TEMPLOS

28 f, 15

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 29 de enero de 2015

 

TEMPLOS

En la Epístola de San Pablo a los Corintios se nos recuerda que somos templo del Espíritu: ¿O no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que está en ustedes, el cual tienen de Dios, y que ustedes no se pertenecen a sí mismos?”. En muchas ocasiones, estamos tan preocupados en cuidar y rescatar los templos construidos por los hombres –los cuales no dudo que tengan un gran mérito y que se hicieron en su día para mayor gloria de Dios- que olvidamos cuidar nuestro cuerpo y el de nuestros prójimos-próximos.

 

Me ha venido esta reflexión al asistir a la proclamación de la lectura de esta epístola, en la pasada Eucaristía del domingo 18. San Pablo incide en el cuidado que tenemos que tener de nuestro cuerpo y de nuestra alma que son el reflejo y escaparate de lo que el Buen Padre Dios nos transmite. Esta idea se refuerza con el sentido apostólico de transmitir la Buena Noticia con nuestro ejemplo de vida.

 

Por consiguiente, estimo que no nos debe preocupar demasiado ante el ataque desaforado que está recibiendo la Iglesia Católica con el tema de los templos monumentales. Los políticos han descubierto la Mezquita-Catedral de Córdoba y otros muchos templos maravillosos y de gran valor arquitectónico que venimos conservando desde siempre e, inmediatamente, se quieren hacer con ellos. Ante esta situación la jerarquía eclesiástica, creo que con toda la razón, ha reaccionado con fuerza.

 

A mí, personalmente, me parece maravilloso el que mantengamos y cuidemos el patrimonio monumental que la Iglesia nos ha ido dejando a través de los siglos. Pero creo que este no es el cogollo de la cuestión. Me preocupan más las pateras, el paro, los desahucios y las  colas en Caritas.

 

Al final llego a la conclusión de siempre; el secreto está en la Y. No en una cosa o la otra. Una cosa Y la otra. Debemos mantener el mismo nivel de preocupación sobre los templos Y sobre las personas-templos del Espíritu. Y si me apuran… me parece que Jesús de Nazaret lo tendría muy claro.

 

Al final vamos a acabar reuniéndonos en las catacumbas de las que salimos. Yo creo que ya estoy preparado. Os recomiendo que os acostumbréis también vosotros. Se aproximan tiempos difíciles.

 

mezquita de cordoba

Anuncios

MOHAMED

25 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 26 de enero de 2015

MOHAMED

 

He conocido a Mohamed. Es un chico magrebí de veinticinco años pegado a una silla de ruedas. En el lenguaje popular hay dos tipos de mahometanos en función de su situación económica y sus países de origen; los “moros”, sin posibilidades económicas y los “árabes”, con yate y petróleo en el golfo Pérsico.

Mohamed pertenece al primer grupo. Sufrió un accidente laboral en Marruecos hace años y vino a Málaga a tratar su parálisis de los miembros inferiores en el HOSPITAL PASCUAL. Su tratamiento, que ya discurre por el tercer año, va para largo. Allí, en el hospital, conoció a unos “ángeles de la guarda” que le ofrecieron la oportunidad de acogerse a la hospitalidad del “Cottolengo”, la casa del Sagrado Corazón sita en las playas de San Andrés.

La religión de Mohamed es el Islam. Las personas que le cuidan son católicas. Y él, dentro de sus dificultades, es feliz. Me confesó que no quiere irse de Málaga. Que aquí ha encontrado su futuro y su felicidad. “No entiendo porque nos tenemos que llevar mal cristianos y musulmanes. Tenemos el mismo Dios”.

Creo que este es el sentimiento de la inmensa mayoría de los seres humanos. Pero mientras tanto, una serie de personas con ideas torticeras, nos echan a pelear los unos con los otros. Primero, crean las situaciones de tensión y después, las alimentan con mensajes como el que recibí el pasado fin de semana. “Amenaza de bombas en las grandes superficies”. “No salgáis el fin de semana”.

La buena noticia de hoy me la ha proporcionado Mohamed, con su sencillez escondida tras una sonrisa de oreja a oreja. Con la presencia de una monja que se ha convertido en su madre. Con el abrazo que nos dimos al despedirnos. No existen vallas entre los hombres de buena voluntad. Salam Aleikum, Mohamed. Que Dios nos bendiga. A ti y a mí. A vosotros y a nosotros.

