El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 31 de diciembre de 2015

El año de la misericordia

Me da la impresión que desde los medios y para los propios receptores del mensaje, no se le está dando la auténtica dimensión que tiene la proclamación del año 2015 como el año de la MISERICORDIA.

 

Recuerdo con añoranza aquél año 2000 en el que se celebró el jubileo del milenio. La diócesis de Málaga y yo, personalmente, acabamos totalmente implicados en dicho acontecimiento. Desde todas las parroquias de Málaga y su provincia, desde los distintos movimientos y asociaciones, los niños, las familias y los mayores celebramos a lo largo del año una serie de peregrinaciones a la Santa Iglesia Catedral donde, cada domingo, se reunía más de 3.000 personas que atravesaban la puerta Santa y vivían unas eucaristías memorables. Lo digo con conocimiento de causa. Pertenecí al equipo que acomodó y acompañó a cuantos llenaron nuestra Catedral. No hubo ni un solo problema. Los scouts, la cruz roja y un montón de voluntarios presididos por Fernando Jiménez y un servidor conseguimos el milagro de evitar ningún problema.

 

A lo largo del mes de Junio de aquél año, me “ficharon” como voluntario del Jubileo en Roma. Aquello fue el colofón. Los franciscanos españoles me acogieron en su convento de la “Vía de San Francisco a Ripa”. Desde allí, cada día, pude acompañar a miles de peregrinos en su visita a los diversos templos romanos.

 

Todos estos recuerdos se agolpan en mi mente. Espero con impaciencia el Jubileo del 2025. Lo que no se, es si llegaré y en que condiciones. Lo cierto es que quiero darle cuanta difusión pueda al que estamos celebrando ahora basado en el año de la Misericordia. Creo que sería muy interesante el que se celebraran en Málaga (supongo que ya se estarán organizando) peregrinaciones de los distintos grupos que lo deseen hacer de una forma conjunta. También depende de lo que nos queramos implicar los seglares.

 

De todas formas, ya tengo en mente irme un fin de semana a Roma ahora que están baratos los billetes. Espero ganar o, por lo menos, empatar el jubileo. Y que la misericordia que transmite el Papa Francisco me alcance y la pueda transmitir a mis lectores. Ojalá que así sea.

 

jubileo misericordia

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 28 de diciembre de 2015

LA HISTORIA NO ENGAÑA

Estamos finalizando el año 2015. Esto significa que hace esos años aproximadamente, (distintos calendarios por medio), nació en Belén de Judá Jesús, el hijo de María y José. La existencia histórica de Jesús está documentada suficientemente por algunos textos de la historiografía romana: Tácito: Annales 15,44; Suetonio: Vita Claudii 25,4; Plinio el Joven: Epístola 10,96; Flavio Josefo: Antiquitates judaicae 18,3 y 20,9.

Decía Tácito en los Annales: “aquel de quien tomaban nombre, Cristo, había sido ejecutado en el reinado de Tiberio por el procurador Poncio Pilato”. Así mismo Flavio Josefo recoge en las Antiquitates judaicae: “En aquel tiempo apareció un tal Jesús, hombre sabio, si es que puede llamársele hombre: era efectivamente autor de obras prodigiosas, el maestro de los hombres que reciben la verdad con alegría, e indujo a muchos entre los judíos y también entre los griegos (a ser sus discípulos). Se pensaba que fuera el Mesías; pero no lo era, a juicio de nuestros jefes. Por todo esto, Pilato lo crucificó y lo hizo morir. Los discípulos que antes lo habían amado no cesaron de proclamar que se les había aparecido al tercer día de la muerte nuevamente vivo. Los profetas divinos atestiguaron y predijeron estas cosas y miles de otras maravillas de él. Hasta ahora, el grupo de los cristianos, así llamados por su causa, no ha desaparecido todavía”. Y aquí estamos. No hemos desaparecido todavía.

Pienso que para todos, creyentes o no, lo importante es quedarnos con el mensaje de Jesús. Un mensaje de paz, de amor y de fraternidad. Por eso me parece que el deseo manifestado en todo el Evangelio de paz para la humanidad, es una buena noticia para los hombres (y las mujeres) de buena voluntad.

