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EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 28 de abril de 2016

¡Ojito con el deporte!

Acostumbro a ojear los diversos digitales que se publican en castellano basados en buenas noticias. No tengo más remedio que hacerlo porque, desgraciadamente, no llegan a mi conocimiento directo demasiadas “buenas noticias” en los tiempos que vivimos. Como me comprometí con un diario a suministrarle una buena noticia cada semana, hay veces que me veo y me deseo para poder rescatar alguna. De hecho, de las diversas publicaciones que se pueden encontrar en Internet sobre estos temas, varias han cerrado a final del 2015. Menos mal que algunos amigos me “chivatan” lo que pillan por ahí.

 

De una de estas publicaciones he podido conocer una noticia que me ha hecho encender la alarma. No por lo novedoso, sino por lo reiterativo. En Madrid, los servicios del Samur, han tenido que practicar ejercicios de reanimación durante una hora para poder recuperar a un hombre de cincuenta años que había sufrido un infarto mientras estaba corriendo una maratón. No es la primera vez ni, desgraciadamente, la última. Hace varias semanas dos corredores han fallecido en una misma competición por fallos cardíacos.

 

Estamos en plena moda del culto a la imagen, el gimnasio, las carreras, maratones y ya en el último estadío, a la vigorexia. De ninguna forma estoy en contra de la actividad física que es saludable y necesaria. Pero a nivel del segmento de plata y alrededores, hay que tener mucho cuidado. Sobre todo si se tiene las rodillas y la columna hechas puré, el corazón trabajado y los músculos en general, algo atrofiados.

 

Los médicos de las zonas costeras, alguno de mi familia, miran con pavor los corredores playeros de los primeros días de las vacaciones. Hombres y mujeres enfundados en flamantes “chándales” de diseño  y calzados con zapatillas deslumbrantes.  El ejercicio exagerado, la falta de costumbre y de control médico, llevan a esos excesos que acaban en el hospital.

 

Mi hijo mayor, que es geriatra, sí, esa especialidad que el SAS no considera necesaria, siempre me dice lo mismo. Vida sana, mucha agua, paracetamol y largos paseos a paso vivito. A mí, personalmente, me va muy bien. Pero hay que hacerlo invierno y verano. Dejar el coche y tomar el autobús. Cuando hace mal tiempo, bicicleta fija a velocidad adecuada, no a ritmo de tour de France y mucho sentido común. Se puede aprovechar para pensar o rezar, o las dos cosas.

 

Los chinos me dan envidia. Como, sin vergüenza alguna, salen a los parques y las plazas y se ponen a practicar ejercicios adecuados a su edad y condición. Como pille alguna de estas actividades cerca de mi casa, me apunto. Así que, queridos niños del segmento de plata (y alrededores) hacedme caso. Todo con mesura. En especial esas carreras para las que no estamos preparados. Despacito y buena letra. Amén.

 

mayores

Don Quijote

24 f, 16

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 25 de abril de 2016

DON QUIJOTE

   “Pero no hay de qué maravillarse, si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos más excelentes mojones que en luengos años conoció la Mancha, para prueba de lo cual les sucedió lo que ahora diré. Diéronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidiéndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino. El uno lo probó con la punta de la lengua; el otro no hizo más de llegarlo a las narices. El primero dijo que aquel vino sabía a hierro; el segundo dijo que más sabía a cordobán. El dueño dijo que la cuba estaba limpia y que el tal vino no tenía adobo alguno por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordobán. Con todo eso, los dos famosos mojones se afirmaron en lo que habían dicho. Anduvo el tiempo, vendióse el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave pequeña, pendiente de una correa de cordobán. Porque vea vuestra merced si quien viene desta ralea podrá dar su parecer en semejantes causas”.

