saber vender

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El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 1 de enero de 2015

 

SABER VENDER

 

Entre las pocas cosas que he hecho bien en mi vida, me siento orgulloso de haber sido un buen vendedor. Pertenezco a una saga, de parte y parte, dedicada desde siempre al comercio, con mayor o menor éxito. Por una parte, los Montes, se han dedicado durante siglos a los tejidos, y, por otra, los Cleries, optaron por los curtidos. Dadas las dificultades de ambas empresas, mis padres decidieron que iniciara mi actividad vital de la forma que ellos, salvo excepciones, no habían podido: estudiando. Esto me desvió por unos años del comercio pero, al final, acabé vendiendo tejidos y confecciones por toda Andalucía.

 

Está actividad, a partir de 1970, la simultaneé con mi compromiso evangélico. Entonces descubrí el “Artículo” tan maravilloso del que disponíamos y los pésimos “vendedores” del mismo que éramos -que seguimos siendo- todos los miembros de la Iglesia. De arriba abajo. Y que cada cual aguante su vela. Presentamos la parte mas fea y desesperanzadora del cristianismo, parece que nos molesta ser, y sobre todo, parecer, felices. Hablamos mucho de pecado y poco de liberación. Condenamos a la primera y comprendemos a la última.

 

El Papa Francisco nos está poniendo al día. Nos muestra el camino de la evangelización con su ejemplo: Se trata de la “Transmisión de la Buena Noticia”. Otros muchos cristianos, sacerdotes y seglares, muestran el rostro amable y acogedor de Jesús. Algunos, desde los medios -en nuestra Diócesis tenemos ejemplos- con esperanzadoras aportaciones que dulcifican a una Iglesia tenebrosa que, por desgracia, aun existe. Tenemos que aprender a vender la “Única Verdad”.

 

Los miembros del “segmento de plata” tenemos una gran oportunidad para ello. Hemos pasado por la Iglesia de la posguerra, obligatoria universal e impuesta; por la Iglesia dubitativa del Vaticano II, que no quería abrir las ventanas que permitieran la entrada del aire fresco del Espíritu; y finalmente, por la etapa en que ahora nos encontramos, en la que por un movimiento pendular, tan propio de los españoles, nos hemos encontrado con una Iglesia accesoria y folklórica y un país anticlerical. Tenemos por edad y experiencia capacidad de discernir. Y, porque nos lo hemos ganado a pulso, tiempo para “vender”, gratis por supuesto, el mejor artículo que hemos encontrado a lo largo de nuestras vidas. La Palabra de Dios.

 

Por eso tenemos que estar alegres. Y proclamarlo a los cuatro vientos. Que Dios nos ama porque sí. En este caso, y en todos, una buena sonrisa es mucha más eficaz que mil broncas. Un santo triste es un triste santo. Vamos a tener que recordar aquel slogan que tuvo tanto éxito: “SONRÍE, DIOS TE AMA”.

 

 

 

 

 SONRIE

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La madre

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 29 de diciembre de 2014

                             

                                  LA MADRE

 

A primera vista parece que vamos a iniciar un culebrón o un remake de la novela de Mario Puzo. Ni siquiera vamos a rememorar la bellísima canción de Charles Aznavour. Nada que ver con mi reflexión de hoy. Me ha surgido esta idea mientras nos reuníamos cuatro generaciones de mi familia alrededor de las reinas de la casa: bisabuela, abuela, hijas y nietas. Queramos o no queramos, mientras haya madre, la familia se reunirá. Es el nexo de unión, la fórmula magistral, la maquina de hacer caldo con tarañetas y pavo asado, sopa de mariscos y sanjacobos, l a que mantiene reunidos y sobre todo unidos a los miembros de la familia. El patriarca, que en este caso soy yo, se esfuerza en proclamar el discurso de Navidad con escasa expectación y poco éxito. Pero finalmente, la madre pone el pegamento de la sonrisa, el abrazo y la mirada.

Durante todo el año las familias luchan contra los imponderables, las hipotecas, las divergencias familiares, la ambición o el paro, el egoísmo y la política. Pero esa noche, esa noche familiar, es mágica. Percibes esa candela que nace del corazón de la madre y que te da calor para el resto del año. Ella, al final de la noche, tengas la edad que tengas, te volverá a recomendar que te abrigues la boca y que vayas con cuidado con el coche.

