos que proporcionan los portavoces de la maledicencia y la mala leche. Aquellos que denomino periodistas-hooligans, defensores de su verdad única y que no escuchan a nadie entre sus discursos dictados desde los “argumentarios”.

 

No voy a mencionar a ninguno de los “chachis” -de tantos como me han emocionado desde sus columnas, o desde sus retransmisiones radiofónicas y sus entrevistas en la tele-. Tan solo voy a mencionar a uno con el que he mantenido algunas conversaciones deliciosas. Se trata de Guillermo Jiménez Smerdou, un enamorado del cine, que “inventó” la retransmisión de películas por radio, que transmitía en una emisora que acompañó mi infancia. Aquella radio Nacional de España en Málaga –donde se inició Matías Prats Sr.- que emitía programas tales como Tobogán o un espacio taurino con “D. Juanito y el enterao”, de la mano de Juan Bautista Ocaña y José Luís Navas, un periodista que triunfó en Madrid, en Málaga y donde haya estado, que hoy sigue escribiendo extraordinarios artículos en su blog-; o aquél delicioso programa de preguntas al público, al estilo de Boby Deglané: “Un durito de la casa Sobrinos de Félix Sáenz” y tantos otros que llenaban de noticias una Málaga sin televisión.

 

Los buenos periodistas son en sí una Buena Noticia. Una muestra de ese “frasquito” de esencia que preconizó el patrón. Muchos están en el paro; otros cobran salarios de becarios; algunos, hasta pagan por trabajar (sic). Pero todos están orgullosos de ser la voz, los ojos y los oídos del pueblo. Aunque les cueste la perdida de la libertad, como le ocurre al periodista malagueño Javier Espinosa, detenido en Siria junto al fotógrafo Ricardo García desde el pasado 16 de septiembre. Esperamos verles entre nosotros pronto.

 

Mientras, acampan entre nosotros “especialistas” que tan solo se preocupan de criticar lo que escriben los demás. Peor para ellos.

 

 

 

periodistas

El tendido siete

19 f, 14

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                               Málaga 20 de enero de 2014

El tendido siete

 

Los espectadores del tendido siete de la plaza de toros de Las Ventas, en Madrid, son famosos por su actitud crítica ante los espectáculos taurinos que se desarrollan en dicho coso. En mi modesta opinión como observador de la fiesta nacional –con perdón-, este grupo va con la perversa intención de reventar cuanto ocurra en el ruedo. Disfrutan petardeando las intervenciones de cuantos humanos intentan dar espectáculo y cuestionan las condiciones y aspecto de los toros, con más meticulosidad que los veterinarios. Al final van a acabar con la afición.

 

En los medios de comunicación sucede lo mismo. Hay una serie de comentaristas que pululan por las redacciones de los periódicos, los locutorios de las emisoras de radio, los estudios de televisión y las redes sociales, que disfrutan negado el pan y la sal a todo lo que se mueve. “De que se trata, que me opongo; más tú; fascista y patibulario; la culpa la tiene la Iglesia; etc.”, son los argumentos que esgrimen sin pudor. Son los que en Málaga llamamos “reventaores” o “rajones”. Uno de ellos, ha obtenido el premio “Gerardo” al “contertulio en programas de actualidad con las ideas más asquerosas”. Otros dos, políticos, que no brillaron especialmente por sus realizaciones como tales,  se han convertido en azote de todos y exagerados críticos de cuanto sucede.

 

     Mi buena noticia de hoy se basa en que gracias a Dios, hay comentaristas que no se recatan en formar e informar de la verdad a cuantos les quieren escuchar. (No he nominado los “malos”, así que tampoco voy a nombrar los “buenos”). Queramos o no queramos, la situación económica del país está mejorando gracias al esfuerzo de los “pescaitos fritos”. Tenemos poco que agradecer a los banqueros, los políticos, los especuladores o los sindicatos. Días atrás un comentarista, de “los chachis”, dijo la verdad. El país mejora su situación, pero su incidencia en el común de los mortales tardará en llegar. Algo es algo. Pero muchos niegan la mayor.

 

Estoy convencido que las malas noticias venden más. Pero necesitamos un poco de esperanza para seguir caminando por nuestro pequeño mundo. Lo malo es que siempre habrá alguien que le ponga un pero. Hay quien no está a gusto ni … El tendido siete siempre está lleno a reventar. Estar ahí es lo fácil. Fijaros la que se está liando con lo de Burgos.

 

Los “pescaitos fritos” nos conformamos con poco. Que no nos manipulen desde un lado y desde otro. Que nos dejen –al menos- la ilusión de pensar que esto va a cambiar.

