Os adjunto

enlace con la entrevista que le realicé días pasados emitida en Onda Azul Málaga tv.

 

http://www.ondaazulmalaga.es/television/video/la-malaga-solidaria-muy-cerca-de-ti/38186

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 30 de marzo de 2015

UNA SEMANA DISTINTA

 

Comienza la Semana Santa. Un paréntesis en la vida de los europeos en general, los españoles en particular y los malagueños en especial. Tuve la oportunidad de vivir una Semana Santa en Suiza totalmente desconocida para nosotros; allí todo se desarrolla entre cánticos, oraciones y silencio, mucho silencio. Por la televisión he presenciado los desfiles procesionales castellanos y levantinos; son muy diferentes en la forma de plantear estas puestas en escena de la Pasión y Resurrección de Jesús. En cada lugar hay una forma de plasmar la rememoración de los acontecimientos que marcaron aquellos días trágicos de hace unos dos mil años.

En Málaga esta Semana Mayor tiene unas características únicas que la hacen incomparable. Siempre me imagino la tormenta de ideas que se podría producir en las mentes de una riada de turistas de los cinco continentes que desembocara en Málaga un Lunes Santo a las 12 de la noche por la Alameda Principal. Como se las apañaría un guía turístico para explicar lo que está sucediendo a unos europeos nórdicos o unos australianos o canadienses; y ya, rizando el rizo, a unos “guiris” japoneses, cataríes, paquistaníes  o sudafricanos.

Me conformo con que lo entendamos los propios malagueños. La buena noticia es que, pese a quien pese, el pueblo sencillo ha captado desde siempre el sentido de poner en la calle la imagen del Cristo que les representa el amigo, el padre, el hermano, al que mejor te acompaña y suaviza su tristeza y su soledad, o la de María, su madre. que les comprende y protege toda la vida. Esa fe del carbonerillo que nos lleva a mirar frente a frente a lo desconocido pero ansiado; a lo trascendente que supera el tsunami de una vida llena de tormentas.

Hace unos días, los políticos se han esforzado en convencernos de que son capaces de solucionar todos nuestros problemas. Difícilmente han podido contar con los votos de la mitad de los que se reunirán el Jueves Santo para aclamar la Esperanza malagueña o la Macarena sevillana. Remedando la frase mítica de la película “Casablanca”, a pesar de todo, “aun nos queda” la Semana Santa. Una semana distinta pero que nos ayuda a ser un poco mejores y más solidarios. Unirnos y no separarnos “como hacen otros”.

 

señor del paso

GRACIOSILLOS

26 f, 15

El segmento de plata
por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net
Málaga 26 de marzo de 2015

GRACIOSILLOS
Les hago el favor de denominarles así para hacerlo de una forma educada. El cuerpo me pide llamarles como se merecen, pero el sentido común frena mis deseos y me insta a calificarles solamente de “graciosillos”.

Una revista de tirada nacional ha publicado un twitter con una foto del Cristo de la Crucifixión a su paso por calle Larios. El impresionante rostro del Cristo que se venera en la parroquia del Buen Pastor ha sido sustituido por la cara del Sr. Rajoy y las figuras de los espectadores que se ven en segundo plano, asomados a un balcón, han sido trucadas con los rostros de Dª. Susana Díaz y otros dirigentes del PSOE andaluz.

Tengo un cariño especial por la Cofradía de la Crucifixión y una acrecentada veneración por sus imágenes, tanto del Cristo como por el San Dimas que actualmente, por desgracia, no se procesiona. Tuve la suerte de portar el trono con mis hijos en los primeros tiempos de su incorporación a la agrupación de Cofradías y, desde siempre, dada mi vinculación con esa parroquia, he estado muy cerca de estos cofrades.

Creo que no sería honrado conmigo mismo si omitiera mi opinión, totalmente desfavorable, sobre estos graciosillos que no dudan en mezclar lo sagrado con sus opiniones políticas y la crítica con la falta de respeto ante la fe, las creencias o la religiosidad del pueblo en general. Han querido hacer un remedo de lo que una revista de su mismo estilo ha realizado en Francia, pero desde la certeza de que los cristianos vamos a ser menos violentos y más consecuentes con nuestra fe que lo son los de otras confesiones.