Me voy a permitir copiar un trozo de la carta de San Pablo a los corintios, cambiándole la palabra amor por madre. Vale la pena hacer la experiencia de meditarla:

       La madre es sufrida, es benigna; la madre no tiene envidia, la madre no es jactanciosa, no se envanece;

 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.

 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

 La madre nunca deja de ser.

 

       Desgraciadamente, la que me parió, falleció hace muchos años. Pero a mi alrededor proliferan las madres coraje que dan sentido a mi vida. Y si no, ahí está la que celebramos en estos días. Aquella muchacha que nació en Belén y nunca te abandona. María la Madre de Dios.

 

 

https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=video&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0CCEQuAIwAA&url=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DJ_0IhTGiRxo&ei=8X2eVKS8DpbtaJn1gIAP&usg=AFQjCNERt0gk_UF6cz2WtbbFJ5CG6Cb34g&bvm=bv.82001339,d.d2s

(enlace para escuchar La mamma de Aznavour)matriarcas

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 25 de diciembre de 2014

       ¡MENUDO CUENTO DE NAVIDAD!

Desde años, quizás desde cuando los enciclopedistas intentaron declarar la muerte de Dios, con un escaso éxito por cierto, un grupo de amargados y resentidos están intentando eliminar de la faz de la tierra la conmemoración del Nacimiento de Jesús de la misma forma que han intentado sustituir el Sacramento del Bautismo por el visto bueno del alcalde; cambiar la Primera Comunión en los templos por la celebración de una fiesta y la consiguiente entrega de regalos,  y, finalmente, imitar la Confirmación por medio de la puesta de largo y el permiso para acceder al botellón. Se está buscando con ansiedad algo que puede justificar la celebración de una Navidad sin Dios. Algo así como lo que me imagino que se puede escuchar en cualquier momento:

 

“Hace poco, poquito rato, ha corrido por Internet la noticia de que ha nacido un salvapatrias en nuestro país. Inmediatamente se han puesto en marcha los “Reyes Magos” de hoy en día: el blanco y rubio: Vladímir Putin; el oriental amarillo: Kim Jong Un y el negro americano: Barack Obama. Eran muchas las noticias que habían llegado a sus oídos de que en España había surgido un redentor. Llegaron y preguntaron. Según a quién lo hacían o en que periódico se basaban, las respuestas eran distintas: unos les hablaban de un tal Pequeño Nicolás; otros, de un tal Iglesias (laicas por supuesto); aquellos decían que las calles de Málaga se habían cortado por la presencia de unos gemelos que cantan: Los Gemeliers. Ronaldo, Messi… Finalmente cuando les hablaron de Gran Hermano, Mujeres y hombres… o de los autofagocitantes de Sálvame, se negaron a conocerlos en rotundo. Hasta ahí podían llegar.

 

     Pidieron ayuda a los tertulianos de la radio y de la tele. Una especie de sabios con conocimiento total de todo lo sabido y vivido hasta ahora. Les veían con sus chaquetas multicolores que van tornándose de aspecto a medida que las circunstancias van cambiando. Y no se fiaron de ellos. Como para fiarse. Finalmente descubrieron que aquí tenemos un Rey con los papeles en regla, pero estaba muy liado con no se que discurso y una hermana.

 

    Decidieron volver a sus países con un pensamiento: -esos españoles, ¿cuándo se van a poner de acuerdo?- Falsa alarma. Seguiremos con lo nuestro. Yo te pego una torta a ti en la cara de los africanos, tú me la das a mí en Hispanoamérica. Yo descubro una nueva enfermedad, tú inventas la vacuna. Yo organizo una guerra salvadora (bien lejos de mi territorio), tú vendes las armas. No ha nacido el Salvador, pero nosotros hemos salvado el año. Seguiremos esperando. Seguiremos buscando un motivo para gastar, beber y celebrar algo que no nos comprometa”.

 

Olvidémonos de las elucubraciones mentales de Manolo Montes. Mientras, en un poblado africano, un niño nace rodeado de la maldita enfermedad, pero sin contagiarse. Los verdaderos pastores, oliendo a cabra, le han rodeado de cuidados y de amor. El caporal del rebaño, vestido de blanco y aspirando mate, nos pone firmes a todos recordándonos las “quince enfermedades de la curia vaticana” y, por extensión, de todos los cristianos. En especial “las caras fúnebres”.