 

tendido siete

 “El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries

m.montescleries@telefonica.net

Nos sigue llegando aire fresco                                       Málaga 16 de enero de 2014   

 

     Desde hace diez meses nos está llegando una corriente de aire fresco desde las orillas del Líber. Día tras día, videos, declaraciones, recuerdos, visitas, entrevistas y toda suerte de comunicados nos están acercando al pensamiento y las vivencias del argentino más famoso de todos los tiempos. Y sin ser futbolista. El Papa Francisco. Lo último, la imposición de la birreta roja de cardenal a dieciséis representantes de las distintas partes del mundo. Curiosamente ha abierto la mano hacia regiones olvidadas anteriormente por su predecesores; seis latinoamericanos, dos africanos, dos asiáticos y seis europeos, de los cuales solo son italianos cuatro, un inglés y un español: D. Fernando Sebastián, un prelado cercano con el que hemos compartido algún café y conversación en su residencia actual en Málaga.

 

D. Fernando es un prelado cercano. Muy compenetrado con los laicos a los que siempre les da su sitio dentro de la Iglesia. Conviví con él momentos difíciles mientras estuvo al cargo de la Diócesis de Málaga; le escuche una ponencia extraordinaria en el Congreso del Apostolado Seglar, celebrado en Madrid en el año 2004, al que tuve la suerte de asistir. La revista Alfa y Omega recogía entonces este comentario de María S. Altaba y Juan Luís Vázquez: …”La primera ponencia del Congreso, el discurso del arzobispo de Pamplona y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Fernando Sebastián, fue, sin duda, un plato fuerte que revolvió las conciencias de los laicos que abarrotaban el inmenso auditorio principal del Palacio de Congresos. Con la claridad que caracteriza a monseñor Sebastián, la exposición no fue, en absoluto, un discurso de autocomplacencia. Al contrario, el arzobispo reconoció las carencias de quienes formamos la Iglesia y los problemas a los que se enfrenta”…

 

D. Fernando desde su magisterio nos tiene que aportar aun mucho estímulo y mucha fuerza a los que seguimos intentando transmitir la Buena Noticia desde nuestro servicio como laicos. Es un representante genuino del “segmento de plata”. Está jubilado por edad, pero se encuentra en plenas facultades para escribir, dictar conferencias, impartir clases y estar al tanto de cuanto sucede a su alrededor. Y de pertenecer al sector conservador de la Iglesia, nada de nada. El que así lo ha calificado, en una semblanza periodística, ha escrito de oído.

 

Bienvenido sea. Otro soplo de aire fresco con 84 –ojo, no 85- años.

fernando sebastian

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                               Málaga 6 de enero de 2014

Este puñetero enero

 

El mes de enero viene con mala leche. No hay más que mirar  la fotografía más indigna que he visto en los últimos tiempos. Observar –sin detenerse- las jetas de los recogidos en ella -muy bien puestecitos-, como si se tratara de una orla en la que se recoge la promoción de terroristas malparidos durante la segunda parte del siglo pasado. El escenario es el más adecuado: un antiguo matadero. No se merecen ni un comentario más. Con su mala bilis se lo coman.

 

Por otro lado, la monarquía se tambalea. Lógicamente, sus miembros están haciendo oposiciones al desempleo y al final lo van a conseguir. La avaricia rompe el saco. ¡Con lo bien que podían vivir saliendo en los sellos y en el Hola! Hasta de este espacio los van a echar los Jesulines y la preclara escritora Belén Esteban. Finalmente a pasar por los jueces. Todo se pega.

 

    La buena noticia de hoy ni nos la ha traído ni la lotería de Navidad ni la del Niño. Eso es una batalla perdida. Nos la traen los buenos propósitos. Adelgazar, andar todos los días, aprender a manejar “la table”, er guasá”, “er tuit”, “er feisbú”, y la madre que los parió. Aprender inglés -de verdad- y olvidar a los políticos, los sindicalistas y los banqueros. Como decía el Santo de los viejos tiempos: si cada año conseguimos realizar un propósito -o quitarnos un defecto-, seremos pronto perfectos.

 

Lo del ordenador es urgente. Aquellos que hemos pedido conferencias telefónicas con Antequera y recibido telegramas -con las tiras pegadas en una hoja azul- en los que ponía stop de vez en cuando, nos encontramos sobrepasados por las noticias, los comentarios, los cotilleos y las redes de comunicación e información en general. Nos tenemos que poner al día y abrir unas cuentas que no son corrientes, pero sí son necesarias.