El lunes santo, cuando a primeras horas de la tarde la cofradía de la Cruz Verde, la del Padre Cacho, la del Biberódromo, descienda Carretería abajo, dirigiré mis oraciones, como tantos malagueños, a ese Cristo clavado en una Cruz que proclama desde su mirada serena el perdón hacia esos “graciosillos mohosos” mientras proclama: ”perdónalos porque no saben lo que hacen”. Y, una vez más, me imaginaré que el Señor me mira con el cariño con que acogió a San Dimas.

crucifixión

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 16 de marzo de 2015

Confusión y miedo

 

Del desgraciado acontecimiento por el que pasaron los turistas acorralados por los terroristas en Túnez, hay una secuencia, mejor dicho, un plano secuencia, que me ha parecido más horripilante que cualquier historia de ficción. Se trata de las casi veinticuatro horas que han pasado un matrimonio, que realizaba su viaje de bodas, escondidos sin saber que el momento crucial había pasado y que podían volver a la libertad.

Algo por el estilo, salvando las distancias, es la sensación que sufrimos los “pescaitos fritos” al observar los debates, los programas y, sobre todo, los personajes que nos van a representar y dirigir durante los próximos años en el Parlamento Andaluz. Pienso que si se hubieran quedado calladitos durante la campaña electoral el común de los mortales tendría mejor opinión de todos y cada uno de ellos. Nos han ofrecido unos debates agresivos, resaltando los deméritos del otro en lugar del programa de mejoras que suscriben; unos discursos vacíos de contenido y repletos de lugares comunes y una falta total de deseo de tomar el toro por los cuernos y empezar a trabajar por el país y no por sus ideas ni su partido.

Cuando lean estas líneas, tendremos ya un nuevo parlamento y un nuevo gobierno. Tienen cuatro años por delante para demostrar su capacidad política, sus deseos de mejorar Andalucía y para generar la confianza del andaluz de a pie que, como los turistas de Túnez, permanece agazapado y escondido rezando aquello de “virgencita, que me quede como estoy”.

La buena noticia de hoy es, que gracias a Dios, hemos madurado mucho como pueblo y como personas individuales. En etapas pasadas esto habría reventado ya. Aun nos queda la posibilidad de elegir a los menos malos y que los que hayan salido elegidos lo hagan mejor que los salientes. Peor es imposible. Pero no hay quien me quite la confusión y el miedo.

 

escondido

Padre

18 f, 15

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 19 de marzo de 2015

 

PADRE

Hoy se celebra el día del Padre. Se ha buscado esta fecha coincidiendo con el día que se conmemora al padre más famoso de todos los tiempos: San José, padre putativo de Jesús de Nazaret (P.P., de ahí viene el llamarle Pepes a los Josés). Pero al final, como todos los demás, este día lo hemos convertido en un motivo para que se acrecienten las compras en los centros comerciales y, consecuentemente, los padres recibamos una serie de corbatas o de colonias que jamás vamos a utilizar.

 

Creo que podemos aprovechar esta ocasión para reconocer la labor del padre multiuso. Un individuo que pasa por los roles de pater familiae, cajero automático, prestamista, metepatas, bulto sospechoso, inquisidor, ignorante del fondo de las cuestiones familiares y domésticas, pésimo cocinero, viejuno cascarrabias, noble anciano, etc. Pero sobre todo el padre está ahí como último recurso. El padre casi nunca está presente, delante o detrás. Pero está al lado. Imperceptible pero cercano. Casi siempre se hace el tonto y el ignorante. Pero conoce casi todo lo que pasa y lo que aparenta desconocer.

 

El padre es algo que se valora en su debida magnitud cuando se pierde. Entonces se lamenta el tiempo y las oportunidades perdidas de convivir más con él; de haberlo tenido como confidente, como acompañante y como amigo. Pero el miedo al padre justiciero, (presente en nuestra educación judeo-cristiana) nos pierde.

 

Yo he sido bastante mediocre como hijo. Pero es más, me considero un padre muy deficiente y me auto-suspendo en mi examen como tal. En junio y en septiembre. Cada uno de los 42 años que vengo ejerciendo la paternidad. Pero me conformo. Estoy convencido que N.M. Necesito mejorar.