 

 

mohamed

Cien años

22 f, 15

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 22 de enero de 2015

 

CIEN AÑOS

 

Esta cifra, tan redonda, nos parece el máximo de las aspiraciones vitales de cualquier ser humano. Días atrás he tenido la oportunidad de entrevistar a un “joven” andaluz que se encuentra a punto de cumplir los ciento uno. Se trata de Manuel Corpas, un viejo cartero cordobés nacido en 1914.

 

         El conversar con estas personas es un auténtico privilegio. Conservan una memoria lejana extraordinaria, una minuciosidad en los detalles de su relato excelente y una alegría desbordante y envidiable. Todo un ejemplo de vida.

 

A Manuel Corpas, el convivir con cuatro generaciones le ha permitido ser influido por muchas circunstancias culturales, políticas y religiosas. Estamos hablando de un hombre nacido durante la primera guerra mundial y que ha pasado por monarquías, repúblicas, dictaduras y democracias de distinto signo. Y todo ello siendo cartero de pueblo. Esta situación abre mucho el campo de la adaptación a todas las ideas y situaciones y, sobre todo, al deseo de aprender y ponerse al día.

 

Uno de los regalos recibidos por su “Vida activa” –ha sido premio nacional por este concepto en la Fundación La Caixa- ha sido una tablet. Me comentaba que estaba deseando “meterle mano” al tema y controlar su nuevo campo de exploración de los conocimientos.

 

Esta actitud choca con ese grupo numeroso de mayores que estiman que ya saben lo suficiente con lo que conocen. No aceptan las ventajas de las nuevas tecnologías y, especialmente las que tienen que ver con los ordenadores y las redes sociales. Aquellos que superan este trauma, se convierten en adeptos y casi fanáticos de cuantas novedades se incorporan a dichas técnicas.

 

Pasa como el montar en bicicleta. Cuando uno pierde el miedo y  descubre que es otra forma de moverse, desaparece toda prevención. Cuando un mayor se incorpora a un teclado o a una superficie táctil con la que puede moverse por las redes, ver lo que pasa en el mundo en tiempo real, poder hablar con sus nietos en la Cochinchina gratis, mientras los ve en la pantalla, su animo se crece y se convierte en informático-adicto.

 

Este proceso es tan fácil como económico. Basta enrolarse en cualquier curso de iniciación, mantenimiento o mejora como usuario informático –de los muchos que hay en los ayuntamientos, casas de cultura, bibliotecas y centros de mayores. Hacerse de uno de esos portátiles o tablets que cada vez son más baratos y… adelante, se ha descubierto un nuevo mundo.

 

En el siglo XXI es necesario algo más que saber leer, escribir y manejar las cuatro reglas para dejar de ser analfabeto virtual. Es necesario para cualquier joven de 18 a 100 años, conocer además algo de idiomas (especialmente inglés) y unos conocimientos mínimos de informática. Lo de saber conducir es como saber andar o nadar, pero eso lo considero menos necesario mientras haya buenas comunicaciones o alguien que te lleve o te traiga. El segmento de plata tiene necesariamente que estar informatizado. Pongámonos a ello.

 

 

informaticos

Dialogar

18 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                         Málaga 19 de enero de 2015

DIALOGAR

Entre las cosas que he aprendido a los años de mi vida, destaca lo bien que conozco la teoría del proceso de dialogo. Consiste en escuchar (no oír), con respeto, las alegaciones de cada uno de los interlocutores, por turno, e intervenir cuando te corresponde. Así parece fácil. Pero en la realidad, el dialogo se convierte en la contraposición de monólogos. Es decir, los que escuchan, perdón, los que oyen, esperan a que, el que se haya en posesión del turno de palabra, respire, e inmediatamente, sin solución de continuidad, larga su rollo. Que tampoco escucha nadie. Cuando se acaban los argumentos, se recurre a la historia pasada, próxima o lejana, venga o no venga al caso, para esgrimir el “más tú”.

Así es imposible dialogar. Mucho menos aprender algo. Mientras te esfuerzas en manifestar “tú verdad”, no conoces la verdad del otro, que, seguramente, complementa –o modifica- la tuya. Ejemplo de todo esto lo tenemos en las tertulias y coloquios radiotelevisivos. Se convierten en jaulas de grillos y exhibición de “plumeros ideológicos”. No de búsqueda de la verdad ni de encuentro en el dialogo.