       Don Quijote segunda parte. Capítulo XIII

 

Estoy barruntando este artículo el día de las letras españolas. Lo que me sirve de excusa para citar al ingenioso hidalgo. Hasta en el congreso se ha hablado de Cervantes y de su obra. Pero siguen leyendo sin entender. Por eso, y con la esperanza de que nos enteremos de una vez, me atrevo a repetir este fragmento de la colosal lección de sentido común que se deriva de los asertos quijotescos.

 

El culto a lo políticamente correcto y la panda de inútiles que nos gobiernan, nos han metido en una situación dicotómica y maniquea. O somos de izquierdas o de derechas, rojos o azules, fascistas o demócratas, del norte o del sur, del Barça o del Madrid, ricos o pobres, ateos o integristas, proamericanos o prosoviéticos, dictadores o borreguitos, buenos o malos, al cielo o al infierno, etc., etc. Al final, si se hurga un poco, sabemos a cuero o a hierro, como en la historia del quijote.

 

En general, los seres humanos, nos convertimos en “dos excelentes mojones”, como nos define Cervantes. Pero lo malo, lo peor, es que nuestros excelsos dirigentes nos presentan el paradigma de la situación. “Con ese tipo no me hablo yo”. “Jamás pactaré con esa gente”. “Si no me ponen a mí de vicepresidente… no juego”.

 

Si uno dice metro soterrado, el otro dice que bajo tierra. Si uno dice que unidad, el otro dice que separación. Si uno dice que edificios altos, el otro dice que chabolas. Si uno dice que jardines, el otro que autopistas. De que se trata… que me opongo. Miran sin ver, oyen sin escuchar y votan a quién le dice el mandamás de turno. Ojo, pero siempre lo contrario de lo que dice el otro. ¡Faltaría más!

 

     Mi buena noticia. Una vez más la tolerancia y la comprensión del Papa Francisco ante las ideas heterodoxas, pero lógicas. Habla y escucha a quién sea menester. Sea o no sea políticamente correcto. Algunos cardenales de la curia echan humo. ¡Hay que mantener las distancias! ¡Mojones! (Don Quijote dixit). Los mayores, los jubilados, los que no tenemos que llevar el agua a ningún molino, tenemos la oportunidad de hacer valer nuestro criterio. Salirnos de la rutina y decir lo que pensamos. Sin miedos. Yo estoy en ese camino y sigo dando la cara. Aunque me la partan, que me la partirán. El resultado es asombroso. Como nos dice Francisco: No tengáis miedo.    

 

 experiencia

 

 

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 21 de abril de 2016

 

CAPACIDAD DE ASOMBRO

Hace muchos años que aprendí que la única manera de mantenerse joven, por lo menos en el espíritu, es continuar cultivando la capacidad de asombro. De esta actitud y de la capacidad de riesgo, nace la aptitud que te hace vivir el salto al vació de la fe.

 

El agua estancada se corrompe y muere. La fe sin obras es una fe muerta, y la vivencia cristiana se convierten en ideas muertas si no se transmiten a los demás. ¿Cómo? El ejemplo; no hay otra forma. Insisto. Hay que evangelizar… y sí es preciso… después hablamos.

 

Los grupos católicos que se preocupan de la primera o de la nueva evangelización se sienten incapaces, o impotentes, porque capaces son, de evangelizar a los alejados. Día tras día se estrujan el cerebro… para continuar con los sistemas tradicionales.

 

Los que vivimos aquella época postconciliar, sufrimos en nuestras mentes y en nuestras actitudes el paso del aggiornamiento, de la puesta al día de una Iglesia que tiene que adaptarse a los signos de los tiempos. Muchos se rajaron. Pero la Iglesia salió redivida tras la crisis.

 

El común de los mortales se aparta de la Iglesia casi siempre de la Institución, dicen que no de Dios) debido a la historia de nuestro testimonio, que nunca ha sido excesivamente presentable. San Agustín hablaba de casta y meretriz. Los medios se preocupan ahora de manifestar la parte de “meretriz” y ocultar subrepticiamente lo de bueno que, gracias a Dios, mantiene la Iglesia.