 

Finalmente, proclamo con firmeza mi satisfacción por ser padre. Con mis defectos y mis virtudes. Mi familia es lo mejor que me ha podido pasar. Y el ser padre… es demasiado.

 

P.O. Cuando escribo esta reflexión conozco la noticia del fallecimiento de Don Antonio Dorado. Una excelente persona y una especie de padre espiritual para mí en un momento en que me sentí incomprendido por la Iglesia institución. Me acogió, me acompañó y me animó. Hoy le he despedido junto a cardenales, obispos, sacerdotes y cristianos de a pie. Descanse en paz.

 

 

 

 

padre

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 16 de marzo de 2015

MANTILLAS “COMO DIOS MANDA”

 

Menos mal. Uno de los grandes problemas que traían sin sueño a nuestra sociedad ha sido resuelto. Un tal Urquizar –diseñador de alta costura- ha investigado en profundidad el tema y ha puesto los puntos sobre las íes ante tan escabroso dilema.

 

La solución es bien sencilla. Nada de minifaldas ni de escotes pronunciados (se recomienda el escote de barco de cabotaje). Manga larga, francesa o afrancesada y guantes sin encaje. Zapatos de salón (nada de terraza) y medias negras transparentes (nunca tupidas). Faltaría más. De los complementos: pocos, pero buenos; plata negra u oro blanco. Etc., etc.

 

He estado buscando, en el Antiguo y el Nuevo Testamento, donde se recoge el mandato divino referente a las mantillas y no he conseguido atinar con el momento de la “revelación”. Ni siquiera he podido llegar en mi investigación el mandato divino sobre el “porqué, para qué y como” de la presencia de señoras, señoritas y niñas (he visto alguna) en las procesiones de Semana Santa ataviadas de tan elegante manera. Se supone que se produce esta aportación por el deseo de manifestar la Fe, ataviados con las mejores galas, para acompañar en su estación de penitencia a las Imágenes Sagradas o, por otra parte, en una decisión muy loable, manifestar el luto recordando la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

 

Se supone que ese aspecto exterior irá acompañado del recogimiento interior, la meditación consiguiente y el compromiso con el Cristo Resucitado motivo de todo este lío. Si se queda en parafernalia, es “como campana que suena y címbalo que retiñe”. La verdad es que chirría la presencia ante los sagrados titulares de filas de señoras, señoritas y caballeros mostrando sus mejores galas quitándole protagonismo al auténtico fin de la procesión.

 

La “buena noticia” de hoy me la transmiten esos miles de cofrades que a lo largo del año se reúnen alrededor de sus titulares y se dedican a profundizar en su cristianismo a través de los tres pilares básicos que lo sustentan: la formación, la oración y la caridad. En este caso, una vez más, “el hábito no hace al monje”. La mayoría de ellos están menos pendientes de los trajes de mantilla correctos o de la moda en los capirotes y más de intentar seguir a Jesús desde sus vidas.

A mí también me revelan una “buena noticia” las gentes sencillas que aprovechan la ocasión para contemplar sus imágenes preferidas en la calle. Les piden y les agradecen. Les rezan y les jalean. La respuesta divina les llega en forma de sentimiento de paz, alegría y cercanía. De encuentro de Jesús y su Madre con aquellos a los que vino a redimir.

 

mantillas

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 12 de marzo de 2015

 

CASADOS A PRIMERA VISTA

En el viejo paredón del río Guadalmedina apareció un día un graffiti que me dio mucho que pensar. En el se recogía diferentes aspectos de la evolución del ser humano partiendo del homo habilis, pasando por el homo erectus y el homo sapiens, etc. Las imágenes acababan con un ser humano del futuro, hecho polvo, al que denominaban “Homo a tomar por sacus”.

Algo de razón tenía aquel filósofo del spray que denunciaba la necesidad de un replanteamiento de las actitudes de la humanidad a fin de parar esa caída hacia el precipicio intelectual y moral a la que nos encaminamos. Estas ideas apocalípticas surgen en mi mente tras asistir, demudado, a la emisión de un programita televisivo, encuadrado dentro del genero “reality show”, desde Antena 3 TV denominado: “Casados a primera vista”.