Pienso que, a medida que somos más mayores, debemos tener menos verdades inquebrantables y más apertura a la opinión, siempre dentro del respeto, de los demás. El mundo, y especialmente los más sencillos, deben ser escuchados con atención, deberíamos decir, casi con veneración, por aquellos enterados que lo sabemos todo y no necesitamos saber más.

Tengo varios foros, quizás demasiados, en los que presumo que se busca la verdad a través del dialogo. En uno de ellos, y esta es Mi buena Noticia de hoy, se encuentra una mujer viuda, pobre pero digna, sin estudios superiores, pero doctorada en la Universidad de la Vida, extremeña y sin edad definida, que vive sola pero convive con todos.

Rosalina siempre permanece callada, escucha y aprende. Aporta el óbolo de la viuda cuando es menester, te hace llamadas cortas y siempre gratificantes, sabe cuando es tu santo o cumpleaños y el de los tuyos, te felicita telefónicamente y cuelga con rapidez. Pero cuando habla… ay cuando habla. Te suelta un refrán de su tierra (apabullante como siempre), te mira con amor y sigue escuchando.

Hoy prometo firmemente aprender de Rosalina. Aprender a escuchar. Escuchando se consigue mucho más que hablando. Lo que tú dices… ya te lo sabes… demasiado bien. Lo que pasa es que es más cómodo y menos comprometido escuchar que hablar.

 

 

 

 

dialogar

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 15 de enero de 2015

 

ENVEJECER CON DIGNIDAD

 

Nos tenemos que convencer que el calendario avanza inexorablemente. Mucho más deprisa que lo que quisiéramos. Especialmente a partir de una edad en la que la que el camino de la vida da la vuelta y ya nos queda menos espacio vital que aquel que hemos recorrido. Entonces comenzamos a filosofar y a poner medios para que el mismo no avance. Operaciones estéticas, tintura e implantes capilares, ropa inadecuada, footing y gimnasio, lenguaje moderno o cambio de pareja y amistades, no consiguen frenar lo inevitable y conducen a una desubicación vital.

 

Pero, gracias a Dios, un día decidimos aceptarnos como somos y en la tesitura en que nos encontramos. Esta situación, casi siempre, nos coge mal preparados y nos produce una angustia y, a veces, una depresión innecesarias. Por eso estimo que el saber entender que pertenecemos al “segmento de plata”; que no somos de oro, pero hacemos el avío; que todavía tenemos voluntad, capacidad y deseos de servir a los demás.

 

Un ejemplo de lo anterior lo he vivido mientras realizaba un programa de televisión en el Asilo de ancianos de las Hermanitas de los pobres de Málaga. Como mi capacidad de asombro aun no se ha agotado, disfrute de la vivencia y convivencia con los internos, pero, sobre todo, de la actitud de los voluntarios. Hay casi mayor número de voluntarios que de acogidos. Y los que vienen de fuera tienen casi la misma edad que los que se encuentran dentro.

 

Creo haber descubierto el porqué. Vienen a observar como es la vida allí. Y les gusta. Varios de los acogidos, a los que les pregunté como habían llegado a la casa, me respondieron que primero habían sido voluntarios y que allí habían encontrado una forma de vivir en compañía y ayudando a los demás. Volví a encontrar una casa en condiciones adecuadas, cumpliendo la normativa establecida, familiar y supliendo el hogar propio con un sentido de independencia de los acogidos que, desgraciadamente, no encuentran siempre en la cas de los familiares, donde se sienten un estorbo.

 

Estoy convencido que nuestra generación se tiene que espabilar. Que los tiempos han cambiado y lo mismo que servimos para ser útiles a los demás, tenemos que ser hábiles para procurarnos una “cuarta juventud” llena de independencia –en lo posible- y de calidad de vida. Buena parte de todo esto depende de nosotros. Somos capaces de envejecer con dignidad.

Os acompaño el enlace donde podéis ver el programa

http://www.ondaazulmalaga.es/television/video/la-malaga-solidaria-muy-cerca-de-ti/36304

 

                                                                                                                        R

 

 

 

 envejecer con dignidad

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 12 de enero de 2015

DE LO QUE PASA EN “ER” MUNDO, POR “DIO” QUE NO ENTIENDO “NÁ”

 

Así empezaba la canción “Todo es de color” que Lole y Manuel lanzaron a las ondas en el año 75. Y así me siento yo ante las circunstancias que se están sucediendo en estos días en todo el mundo mundial.

Toda suerte de tópicos, lugares comunes, frases políticamente correctas y medias verdades a conveniencia, se siguen transmitiendo desde la opinión publicada que, finalmente, se convierte, por desgracia, en opinión pública.

