La enfermedad

30 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 1 de octubre de 2015

La enfermedad

“La vida es una enfermedad de la cual, tarde o temprano, todos se curan”

(de la novela de ELOY TIZÓN “Labia”)

 

Pasamos por la vida sin apenas darnos cuenta de que existen las enfermedades. De niños las recibimos casi siempre con alborozo porque significan la ruptura con lo cotidiano, con la rutina colegial y una excusa para quedarnos en casa rodeados de cuidados y atenciones especiales. Nos convierte por un corto tiempo en los auténticos reyes de la casa.

 

Posteriormente, y hasta que llegamos a la senectud, la enfermedad es una alteración puntual de la vida que se supera con algo de sufrimiento, medicinas y, como sumo, cirugía que nos permite ponernos en perfecto estado de revista dentro de un plazo razonable.

 

Cuando nos encontramos en el “segmento de plata”, la enfermedad comienza a aparecer en nosotros mismos y en nuestra generación de una forma más alarmante. Las conversaciones se centran en nuestro estado físico y las medicinas que consumimos para mantenerlo medianamente presentable. Nos intercambiamos dietas y recetas milagrosas que lo único que consiguen es ayudarnos a aceptar una situación inevitable producida por el paso de los años y el deterioro propio de los mismos.

 

En ocasiones, demasiadas, aparece la enfermedad grave. Los diagnósticos complicados te llenan la vida de marcadores, análisis, tomografías, exploraciones internas y todas esas cosas que te ponen los pelos de punta y encienden esa actitud hipocondríaca que todos intentamos esconder.

 

Creo que lo inteligente en esos momentos es agradecer el tiempo vivido sin problemas y asumir la realidad que nos impide vivir como antes en lo referente a la alimentación, el aspecto externo o la capacidad física de cuando teníamos cincuenta años. Pero el cerebro y sobre todo el corazón-alma siguen incólumes, o quizás mejorados por la sabiduría.

 

Tengo dos amigos cercanos que lo están pasando mal. Uno mejor que otro. Pero ambos intentan convivir con la enfermedad y poner al mal tiempo buena cara. Quizás lo llevan mejor que los que se encuentran a su alrededor. El secreto está en saber asumir la realidad y poner en marcha esa frase que tantas veces hemos proclamado en los cursillos de cristiandad: “Confiar en los medios humanos como si no existieran los divinos y, posteriormente encomendarse a los divinos como si no existieran los humanos”.

 

Finalmente nos queda a los creyentes la confianza en la otra vida. Lo cual no quiere decir que no debemos aferrarnos a esta. Que es maravillosa. No me quiero poner trascendente. Dios nos ha puesto aquí para que seamos felices en esta vida y en la otra y nos acompaña para conseguirlo.

 

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Fiat 500

26 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 26 de septiembre de 2015

FIAT 500

No quiero escribir este artículo después de saber el resultado de las elecciones en Cataluña. Seguro que van a dar que hablar a todos y mucho. A mí ha llegado un momento en que las alternativas políticas me aburren tanto que estoy a punto de exilarme a los cerros de Benagalbón y romper con el mundo que me rodea. Por eso adelanto mi reflexión semanal. Tampoco pasa nada.

 

Hoy redacto mi buena noticia impactado por la visión de un modesto Fiat 500 -como una nueva borriquita de Jerusalén- en medio de una fila de limusinas de diez metros de largo cada una. En un Fiat 500, ha circulado por las largas avenidas norteamericanas de Washington el Papa Francisco, mientras el séquito descendía de esas largas limusinas blindadas.

 

Todo un gesto. Pero un gesto que revela la personalidad del Papa de los viejos y cómodos zapatos negros. De unos andares erráticos que mueven un cuerpo desgarbado y gastado por los años. Una cabeza que contiene una mente privilegiada de la que se desprende el amor de Dios que nace del fondo de su corazón.

 

Aun estoy impactado por el discurso pronunciado por el Papa Francisco ante el Congreso y el Senado de los Estados Unidos. Su intervención provocó aplausos sinceros, vítores y muecas de satisfacción forzadas, por parte de los representantes de una sociedad que tiene muy claro lo que tiene que hacer (ahí caben los aplausos de complicidad) y hace justo lo contrario a fin de mantener un puesto. Un privilegio que según el Papa no es para asentarse y disfrutarlo, sino como plataforma para cambiar y mejorar  nuestro alrededor.