El programa presenta la boda civil de una pareja que no se conocen de antemano. Un grupo de “expertos” elige entre una serie de candidatos en función de las compatibilidades o incompatibilidades de los mismos. Después los visten de novios, los citan junto a su familia y se reúnen –“disfrazados” para la ocasión- a fin de celebrar la “boda” de una manera oficial. Después… que se apañen como puedan. Si el acto termina a tortazos mejor para la audiencia. El espectáculo está servido.

Me contaba un amigo de Benagalbón –a modo de chiste- la petición de mano antigua que se hacía en algunas cortijadas de la Axarquía en los viejos tiempos. El padre del novio acompañado de su esposa, sus parientes más cercanos y el mozo casadero se presentaban en casa de la novia que esperaba azorada escondida tras las rejas con su mejor vestuario para la ocasión. La frase ritual era: “Aquí traemos al muchacho para echárselo a la muchacha”. “A ver que dice la muchacha”. “Que me lo echen”, contestaba ella. Los padres alborozados concluían diciendo: “dejadlos en el corral y que se vayan “goliendo”.

Cualquiera que lea la escena anterior me dirá y con razón de todo. Desde bruto hasta machista. Desde basto hasta irrespetuoso. Pero si analizamos el programita de marras podemos considerar que es un “remake” de esta petición de manos rural. Pero con más delito; escudándose en la modernidad y el espectáculo.

Después del matrimonio a prueba, a 30, 60 o 90 días, que plantearon hace años desde Galicia, esta es la situación más denigrante a la que se ha sometido una institución tan seria y profunda como es el matrimonio. Pienso que, por lo menos, debemos mostrar nuestra indignación. Si nos callamos iremos cimentando la creación de ese homus deshumanizado que basa toda su vida en hacer en cada momento lo que se le ocurra, siempre que sea en el propio beneficio, sin contar con los demás.

Creo que los pertenecientes al “segmento de plata” tenemos que manifestar a todos los niveles la maravilla que es vivir siguiendo las etapas lógicas que diferencian al hombre de los seres irracionales. El descubrir el amor de la pareja en contraposición al amor propio. El vivir el amor progresivo, el conocimiento y la aceptación del otro y, finalmente, el proyecto común. Algo tenemos que hacer. Por lo menos que decir.

 

 

 

evolución

CAMBIO DE COLOR

8 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 9 de marzo de 2015

CAMBIO DE COLOR

Los responsables de imagen de la más famosa bebida de cola han decidido radicalizarse. Es decir, volver a sus raíces; al color de sus primeros tiempos. Aquél rojo que hizo cambiar el verde de la ropa de Santa Claus. Finalmente la “cocacola” será de nuevo roja.

El color es la parte externa de cualquier objeto. No cambia intrínsecamente la calidad o la cualidad de las cosas. Tan solo las enmascara. A veces consigue engañarnos, como cuando introducimos vino peleón en una botella con una etiqueta rimbombante y el “experto enólogo” de turno se la traga en medio de elogios. Los expertos en estudios de mercado conocen perfectamente el valor de la imagen de las cosas y de las personas. El trucaje de las fotos y las mentiras en los currículos consiguen enmascarar productos y, lo que es peor, personas mediocres que acaban dirigiendo países.

En los años que llevamos viviendo en democracia hemos podido observar como una serie de individuos –híbridos entre personas y camaleones- se han ido cambiando de chaqueta y del color de la misma en función de por donde sopla el aire de los votos. La perspectiva de la edad provecta que arrastro me  permite haber observado camisas azules y chaquetas blancas trocadas en pana, y viceversa. Manos abiertas en puños cerrados, nacionales en nacionalistas y congregantes marianos en ateos militantes.

Tengo la suerte de no tener demasiadas convicciones firmes, lo que me permite observar la realidad desde la distancia de mi incredulidad y votar cada vez por la ideología que estimo menos mala y más solidaria de verdad. Pero para poder mantener esta actitud tengo que quitar el papel de celofán, las promesas vacías, el color y el calor de los partidos y fiarme de las personas. Si se han ganado mi confianza a través de sus actos… son los míos. He llegado a votar a partidos en los que los candidatos no se han votado ni a sí mismos.