Dice la historia que Jesús existió. Si alguno no cree en su divinidad que no olvide su mensaje, que es innegable, y el de tantos otros que han vivido y pasado por el mundo imitándole y haciendo el bien, aunque hayan perdido la vida o la fama en el empeño. Mientras por alguna circunstancia la tristeza quiere invadirme, no tengo más remedio que proclamar que vale la pena ser seguidor de ese gran niño-Dios que te permite seguir luchando por un mundo mejor. Ojalá que todos nos convirtamos en Inocentes.

Feliz año 2016 a todos.

libertad

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 24 de diciembre de 2015

HACERSE COMO NIÑOS

En una de las muchas comidas navideñas que proliferan en estos días, me preguntaba un amigo lo que significa “segmento de plata”. Una vez más, le expliqué que dicho concepto recoge el segmento de población que está jubilado por los “papeles”, pero útil para “casi” todo el resto de sus capacidades. Al no ser de oro se preocupa poco del brillo pero tiene la misma fuerza y utilidad que el áureo metal.

 

Lo bueno que tiene pertenecer a este grupo es que se pierde bastante parte del respeto humano y se vuelven a tener ansias de aprender y de conocer. Es decir, que nos volvemos, de alguna forma, a hacer como niños. Entonces, nuestra capacidad de conocer y vivir el Evangelio, si nos dejamos, se acrecienta de una manera exponencial. El evangelio de San Marcos nos lo recoge claramente “ Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. Lo que yo entiendo es que la palabra de Dios no cabe en la petulancia, la intransigencia y las verdades terrenas absolutas.

 

Esta reflexión me ha venido a la mente presenciando el programa “Master Chef Junior” de RTVE. Esos niños me han cautivado con su solidaridad, inteligencia, ausencia de respeto humano, cariño entre ellos y desparpajo. Amén de que guisan como los ángeles. Esa chiquilla llamada Covadonga merece una mención especial. Cuando yo vuelva a ser como niño me gustaría parecerme a ella. Tenemos mucho que aprender de esos niños que miran limpiamente, lloran con el que llora y ríen con el que ríe. Tan solo hay que ver como sorprenden a los miembros del jurado y a los grandes chefs que les acompañan. Un gran programa de televisión que informa, forma y entretiene.

 

Termino. Esta noche es Nochebuena. Que el niño Dios nazca en vuestros corazones. Que más os puedo desear.

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 21 de diciembre de 2015

VILLANCICOS POR LO CIVIL

Se sigue ampliando la nomina de los actos festivos que los no creyentes quieren tomar de las costumbres cristianas. Pero, ojo, teniendo buen cuidado de eliminar todo lo referente a Dios de forma radical. Se comenzó con las bodas, se pasó por los bautizos, las comuniones, confirmaciones, culto a los difuntos y entierros civiles y, finalmente, por la brillante idea manifestada por uno de los próceres políticos de nuevo cuño. En su discurso de cierre de campaña comentó que él era ateo, faltaría más, pero que pasaría las navidades cantando villancicos en familia.

Supongo que ya se habrán homologado títulos como “los peces en el río van a la huelga”, “a la insumisión civil pastores”, “noche de paz tensa en la puerta del sol” y “dime niño a que partido perteneces”. Permanezcan atentos a las pantallas. Pronto los podrán ver y oír.

La buena noticia de hoy también es musical. Hace unos días no daba crédito a lo que escuchaba a través de una emisora de radio. Un paciente hacía pequeñas operaciones matemáticas y tocaba el saxofón, bastante entonado, mientras era sometido a la extirpación de un tumor en su cerebro. Los datos obtenidos, en plena lucidez, han permitido a los cirujanos del hospital de Málaga, antiguamente denominado “Carlos Haya”, poder operarlo sin dañar las zonas que se ocupan de la música y las “cuentas”. Un auténtico milagro que habla mucho y bien de la calidad de la medicina y la cirugía malagueñas.

La presentación del proceso por parte del equipo que lo ha operado, amenizada por la música que interpretaba el paciente con su saxofón, me ha sonado como un auténtico villancico de esperanza. Un ejemplo más de la capacidad que tiene el ser humano de ayudar y ayudarse poniendo en marcha toda su inteligencia. Este es un milagro más de los que se nos sorprende cada día. Una constatación de la presencia de Dios entre nosotros en forma de memoria, inteligencia, voluntad, constancia y corazón.

Felicidades a todos los que hacéis el bien a los demás. Y a los que no sabéis o no podéis, fuerza para llevar la paz a nuestro alrededor, lo que nos hará ser bienaventurados por méritos propios.