 

No ha dejado títere con cabeza. Hemos pillado rasca todos. Empezando por los religiosos pederastas y peseteros, pasando por los políticos, los dirigentes económicos y militares, y terminando con los vendedores de armas a países lejanos mientras se tapan la nariz. Ha hablado del aborto, de la pena de muerte, de la familia, de la emigración, del pasado, del presente y del futuro, la neo-esclavitud, la persecución religiosa, la tolerancia. Ha puesto cuatro ejemplos de norteamericanos volcados en la libertad, el progreso y la democracia y se ha marchado como llegó. En un Fiat 500. Me ha recordado mucho a Martin Luther King delante de ese paisaje washingtoniano ocupado por la multitud. Ojala nos dure mucho este hijo de emigrantes y heredero del espíritu del Evangelio. Lo necesitamos. Él es, para mí, una Buena Noticia.

 

francisco I

San Egidio

24 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 24 de septiembre de 2015

San Egidio

No había escuchado hablar de San Egidio hasta que viví una temporada en Roma con motivo del Jubileo del 2000. Estuve acogido en el convento de los  Franciscanos Españoles. Allí, en pleno Trastevere, se encuentra el templo de San Egidio, lugar donde comenzó la andadura de las comunidades del mismo nombre. Por cierto Egidio en castellano es Gil, pero respetaremos el nombre original.

 

En Italia, estas comunidades creadas a raíz del Concilio Vaticano II, tienen un gran predicamento y, desde allí, se han extendido por todo el mundo. De hecho, me han venido a la memoria con motivo de la visita del Papa Francisco a Cuba. En una de sus intervenciones se ha dirigido a las comunidades de San Egidio establecidas en Hispanoamérica. En su alocución se ha dirigido a los jóvenes diciendo: “Con los pobres se llega a Dios”.

 

   La Iglesia Católica se ha venido nutriendo y enriqueciendo de las comunidades, asociaciones y movimientos que se han ido creando. Especialmente en las grandes ciudades, donde el ámbito parroquial es muy indeterminado y los fieles se agrupan con más facilidad por cercanía de ideas o afinidad de situaciones vitales. En Málaga tenemos un buen ejemplo con las cofradías, las comunidades neocatecumenales o cursillos de cristiandad entre otros.

 

Sus principios se basan en el trípode de oración, formación y acción y se completa, cuando se puede, con la Eucaristía. Estas prioridades completan el círculo de la vida del cristiano. Pero la realidad nos dice que estas patas no están equilibradas. Unos se dedican al culto, otros a la oración, otros a la formación, otros a la salvación personal, pero todos, o casi todos, dejamos de lado la pata que el Corintios 13 nos recomienda especialmente: la acción, el amor al prójimo, la caridad-justicia.

 

Las comunidades de San Egidio parece que han tomado esta opción de una forma primordial. Decía el Papa Francisco en Cuba que “tenemos que arrear”. Pues a la tarea. Corren tiempos difíciles. Razón de más. El cristianismo se transmite con el ejemplo y con la palabra. No mutilemos nuestras posibilidades. Tarea tenemos.

 

 

 

   

 

 

Un entrenador

20 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 21 de septiembre de 2015

UN ENTRENADOR

Cada día leemos noticias relacionadas con entrenadores de futbol, baloncesto o el deporte de moda. Conocemos la vida y milagros de Mouriño, Guardiola, Luís Enrique o Scariolo. Sabemos de sus triunfos o penalidades, sus amores o desamores, sus familias o sus gustos culinarios. Unas noticias que a la mayoría no nos dice nada especial.

 

Sin embargo he recibido una buena noticia, mejor dicho, una excelente noticia referida a un entrenador de futbol. Un entrenador de primera división… en Siria. El pasado miércoles los informativos de última hora de la noche, a las tantas, recogieron las imágenes y las declaraciones de  Osama Abdul Mohsen,  No, no se trata del nuevo fichaje del Málaga, ni siquiera del Getafe –ciudad que le ha acogido-. Se trata del padre de aquel niño que fue zancadilleado por una periodista inhumana en su intento por cruzar la frontera húngara.

 

Los reporteros captaron la entrada del refugiado junto a dos de sus hijos en el modesto domicilio que le ha facilitado el Cenafe, un centro de preparación de entrenadores que ha propiciado también una salida profesional para el entrenador sirio. Ayer mismo pudimos ver a su hijo pequeño en el Santiago Bernabeu vestido con los colores del Madrid y de la mano de Ronaldo.

