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LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

Málaga 30 de mayo de 2016

HABÍA TRES JUEVES…

 

    Me van a permitir que me ponga nostálgico. Si otros no paran de darnos la tabarra con la dichosa memoria histórica, uno también tiene derecho de vez en cuando a echar una miradita atrás. Este es un cuadro naif de mi infancia.

Cuando éramos niños, esperábamos con ilusión la llegada de uno de aquellos tres jueves que relucían más que el sol. Este, concretamente este, era muy especial. El día del Corpus servía como punto de partida del verano. Se abrían las  heladerías de la época: Mira, Lauri, La Veneciana y algunas otras. Los niños estrenábamos la ropa de verano “la de los domingos”. Nos habían pertrechado con unas sandalias blancas de suela de “tocino” en Segarra, calzado que a lo largo del día perdían su albor al enredarse en las juncias y demás tiras vegetales que alfombraban las calles del recorrido de la procesión. Era reglamentario hacerse una foto familiar (alguna guardo todavía) ante el Monumento, erigido para el caso, ante la estatua de Larios. El fotógrafo tomaba nota del nombre de los  retratados en una libreta de gusanillo y, previo pago de una señal, se comprometía a entregar las copias en aquél mismo lugar días después.

Las calles además de alfombradas estaban cubiertas por toldos. Unos rústicos trozos de muselina morena, cruzados por unos cordeles que se amarraban a los balcones de los segundos pisos, daban sombra, o por lo menos sensación de ella, a los participantes en la procesión, a los espectadores -que eran muchos más- y a la sufrida guarnición militar de Málaga, que cubría carrera. Tanto los “pisahormigas” del Regimiento de Infantería Aragón 17, como los “gurripatos” del Sector Aéreo, estaban formados a lo largo de las calles que recorría la procesión desde primera hora, con los consiguientes desmayos fulminantes, unos, fingidos para escaquearse (circunstancia que me consta), y otros, provocados por el calor,  la ropa y el correaje (propios para asaltar trincheras un invierno en Moscú).

Era un día precioso. La gente lo disfrutaba, especialmente los niños. Confeccionábamos una porra de las tiras vegetales cogidas del suelo con la que terminábamos de convertir la ropa blanca en una especie de helado de menta y nata. Las niñas salían vestidas de comunión; de largo, si la habían tomado ese año y de corto, si había sido en años anteriores. (Las madres les habían acortado la falda oportunamente para aprovechar).

Los mayores vestían sus mejores galas. Los hombres, de traje y corbata, participaban dentro de  la procesión. Los más significados de la Adoración Nocturna o de Acción Católica llevaban un palio de una forma poco garbosa. Su paso a duras penas coincidía con el del Obispo que transportaba la Custodia. Alrededor del Prelado desfilaba un enjambre de curas y seminaristas. La gente se arrodillaba al paso del Santísimo. Mientras, por una rustica instalación de sonido alguien entonaba, más bien desentonaba, las canciones propias del día y el suceso. Las mujeres, que habían presenciado el paso del Santísimo, se iban arracimando detrás del cortejo hasta llegar a la Catedral. Era un día grande.

 Mi buena noticia de hoy se basa en que yo puedo contar esta imagen -recuperada de mis recuerdos- a mis nietos, aunque ya no haya tres jueves en el año que reluzcan más que el sol. Ahora tenemos que celebrar en Andalucía dos de ellas en domingo, (menos en Granada y Sevilla que han tenido más suerte). Las mentes pensantes y salvadoras de la patria son capaces de cargarse también el Jueves Santo. Entonces me quemaré a lo bonzo.

(Basado en una columna mía de hace años. Que ya pensaba lo mismo)

signo de los tiempos

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 26 de mayo de 2016

LA SEGUNDA COMUNIÓN

Tenemos que saber distinguir entre lo accesorio, lo importante y lo esencial.

       Si le damos a cada cosa su sitio, obraremos en consecuencia. Muchas de las dificultades que nacen de la vida cristiana es que no conseguimos compaginar nuestras costumbres y deseos con nuestra fe. Lo accesorio son los signos externos, lo importante es nuestro encuentro con los Sacramentos, lo esencial –sin lo cual todo lo demás carece de sentido- es nuestra fe viva que impulsa a convertirnos cada día. Nos preocupamos mucho de lo accesorio, algo de lo importante y muy poco de lo esencial.