 

En febrero volveremos a la rutina. A ver brotes verdes en todas partes, menos en tu precaria economía. A comernos el turrón sobrante a escondidas. A abrirle otro agujero al cinturón para nada. A buscar los fondos de los bolsillos y las cuentas corrientes. Está chupado: enero solo tiene treinta y un días. Lo tenemos que superar con la ilusión de que esto se va a arreglar, o que por lo menos yo me voy a arreglar. Y a vivir. Vale la pena. La vida es bella. L@s terroristas fe@s, malencarad@s y muy desgraciad@s no lo han entendido ni lo entenderán nunca. Porque no quieren. Sencillamente. Ese puñetero enero…

 

cuesta enero

 “El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries

m.montescleries@telefonica.net

No tengáis miedo

                                       Málaga 9 de enero de 2014   

 

     He recibido un mensaje angustioso de una amiga. Me decía con un temblor que acentuaba  sus palabras: -¡Qué vamos a hacer ahora sin Fernando!- Mi respuesta la tomo de las palabras que él pronunciaba cuando le planteábamos una dificultad: ¡No tengáis miedo!

 

Fernando Jiménez Villarejo era así. El payaso de Dios. Cuando las cosas estaban difíciles en un cursillo, cuando alguno de los presentes se debatía ante sus dudas, al terminar aquél día Fernando sacaba, de no se donde, unas trenzas rubias, un acento alemán y un maravilloso juego de pulgas amaestradas. Con su cara sonriente, que intentó imitar Benedicto XVI (su sosías), conseguía transmitir calma y sacar de cada uno de nosotros lo mejor que teníamos. Mientras, repetía: No tengáis miedo.

 

El otro día asistí a la fiesta de su despedida de este mundo. Me la imaginaba así, pero me quedé corto. Poca jerarquía y mucho pueblo. Alguna autoridad y mucha gente corriente. Canciones y muchas lágrimas. De seglares y de curas.

 

¿Que vamos a hacer ahora?: sentirnos libres, como debemos estar los seguidores de Jesús y hacer lo que podamos. Nada más y nada menos que lo que podamos. Imitar la actitud de ese cura ante la vida. Seguir el ejemplo que nos mostró mientras estuvo entre nosotros.

 

Hace más de treinta años Lole y Manuel sacaron una canción con letra de Alejandro Sanz. Parece que estaba escrita para recoger los sentimientos de Fernando; por eso sonó en su despedida. Una letra que recoge el pensamiento que él nos transmitió con su vida. Me permito copiar su texto como si se tratara de su testamento.

 

Tó el mundo cuenta sus penas
pidiendo la comprensión
quien cuenta sus alegrías
no comprende al que sufrió

 

Señor de los espacios infinitos
tu que tienes la paz entre las manos
derrámala Señor te lo suplico
y enséñales a amar a mis hermanos

 

De lo que pasa en el mundo
por Dios que no entiendo “na”
el cardo siempre gritando
y la flor siempre “callá”

 

Que grite la flor
y que se calle el cardo
y todo aquel que sea mi enemigo
que sea mi hermano

 

Vayamos por esa senda
a ver que luz encontramos
esa luz que esta en la tierra
y que los hombres apagamos

 

Señor de los espacios infinitos
tu que tienes la paz entre las manos
derrámala Señor te lo suplico
y enséñales a amar a mis hermanos

 

Y enséñales lo bello de la vida
y a ser consuelo en todas las heridas
y amar con blanco amor toda la tierra

y buscar siempre la paz, Señor
y odiar la guerra.

 

     Todo es de color.                       No tengáis miedo.

A Fernando Jiménez Villarejo. In memoriam.

               FERNANDO-CONSILIARIO-MCC-MÁLAGA-207x300

 

 

                          

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                               Málaga 6 de enero de 2014

Ciento cuarenta y siete mil trescientos ochenta y cinco  premiados

   Hoy no hablo de buena noticia, sino de una noticia mejor. la que han recibido los 147.385 premiados, a lo largo de este año, con un contrato de trabajo. Unos, dirán que esta situación es un desastre; otros, por el contrario, se pondrán todas las medallas del mundo. Me da lo mismo. Ni unos ni otros han hecho otra cosa que permanecer impasibles ante la situación, mientras aprueban, una vez más, la subvención que va a recibir el próximo año el bar-restaurante del Congreso de los Diputados para abaratar los precios. Parece ser que tiene cerrada una subvención de un millón de euros anuales, con el fin de aliviar los bolsillos de los pobrecitos políticos que volverán en la segunda semana de febrero a picar piedra en la Carrera de San Jerónimo y a beber gin-tonics a precio de saldo. Pero vamos a lo que vamos.

 

La mejora en el nivel de empleo, se debe a la recuperación económica de las finanzas españolas, basada en el sacrificio en sus salarios por parte de los funcionarios; en los escasos beneficios, cuando no pérdidas, de los autónomos y de las Pymes que soportan al país. Los banqueros y las grandes fortunas han seguido viviendo como siempre. A cuerpo de Rey, (de los antiguos).