 

No se imaginaba la malhadada periodista húngara, a la que su periódico ha sacado tarjeta roja, que su desgraciada intervención -la famosa zancadilla a Osama y a su hijo que fue captada por las cámaras-, iba a propiciar la pronta llegada de los mismos a ese pueblo-ONU llamado Getafe. Un lugar donde he podido vivir la fusión más natural de razas, colores, idiomas y religiones que he podido observar en toda mi vida. Por una vez, y sin que sirva de precedente, los hijos de la luz han sido más eficaces que los hijos de las tinieblas.

 

Esperemos que las autoridades pertinentes consigan traerse al resto de la familia de Osama que aun andan errabundas por Turquía. El hogar de ese entrenador, al que le deseo todos los éxitos personales y profesionales, se ha de completar pronto con la presencia de su mujer y su hija. El caso de  Osama es el mismo que el resto de seres humanos que buscan con ansiedad lo que nos sobra a los países más beneficiados por nuestra situación, cultura, tradición, historia o  sentido común. Es uno entre muchos. Pero uno es mejor que ninguno.

 

Me da la impresión de que, en esta ocasión, el corazón solidario de los europeos se ha puesto en marcha. O así lo espero. Que continúe latiendo.

 

 

 

 

 

 

La casta

17 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 17 de septiembre de 2015

La casta

Este comentario no tiene nada que ver con la mitad del dúo femenino protagonista de La verbena de la Paloma. Es algo mucho más serio. Esta es otra “casta”. Acabo de escuchar en la COPE como explicaba el significado de esa denominación uno de los políticos españoles de moda y a quién se refería cuando se la dedicaba de forma peyorativa.

 

Para el susodicho prócer, el pertenecer a la casta política, consiste en aprovecharse del desempeño de cargos en los diversos estamentos del poder para establecer puentes que les permitan solucionar su situación económica, laboral y personal al concluir su mandato; voluntaria o involuntariamente. Es decir, prepararse el pesebre para el futuro basándose en el “te doy para que me des”.

 

Esto no es nuevo, ni siquiera de nuestro tiempo. La historia está llena de arribistas de todo tipo que han ido llenando los países y los campos de terratenientes, conquistadores, propietarios de latifundios, marqueses, condeses y similares. Lo que hoy se traduce en consejos de administración, asesores, socios de empresas mixtas y poseedores de cuentas millonarias en los paraísos fiscales.

 

Además de la casta política, personalmente, me preocupa mucho más el neo-fariseísmo religioso (reflejo del de los tiempos bíblicos) basado en buscar los primeros lugares en los templos o la pertenencia a grupos religiosos como trampolín para una mejora de la situación personal y una muesca para el curriculum. Después, especialmente cuando la situación cambia, se sustituye la chaqueta religiosa, renunciando a los tiempos pasados, en una conversión o renuncia en función de los tiempos. Las hemerotecas ponen a muchos en su sitio.

 

No voy a insistir en la “casta política”, pero voy a insistir en el cuidado que tenemos que tener de estar muy atentos a la situación actual, en la que empieza a ser difícil mantener la fe con dignidad y no chaquetear en lo profundo quedándose tan solo en lo externo. O ni siquiera en eso. La evangelización la tenemos que realizar más con hechos que con palabras. El cristiano tiene que mantener su criterio y no seguir las evoluciones de la masa dando pie a la vieja aseveración que dice que los españoles siempre vamos detrás de los curas. Unas veces con velas y otras con palos. Lo importante es seguir a Jesús de Nazaret imitando su estilo de vida. Nada de “castas religiosas”.

 

 

                         

La paella

13 f, 15

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 14 de septiembre de 2015

“LA PAELLA”

Tan solo su nombre y la evocación de su presencia despierta los sentidos. Los cinco sentidos. En primer lugar la vista de una “mini-plaza de toros”, llena de un público oriental con aspecto de arroz amarillo; con unas cuadrillas de carne y marisco y un público expectante y ávido de ventilársela. En segundo lugar el olor a especias y a gloria bendita. En tercer lugar el gusto; la paella le gusta a casi todos: niños y mayores, españoles y extranjeros, hombres mujeres y militares sin graduación. En cuarto lugar el tacto; ese romperse el grano de arroz, esa suavidad de la gamba arrocera o el sonido crujiente del “socarrat”. Y el quinto, el más importante: el oído. El rumor expectante de los que aguardan el milagro de la suculencia; el comentario de cuantos “hacen la mejor paella del mundo”, que son todos lo que te rodean, sin excepción. La conversación en la mesa y en la sobremesa. La reunión alrededor de.

