El nuevo mito de Prometeo

28 f, 16

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

Málaga 28 de enero de 2016

El nuevo mito de prometeo

 

“Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba”. (Del mito de Prometeo)

 

 

He tenido la oportunidad de contemplar un trabajo del filósofo de la Universidad de Valencia D. Vicente Bellver sobre la nueva tendencia modal que se nos está colando en la sociedad subrepticiamente. Me refiero al transhumanismo o el posthumanismo. En síntesis, se analiza al deseo desordenado de mejorar las condiciones vitales no con el deseo legítimo y razonable de mejorar condiciones y eliminar dificultades en las mismas, sino en unos tratamientos de “vuelta atrás”, de recuperación de la juventud perdida.

Para ello no se duda en convertir al ser humano en una especie de robot al que se le van cambiando las piezas a medida que se van deteriorando y se va intentando mejorar la raza a través de la manipulación genética. ¿A qué me suena esto? De esta forma las personas que se encuentran en la onda, los Vips, “guais”, etc. no dudan en someterse a todo tipo de “reformas y repasos de chapa y pintura”.

Las ofertas son muy tentadoras. Sobre todo mueven mucho dinero. Ya no solo de los pertenecientes al “segmento de plata”, que necesitamos prótesis para seguir comiendo o andando-nada que ver con las cirugías estéticas que nos convierten en máscaras infladas y bultos sospechosos-, sino también los cuarentones que quieren dejar de serlo, pero marcha atrás. Hasta las adolescentes están esperando a tener la edad mínima para implantarse prótesis que las conviertan en usuarias de la copa A a la DD –las mujeres y los que hemos vendido corsetería entendemos los términos-.

Soy de la opinión de que cada edad tiene su encanto. Tenemos que saber envejecer (perdón, madurar) con dignidad. Cuando se quiere aparentar lo que no se es, amén de hacer el ridículo, no engañamos a nadie, ni a nosotros mismos. Están muy bien los gimnasios -men sana in corpore sano- pero, a veces, nos pasamos y nos convertimos en adictos a una belleza exterior -cuyos cánones fluctúan- olvidando el mantener clara y despejada la mente. Esta última premisa sí que nos mantendrá jóvenes en el espíritu.

Sigo pensando que la medicina moderna se debe orientar hacía dar calidad de vida a los mayores, los cuales tenemos una expectativa de vida cada vez más larga, pero sobre todo para mantener nuestras capacidades de relación y de conocimiento. Gimnasia de la mente y del cuerpo. Sobre todo del corazón y de la escucha. Aunque sea con prótesis auditiva. Nada de vigorexia. Suena a palabrota. Puede llegar a ser una reedición del mito de Prometeo, o de un nuevo experimento del Dr. Frankestein.

 

envejecer con dignidad

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