 

 

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 17 de diciembre de 2015

UNA OBRA DE MISERICORDIA

Cuando recordamos las obras de misericordia de aquél catecismo Ripalda, que recitábamos de corrido, podemos ver que se dividen en dos grandes grupos, las espirituales y las corporales. Este año Santo, en el que celebramos el Jubileo de la Misericordia, las hemos refrescado en nuestra mente, e incluso hemos descubierto otras que surgen de nuestro encuentro con los demás. A mí, personalmente, me ha costado recordar una a una aquellas que recoge el catecismo como reflejo de las enseñanzas de Jesús a lo largo de su vida pública.

 

En ambos apartados, la décima se refiere a la atención postrera. Rogar a Dios por los vivos y por lo muertos y enterrar a los difuntos. Últimamente he podido vivir y disfrutar de la administración del sacramento de la unción de enfermos a un grupo de personas que la necesitaba y como la comunidad la vivió participando de la misma. Pero cuando mi emoción ha llegado al máximo, ha sido durante el entierro del hijo de un amigo muy, muy cercano, fallecido trágicamente días pasados. La ceremonia fue vivida por todos intensamente, pero con una entereza rayana en el heroísmo sustentada por una fe firme proclamada y vivida.

 

Un momento tan difícil lo transformaron los padres del fallecido y su comunidad neocatecumenal en un sacramento confortador dentro de la tristeza. Demostraron la madurez de unos cristianos que se toman en serio su fe y dan sentido trascendente a toda su vida. La celebración se convirtió en una excelente catequesis para el resto de los cristianos que no hemos profundizado de esa manera en la vivencia cristiana. La devolución pública del hijo fallecido al Padre Dios, por parte de su padre en la tierra, así como la procesión hacia su “dormitorio” en la última morada, amén de poner un nudo en nuestras gargantas, nos sirvió para acercarnos mucho más a la vida trascendente.

 

No es muy corriente que se vuelva a escribir un obituario como se hacía en los viejos tiempos periodísticos. Ya apenas se ponen esquelas en los periódicos. Pero el ejemplo de ese grupo de cristianos, apenas iniciado el año Santo Jubilar de la Misericordia, me ha impelido a animar a mis queridos amigos del segmento de plata a que repasemos el catecismo y pongamos al día alguna de las obras de misericordia que son el camino hacia las Bienaventuranzas.

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 14 de diciembre de 2015

ESOS PUEBLOS ANDALUCES, RUTE

Mi capacidad de sorpresa no termina de encontrar sus límites. Nos parece que conocemos todo y sabemos de casi todo. Sin embargo, apenas nos movemos un poco, nos encontramos que cuando vamos en cualquier dirección… los demás ya vienen de vuelta.

En “mi vida anterior” (en una de ellas, he tenido varias) me dedicaba a viajar por casi toda Andalucía hasta llegar a alguna tienda que tuviera un mostrador y fuera capaz de vender un metro de tela. Miento, he tenido clientes que tenían los artículos almacenados en la cocina, ni siquiera mostrador. Esta actividad me permitió, en su día, presumir de conocer la geografía, las ciudades y los pueblos de Andalucía (menos Sevilla y Huelva).

Ayer estuve en Rute acompañando a un grupo de mayores residentes en las Hermanitas de los Pobres de Málaga. El viaje, subvencionado por la Obra Social de la Caixa, consistía en el desplazamiento de los acogidos a esa ciudad cordobesa y la visita a los museos del anís, los dulces, el jamón y el chocolate, la iglesia del pueblo y culminado con un almuerzo extraordinario en un local muy grande de las afueras. Me encontré con una ciudad renovada y desconocida.

Amén de lo bien que se lo pasaron los abueletes, las monjas y los casi-abueletes que les acompañamos, mi capacidad de asombro se colmo al observar la cantidad de personas que los ruteños han conseguido movilizar, por medio de su ingenio, al aprovechar los productos autóctonos y los importados. Amén de los tradicionales aguardientes y los dulces, han tomado de una cita de los jamones de Rute en el Quijote, para montar un tinglado extraordinario alrededor de la matanza.