 

Hagámosle caso, coloquemos un Belén en nuestro corazón y dejemos que el Niño nazca en él. A los que no les guste la Navidad, agua y ajo. Nosotros vamos a intentar transmitírsela. Aunque no les guste.   

                           

 belen africano

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 22 de diciembre de 2014

                             

                                  FELIZ O EN FAMILIA

A la pregunta… ¿cómo has pasado las navidades?, se ha puesto de moda responder con esta otra pregunta-“gracieta” entre la gente “modelna”… ¿feliz o en familia? Lo comentaba una actriz de la nueva ola el otro día en una entrevista, abogando por pasar de las navidades y dedicar las vacaciones de invierno para vivir más ¿intensamente? estos días. “La intensidad consiste en vivir a tope”, como manifestaba un joven actor andaluz en la tele, invitando a “comprar la droga con tiempo, que después sube de precio y nos la trae el camello muy cortada”, sic.

Que queréis que os diga. Ellos se lo pierden. Pero por otra parte la humanidad se está ganando a pulso la desaparición de estos momentos en los que la familia vuelve a reunirse para vivir y rememorar tiempos felices. Los corazones se esponjan y volvemos a mirarnos entre todos con ojos de niño.

Días atrás acompañé a medio centenar de mayores del Rincón a visitar el Belén de la Catedral. Diez de ellos venían en carrito de inválido y alguno enchufado al oxígeno. Cuando uno de ellos, posteriormente, vio la calle Larios iluminada e invadida por una multitud, me decía con  lágrimas en los ojos: ¡Qué bonita es la Navidad! Cuando escribo esto, sábado por la tarde, acabo de volver a casa. Un chocolate con mi parienta, seis churros y dos cigarritos nos han puesto en la Plaza de la Constitución y dirigido hacia la riada de familias que la invadían. Grandes y pequeños, abuelos y nietos, jóvenes y jovenas en edad de merecer, vendedores ambulantes, estatuas vivientes, músicos y bailarines, pintores y payasos. Dos bandas de música, una fija y otra deambulando por el centro. Vida en familia. ¡Qué bonita es la Navidad!… me decía aquel abuelo de la Cala jadeando dificultosamente con ayuda de un respirador.

Estoy totalmente de acuerdo con él. La Navidad es preciosa, porque todos nos hacemos como niños y buscamos el regazo y la teta que nos suministra la Buena Leche. Gracias a ese Niño, que nació en Belén y cuyo cumpleaños celebramos en todo el mundo. Lo siento por el que no sea capaz de entender esto. Se comprende desde el corazón. Hay que abrirlo. Aunque solo sea por un día en la vida. Seamos la familia del que no la tiene… o no quiere tenerla.

 

 

 larios iluminada

FE DE ERRATAS

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Queridos lectores: Entre otras cosas no me funciona nada bien la visión de cerca. Es la PV. Además soy un pésimo mecanógrafo. En el artículo de la loteria se me ha colado un “a tocado” sin hache. como verán en el resto lo pongo bien. Aun distingo entre la preposición a y el verbo auxiliar haber. Gracias a quién me lo ha indicado y mi petición de  disculpas a todos. saludos M. Montes .

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 18 de diciembre de 2014

ME HA TOCADO LA LOTERÍA

        La conversación típica y tópica de estos días gira alrededor del sorteo de la lotería de Navidad. Todos vivimos con la ilusión de que nos toque ese “gordo” que nos va a sacar de la crisis y va a traer la felicidad a nuestras vidas. El común de los mortales jugamos como máximo un décimo. Lo cual significa como premio “gordo” 400.000 €. Una cifra que ayuda a estabilizar la economía pero que no quita de trabajar a nadie. En fin, no lo neguemos, ¡quién la pillara!

 

Esta reflexión me ha llevado a descubrir que soy un hombre afortunado al que nunca a tocado la lotería, pero que he recibido un montón de circunstancias y encuentros que han llenado casi por completo mi vida de sentimientos positivos y agradables.

 

Me tocó la lotería el día que conocí a mi parienta y cada vez que se ha ido llenando nuestra familia de hijos, nietos y allegados.

