Mi vecino de abajo

18 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 18 de noviembre de 2015

MI VECINO DE ABAJO

 

Aun hoy, cuando visito la página Web donde se recogen estos segmentos, me encuentro debajo de mi columna la de José Luís Navas que ya se encuentra con el Padre. Un sentimiento de tristeza, y de paz al mismo tiempo, me invade al aceptar que es la última con la que nos ha bendecido desde su permanente encuentro con Jesús de Nazaret y su ejemplo de vida. Dándola a los demás hasta el último momento. Lo que pretende recoger y fomentar estos segmentos de plata.

 

Conocí a José Luís a través de las ondas. Mi afición taurina me llevaba a sintonizar Radio Nacional de España en cuya parrilla se emitía un programa escrito por D. Juan Cortés (padre) y locutado por J.B. Ocaña y José Luís Navas. D. Juanito y el “enterao” se llamaba dicho espacio que estuvo años en las Ondas. Después aquel Maestro Nacional reconvertido en periodista subió como la espuma hasta los más altos espacios nacionales de la comunicación. Al jubilarse volvió a Málaga y siguió escribiendo como los ángeles.

 

La realidad es que yo he hablado, y discutido con él, más de Dios que de ningún otro tema. Su paso por los evangelistas no impidió el que siguiéramos compartiendo, junto a Chelo, su esposa, nuestras inquietudes religiosas. Finalmente, en un acto sublime y difícil de reflejar, volvió a la madre, la Iglesia Católica, en la que se formó desde entonces especialmente desde los estudios teológicos correspondientes y en su vida. La difícil vida con que Dios le ha distinguido.

 

José Luís, además, era un disfrutón de su entorno. Un conversador excepcional, un experto enólogo activo, un diplomado en flamenco, y tantas otras cosas que le hicieron imprescindible en cuantos foros a los que se asomaba.

 

José Luís ha dignificado el periodismo, la amistad y el dialogo. Pero sobre todo se ha ido con la satisfacción de dedicar excepcionalmente los últimos años de su vida a su familia, a la comunicación y, sobre todo a transmitir el Amor de Dios que irradiaba por todos sus poros. Pediré. No por ti. Sino por tu mediación.

 

     José Luís, ya eres bienaventurado. Feliz.

navas

 

 

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