Los hechos son claros. Algunos musulmanes incitados por la Yihad (llamada a la guerra santa), se convierten en terroristas y asaltan las editoriales que han basado su humor en una burla de lo más sagrado del Islam. Como también en otras ocasiones, estas editoriales lo han hecho con las figuras más sagradas del Cristianismo, el Budismo o el Judaísmo. Lo que pasa es que los radicales de las otras religiones no han llegado a la brutalidad de los fanáticos islamitas.

Sigo pensando que los ejecutores de la violencia no son más que el brazo armado de las cabezas pensantes que trasmiten lo que ellos estiman como designios divinos, pero el que manda sin mojarse. Como lo hicieron en su día los reyes de la cristiandad y los pensadores religiosos de la época, enviando a sus seguidores a las cruzadas o amparando los juicios arbitrarios y las persecuciones inhumanas en la voluntad de Dios a través de la Inquisición.

“Er cardo siempre gritando y la flor siempre callá”; sigue cantando la copla y nosotros, los pescaitos fritos, esperando a ver que tenemos que decir, que tenemos que denostar o que tenemos que aplaudir. Es el momento en que debemos pararnos y pensar. Tener un criterio propio y manifestarlo. Sin miedo. “Que grite la flor y que calle “er” cardo”.

        Mi buena noticia me la han proporcionado, como siempre, los niños y los viejos. He vivido en primera línea la ilusión de los niños por recibir el regalo mayor o menor, mejor o peor, que les haga sentirse queridos. Ellos no tienen problemas de relacionarse con payos o gitanos, blancos o negros, moros o cristianos. Hasta que algún comunicador, informador, ideólogo, poseedor de la verdad, guru, pope, provisto de un gorrillo real o imaginado, especialista en un maniqueísmo de buenos y malos, etc., les diga lo que tienen que ser, creer o pensar; les diga que doscientos mil nuevos empleos son la panacea universal o el inicio de la debacle; les diga a quién tienen que amar, adorar u odiar; atacar o defender; matar o sacar en procesión.

Cada vez entiendo mejor la cita evangélica: “Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”. Hacerse como niños es librarse de prejuicios y prevenciones y querer al otro por lo que es. No por lo que te quieran decir que es. De los viejos hablaré en otro momento. Pero pasa algo por el estilo. Me ha impresionado un encuentro con los asilados en las Hermanitas de los Pobres a los que he hecho un programa de televisión que emitiremos el martes.. Ellos son felices porque se han librado de otra aspiración que la de vivir. Los suyos son las monjas que los cuidan… y pasan del resto. Vale la pena aprender de lo que nos dicen. “Sigamos por esa senda”, cantan “la Lole y er Manue”.

 

 

 

 

 

reyes y niños

Teresa y Rafael

8 f, 15

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 8 de enero de 2015

 

TERESA Y RAFAEL

 

No, no se trata de una pareja de cantantes de los años setenta, ni los nombres que encabezan una invitación de boda. Se trata de dos enamorados. No entre sí. Sino de dos personas que han vivido por y para el Evangelio del que quedaron prendados desde su juventud.

 

Estar enamorados es vivir en amor. A Dios y al prójimo. Estas dos personas, que han marchado hacia el Padre en los finales del año 2014 y principios del 2015, han dedicado toda su vida a los demás. No estoy haciendo una necrológica al uso. Estoy aseverando una actitud de vida que he compartido y disfrutado durante años. Personas que me han acompañado y marcado mi vivencia como persona.

 

Teresa Redondo Gámez era una monja de Villa San Pedro; la monja de Villa San Pedro. Nacida en Vélez-Málaga hace 88 años, había sido sor desde siempre. Yo conviví con ella a lo largo de muchos años. Atendía la casa donde, desde el principio, se venían realizando los Cursillos de Cristiandad. Desde los años setenta hasta ahora, era la ayuda amable y sacrificada. Jamás protestaba porque llegáramos un par de horas tarde al comedor, que los jóvenes le armaran un follón a las dos de la mañana o las echásemos de su capilla, en pleno rezo, porque la necesitásemos. Y, sobre todo, intuía cuando tenía que apretar la oración de su comunidad porque el Cursillo era más duro que de costumbre. Personalmente conocía, y seguía la vida, de los míos. En esa casa hemos celebrado bodas, comuniones y bautizos de mi familia. Una foto de la misma estuvo muchos años sobre el piano del salón de la comunidad.

