Dar la cara

8 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 8 de octubre de 2015

Dar la cara

    Días pasados me encontraba debatiendo con un grupo la doctrina que nos viene transmitiendo el Papa Francisco desde su acceso al pontificado. Toda la vida de Jorge Mario Bergoglio así como la desarrollada después de su cambio a Papa Francisco, es una sucesión de ideas y recomendaciones para poner en práctica nuestra vinculación con el Evangelio y la vida del cristiano en plenitud.

    Cualquier texto, encíclica, homilía, discurso o recomendación de ese hombre, venido de allende los mares, con las ideas más claras que he podido observar a lo largo de mi vida, es un acercamiento a la VERDAD. Es un hecho que cuanto hace o dice gusta a tirios y troyanos, creyentes y apuntados, ateos, agnósticos e indiferentes, de todo el espectro político. Esta coincidencia en los criterios de todos sobre su actuación tan solo tiene un secreto: se reduce al sentido común, el amor, la solidaridad y el servicio. La verdad del Evangelio. Estos son conceptos irrebatibles, salvo que uno sea un desalmado o se mueva en el campo de la mala leche.

    La segunda parte de esta reflexión es la reacción que suscita en nosotros esta realidad. ¿Nos ponemos en marcha en este camino? ¿Damos razón de nuestra fe en nuestras relaciones cotidianas? ¿Somos capaces de intervenir en las conversaciones grupales manifestando estas verdades?

     Nos cuesta mucho dar la cara. Tememos que nos la partan. Pero ahí está nuestra labor. Hablar de Dios y de sus cosas en la parroquia o en tu grupo cristiano es fácil, incluso reconfortante, pero cuando te trasladas al ambiente hostil o pierdes la seguridad ante un auditorio desconocido, aparece el miedo y la prudencia cobarde.

     Los mayores presumimos de nuestra capacidad de no dejar pasar ni una. Decimos que a nuestra edad ya no tenemos prejuicios ni miedos a nada ni a nadie. Pero hablar de Dios… anunciar y denunciar, es más complicado. Más complicado, pero posible. Cuando se habla desde la palabra y el ejemplo, la gente se cuestiona cosas y actitudes.

    Tenemos que dar la cara… aunque nos la partan. (Por cierto, nos les extrañe que cualquier día se la partan al Papa Francisco, virtual, experimental o físicamente. Los de fuera o los de dentro. Pero él está preparado).

escondido

 

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