Pienso que “los colores” hay que llevarlos por dentro. La gama que me inspira para creer en los políticos, se basa en la honradez, el trabajo, la preparación, el sentido común sustentado en una mínima experiencia y el amor a las personas. No al dinero, al poder o al prestigio. Esas condiciones tan solo se adquieren con las listas abiertas. Las que nos permitan elegir a nosotros. No a las oficinas de los partidos. Estos, al final, siguen generando políticos grises, aunque se autoproclamen rojos, azules, verdes, a rayas o a cuadros. Al final se ve a todos tornasolados. De acuerdo con el sol que más calienta.

La buena noticia de hoy es que aun quedan candidatos con colores propios en sus ideas, lo que nos permite abrigar la esperanza de que esto puede cambiar. Cuando termino esta reflexión me pregunto ¿para qué me habré metido en estos berenjenales? Pues porque hoy me apetecía hablar del fregado que se nos avecina. Esto sí que es una cuaresma.

 

falsos

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries. m.montescleries@telefonica.net

Málaga 5 de marzo de 2015

 

HAGAMOS TRES TIENDAS

Hace varios años tuve la oportunidad de viajar a Tierra Santa. La visita a los Santos Lugares se convierte en una sucesión de sensaciones irrepetibles que, debido a la velocidad con que se agolpan en tu mente, te producen una tormenta de ideas que después vas desbrozando durante el resto de tu vida.

 

El Evangelio se entiende de otra forma cuando las imágenes respaldan la narración del Evangelista. Especialmente me marcó la ladera de la montaña del sermón y el monte Tabor. Este último me pareció determinante. Pese a la peligrosa subida a la que te someten los taxistas del lugar, cuando te encuentras arriba, te sientes transportado a una sucursal del cielo. Las vistas son tan impresionantes, el atardecer es tan luminoso y el aire tan puro que es difícil sustraerse a la presencia de Dios. En ese momento entiendes la escena que recordábamos en la Eucaristía días atrás. Los apóstoles no querían volver a la vida diaria de penalidades, carencias y sufrimiento. Habían alcanzado el culmen y se querían quedar en él.

 

Los aspirantes a cristianos de hoy nos hemos convertido a un cristianismo quejica, introvertido y cerrado al exterior. Una Iglesia a la defensiva y expectante. Un exceso de ritos y religiosidad popular y una falta de compromiso con el sencillo. Por supuesto que no en todos los casos. Hay ejemplo de lo contrario muy significativos. La extraordinaria realidad plasmada por la Fundación Corinto de las cofradías. La presencia en los barrios marginales de voluntarios de Caritas y de otras organizaciones eclesiales y la presencia de la Iglesia en cuantas actividades solidarias se desarrollan a nuestro alrededor. Hoy he entrevistado en la radio a los miembros de MIES, creadores y realizadores de un proyecto de ayuda a los niños de Los asperones y La corta.

 

      Me refiero desde este segmento a aquellos cristianos que no paramos de quejarnos de lo mal que va todo, mientras nos refugiamos en nuestros “cuarteles de invierno” para no contaminarnos de “lo mal que va todo”. No queremos saber nada de política ni de los políticos porque creemos que las cosas se han de solucionar sin nuestra intervención. La fuerza que adquiere el individuo con la democracia se pierde cuando no se utiliza por desidia. Creando plataformas dignas y consecuentes con el Evangelio podríamos hacer llegar la voz y la razón de los que no la saben o no la pueden utilizar. Debemos de mirar menos hacia adentro y más hacía el paisaje y el paisanaje que nos rodea.

 

Somos muchas personas de buena voluntad que no esgrimimos nuestra fuerza para conseguir el inicio de un mundo mejor para todos. Empeño que vino a recordarnos Jesús. Bajemos de nuestro Tabor y salgamos de nuestras tiendas.

(FOTO TOMADA POR MÍ DESDE EL MONTE TABOR)

desde el tabor

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 2 de marzo de 2015

“AQUELLAS TIENDAS”

Me indican muchos de mis lectores que les agrada cuando, desde la memoria de una dilatada vida, evoco aspectos de una Málaga distante en el tiempo y distinta en su aspecto. Lo que algunos cómicos de moda en nuestra televisión llaman recuerdos “viejunos”.