Todo un paraíso del colesterol y el exceso de glucemia, disfrutado por familias enteras de todas las provincias andaluzas. Pude constatar la presencia de más de cincuenta autobuses y cientos de vehículos particulares que desaguaban una riada de visitantes. La mayoría de ellos, salían de las visitas cargados de bolsas portadoras de felicidades navideñas en forma de productos que engordan. Un negocio para todos: bares, restaurantes, museos, hoteles y vendedores de lotería. En todas partes, degustaciones gratuitas para llamar a los visitantes.

Que talento tienen estos herederos de los fenicios, griegos, cartagineses, romanos y árabes. Un pueblo entero convertido en un auténtico zoco gracias al ingenio de aquellos que estiman que, para diferenciarse de los demás, hay que ofrecer algo distinto y apetecible. Tenemos que aprender los malagueños de esta actitud. De hecho, ya lo estamos haciendo. No nos podemos quedar en el sol y los espetos. Esos pueblos del interior tienen que potenciar sus productos únicos e irrepetibles.

Un domingo feliz es una buena noticia. También lo es el descubrimiento de unas gentes que no necesitan que los políticos les salven. Desde siempre se han dado cuenta que su trabajo y su ingenio les hará progresar. Mientras, los debatidores profesionales de los medios, seguirán dudando entre si son churras o son merinas. Ole por la iniciativa.

 

EL CUMPLIMIENTO

10 f, 15

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 10 de diciembre de 2015

EL CUMPLIMIENTO

Se acostumbra a vivir de acuerdo con unas normas de convivencia basadas en la buena educación y las buenas costumbres. Perdón, se vivía. Las nuevas generaciones pasan por encima de las tradiciones y las normativas no escritas… y de las escritas que les parecen. A lo mejor lo hacen bien. Son más libres… pero menos cercanos.

 

Se sigue yendo a los entierros o a los funerales a “cumplir”. Se siguen felicitando los unos a los otros en ciertas fechas, aunque a veces con “la boca chica”. Se viven las Eucaristías de forma rutinaria. De forma obligatoria. Al final se trata del “cumplo y miento”.

 

     Los católicos –influenciados excesivamente por el rigor del catecismo Ripalda- nos movemos en el campo del miedo al pecado reglamentario, tipo mandamientos de la Iglesia, que nos obliga a hacer cosas y mantener actitudes que tendríamos que necesitar y aprovechar. Se “cumplen” los mandamientos, pero no se disfruta de las Bienaventuranzas.

 

Por eso estimo que ya es hora de que nos salgamos del cumplo y miento y entremos en el campo de gozar de los Sacramentos valorando cuanto llevan dentro, que no es, ni más ni menos, que encuentros con el Señor. Tenemos que salir del campo de mínimos para no equivocarse e ir al infierno y pasar a disfrutar del encuentro con la comunidad en cada día de nuestra vida.

 

¿Por qué os meto este rollo? Por que cada vez que me reúno con personas que buscan a Dios, choco con la ignorancia sobre la vida cristiana, basada en unos conceptos cogidos con alfileres en la infancia y no madurados ni mejorados por la vida, la reflexión y el conocimiento. Es decir, que seguimos con el traje de la Primera Comunión puesto en la mente. Supongo que tendremos que echarle tallas a nuestro conocimiento de la Iglesia en la medida que hemos echado tallas a nuestros ropajes.

 

Para eso están las catequesis de adultos o “los repasos de chapa y pintura” de los grupos y movimientos de la Iglesia. Paladearemos mucho mejor los Sacramentos sin tener que recurrir a los “mínimos” del cumploymiento. Pasar de la obligación a la necesidad.

obligaciones

 

                   

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 8 de diciembre de 2015

PARARSE Y PENSAR

No recuerdo en este momento si os he escrito en otras ocasiones sobre este mismo tema. No importa; nunca es mal año por mucho trigo. Personalmente necesito pararme y pensar por lo menos una vez al año. Me sienta mejor que una prolongada estancia en uno de esos balnearios con spa y sopicaldos.

En la vida, aunque nosotros no queramos, nos hemos enganchados a lo que nos rodea como si de una reata de ganado nos envolviera. Hay veces que me siento como esas ovejas que son rodeadas por perros ladradores o por pastores vociferantes que les obligan a pensar y hacer lo que les dicen. El ruido y el sistema nos llevan a entrar por la puerta del redil que se nos impone. En estas circunstancias es muy difícil remar contracorriente o salirse de la masa.

En todos los aspectos de nuestra vida -especialmente ahora, cuando las redes sociales y los medios de difusión nos bombardean con lo que tenemos que sentir, vivir o creer- nos sentimos manipulados e impelidos por la vorágines de sensaciones, consignas e ideas políticamente correctas.