 

Rafael Carbonell Cadenas de Llano era uno de esos maravillosos jesuitas de la segunda parte del siglo pasado, que supo conectar con los jóvenes de la época. Yo lo conocí con mis catorce años en la Congregación de los Luises, allá en Calle Pozos Dulces. Rafael fue jesuita durante 75 años y fue mi amigo y consejero durante los últimos 45. Nos preparó para casarnos, nos recasó en nuestras bodas de plata. Me recibía donde fuera; después de esas maravillosas eucaristías que vivía a diario en el Sagrado Corazón, donde había momentos en que se le veía conectar directamente con el Señor; en la calle, en su cuarto. Más tarde, cuando vivía en una residencia provisional en un hotel de Pedregalejo, en el comedor y, finalmente, desde la cama, en su residencia última del Palo.

 

Estuve con él en una de sus múltiples visitas a la Prisión Provincial donde acudía como voluntario de prisiones. Su labor allí le hizo conectar con los reclusos de una forma especial. Asistió con nosotros a un Cursillo para acompañar a un preso que recibió la primera Comunión en el mismo. Tantas y tantas vivencias. No hace más de dos años nos acompañó en la comida de los primeros viernes al grupo de los que, gracias a él y a sus consejos, permanecemos unidos y cerca del Señor. Anoche nos encontramos en su entierro.

 

Dos personas sencillas y cercanas. Puente entre Dios y los hombres. Dos personas que curiosamente han estado trabajando a tope durante casi veinticinco años después de la edad de jubilación. Auténticos representantes del “segmento de plata”. 

     

                                   

 gente buena

Envidia cochina

4 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 5 de enero de 2015

                                  ENVIDIA COCHINA

 

Esta es la reacción que se produce en mi mente cada vez que me siento a escuchar y contemplar el concierto de Año Nuevo que se emite desde Viena el primer día del año. Lo vengo presenciando desde que tengo uso de razón y disfruto de un receptor de televisión. Primero en blanco y negro, después en color y, finalmente, con un sonido Dolby estéreo. Sigue sonando lo mismo de bien.

Salvo la presencia de bellas damas orientales ataviadas a la usanza tradicional con los kimonos de gran lujo; las caras, los gestos y los aplausos desacompasados durante la Marcha Radetzky de los espectadores, parecen que son los mismos desde tiempos inmemoriales. Si no fuera porque conozco a alguien que ha estado allí, me creería que ponen muñecos articulados.

Tuve la suerte de vivir una velada inmejorable en Viena, hace años, con una cena en un restaurante ubicado en un sótano -que en su día fue una antigua prisión-, donde te puedes comer el escalope vienés mientras suena una cítara que desgrana la melodía de “el tercer hombre”. Pero comer allí, después de haber disfrutado del concierto, debe ser lo más.

La buena noticia de hoy nos la han proporcionado nuestras hijas. Nos han regalado unas entradas, en el mejor sitio, para asistir al concierto de Año Nuevo en el Cervantes. Una auténtica maravilla dentro de las posibilidades de un país en crisis. Los intérpretes: la Strauss Festival Orchestra, cuatro bailarines excelentes del Festival Ballet Ensemble y una soprano serbia, Katarina Simonovic. Todos dirigidos por el búlgaro Svilen Simeonov. Las deficiencias en el concierto, que fueron algunas, no vienen al caso. Lo hicieron lo mejor que supieron y pudieron. Pero la voluntad de agradar fue mucha. Tuvimos un Ave Maria bastante bien interpretada, un sorprendente Peces en el río, entonada mucho mejor por el público que por los músicos y nuestra marcha Radetzky para terminar.

El pasado sábado cambié Viena por Málaga; el Danubio Azul por el Guadalmedina seco; el teatro vienés por el Cervantes (también tuvimos nuestros orientales y mucho público extranjero); la orquesta de la Ópera de Viena por los voluntariosos músicos que nos deleitaron con su interpretación; Zubin Mehta por Svilen Simeone (un simpático y orondo director que empatizó extraordinariamente con el público); y, finalmente, el escalope por el pescaito frito.

La plaza de la Merced repleta, las calles de Málaga maravillosamente iluminadas y el brazo acogedor de mi Ani me quitaron para siempre la envidia cochina. “La vida es bella” y “¡Qué bello es vivir!, mis películas de culto, se hicieron presentes en mi imaginación este tercer día del 2015. Un año que presiento extraordinario. Como todos.

El director Svilen Simeone

Svilen_Simeonov