MANTILLAS “COMO DIOS MANDA”

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                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 16 de marzo de 2015

MANTILLAS “COMO DIOS MANDA”

 

Menos mal. Uno de los grandes problemas que traían sin sueño a nuestra sociedad ha sido resuelto. Un tal Urquizar –diseñador de alta costura- ha investigado en profundidad el tema y ha puesto los puntos sobre las íes ante tan escabroso dilema.

 

La solución es bien sencilla. Nada de minifaldas ni de escotes pronunciados (se recomienda el escote de barco de cabotaje). Manga larga, francesa o afrancesada y guantes sin encaje. Zapatos de salón (nada de terraza) y medias negras transparentes (nunca tupidas). Faltaría más. De los complementos: pocos, pero buenos; plata negra u oro blanco. Etc., etc.

 

He estado buscando, en el Antiguo y el Nuevo Testamento, donde se recoge el mandato divino referente a las mantillas y no he conseguido atinar con el momento de la “revelación”. Ni siquiera he podido llegar en mi investigación el mandato divino sobre el “porqué, para qué y como” de la presencia de señoras, señoritas y niñas (he visto alguna) en las procesiones de Semana Santa ataviadas de tan elegante manera. Se supone que se produce esta aportación por el deseo de manifestar la Fe, ataviados con las mejores galas, para acompañar en su estación de penitencia a las Imágenes Sagradas o, por otra parte, en una decisión muy loable, manifestar el luto recordando la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.

 

Se supone que ese aspecto exterior irá acompañado del recogimiento interior, la meditación consiguiente y el compromiso con el Cristo Resucitado motivo de todo este lío. Si se queda en parafernalia, es “como campana que suena y címbalo que retiñe”. La verdad es que chirría la presencia ante los sagrados titulares de filas de señoras, señoritas y caballeros mostrando sus mejores galas quitándole protagonismo al auténtico fin de la procesión.

 

La “buena noticia” de hoy me la transmiten esos miles de cofrades que a lo largo del año se reúnen alrededor de sus titulares y se dedican a profundizar en su cristianismo a través de los tres pilares básicos que lo sustentan: la formación, la oración y la caridad. En este caso, una vez más, “el hábito no hace al monje”. La mayoría de ellos están menos pendientes de los trajes de mantilla correctos o de la moda en los capirotes y más de intentar seguir a Jesús desde sus vidas.

A mí también me revelan una “buena noticia” las gentes sencillas que aprovechan la ocasión para contemplar sus imágenes preferidas en la calle. Les piden y les agradecen. Les rezan y les jalean. La respuesta divina les llega en forma de sentimiento de paz, alegría y cercanía. De encuentro de Jesús y su Madre con aquellos a los que vino a redimir.

 

mantillas

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