Por eso de vez en cuando me paro. Para eso está el puente de la “Inmaculada Constitución”. Veremos lo que nos queda el año que viene. Se quieren cargar ambas. Pararse es apagar la tele y el teléfono. Olvidarse del ordenador y los periódicos y dejar la mente en blanco. Como esas viejas pantallas de cine que se escondían tras los telones de los viejos teatros. En términos modernos: resetear tu disco duro y librar nuestra mente de ruidos y de virus.

Una vez que te has puesto a cero, y aquí viene mi buena noticia de hoy, te pones a pensar. Sí. Eso que significa dejar que brote de tu cerebro y de tu corazón cuanto de noble y de positivo hay en él. Recordar todo lo bueno que has vivido, olvidar todo lo malo que te ha pasado, (como los recuerdos de la mili o de la infancia, tan solo recordamos los buenos momentos). Vivir el hoy intensamente, aprovechar las maravillas que nos ofrece el mundo que nos rodea y, finalmente, dejar el futuro en las manos de Dios o del destino, según creencias.

Yo me he parado y he pensado este fin de semana. Por primera vez en muchos años mi buena noticia no ha estado en vuestras manos el lunes. Ni me he acordado. Hoy, un día muy importante para mí, cumplo cuarenta y cinco años de casado (bodas de zafiro dice la Wikipedia) y los asumo con el contador a cero. Espero muchos más de vida y de encuentros. Pero el año próximo, o cuando lo necesite, me volveré a parar y pensar.

 

pensador

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 3 de diciembre de 2015

EL SOLSTICIO DE INVIERNO

“El solsticio de invierno corresponde al instante en que la posición del Sol en el cielo se encuentra a la mayor distancia angular negativa del ecuador celeste. Dependiendo de la correspondencia con el calendario, el evento del solsticio de invierno tiene lugar entre el 20 y el 23 de diciembre todos los años en el hemisferio norte”. (Calcado de la Wikipedia).

 

Me imagino que habrán recurrido a estos datos esos preclaros políticos a los que se les atraganta la palabra Navidad -pero sin perder las posibilidades de negocios- de salir en las fotos, seguir con su propaganda populista y demagógica y, de camino, pegar una patada a la Iglesia. Me da auténtica pena de esas actitudes torticeras asumidas para intentar asumir méritos y personalismos que nos les corresponden.

 

Todo se inició el día que se empezaron a sustituir nombres de calles basándose en el revanchismo y la mala leche. Así pudimos ver como a la “Cuesta del Rosario” de una ciudad andaluza, se le “rebautizó” (por lo civil, por supuesto) con el nombre de “Cuesta del piojo”. De aquí al Bautismo, las bodas, los entierros y las comuniones civiles no ha habido más que seguir degenerando. Espero con pavor que pronto nos llegarán las fiestas de primavera con trono e imágenes de la Pantoja o Elton Jhon. Todo se andará.

 

Seguimos queriendo “reeducar” a la sociedad con unos conceptos erróneos y partidistas. Rasgándonos las vestiduras por la presencia de un modesto Belén en los colegios para “evitar susceptibilidades de los no creyentes” y haciéndonos sufrir con fiestas en honor de las brujas como el infausto “Halloween” de las narices.

 

Y aguantamos y nos las tragamos todas. Nos meten al Papa Noel vestido por coca-cola y nos sacan al niño Jesús del pesebre. El pobrecito hijo de María y José parece, a veces, un ocupa en el último rincón de la casa y por el efecto propagandístico, en nuestros corazones. Veremos una cabalgata de Reyes llena de personajes televisivos y pobre de la presencia de Dios.

 

Menos mal que aun nos quedan los abuelos. Esos sufridos mayores a los que ya nos importa  poco “lo políticamente correcto” y que decimos (y escribimos) lo que estimamos justo. En nuestra casa no faltará nunca un Belén (a veces con niños Jesús mellizos, para que no se peleen), borrachuelos, zambombas, aguardiente y cariño. Mucho cariño.

 

Al final, en el solsticio de invierno, el Sol está mas lejos en el firmamento, pero la Luz de Dios, en forma de Jesús que nos nace, nos ilumina con toda su fuerza. Yo me atrevo a decirlo. Y las gentes sencillas también.

belen africano