 

Por eso no tengo más remedio que alabar, e intentar imitar, los esfuerzos de muchas iniciativas que llegan a nuestro conocimiento. Hablaba días atrás de la iniciativa de una congregación de religiosas granadinas que están presentando en Cuatro TV, a través de una especie de “reality show”; la experiencia de cinco postulantas para entrar en su orden.

 

La semana pasada me sorprendieron, una vez, más, por su iniciativa y su capacidad de riesgo. Hay que echarle narices para montar un oratorio en pleno barrio de Chueca, en Madrid, y salir por parejas a buscar deambulantes por la zona en un fin de semana. El riesgo era tremendo. Pero lo asumieron. Recibieron más noes que Rajoy en el Congreso. Pero al final el oratorio estaba lleno. De gente distinta. De muchos que hacía años que no se habían parado a pensar. Para quitarse el sombrero. Bien por la iniciativa. Su nombre: “Un cachito de cielo”.

 

Tenemos que espabilarnos. No podemos esperar a la gente desde nuestra verdad en nuestros cuarteles de invierno. Tenemos que salir a la periferia de nuestras ideas. El Papa no se equivoca. Esas aspirantes a monjas huelen a pachuli y a perfume barato. El incienso y el Chanel nº 5 nos gusta, pero no nos satisface. Vivimos en el mundo y tenemos que oler el buen olor de Cristo que desprenden los “distintos”. Aquellos que vino a salvar el Señor. Tenemos que poner en nuestra Málaga “algún cachito de cielo”.

cachito de cielo

 

MEDITERRANEO

17 f, 16

CRE Málaga - 15.04.16 Atención a personas rescatadas de patera

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 18 de abril de 2016

MEDITERRANEO

“Quizás porque mi niñez sigue jugando en tu playa”. Así canta Serrat al Mare Nostrum en aquella canción que tanto nos emocionó a todos en su día con palabras que hago mías. Conozco este mar en su casi totalidad. Desde Algeciras a Estambul. Un mar que nos une y nos separa. Un mar que ha sido vehículo de la cultura, el lenguaje y el gobierno. Un mar que sirve como salada ruta de la plata para tantos africanos y asiáticos que quieren huir del hambre, la guerra y la indiferencia del resto del mundo para buscar el dorado en la tierra del Barça, del Madrid o del Bayern, cuyas camisetas falsas compran en los zocos de sus ciudades y aldeas. Quieren llegar a la Europa de la ¿democracia? y la corrupción. Una tierra de los ricos hechos a golpe de poca vergüenza y de hipócritas que se justifican a base de manifestaciones a favor de ellos y que después los desprecian y eluden cuando los tenemos aquí.

Hoy tengo dos buenas noticias que darles. Ambas han sucedido este fin de semana. Por orden cronológico. Me envían una nota desde la Asamblea Local de la Cruz Roja de Málaga acompañada de una foto. Efectivamente, la Cruz Roja sirve para algo más que para estar en las manifestaciones deportivas. Un barco de Salvamento Marítimo ha rescatado en el Mediterráneo, a 37 millas de la costa malagueña, una patera con 54 subsaharianos a bordo, 48 hombres y 6 mujeres, de los cuales han hospitalizado a dos hombres por hipotermia y 3 mujeres por un posible embarazo. El sábado 21 más fueron rescatados en Marbella. Todos ellos han visto la luz al final del túnel. Ahora comienza una vida de promesas, posibilidades y desilusiones. Por ahora el Mediterráneo les ha sido propicio.

En la otra punta del Mare Nostrum, un argentino que cree en Dios y es representante de Jesús en esta tierra, se ha arremangado y, una vez más, dado la cara. Le podemos ver haciéndose fotos con emigrantes arracimados en esa isla famosa por sus paisajes y sus devaneos en la antigüedad. He podido oír en la radio voces desgarradas pidiendo ayuda al Papa Francisco. No se que podrá hacer. Su presencia allí me recuerda la anécdota de aquel pueblo harto de sequía que sacaron a San Isidro en procesión para pedir las necesarias lluvias. Le asomaron a un cortado en lo más alto del pueblo desde donde se divisaban todos los campos agostados por la falta de agua. El alcalde pronunció el siguiente discurso definitivo: “Eso, eso, asomar al Santo al Cancho, a ver si se le cae la cara de vergüenza”. Él, de momento, se ha traído doce a su casa. Más que los acogidos por algunos países europeos en todo el año.