Mi imaginación se disparo el día en que no pude encontrar en la tienda de “los chinos” un tubo fluorescente que tenía que cambiar. Y no es que no lo tuvieran, es que no me supe explicar bien… o no me entendieron. Al final parece que estaba “en el segundo pasillo a la delecha”. Resignado, decidí dirigirme a una antigua ferretería cercana reconvertida en una especie de tienda de bricolage. Al final, peso a los intentos de renovación, la tradición es la tradición. Han heredado los defectos y las virtudes de sus predecesores y siguen tardando la intemerata en atenderte y servirte. Me han recordado las viejas ferreterías malagueñas de antaño. Casi todas con nombres de los productos que vendían: el martillo, el metro, el candado, el llavín, etc. Todas eran muy parecidas. Un largo mostrador de madera atendido por una serie de señores –con cara de pocos amigos- embutidos en unos baberos de color indefinido y un deseo latente de no contar entre sus existencias con aquello que solicitábamos. Cada una de las operaciones se desarrollaba lenta, tediosamente. Cuando encontraban el producto, tenían que consultar unos cuadernos llenos de todo tipo de adherencias y escritos, borrados, reformados, emborronados y hechos polvo por el uso. Las primeras anotaciones hablaban de reales y estaban redactadas en castellano antiguo. Posteriormente, una vez controlado el precio del artículo, contaban los clavos, tornillos o arandelas uno a uno o, en el mejor de los casos, los pesaban y envolvían en papel de periódico. Los clientes sabíamos a lo que nos exponíamos y tirábamos de paciencia. La mañana estaba echada. Mi ferretería de hogaño me manifestó todos los defectos adquiridos.

Otros comercios han evolucionado razonablemente con los tiempos. Las tiendas de tejidos –que parece que vuelven a tener su auge con la crisis del textil-, las zapaterías –aquella casa Segarra en calle Larios-, las papelerías-librerías, etc. Por otra parte, otros gremios han desaparecidos prácticamente en la actualidad. Por ejemplo: las tiendas de curtidos y las de “coloniales y ultramarinos”.

En Málaga, en la época en la que los zapatos eran heredados, reciclados, tintados y reparados una y mil veces, proliferaban los zapateros remendones. Un oficio que, junto al de los que confeccionaban calzado a medida, necesitaba servirse de los “recambios” que precisaban las reparaciones. Ahí estaban las tiendas de curtidos. Puntillas, trozos de suela, tacones, protectores, cordones, tintes, cerote, crema, cola de zapatero y otros miles de productos se servían desde calle Carretería (Seoane y Caballero), Puerta del Mar (Barrera), Calderería (Minguet)  o Los Mártires (Cleries). Intentaron subsistir vendiendo plástico o marroquinería, pero cerraron definitivamente. Otro negocio de batón, paciencia y libro gordo de Petete.

Los coloniales o ultramarinos, eran unos establecimientos parecidos al maná de los años del hambre. Presentaban unos anaqueles repletos de latas de conservas, jamones, chorizos, salchichones y demás chacinas colgaban de los techos como si fueran trofeos deportivos. En el mostrador, de cara al cliente, una barrica de brillantes arencas se alternaba con un espléndido cerete de higos y lomos de bacalao enrollados sujetos con una soga. Dependientes con babero beige, condecorado con manchas de todas las especies atendían a los parroquianos. En calle Cisneros pululaban un buen montón de ellos. Galván, La Riojana y otros eran el paraíso de los compradores, llegados de los barrios y de todos los pueblos, así como de los “cosarios y diteros” (comerciantes que hicieron próspero el comercio malagueño).

Nada que ver con el comercio actual de gran superficie y “búscalo tú” (el usted ha desaparecido del comercio). Compras impersonales y vacías del sentido de aventura. Rutina en vez de descubrimiento.

La buena noticia de hoy me la proporcionan esas pequeñas tiendas de barrio o de pueblo que perviven. Esos “corteinglesitos” de cercanía, donde hay de todo y de nada. Donde te siguen sirviendo “cuartoymitá” de garbanzos y te atienden aunque sea la hora de comer o las once de la noche. Donde te puedes tomar una cerveza y un salchichón de Málaga troceado, con el dueño de la tienda y quien te acompañe. Esos pequeños comestibles de la Trinidad o el Perchel a los que aun les quedan Mirinda y, si se lo propones, te muelen conjuntamente “una peseta de café y un real de cebá”. Como en los viejos tiempos

 

 

 

ferreteríaultramarinos