 

Hoy he guisado una paella para unas 30 personas. Teníamos todas las delicias para antes y para después. Finalmente el centro de todo ha sido esa especie de areópago donde todos son protagonistas de alguna forma. Aplauden, con reservas, al cocinero. Critican por lo bajini, pero al final se la comen hasta del ultimo grano. Todos están de acuerdo en lo importante. Que han compartido el pan y la sal. Eso une mucho.

 

Mi buena noticia de hoy la representa esta maravillosa institución española. La paella; nada que ver con la barbacoa americana o el picnic europeo. La paella tiene mucho de familia y de comida “especial”. Hoy mismo ha habido un concurso internacional de paellas que ha ganado un restaurante madrileño. Tengo un pero para esa paella. Le sobraban expertos y le faltaba amistad.

 

Tres ¡hurras! por la paella familiar y entre amigos. Extraordinario invento que, como todos, viene de guisar lo que hay en la casa o en el campo, pero con amor y sencillez.13-9-15 paella

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 10 de septiembre de 2015

     ¿Estaremos equivocados?

Unos buenos amigos míos han celebrado recientemente los cincuenta y cinco años de casados. Se preguntaban que símbolo corresponde a dicho aniversario, dado que los expertos hablan de bodas de oro (cincuenta años) y bodas de platino (setenta y cinco años). Yo les indiqué que podían ser bodas de oro… más IVA reducido. Al final, la Wikipedia, que tiene respuestas para todo, dice que son las bodas de esmeralda. Toma ya.

 

Aparte de la anécdota y la broma consiguiente, esta celebración me ha hecho pensar. ¿Estaremos equivocados los que seguimos creyendo en el Sacramento del Matrimonio? La convivencia matrimonial se basa en tantas premisas que es muy difícil conseguir la estabilidad plena, la entente cordiale y, en definitiva, una vida en común sin dificultades. El matrimonio sufre gran cantidad de procesos evolutivos, influencias exógenas y dificultades endógenas que hacen complicado su buen término. Por otra parte, un ambiente enrarecido manifiesta su extrañeza por la duración de algunos matrimonios y nos considera más o menos como unos bichos raros o sin personalidad.

 

El lenguaje popular es muy sabio. Podéis ver como ahora, creo que con bastante razón, se habla de pareja, contrario-a, novio-a con derecho a roce, etc. Lo entiendo perfectamente. En España un alto porcentaje de las bodas del siglo pasado se celebraban en la Iglesia, por la Iglesia y para la Iglesia. Muchas de ellas eran anulables por defectos de forma que no vienen al caso. Al final, bastantes acabaron en divorcios, separaciones, nulidades o, simplemente, “ahí te quedas”. Hoy, desgraciadamente las rupturas están a la orden del día. El Papa Francisco, con, a mi entender, un excelente criterio, quiere agilizar los trámites de las anulaciones, para evitar largos pleitos innecesarios.

 

Las estadísticas ponen las cosas en su sitio. Los números cantan. Las bodas civiles superan ampliamente a las religiosas. Las parejas se conocen, conviven, se lo piensan, tienen hijos… y después, algunas veces por tener papeles o por celebrarlo a lo grande, se casan. Más tarde… el tiempo dirá.

 

El matrimonio cristiano es otra cosa. Se trata de amor, entrega, ceder de lo de uno para buscar lo de ambos, etc. Esto es muy complicado y se necesita muchos esfuerzos para sobrellevarlo. Y ahí nace la fuerza del Sacramento que propicia un encuentro entre tres: el hombre, la mujer y el amor de Dios. Entonces, el deterioro, la enfermedad, la vejez, los reveses de la vida y las ganas de tirar la toalla  se superan, con dificultades, pero se superan.

 

El secreto está en el Verbo con mayúscula y en el verbo, con minúscula. No se trata de hacer el amor, sino de vivir el amor. Así nunca estaremos equivocados.

 

Dedicado a mi hija Carmen que se casa el sábado.

 

boda

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

 

                                                             Málaga 7 de septiembre de 2015

“UN NIÑO EN LA PLAYA”

Cuando uno cree que ya ha superado el límite de su capacidad de asombro, la cruda realidad nos presenta situaciones inimaginables. En este caso ha sido la terrible escena tomada en una playa turca en cuya orilla se puede ver lo que parece ser un muñeco abandonado. La triste realidad es que recoge la imagen de un niño de tres años ahogado víctima de la guerra, la mala leche y la desidia del mundo civilizado al que vergonzosamente pertenezco.