A ver si contemplando el gesto del Papa Francisco se nos cae la cara de vergüenza a los países ricos, a los que nos sobra tanto dinero que lo tenemos que enviar al Caribe, porque no cabe en nuestros bancos, a los de las “manos limpias” de vergüenza, a los nuevos creadores de campos de concentración y de guetos disfrazados de recintos de acogida.

La Cruz Roja y el Papa Francisco siguen siendo para mí una buena noticia. Dice Serrat: “Yo, que en la piel tengo el sabor amargo del llanto eterno, que han vertido en ti cien pueblos, de Algeciras a Estambul, para que pintes de azul, sus largas noches de invierno”. A ver si amanece de una vez para estas criaturas.

 

                   

HABLAR DE DIOS

14 f, 16

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 14 de abril de 2016

 

                   HABLAR DE DIOS

  Soy de la opinión de que, además de hablar con Dios, debemos hablar de Dios. Sí, ya sé que cuesta trabajo, que no nos van a entender, que la gente no está por la labor. Pero te puedes llevar sorpresas, grandes sorpresas. Los católicos tenemos un pudor incomprensible a manifestar nuestras creencias y la profundidad de nuestro encuentro con el Señor. Parece que no se lleva. Sin embargo, cuando estamos entre “los nuestros”, nos hinchamos a manifestar nuestra cercanía con Jesús de Nazaret.

      Ese falso pudor, unido con el desconocimiento de la mayoría de los mortales sobre ese tema, nos impide transmitir la “buena nueva” de la que está tan necesitada nuestra gente. La de tu metro cuadrado. Y que conste que hablamos de los ritos y de las cosas eclesiales con gran facilidad. Podemos desarrollar una tesis doctoral sobre los errores de los cristianos, los curas, los obispos y el papa romano. Hablamos de templos, de economía, de dineros, de imágenes y de procesiones. Los foros están llenos de debates sobre estos temas. Pero no hablamos de lo esencial, de lo profundo. De nuestro encuentro con el Señor.

     Llevo un par de semanas experimentado una extraña sensación. Posiblemente a raíz de la celebración de la Pascua. Me dicen algunos cercanos que les hable de Dios. Que han perdido la fe (en el fondo han perdido la búsqueda del lugar de encuentro con el Señor, los Sacramentos, pobres incluidos). Tengo pendiente un par de tardes para pararnos y pensar sobre estos temas con personas que lo necesitamos vitalmente. Y es curioso. La Iglesia ofrece espacios para realizar estos encuentros de pararse y pensar (los cursillos de cristiandad, por ejemplo), que se tienen que suspender por falta de asistentes.

 

Quizás ha de prevalecer el sistema del “boca a boca”. Aunque, por otro lado, los medios pueden hacer mucho por sembrar la inquietud de la búsqueda en muchos. Mis “monjas de cabecera”, mis vecinas del convento cisterciense del Atabal están muy preocupadas porque no les llegan vocaciones nuevas. Yo mismo, he estado colgando “banderines de enganche” por los templos malagueños a este respecto. Pero otras, en televisión, en ¡la CUATRO!, han presentado un programa sobre la llegada a prueba de algunas chicas en un convento y sobre la experiencia de la vida en comunidad de algunas monjas ya cuajadas.

 

Curiosamente lo único que han manifestado todas, es la búsqueda y, en su caso, su encuentro con el Señor. No han hablado no de dinero, ni de poder, ni de prestigio, han hablado desde el ora, et labora, et sirve a los demás. Estoy seguro que más de una chica, viendo el programa, ha sentido la inquietud. Ahora, alguien cercano debe hablarle de Dios.

