PROFESIONES DE RIESGO

23 f, 15

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 23 de julio de 2015

PROFESIONES DE RIESGO

Hace unos días me encontré con unos padres ilusionados con los estudios de su hija. La joven había cursado el primer curso de Ciencias de la Comunicación en una universidad privada. Por cierto con unos resultados excelentes. La chica se acercó a mí pensando que yo era un  periodista curtido en mil batallas, pero se encontró con un periodista viejo en vez de un viejo periodista… pero con mucha vocación. Le hice ver el berenjenal en que se metía al proyectar su vida hacia una profesión difícil y de alto riesgo. O así lo creo yo.

 

Posteriormente, para cerciorarme de mi aseveración, recurrí a los sabios conocimientos de la red Internet y descubrí con estupor que entre las profesiones de riesgo no se encuentra la de periodista. No estoy conforme con dicha apreciación. Estimo que el trabajo de comunicador está sometido a peligros de todo tipo. Unos materiales y otros de conciencia. Una vez más estamos lamentando el secuestro de varios periodistas españoles en Siria, con el consiguiente temor a las consecuencias del mismo. Se trata de jóvenes pero aguerridos periodistas; free-lance que desarrollan su labor en el ojo del huracán. Estos riesgos en zonas conflictivas y los que se corren en la búsqueda de noticias en zonas aparentemente tranquilas (que también los hay), amén de la costumbre de culpabilizar al mensajero del problema motivo del mensaje, son las circunstancias que hacen de la bendita dedicación de acercar la realidad del mundo al común de los mortales una profesión peligrosa.

 

En otro sentido, también se padece el riesgo de perder la libertad de expresión mediatizada por la ideología de la empresa editora de la noticia. Las teorías de la comunicación recogen la diferencia entre la verdad pública y la publicada. Indefectiblemente los empresarios vuelcan su ideología en la presentación de las noticias… “matizándolas” de acuerdo con sus preferencias. El comunicador tiene que pasar por el aro si quiere conservar el empleo. Tan solo hay que comparar los telediarios o las editoriales de los periódicos para observar como se puede cambiar el tamaño, el lugar o el lugar de la presentación de unos hechos a gusto del emisor.

 

Pienso que, a pesar de todo, sigue habiendo periodistas dignos, con criterio y con libertad, que siguen proclamando a los cuatro vientos la verdad de lo sucedido. Tenemos grandes ejemplos a lo largo de los tiempos de comunicadores dignos que consiguen manifestar la realidad a cambio de perder dinero, poder o prestigio. Como en todos los aspectos de la vida.

 

De todas formas, me siento muy orgulloso de esta profesión y de esos compañeros que día tras día se juegan la vida para transmitir la verdad de lo que sucede en los lugares más peligrosos para contrarrestar la propaganda que nos pretende transmitir lo que a algunos le interesa.

 

De manifestarse creyente hablaré en otra ocasión.

 

periodista

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: