LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 31 de agosto de 2015

“NI UNA BUENA NOTICIA”

Hay semanas en las que casi no me atrevo a transmitir una buena noticia. El dolor a veces me puede. Pero como quiero seguir siendo fiel al compromiso que contraje conmigo mismo al iniciar mi andadura como columnista, me apresto a hurgar en lo profundo del incomprensible mundo que nos rodea y a poner en luz algo que nos aparte de la desesperación ante tanto despropósito como contemplamos.

Llega el momento en que te “acostumbras” a sufrir unos telediarios llenos de pateras, ahogados, maltratadores, corrupción y fútbol, mucho fútbol. Pero hay imágenes que te dejan sin respiración. Me refiero a esas que recogen el éxodo de refugiados de guerra que huyen de sus países invadidos por las dictaduras religiosas. Me han hecho retrotraer a la segunda guerra mundial o a la guerra del Vietnam.

Pero a todo hay quién gane. El colmo de la explotación del hombre por el hombre lo he podido contemplar en ese camión frigorífico, preparado para el transporte de pollos, lleno a rebosar de criaturas que han muerto antes o después, que más da, de ser abandonados en medio de una autopista de la aséptica Austria.

Siempre recordaré como nos echamos a la calle miles de malagueños para manifestarnos contra aquella guerra de Irak que se gestó en el encuentro de los “tres tenores” en las Islas Azores. Aquél día nos pronunciamos Muy justificadamente por cierto. Pero, ¿hasta cuando vamos a contemplar impasibles como millares de seres humanos mueren en el empeño de vivir en paz y comer por lo menos una vez al día? ¿Cuándo viviremos esa manifestación de apoyo a los emigrantes? Parece ser que esta situación no va a acabar nunca. No interesa un mundo en paz. Las guerras reactivan la economía.

Se me está acabando el espacio y de pronto se enciende la luz. ¡Una buena noticia! Hoy, 31 de Agosto recoge el calendario la festividad de San Ramón Nonato, el patrón de las embarazadas y la onomástica de uno de los mejores amigos que he podido “cosechar” a lo largo de mi ya dilatada vida: Ramón Buxarrrais Ventura, obispo emérito de Málaga que, a sus casi 86 años sigue cuidando de “sus viejos” (judíos, musulmanes o cristianos), de “sus niños” y de la gente de Melilla. Encima, en la distancia, orientando y alentando mis ideas. Aunque no le gustan los toros. Nadie es perfecto. Felicidades.

             

                                    ramon buxarrais

La boya blanca

27 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 27 de agosto de 2015

La boya blanca

En la playa donde habito, a unos 200 metros de la orilla se divisa una boya blanca anclada que delimita la zona de seguridad dentro de la cual no pueden navegar las embarcaciones. Esta boya es como un hito que sirve para reconocer la “mayoría” natatoria de los niños que pasan el verano en esa zona. El proceso es el siguiente: se acercan a la misma nadando, primero acompañados por los mayores, después con flotadores y colchones y finalmente, solos. Ya tienen carnet de nadadores con cierta experiencia. He podido comprobarlo a lo largo de mi vida. Primero, personalmente, después con mis hijos, y ahora, ya he acompañado a algún nieto.

 

Los más avispados descubren que esa boya es una más de las que se encuentran a lo largo de toda la costa y que, vista desde fuera, es una conquista ridícula en la inmensidad de la mar mediterránea. Cuando se navega mar adentro las costas van perdiendo su dimensión y hasta los cerros que bordean las playas se convierten en tachuelas y tan solo sirven como referencia para las marcas de los pescadores.

 

La vida –nuestra vida- está repleta de boyas que en la lejanía parecen difíciles de alcanzar pero factibles de coronar tras una preparación y un esfuerzo. La situación cultural, económica y familiar va pasando por etapas (boyas) que no son más que una referencia para otear la siguiente,  que se busca con ahínco.

 

La mar es muy grande. La vida es muy larga y da para mucho. Al final uno descubre que lo importante no es llegar, sino vivir feliz el recorrido. Esto te acredita para llegar a la meta con cierta facilidad. No sin dificultades. Pero con mucha esperanza.

 

Los miembros del “segmento de plata” ya hemos doblado el cabo de “Buena Esperanza”. En esta última singladura -que puede ser muy larga, dadas las esperanzas de vida actuales- tenemos que seguir muy pendientes de la tripulación que nos acompaña y de las pateras que podemos ir encontrando en este mar revuelto.

 

Lo importante es no perder de vista al “patrón” y a su estilo de vida. Él, te acompaña siempre. El GPS está en los Evangelios. Encendamos la luz de la “Virgen del Carmen”… y a navegar.

 

boya 2

Toreador

23 f, 15

carmen de bizetLA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES
m.montescleries@telefonica.net

Málaga 24 de agosto de 2015
“TOREADOR”

Esta pasada semana nos hemos reunido cada tarde en el coso de La Malagueta una media de 10.000 “asesinos, maltratadores de animales” que, amén de practicar nuestras “aberraciones”, hemos disfrutado de una fiesta única que gusta o no gusta, pero, al parecer, a estos “pérfidos seres humanos” nos sigue produciendo emoción y espectáculo. En el fondo, todo es opinable. Hasta el boxeo o la lucha libre, que por cierto no me gustan nada.

Mi buena noticia de hoy se basa en un espectáculo único al que pude asistir la pasada semana. Tuvieron que coincidir varias circunstancias de una forma premeditada. Un torero, Talavante. Un toro diseñado por Picasso. Una extraordinaria banda de música, la de Miraflores con el maestro Puyana. Y envolviendo el lote, la música de Carmen de Bizet. Son estampas que se quedan grabadas en el recuerdo para siempre. Parece que el compositor francés había superado la barrera del tiempo y del espacio a fin de hacerse presente con su música en el coso de la Malagueta. Eché de menos las voces de un coro adecuado que pusieran colofón al espectáculo. Las palmas desde el público sonaron acompasadas, primero tímidamente y después en todo el recinto. Fueron unos minutos en los que cualquier error hubiera roto el encanto de la imagen. Afortunadamente esto no pasó.

Esas son las cosas que le quedan a este humilde notario de la realidad. Nada que ver con el despliegue de “seres humanos” que ha pululado por el centro de Málaga, en una apología del “botellón”, bebiéndose hasta el agua de los floreros. Espero que algún día se termine ese espectáculo que se inició, con buen criterio, con la invitación a una copita a la hora de cerrar por los comerciantes del centro. De aquellos polvos han salido estos lodos. Málaga y yo somos así, amigos.

Hoy volveremos a la realidad de la búsqueda de empleo, de recursos y de identidad como país. Ya ni siquiera somos una España de pandereta. Pronto ni seremos España. Si no, pregúntenle al señor Más.

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 20 de agosto de 2015

Me da pena, mucha pena

Hay personas que están marcadas por las circunstancias, las ideas o la cerrazón. Cuando son jóvenes, aun nos queda la esperanza de que a lo largo de su vida consigan ver la luz e intuyan la Verdad. Pero cuando ya han pasado de una edad “prudencial” y sus tartas de cumpleaños se coronan con decenas que empiezan por ocho, el cambio es difícil.

 

Algo así le sucede a un buen amigo, compañero de dominó matinal, que se encierra en su verdad y no concede ni siquiera la posibilidad de escuchar lo que se le dice cuando se le habla de Dios. X…, es un hombre que ha vivido intensamente la vida en todos los aspectos. Acostumbrado al mundo de la calle y las transacciones comerciales, tiene una vasta cultura popular y un conocimiento envidiable de Málaga y los malagueños. La conversación que se mantiene con él es agradable, fluida y enriquecedora, pero ¡ay!, cuando se le habla de Dios se transforma.

 

El colmo de su descreimiento lo manifestó días atrás cuando, inocentemente,  lo encomendé a Dios cuando iba a emprender un viaje. A mi frase “ve con Dios”, contestó: “yo no subo a nadie que no me guste en mi coche”. Intenté razonarle que aunque el no contara con Dios, Dios si le acompañaba siempre, pero nada. No hubo manera.

 

Me dio pena, mucha pena. Descubrí un ejemplo vivo de aquellos que no son ni ateos, ni agnósticos. Son los que se enfrentan directamente con el Espíritu al que rechazan. Lo siento por él. Aunque no pierdo la esperanza de que algún día recapacite y se acoja a los brazos protectores que, el que vino a salvarnos, Jesús de Nazaret, le ofrece. Yo tan solo puedo seguir diciéndole cada vez que me despido de él: ve con Dios. Si L… no me hace caso… Dios sí. El último que llegó a la viña también fue recibido con amor.

 

 

rechazo

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

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                                                             Málaga 17 de agosto de 2015

LIBERTAD, TOLERANCIA Y PREGÓN

 

Estoy  indignado. Y no debería estarlo. ¿A mí que me importa? Pero es que hay circunstancias que me hacen hervir la sangre. Una serie de trogloditas, cortos de miras y siguiendo los dictados de aquellos a los que les molesta la palabra España, nacional, himno o fiesta, porque les suena a algo anterior –que, para ellos, por el solo hecho de serlo es deleznable y digno de crítica- y necesitan reivindicar  no se qué. Y los mismos que corren toros en Pamplona, en Cataluña, en el levante español o en el resto de España; los mismos que hacen castillos humanos en los que se rompen la crisma o castigan a los caballos con carreras, bailecitos y demás zarandajas que maldita la gracia que le hacen; esos mismos intolerantes, se pintan de rojo ante las plazas de toros o en el propio ruedo denunciando la tortura y el maltrato de los animales. Para si quisieran esas reivindicaciones las pobres criaturas de las pateras, los niños y mayores maltratados por sus semejantes o por el hambre o aquellos a los que ni siquiera les permiten nacer.

 

Mi buena noticia me la han ofrecido hoy tres toreros. Tres toreros españoles que no renuncian a serlo. Ni toreros ni españoles. Les recomiendo que rescaten el brindis que hicieron al Rey emérito. Sus palabras no tienen desperdicio. Por lo que dicen y donde lo dicen. Para salir por la puerta grande. Por otra parte, me ha tocado la fibra sensible el pregón de la feria de Málaga pronunciado y cantado por un malagueño con gracia, estilo y saber estar; Pablo López lo ha bordado. Sin recurrir a los tópicos ni a los lugares comunes. Ha contado y cantado sentimientos desde la humildad y la verdad. Nos ha animado a ser felices a todos. Con tolerancia y en libertad. Al que no le gusten los toros… que no vaya. A mí me encantan y los considero, como ya lo han reconocido las instancias superiores, Patrimonio Cultural. A mí no me gusta la caza ni la pesca… ni la “rapa das bestas”. Pues no voy y santas pascuas.

 

 

pablo

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 13 de agosto de 2015

CATASTROFISTAS Y APOCALIPTICOS

Parece ser que ahora se ha puesto de moda la postura de ecologista radical. O quizás se trata de que entre los “argumentarios” que se reparten cada día entre los militantes de los partidos políticos ahora toca el catastrofismo y la Apocalipsis. Nada que ver con el famoso libro de Umberto Eco –Apocalípticos e integrados, 1964- que dio pie a toda una asignatura de mis estudios de Comunicación Audiovisual.

 

Esta reflexión viene a mi teclado como consecuencia de la emisión televisiva de una tertulia en una cadena local, por cierto, muy querida por mí, en la que se esgrimieron tal cantidad de conceptos y de cifras alarmantes que me invitaron a alejarme de la pantalla e inmediatamente a realizar un examen de ecologista en el que suspendí, como en tantos otros, de una manera alarmante.

 

Parece ser que ahora, cuantos participan en cualquier tipo de de debate, se manejan las calculadoras con soltura, e inmediatamente se habla con desparpajo del 95% el 34% o cualquier otra cifra. Todo ello se subraya con el marchamo de “datos científicos”. También los datos científicos se equivocan, tan solo tienen que echar un vistazo a las entradas sobre “errores científicos” que estan colgadas en Internet. Hasta Einstein se equivocó. Que decir de los “científicos” que unas veces nos dicen que el aceite, las sardinas o el azúcar son buenos o malos, según la cosecha o las capturas del año. O de los que han anunciado el fin del mundo cada fin de siglo, de milenio, cuando el señor Smith de San Lake City o el calendario maya decidan.

 

Pienso que lo primero que tenemos que salvar es el hombre y sobre todo el hambre. Ya no está de moda hablar de pateras y de emigrantes por parte de los políticos, porque no piensan hacer nada al respecto. Esto no vende votos. Pero el Mediterráneo sigue siendo la fosa común de la pobreza africana. Eso sí que es una catástrofe.

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

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                                                             Málaga 10 de agosto de 2015

SÍNTOMAS DE DECADENCIA

 

Pertenezco a una generación que está condenada a navegar siempre entre dos aguas. Aprendimos desde pequeños a respetar, admirar y  cuidar a nuestros mayores. Ellos se lo merecían todo. Habían pasado una etapa de su vida marcada por una guerra incivil y las posteriores consecuencias. Nos acostumbramos a comer pollo en Navidad y a comprarnos unos zapatos en Segarra que nos hacían pasarlas canutas, pero compensaban con una pelotita de goma “gorila” con la que fardabas un montón. Le hablábamos de usted a cuantos mayores nos acercábamos y estudiamos sin ordenador, sin tablet, sin calculadora, sin bolígrafos y sin un cerro de libros. Nos conformábamos con la Enciclopedia Álvarez y el catecismo Ripalda. Nos daban unas notas en las que se veía claramente  los ceros o los dieces. Nada de “progresa adecuadamente” o “necesita mejorar”, lo que no te permite dar un “cosqui” en condiciones a los malos estudiantes.

Este fue el pasado lejano. En el pasado cercano –o no tan cercano- luchamos por la libertad, la igualdad y la democracia. Mal que bien enmendamos un proceso parado en el siglo XIX. Cantamos aquello de “libertad sin ira” y vamos a acabar “con ira… pero sin libertad. Hablemos ahora del presente. Nuestros hijos no nos hacen ni puñetero caso y los nietos se cachondean de ti directamente. Hemos pasado del usted al “tío”, “tronco” o “colega”. Tus opiniones son siempre obsoletas o poco dignas de tener en cuenta. Nuestros logros políticos, económicos, culturales o personales son una antigualla de la que hay que apartarse como si de algo indigno o cuanto menos irrelevante se tratase. Ya no sirve ni la Constitución ni el Evangelio. Ni siquiera los toros ni el Cossío. ¡Ay si Juncal levantara la cabeza! Menos mal que nos queda el dominó y el mus.

La buena noticia de hoy es que nos estamos dando cuenta de que estamos hasta las narices y todavía tenemos algo que ofrecer o que exigir. El problema consiste en que nos coge cansados. Pero aun nos quedan redaños y capacidad para dar que hacer a estas generaciones que nos están dando por saco.

En el grupo de teatro en el que colaboro, “el Carromato”, estamos preparando una obra de teatro de Jardiel Poncela. En ella, el personaje que represento dice en un momento de la trama “!pobrecillo!, con todas estas cosas,  está ofreciendo síntomas de decadencia”. El protagonista vuelve después de muerto y la lía.

Espero que nuestra generación no llegue a tanto. Somos capaces de rebelarnos en cuanto nos lo propongamos. Sin morir siquiera. Eso espero. De síntomas de decadencia… nada.

un marido de ida y vuelta un marido de ida y vuelta

El segmento de plata

por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 6 de agosto de 2015

¿Qué hemos hecho mal?

Cada semana me hago la misma pregunta al asistir a la celebración de la Eucaristía dominical. ¿Qué hemos hecho o qué estamos haciendo los diversos estamentos de la Iglesia para quedarnos cada vez más solos? Las estadísticas que presenta la jerarquía hablan de número de comuniones, de porcentaje de asistentes a misa o de otros muchos conceptos positivos. Pero los templos están casi vacíos, salvo en las primeras comuniones y en los entierros. Los padres acuden con los niños a misa varias semanas antes de la primera comunión y como mucho asisten a la segunda. Después… hasta la confirmación o el matrimonio, si hay suerte.

 

Cada fin de semana miro a mí alrededor, especialmente a mi lado, y descubro que, como mucho, me acompaña algún nieto. De los demás, algunos van siempre, otros casi siempre, aquellos casi nunca y esos otros nunca. Es decir: fracaso absoluto por parte de mi generación, como transmisora de valores, y de los celebrantes, casi todos del segmento de plata, que no se han planteado el aggiornamiento en las formas y la creatividad que anime a aquellos que vienen de vez en cuando y se encuentran con el adocenamiento de siempre.

 

Sin embargo, muchos jóvenes, durante las vacaciones, acuden cada año en busca de la espiritualidad a aquellos lugares donde se la transmiten de forma más jubilosa. Encuentros como los de Taizé, año tras año se llenan de jóvenes llegados de todo el mundo en busca de ese encuentro con lo trascendente que nosotros, desgraciadamente, no sabemos transmitirles.

 

Como he dicho en otras ocasiones, es necesario que las comunidades cristianas hagamos un esfuerzo por acercar a todo el mundo, especialmente a los jóvenes y a los niños, a unas celebraciones en las que no se sientan espectadores aburridos, sino actores de la vivencia de la Eucaristía. Recuerdo con nostalgia aquellas celebraciones dominicales en calle Nueva, en El Buen Pastor o en San Ramón. Allí nadie miraba la hora.

 

 

taize

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

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                                                             Málaga 3 de agosto de 2015

A 211 KILÓMETROS POR HORA

“bienaventurados los que creen los pasos de cebra… porque pronto verán a Dios”

Hay políticos que no corren. Vuelan. El ejemplo más palpable lo ha manifestado el Alcalde de Alcañiz, maño él, que ha sido denunciado por la Guardia Civil al haber sido detectado por el radar que su vehiculo circulaba a 211 Km. /h. Es decir, volaba bajito. No es de extrañar, ese pueblo turolense es famoso por su circuito de velocidad –que por cierto discurre por las calles del pueblo- en el que se celebran cada año varias competencias del mundo del motor. Posiblemente es que el alcalde se haya despistado levemente.

 

Menos mal que el hecho no ha sucedido en la calle principal que recorre todo el municipio del Rincón de la Victoria y sus pedanías en la Costa del Sol oriental. La antigua carretera nacional Cádiz-Barcelona –que divide en dos al lugar- se ha convertido en la avenida de referencia y el nexo de unión de los que viven al norte de la misma –más de medio pueblo- con la playa. Los munícipes, amén de colocar varias rotondas para no ser menos, han señalado en el pavimento un montón de pasos de cebra. Pero de cebra tímida. Es difícil percibirlos andando y mucho menos circulando con un vehiculo. Las consecuencias: frenazos, alcances, sustos y atropellos. Varios accidentes desgraciados cada verano. El último hace unos días. Uno de los que compartimos centro de mayores en la Torre de Benagalbón, fue atropellado por un vehiculo en pleno paso de cebra.

 

Mi propuesta consiste en que se instalen cuatro o cinco semáforos a lo largo de la carretera. Aunque haya que retirarlos de los alrededores del majestuoso edificio del ayuntamiento, donde proliferan. O aunque los tengamos que pagar a escote. El caso es que los hechos evidencian que las cosas no están bien hechas. Y esto es urgente y necesario.

 

La buena noticia de hoy es que, milagrosamente, mi vecino de La Marina salvó la vida, aunque tiene roturas y averías para rato. Y que el alcalde de Alcañiz se encuentra lejos. Si no, no nos salva ni Perry Mason como diría Chiquito de la Calzada. Por cierto un afilador está rondando por aquí. Suena la flauta. Cruzaré la carretera con cuidado. Que un hombre es un cristal.

 

paso de cebra