 

Lo mismo que yo voy a hacer, con motivo o sin él. Sin ponerme pesado, sin imponer. Tan solo exponiendo y sacando a la luz lo que el Papa manifiesta en su último documento (y antes dijo muchas veces la peña el Sombrero y un servidor de ustedes): “to er mundo e güeno”. Tan solo tenemos que rascar un poco para hacer aflorar la “buena leche” que nos han transmitido millares de generaciones de creyentes que nos han precedido y transmitido la fe. He dicho.

dialogar

 

 

                               

 

 

 

HAY UNO

10 f, 16

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 11 de abril de 2016

HAY UNO

Mi “buena noticia” de hoy se basa en que he descubierto que hay uno. Podría hablar esta semana de ese barrio sevillano de la periferia: “Torreblanca”, donde ponen en la calle una procesión distinta y distante de “la Campana”. Una procesión pobre, que sale de una parroquia pobre, de un barrio pobre. En la mesa de altar dejan un espacio para que convivan con las imágenes los alimentos que aportan los vecinos a fin de que en los comedores parroquiales coman los otros “cristos vivos”.

    Mi buena noticia se podría basar en ese “Caminito del rey” recuperado para el turismo y que ha revitalizado totalmente la zona de los embalses del Guadalhorce, asolada por la emigración y la desesperanza del paro y el empleo comunitario.

Mi buena noticia de hoy se podría basar en la fundación Harena, que pone en contacto a estudiantes con personas mayores que viven solas. Les acompañan unas horas a la semana y se convierten en sus pies y sus manos.

No, no, nada de eso, mi buena noticia se basa en que he descubierto un concejal de un pequeño pueblo de Albacete, que ha podido demostrar que ni él, ni su familia, han especulado con dinero negro, ni con participaciones en empresas raras, ni han prevaricado ni recibido comisiones. Esta rara Avis, en vías de extinción, se puede visitar los días 29 de febrero de los años bisiestos en su hábitat natural. En un pequeño bosque de la sierra. Para no contaminarse.

El resto. Un montón de políticos honrados y otro montón de chorizos, van saliendo del armario, o los van sacando, a medida que alguien tira de la manta. Ya sabemos que cuando en una cama común alguien tira de la manta, muchos se quedan con el culo fuera. El trasvase de un montón a otro crece en progresión aritmética.

Cuidemos a ese político. Y permanezcamos atentos a las pantallas. Los papeles hacen recuperar la memoria a muchos desmemoriados.

corrupción

 

Chiste de FORGES

HIPÓCRITAS

7 f, 16

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 7 de abril de 2016

 

                    HIPÓCRITAS

Nos movemos en el mundo de la hipocresía. Nada nuevo. Ya en el Evangelio se retratan perfectamente a los hipócritas y se les considera como totalmente apartados del Espíritu. El hipócrita es aquel ser, o grupo de seres, que viven permanentemente en la mentira. Dice la RAE: Hipocresía;

Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

 

No me queda más remedio que gritar con fuerza mi indignación. Estamos en un mundo regido, habitado y destrozado por hipócritas. El ser humano tiende a animalizarse; esto trae como consecuencia la pérdida de las facultades que le convierten en un ser racional. La masa, la influencia de los medios y los mensajes enviados desde los poderosos, nos convierten en seres hipócritas, envidiosos, mentirosos y avariciosos.

 

En estos días coinciden los “esfuerzos” de los “civilizados” europeos por quitarse de encima a los refugiados que nos llegan desde el sur y desde el este. Compran a los turcos por treinta monedas, les dicen que así van a ser Europa, y les largan el problema a ellos. Crean nuevos campos de concentración similares a los de la Segunda Guerra Mundial o los de los republicanos españoles en Francia. Es muy bonito salir en las fotos. Pero cuando te llega el emigrante, o el refugiado, que no es un potentado ni un dechado de cultura y por eso viene a buscar amparo a donde le puedan transmitir, al que debemos ayudar a vivir con dignidad y a disfrutar de los valores de igualdad y democracia que proclamamos, miramos para otro lado. Intentamos quitárnoslo de encima. Hace años escribía yo: pon un emigrante en tu vida. En mi familia lo hicimos en varias ocasiones. Con resultados muy satisfactorios. Los que llegaron no sabían el idioma ni las costumbres. Hoy están perfectamente integrados.