 

Me tocó la lotería el día que me invitaron a un Cursillo de Cristiandad, donde me encontré de cara con Jesucristo y sus Evangelios. Ellos transformaron mi vida y me marcaron un nuevo horizonte.  Allí me hablaron de tres patas de un trípode que sustenta la vida del cristiano. La oración, la formación y el encuentro con el hermano.

 

Me tocó la lotería el día que descubrí que estas tres patas llegan, en un momento determinado, a convertirse en una forma de vivir bastante natural y gratificadora. Y que la formación que yo requería era integral y moderna: una mezcla del Evangelio y los medios de comunicación; la auténtica Buena Noticia. Que la oración consiste en  escuchar al Dios del Sagrario y al Jesús vivo con el que tropiezas cada día, y el que te enseña. En una palabra: vivir con y en el mundo que te rodea.

Me tocó la lotería el día en que una familia de argentinos, que desgraciadamente han tenido que volver a su país, me animó a poner en marcha “El Biberódromo” una ONG que funciona de una manera milagrosa. Cada año nos encontramos con 250 niños y a sus madres a los que alimentar, sanear y formar. Con 25 socios que aportamos unos 6.000 € anuales y un presupuesto de unos 60.000. Nuestro “socio capitalista” es la Providencia Divina. Y así llevamos más de seis años.

 

Nos ayuda a subsistir, un ¡banco!, una fundación con su torneo de golf, unos empleados que nos envían el aguinaldo, el Ayuntamiento que se nos presenta en la puerta con tres palés de alimentos, el Banco de Alimentos, el Málaga C.F. que nos regala 400 entradas para el fútbol que cambiamos por potitos, los informáticos que nos arreglan nuestros cacharros y no nos cobran, los asesores laborales que ídem de ídem. Los voluntarios que siguen allí aguantando mecha. Etc. Etc.

 

¡No me digan que no tengo suerte! Y es que meto a una lotería que toca SIEMPRE. El ciento por uno. No hay ni que buscar el número. El número sale a tu encuentro.

 

Por cierto, les he pedido a los Reyes dos aparatos de aire acondicionado para el Biberódromo; en el verano se asfixian allí los niños, las madres y los voluntarios. Estoy seguro de que los tendremos. Faltaría más. El segmento de plata no falla nunca.

 

Finalmente, nos ha tocado la lotería a todos con el Papa Francisco.

Un auténtico regalo. Un digno continuador de la forma de entender el cristianismo de Juan XXIII. Lo de la celebración de su cumpleaños con el mate, la tarta y, sobre todo, el acuerdo de Cuba ha sido demasiado. Nos ha tocado un hermano-papa extraordinario.

logo biberódromo

Cincuenta años

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 15 de diciembre de 2014

                             

                                  CINCUENTA AÑOS

¡Cincuenta años! ¡Medio siglo! Palabras mayores. Hace cinco décadas, un día de diciembre, me aprestaba a tomar un autobús tempranero para iniciar mi aventura laboral oficialmente. Unas oposiciones superadas días atrás me ponían al servicio de la entonces más importante industria malagueña, hoy, como tantas otras, desgraciadamente desaparecida; INTELHORCE, Industrias textiles del Guadalhorce. Llovía más que el peor día del diluvio universal. Chaqueta, corbata, mis mejores galas. Ocho años de estudios en la Escuela de Comercio me garantizaban la formación, avalada por los títulos de Perito y Profesor Mercantil. Me sentaron en una oficina desangelada junto a tres compañeros mayores que yo, casados y con experiencia laboral anterior. A mí, al novato, me pusieron a cuadrar un resumen de todo lo acontecido contablemente en el año que terminaba. Estuve sumando hasta el mes de febrero. Soñaba con los números y la calculadora Olivetti que me habían asignado. Y fui muy feliz.

La buena noticia de hoy, la viví el viernes, en un almuerzo que celebramos cada año por estas fechas, cuando nos reunimos 19 supervivientes de aquella etapa de nuestras vidas. Pude descubrir que seguía siendo de los más jóvenes, creo que tan solo superaba a uno de ellos, al que no conocía personalmente, o no lo reconocía, porque entró después de mi salida de la empresa por circunstancias familiares. Por cierto, Manolo Moreno Aragonés, lector de estas buenas noticias, ha podido comprobar la clase de despiste permanente en la que vivo, hasta el punto de parecer descortés al no saludarle adecuadamente.

