Mi amigo Judío

30 f, 14

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                               Málaga 31 de marzo de 2014

 

MI AMIGO JUDÍO

 

Hace muchos años que gozo de la amistad de un español que pertenece a la comunidad judía. A nuestra generación nos enseñaron, muy equivocadamente, a mirar con recelo a los integrantes de esta fe; posiblemente, la única que está por encima de las nacionalidades y las banderas, esta es una circunstancia que les caracteriza, dado que al ser perseguida ancestralmente en algunos países europeos, se constituyen en un grupo cerrado y compacto. Desde siempre, se les ha calificado como “ladinos” de una forma despectiva, cuando el “ladino” es el lenguaje sefardí, amén de ser astuto y taimado. A los niños, como si aun estuviéramos en la corte de Los Reyes Católicos, se nos enseño a considerarlos como “tipos peligrosos”; las frases: “escupes como los judíos”, son los que mataron a Cristo,… judío errante, etc.

 

Tuve la suerte de conocer a Salomón, que así se llama mi amigo, hace muchos años, en el mundo del comercio. Como tantos otros, llevaba viviendo en Ceuta generación tras generación. Posiblemente desde que los echaron de Andalucía en la edad “moderna”, los gobiernos que les debían tanto dinero, que lo fácil era quitárselos de en medio. “A burro muerto, cebada al rabo”. Volvió a Málaga en los cincuenta y aquí permanece.

 

      Salomón ha conseguido adquirir un status de bonhomía y formalidad en el comercio, así como formar una familia perfectamente integrada en la sociedad malagueña sin renunciar a sus creencias, su “sabat”, su “kipá”, su sinagoga y sus oraciones. Pero desde siempre ha sido tolerante, dialogante y cercano. Ha colaborado con Caritas y el Teléfono de la Esperanza y se ha cuidado muy mucho de los miembros de su Congregación a los que ha asistido como ministro en sus ritos de despedida.

 

Me encontré con Salomón, cargado de años y de dolencias, en un lugar histórico, ni buscado a propósito. Apoyado en una muleta recorría la calle Alcazabilla, entre el Teatro Romano, La Alcazaba y la casa hermandad de dos cofradías malagueñas. Las tres religiones monoteístas, nacidas del mismo Dios, presenciaron el abrazo sincero que selló nuestro reencuentro al cabo de varios años sin vernos.

 

Hablamos de Dios como siempre. Hemos compartido el “Sabat”, alguna Eucaristía, la lectura de la Tora-Biblia, la oración del Padrenuestro y muchos otros actos que hemos disfrutado juntos.

 

El Papa Francisco nos ha dado el ejemplo de cómo abordar el  dialogo cristiano-judío, con sus encuentros en Argentina con los dirigentes hebreos a lo largo de su vida. Salomón y yo, hace muchos años que hemos conseguido compartir el pan, la sal, la oración y la buena leche. Salomón y su esposa Kali son en sí, una buena noticia. Shalom, amigo.

 

judios

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