Casados a primera vista

11 f, 15

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 12 de marzo de 2015

 

CASADOS A PRIMERA VISTA

En el viejo paredón del río Guadalmedina apareció un día un graffiti que me dio mucho que pensar. En el se recogía diferentes aspectos de la evolución del ser humano partiendo del homo habilis, pasando por el homo erectus y el homo sapiens, etc. Las imágenes acababan con un ser humano del futuro, hecho polvo, al que denominaban “Homo a tomar por sacus”.

Algo de razón tenía aquel filósofo del spray que denunciaba la necesidad de un replanteamiento de las actitudes de la humanidad a fin de parar esa caída hacia el precipicio intelectual y moral a la que nos encaminamos. Estas ideas apocalípticas surgen en mi mente tras asistir, demudado, a la emisión de un programita televisivo, encuadrado dentro del genero “reality show”, desde Antena 3 TV denominado: “Casados a primera vista”.

El programa presenta la boda civil de una pareja que no se conocen de antemano. Un grupo de “expertos” elige entre una serie de candidatos en función de las compatibilidades o incompatibilidades de los mismos. Después los visten de novios, los citan junto a su familia y se reúnen –“disfrazados” para la ocasión- a fin de celebrar la “boda” de una manera oficial. Después… que se apañen como puedan. Si el acto termina a tortazos mejor para la audiencia. El espectáculo está servido.

Me contaba un amigo de Benagalbón –a modo de chiste- la petición de mano antigua que se hacía en algunas cortijadas de la Axarquía en los viejos tiempos. El padre del novio acompañado de su esposa, sus parientes más cercanos y el mozo casadero se presentaban en casa de la novia que esperaba azorada escondida tras las rejas con su mejor vestuario para la ocasión. La frase ritual era: “Aquí traemos al muchacho para echárselo a la muchacha”. “A ver que dice la muchacha”. “Que me lo echen”, contestaba ella. Los padres alborozados concluían diciendo: “dejadlos en el corral y que se vayan “goliendo”.

Cualquiera que lea la escena anterior me dirá y con razón de todo. Desde bruto hasta machista. Desde basto hasta irrespetuoso. Pero si analizamos el programita de marras podemos considerar que es un “remake” de esta petición de manos rural. Pero con más delito; escudándose en la modernidad y el espectáculo.

Después del matrimonio a prueba, a 30, 60 o 90 días, que plantearon hace años desde Galicia, esta es la situación más denigrante a la que se ha sometido una institución tan seria y profunda como es el matrimonio. Pienso que, por lo menos, debemos mostrar nuestra indignación. Si nos callamos iremos cimentando la creación de ese homus deshumanizado que basa toda su vida en hacer en cada momento lo que se le ocurra, siempre que sea en el propio beneficio, sin contar con los demás.

Creo que los pertenecientes al “segmento de plata” tenemos que manifestar a todos los niveles la maravilla que es vivir siguiendo las etapas lógicas que diferencian al hombre de los seres irracionales. El descubrir el amor de la pareja en contraposición al amor propio. El vivir el amor progresivo, el conocimiento y la aceptación del otro y, finalmente, el proyecto común. Algo tenemos que hacer. Por lo menos que decir.

 

 

 

evolución

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