Alrededor de esa mesa y mantel, nos reunimos un grupo de hombres (las mujeres brillan por su ausencia) que sufrimos los años del desarrollo económico de nuestro país y nuestras menguadas carteras. Cadí todo teníamos otro trabajo por la tarde y alguno aprovechábamos para asistir a las clases de la recién abierta Universidad de Málaga. Nos fuimos marchando una gran parte. Otros, permanecieron allí hasta el cierre definitivo de la empresa. Pero año tras año, al llegar las Navidades, nos hemos seguido reuniendo para recordar nuestras aventuras; aquél equipo de fútbol de contabilidad o el equipo de baloncesto que se propuso montar Andrés de La Riva (un ingeniero canario) en el que a alguno de sus jugadores tuve que enseñar a quitar el cartón que daba forma a las botas de baloncesto hasta ese día desconocidas. Aquellos pantagruélicos almuerzos en “Chez manúo” en el Tarajal, como consecuencia de una huelga reivindicativa en los comedores de la empresa.

Desgraciadamente cada año falta alguno a la cita. De aquél despacho: Romero Framit, Salvador Díaz, Paco Marín, Vargas, de secretaría Obdulia y el Sr. Cotelo, de caja Manolo Moreno Pulido y Luís de la Rosa… etc.

    ¿Por qué cuento esto? Por varias razones. Porque se lo merecen los comensales: ese Paco Caballero que nos lleva su felicitación personalizada y su extraordinaria obra poética, esta vez en forma de libro. Ese Juan Pareja con su sempiterna sonrisa de niño. O Estivill orgulloso de sus mellizos de brillante carrera. Y otros, y otros.

Cuando, tímidamente preguntamos las edades, la mayoría se acercan, cuando no superan, a los “cuatro veces veinte”; que suena mejor. Pero siguen jóvenes de espíritu, recordando las novietas, los jefes petardos que nos iban mandando de Madrid uno tras otro, las copitas del Tívoli, las bodas, comuniones y bautizos… La vida. Que no se nos escapa, ni se nos escapará mientras podamos compartir el pan y la sal aquél grupo de pioneros que pusieron en marcha la industria textil más grande y de proceso completo de España. Después, un montón de regentes y políticos ineptos, así como la maldita especulación, se la llevaron para delante. Pero que nos quiten lo bailado. Intelhorce es una barca, decía Calderón de la m…

 

                                   

 

 

 intelhorce

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 11 de diciembre de 2014

UN HOMBRE BUENO y UNA MUJER EXTRAORDINARIA

Siempre he sentido curiosidad por establecer la diferencia entre los conceptos “buen hombre” y “hombre bueno”. Para mí, y sin entrar en honduras, la diferencia consiste en que detrás de la denominación “buen hombre” casi siempre se añade “pero”, y ahí se desmiente toda la bondad. El hombre bueno se ha ganado la denominación a pulso.

 

Es aquél, que pese a las circunstancias de la vida sigue siendo honesto, legal, solidario y servicial, incapaz de hacer daño a nadie deliberadamente y con una actitud sonriente ante la vida. Las noticias de estos días nos han hablado de un “hombre bueno”. Se trata de un inmigrante nigeriano que vende pañuelos en los semáforos de Sevilla. Dom Amby O.K., que así se llama nuestro hombre bueno, devolvió una cartera que contenía unos 3.000 euros en efectivo y otros tantos 13.000 en cheques. La cartera cayó del techo de un vehiculo al ponerse en marcha en un semáforo. Dom, un hombre negro que ha llegado a España a continuar sus estudios de medicina, se busca la vida como puede y es un hombre muy querido en el barrio, donde ha representado en varias ocasiones la figura del rey Baltasar en diversas cabalgatas. Un hombre bueno.