 

Los países no entienden de barcos. Si alguien no interesa, se aparta. Seguimos rezando a nuestros Cristos. Pero aquellos que son perseguidos por pensar igual que nosotros los despachamos con una foto y un proyecto; o con un debate hipócrita y falso en el Parlamento. Solo se dicen palabras, palabras, palabras…

 

Mientras, día tras día, las noticias nos hablan de paraísos fiscales. Llenos de evasores que han presidido o aun presiden las fotos y los foros de la solidaridad. De personas que tenían que ser ejemplo para todos.  Lo malo es que todo se pega. Especialmente lo negativo. Y entramos todos en el mundo de “más roban otros”. Los juzgados llenos de VIPS y nuestros corazones llenos de podredumbre.

 

Los miembros del “segmento de plata” tenemos muchas posibilidades de salirnos de esta vorágine. No tenemos que aparentar lo que no somos. Debemos ser auténticos, sinceros y solidarios. Con nuestras pensiones tenemos para vivir. Lo importante es recuperar el tiempo perdido para amar. Decía Ángel Ganivet que “Más vale un minuto de vida franca y sincera que cien años de hipocresía”.

 falsos

                               

 

 

 

JUAN PETESA

3 f, 16

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 4 de abril de 2016

JUAN PETESA

Hoy se ha hecho justicia. Tarde. Pero nunca es tarde si la dicha es buena. Han tenido que pasar casi dos décadas desde el día en que nos dejó Juan González León (Petesa). Pero, por fin, la ciudad de Málaga le ha hecho justicia. Una preciosa placita de las afueras de Churriana exhibe en una de sus esquinas un monolito al que va acoplada una placa que recoge su nombre y su foto plasmada en cerámica.

La buena noticia de hoy se encuentra plantada al otro lado de la carretera. Un precioso edificio lleno de vida. La residencia “La Esperanza”. La culminación de su obra. El motivo que le impulsó a luchar contra su enfermedad y la incomprensión de muchos.

Dicen que los grandes hombres perduran en el recuerdo. Pero la historia es muy cruel. Tiende a olvidarlos. A Juan no. A Juan le recordamos aquellos que aprendimos a ser solidarios junto a él. Todo empezó con Rafael, aquél viejo empleado de una tienda de calle Cisneros que hambreaba la apertura de la residencia de calle Fresca. Llevaba años viviendo solo, en una modesta pensión y comiendo en una casa de comidas. Fue el primer inquilino de la vieja residencia de Caritas de calle Fresca.  Allí aprendimos a amar y a respetar a los ancianos. A hacernos pasar por sus hijos cuando, perdido el oremus, esperaban su visita todos los días. A pelear por un ascensor y luchar por sus mayores. A llevar a los ancianos a que conocieran España y parte del extranjero. A percibir su naturalidad al hablar de Dios. Un Dios que le chorreaba por todos sus poros.

El completó su camino. No pudo ver completada su gran obra. La Residencia de Churriana que hoy lleva su nombre. Por eso nos hemos reunido alrededor de este monumento, su familia; la de sangre y la de amistad. Sus viejos amigos. Sus amigos viejos. Los que rezamos cada día a San Juan Petesa que está en los cielos.

Hoy me siento feliz. Pienso en los cientos de ancianos que han recibido techo, comida, amor y compañía en la residencia de la Esperanza. Pienso que he tenido la suerte de convivir con un hombre sencillo, vinatero, perchelero, creyente y practicante del único Evangelio. Amar a los otros más que a ti mismo. El mundo sería mejor si le imitara.petesa  2 2016