 

Una vez más, los españolitos de a pie han dado la talla. Los cinturones han llegado al último agujero, y, finalmente, Europa, ha tenido que rendirse ante la vieja España. Porque, además, nos visitan y reconocen que, aun con dificultades, somos el país donde se viven mejor del mundo. Que le vayan dando a los que no daban un duro por nosotros. Y yo, como hizo Barenboim con los miembros de su orquesta en el concierto de Año Nuevo, me bajo de mi atril y le doy la mano y felicito a cada uno de los 147.385 premiados así como al resto de los humildes españoles que han contribuido a mejorar la situación.

Los españoles somos diferentes. Hemos contribuido, en gran medida a la recuperación europea. En el famoso milagro alemán tuvieron gran relevancia los emigrantes españoles de la maleta de cartón llena de chorizos y de añoranza. Los vinos franceses han sido sacados de las uvas vendimiadas con amor por los españoles. Las ovejas australianas y norteamericanas han sido esquiladas y conducidas por los pastores del Roncal, las fábricas de tejidos de todo el mundo han sido coordinadas por capataces levantinos, etc.

 

Enhorabuena a los 147.385 premiados con un trabajo. El día en que todos los que tienen que emigrar puedan realizar su trabajo en las empresas españolas –si estas vuelven a abrir- vamos a tener un siglo de oro. Esta vez no de las letras, sino del ingenio al servicio de la creatividad y la producción. Así sea.

 

 

estamos trabajando

Diáconos

1 f, 14

“El segmento de plata” por Manuel Montes Cleries

m.montescleries@telefonica.net

Diáconos

                                       Málaga 2 de enero de 2014   

       En mayo de 1970 participé en un Cursillo de Cristiandad. Aquella experiencia basada en el encuentro con una Iglesia hasta entonces desconocida para mí, marco un hito en mi existencia. Recuerdo que entre aquellos “rollos”, que se impartían por unos “locos con apariencia de seres normales”, me impacto especialmente uno que me impartió Paco Gómez Raggio bajo el título de “Seglares en la Iglesia”.  En aquellos días, en plena efervescencia del Concilio Vaticano II, a un jovenzuelo de veintipocos años, como tenia yo entonces, con ganas de comerme o cambiar el mundo, este mensaje, en el que se explicaba la extraordinaria dimensión del trabajo de los laicos en la Iglesia, le puso “en órbita” y le hizo cambiar sus prioridades.

Después lo he explicado en un montón de ocasiones  a cuantos me han querido escuchar; el entender estos conceptos es cada vez más importante, dada la escasez de vocaciones, lo que trae consigo la necesidad de la incorporación de los seglares a la predicación y transmisión del Evangelio. El Papa Francisco manifiesta su esperanza en los no consagrados, idea que ya nos manifestaba Monseñor Sebastián cuando nos afirmaba que en el Siglo XXI teníamos que implicarnos los seglares o no habría una evangelización suficiente.

Hay un punto intermedio entre los seglares y los sacerdotes que ocupan los Diáconos permanentes. Una figura recuperada de las primeras comunidades por el Concilio Vaticano II. Lo están haciendo muy bien y prestando un excelente servicio a la Iglesia. Hace varios días he tenido la oportunidad de comprobarlo con motivo de mi asistencia a un funeral en el Cementerio de Málaga. El celebrante (un diácono permanente) ofició una celebración extraordinaria, que animó a los dolientes más cercanos, evangelizó a los creyentes y no creyentes, y nos permitió acercarnos al Señor en un momento difícil y al que estamos acostumbrados a asistir desde la lejanía, cuando no la indiferencia o el compromiso. Nos explicó con amor y temblor, con precisión, cabeza y corazón el paso triunfal de la vida a la muerte, el mensaje para los que nos quedamos y el papel del celebrante, en este caso, un hombre casado y con hijos que está capacitado y autorizado por la Iglesia e investido del Espíritu a través del Sacramento del Orden Diaconal.

No me quedé con su nombre cuando me acerque a felicitarle así como a agradecerle su intervención, es lo mismo. Lo importante es que está ahí, y me ha hecho creer una vez más en el papel tan importante que tenemos todos en la Iglesia de Jesús.

 

P.o. Una vez voy a publicar este artículo me llega la noticia de que anoche ha pasado al Padre Fernando Jiménez Villarejo. Además de compartir con él muchos Cursillos, conviví de forma especial en dos ocasiones: en el Jubileo del 2000 en el que trabajamos mucho en comandita y en la peregrinación a Tierra Santa. En esta foto estamos juntos. El Señor nos ha bendecido con su persona. Descansa en paz como vivió, junto al Padre.

 

 

 

 bautizo en el jordan