 

Por otra parte me están tocando las narices los diversos “agoreros amargados” que se dedican cada Navidades a “rajar” de la solidaridad en forma de apoyo económico y alimenticio que prestan diversas entidades y particulares a los necesitados. Siempre hablan con desprecio de los que ejercen el amor de la mejor manera que saben, alegando que es una forma de adormecer la conciencia y humillar al necesitado. Lo dicen tantas veces que crean dudas en mis sentimientos. Una mujer extraordinaria, la Madre Teresa de Calcuta ha disipado todas mis prevenciones. Copio la anécdota que ha llegado a mis manos: “A las misioneras de la Caridad, algunos tenían el cuajo de reprocharles la atención prestada a los más necesitados, alegando que eso les mantenía en la miseria. Y alegaban la manida comparación de qué es mejor, si regalar un pez o una caña de pescar. 
La beata albanesa tenía clara la respuesta: “Lo que dicen ustedes me parece perfecto, pero los pobres con los que nosotros trabajamos están tan débiles que no tienen fuerza ni siquiera para sostener la caña entre sus manos. Si les parece, nosotras les alimentamos para que adquieran esa fuerza y luego ustedes les enseñan a manejar la caña”.

Salvando las distancias, aquí andamos casi como en Calcuta. De cañas y cursos de pesca andamos flojos. A mi alrededor, de momento, hablamos de cifras irrisorias. De garbanzos, lentejas, potitos, leche, etc. tenemos un montón. Los distribuiremos lo mejor que sepamos. Mientras, que se espabilen los fabricantes y distribuidores de cañas (léase empresarios, banqueros, políticos, administradores y “cañeros” en general). En cuanto todo el mundo tenga caña y sepa pescar, nosotros, los voluntarios y la gente de buena voluntad desapareceremos como hemos aparecido. Sin hacer mucho ruido.

 

 

emigrante nigerianoteresa de calcuta

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 8 de diciembre de 2014

 

 

LA GUERRA DEL GUADALMEDINA

 

Aquel día amaneció lluvioso. Miles de personas se desplazaron hasta el parque malagueño para celebrar el primer día de Andalucía en democracia. Era el cuatro de diciembre de 1977. Poco antes se habían celebrado las primeras elecciones al Parlamento español en las que nos habíamos embarcado con gran ilusión y esperanza. Una pléyade de jóvenes y veteranos, preparados cultural y humanamente, se aprestaban con ilusión a poner en marcha un proyecto de país totalmente nuevo, moderno y de todos.

 

Personalmente, había participado con más ilusión que preparación, en una candidatura encabezada por el Sr. Suárez y en la que cabían mis ilusiones políticas de entonces: una ideología social-demócrata-cristiana. Mi puesto de trabajo fue el de tercera o cuarta fila, no aparecer en los papeles, trabajar mucho y esperar poco. El leitmotiv de mi vida. En aquella manifestación también iba en la cuarta o quinta fila. Como hago siempre, en cualquier acto, me escabullí en cuanto pude. Así que no me enteré de los tiros ni el desgraciado final de la manifestación.

 

Posteriormente sí que viví la “guerra del Guadalmedina”. En calle Mármoles, en Carretería, por el mercado Central, unas hordas de desmadrados aprovecharon la ocasión para romper escaparates y mobiliario urbano y saquear tiendas (todavía estoy viendo a un conocido del barrio corriendo con “algo” que había afanado del escaparate de Mérida). Ese año, para completar mis necesidades económicas, me había embarcado en abrir una tienda de juguetes en calle Sebastián Souvirón. Y allí pasé los días y las noches defendiendo los trenes eléctricos, los “famobil” y los “Fort Comanches”. Gracias a Dios, a los dos o tres días se restableció la calma, las aguas volvieron a su cauce y pude terminar de vender las Barbies, los Nenucos, las peponas y 12 bicicletas que me iban a buscar la ruina.

 

     La buena noticia de hoy es que recordamos aquellos días como una pesadilla que no se ha vuelto a repetir. Y no es porque no haya habido motivos tan graves o más que aquellos. Pero el pueblo malagueño, mis pescaitos fritos del alma, han evolucionado positivamente y han demostrado su capacidad de aguantar el tirón con estoicismo y sin violencia en la mayoría de las ocasiones. Otra cosa son los que nos tendrían que dar ejemplo, a los que hay que echarles de comer aparte. Pero en las urnas se van a enterar. Que hubieran reaccionado antes. Barrunto un neo bi-partidismo muy interesante: Unos del mocito feliz y otros del pequeño Nicolás. Seguiremos informando.

 

 

pescaitos fritos

Les mando un enlace de un modesto programa que dirijo y presento

http://www.ondaazulmalaga.es/television/video/la-malaga-solidaria-muy-cerca-de-ti/35403