 

Vivo en la playa. A unos cincuenta metros de la orilla. Desde mi balcón puedo ver como alguno de mis nietos juega con la arena, intenta surfear o huye de las medusas. Tengo dos de aproximadamente tres años: Alejandra y José Manuel. Viven como reyes. Rodeados por el cuidado y el cariño de todos nosotros. Los he comparado con la imagen de la playa otomana y un escalofrío ha recorrido todo mi cuerpo. Aylam y su hermano han terminado su corto viaje. Buscaban el paraíso en Canadá. Pero se lo negaron. Acabaron en la orilla de una playa de moda. Sin querer.

 

Lo tengo claro. Ni mi mujer ni yo estamos en edad para criar otro niño, pero si es necesario que nos lo manden. Ya está bien de gritar y de no hacer. Ya ha salido una propuesta desde Alhaurín de la Torre y otra de Málaga Acoge de atender a refugiados en nuestra ciudad. Que cuenten con nosotros.

 

Entre tanta tristeza una buena noticia. La Asociación Benéfica el Biberódromo, que tengo el honor de presidir, ha recibido una subvención extraordinaria, en todos los aspectos, para atender a los 200 niños de 0 a 24 meses que pertenecen a familias en riesgo de exclusión y a los que ayudamos. Un refuerzo extraordinario que nos permite mirar al futuro con esperanza. También nos da pié para ofrecer nuestros medios y servicios, si fueran necesarios, a las instituciones de acogida de emigrantes o de refugiados que se puedan crear.

 

Ya es hora de que remediemos esta masacre. Se nos tiene caer la cara de vergüenza a los seres humanos del primer mundo económico, que, como personas solidarias, somos de categoría regional.

aylan y su hermano

 

 

                                                              Aylan y su hermano

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 3 de septiembre de 2015

Un excelente artículo

El pasado día 31 de septiembre mi maestro José Luís Navas publicó en su blog, que se recoge en la página de Diócesis de Málaga, www.diocesismalaga.es, un extraordinario artículo, como todos los suyos, denominado “La moviola del tiempo”. Una vez más me hizo pensar en los ciclos de la humanidad que nos llevan a poner en práctica lo peor que tenemos las personas, tanto individual como colectivamente.

 

Sigo totalmente impactado por las noticias que nos llegan desde todas las fronteras y costas de Europa. No son más que un pálido reflejo de la realidad del drama que se está viviendo ante la proliferación de mafias que explotan a los refugiados, la colocación de vallas electrificadas y concertinas, así como la muerte de niños y mayores en busca de la “civilización”.

 

Cuando desde un poblado africano, un país en guerra, sometidos a la hambruna o una persecución por motivo de raza o religión, unos seres humanos, que piensan y razonan, pueden contemplar la atención que se le presta en nuestros medios al último  fichaje del “atlético escalerillas”, a la separación y el último “romance” de “Paquirrín”, o a la colecta para comprar la enésima saya de la Virgen, inmediatamente los ojos se les ponen como platos y piensan que aquí atamos a los perros con collares de perlas.

 

Después la realidad es otra. El 90 % de los deportistas tienen que comprarse hasta las camisetas, la gente vip son, en su mayoría un hatajo de vagos ignorantes que ejercen una especie de venta o alquiler de sus figuras y, finalmente, las prácticas religiosas casi siempre se quedan en lo externo sin ningún tipo de compromiso.

 

El resultado es lo que tenemos. Una sociedad pendiente de rellenar su vida de la parte lúdica de la misma, con el propósito de tener más que de ser. Asisto con vergüenza a los diversos programas basados en preguntas de cultura general y descubro la desinformación existente, especialmente en lo que respecta al cristianismo, raíz del pensamiento europeo y un ejemplo claro de cómo se puede salvar el mundo.

 

Pero no pierdo la esperanza. Hay muchos jóvenes que se siguen formando adecuadamente, padres de familia que se preocupan de transmitir ideas trascendentes a sus hijos, mayores que dedican su jubilación a servir a los demás y una Iglesia Católica encabezada por un hombre de nuestro tiempo, el Papa Francisco, lleno de Dios y de sentido común, que, si le dejan, va a ponerse al frente de una generación que tiene que resurgir de su decadencia.

 

Mientras tanto, las encuestas dicen que el problema más importante que sufren los jóvenes de esta generación es el quedarse sin batería en sus móviles. Cosas veredes.

refugiados en hungria