NANOOK

13 f, 16

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 7 de marzo de 2016

NANOOK

Hay una frase que corre por ahí que dice de una forma “graciosilla”: mientras más conozco a los hombres, más quiero a mi perro. Me parece que no debemos de generalizar. Parto de la base de que soy un enamorado de los animales y, especialmente, de los perros. Llevo más de cuarenta años conviviendo con ellos y disfrutando de su presencia en nuestra familia como uno más de sus miembros. En mi casa, llena de niños, se han criado una docena de perros en diversas etapas. Recuerdo especialmente a aquella Tania, una mezcla de chucho y chucha, de raza indefinida, rabona, pero más lista que el hambre. Iba a esperar a los niños a la puerta del cercano colegio y los acompañaba hasta casa. Todo esto hasta que fue vetada por los profesores; llegó un momento en que se metía en la clase antes de la finalización de la misma.

Los he tenido grandes, chicos, feos, bonitos, con pedigrí y sin ella. Especialmente me acompañó Kazán y la Nana, un Golden y una perrita de lanas que me metieron un día en el bolsillo de mi bata. Convivieron una larga época y murieron de viejos. Ahora tengo a Gaspar un perro arrugado que me trajeron los Reyes.

¿A qué viene todo este rollo? A la noticia que he leído en los periódicos: Nanook, un guapo perro labrador canela de pelo corto, ha salvado la vida de un hombre que había caído al agua en el muelle uno malagueño. Sus ladridos llamaron la atención de los viandantes y el hombre fue finalmente rescatado.

Mi buena noticia de hoy me la transmiten esos animales de compañía que, a veces, hacen aquello que pueden, y deben hacer, la sociedad, los seres humanos, especialmente los más cercanos: acompañar. Un animal sustituye, pero no mejora, al ser humano. Por lo menos así debería ser. Tenemos que querer a nuestro perro y, sobre todo, a nuestros semejantes. Para ellos, las personas de nuestro metro cuadrado, somos la mejor compañía cuando los conocemos y los aceptamos como son. Mientras más conozco a las personas… más intento quererlas.

 

Foto diario Sur.

nanook

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