Con el tema de las primeras comuniones estamos llegando a una especie de encrucijada entre lo lúdico y lo religioso, lo externo y lo interno, el compromiso y el salir del paso. Una locura económica sin sentido que hace endeudar a las familias a fin de no ser menos que los demás. Un desatino que nos lleva a la limusina y la comunión por lo civil; al vestido de niña con escote palabra de honor y capa de armiño; al coche de caballos y la capea. A la locura.

¿Que es lo esencial? El compromiso cristiano familiar. La vivencia del momento y su continuidad. Sabemos que muchas de las comuniones que se celebran son las primeras y las últimas. No por culpa de los comulgantes, ni de sus catequistas, ni de las parroquias que ofrecen espacios adecuados. La culpa de que sea la última, es porque los mayores no asistimos a la celebración del día del Señor y, por consiguiente, no llevamos a los niños.

En este mes he podido asistir a varias primeras comuniones y a una segunda. Esta última organizada a conciencia. Por necesidades familiares que no vienen al caso. El celebrante explicó perfectamente la situación y los asistentes se integraron en ella. A la hora de comulgar hizo subir al altar a todos los niños que habían hecho la primera comunión este año y a los adultos confirmados recientemente. Una maravilla. Un banderín de enganche.

Mis queridos abuelos del “segmento de plata”. Seamos claros con nuestros hijos. Si ellos no pueden nosotros sí. Acompañemos a nuestros nietos, pidamos celebraciones cercanas y alegres. Involucremos en ellas a los niños. Que suban al altar y que participen. La segunda comunión y las siguientes son tan esenciales como la primera, sin culto a lo importante –donde-, ni a lo accesorio –el atuendo-.

libertad

 

 

 

 

 

Tejeringos

22 f, 16

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 23 de mayo de 2016

TEJERINGOS

          Cuando te encuentras deprimido, cuando vives uno de esos días en los que no ves la luz del sol, aunque ella brille en lo más alto, tan solo tienes que mirar a tu alrededor para que vuelva a ti el “buen rollo”.

Disculpen los lectores que no vivan o hayan vivido en Málaga o en sus alrededores. La palabra que encabeza esta columna es de uso andaluz y especialmente del Chorro para abajo. Viene de “te jeringo, porque la masa, inmediatamente antes de freír, se extrae de un utensilio similar a una gran jeringa”. La palabra tejeringo es sinónimo de churro, pero mantiene una diferencia sustancial en su contenido, que tan solo contemplamos los iniciados.

 

Vayamos al motivo de esta reflexión. Días atrás venía oyendo las noticias de una emisora de alcance nacional. Como siempre, eran la alegría de la huerta. Además, venía de pelearme con el resto del mundo. Familia, colegas y yo mismo incluidos. Me costó aparcar en un sitio que me iba a costar más caro que un viaje a las Barbados. Finalmente, salgo a la calle y me llega un olor peculiar que me hizo volver a mi infancia. Olía a churros. Perdón, a tejeringos.

 

A lo largo de mi vida he desayunado, siempre que he podido, con ese manjar. Económico, humilde, como el NO-DO; al alcance de todos los españoles. Fácil de adquirir y compatible con cualquier pócima. En mi infancia giennense les recuerdo con el nombre de “tallos” y con sabor a patata. A partir de mis ocho años, ya en Málaga, aparecen los tejeringos, un lazo de maza dorado, ni muy gordo ni muy fino, pero con sabor, calor y color. Otrora se expendía como una especie de collar engarzado en unos finos trozos de pita a modo de cordón de transporte. Después viví en Alcalá de Henares; allí se pierde todo el embrujo de la cola y la conversación; los venden en canastas a domicilio, o los ponen en el bar o cafetería en lo alto del mostrador, cabezones, fríos y poco digeribles. Otra moda más reciente es la de hacer grandes ruedas que se cortan en trozos. Los “churrologos” tenemos aquí una base para una discusión.

 

Vuelvo al día de autos. Olía a tejeringos. Seguí las indicaciones de mi pituitaria y llegué a una céntrica calle malagueña: Sebastián Souvirón. Allí vi un cartelón con la palabra sagrada: “tejeringos malagueños”. Entre, pedí un “mitad” (otra palabra del argot) y dos tejeringos. Bocato di cardinale. Fuera depresión y mala leche. Un vaso de agua fría, mi felicitación al chef… y a vivir.

 

Málaga está llena de paraísos como este. Desde siempre. Templos del desayuno y la merienda. Del chocolate y del café. Casa Aranda, Los Valle, el “Buen Café”, el otro Valle, el de Pedro en calle Cuarteles, el Café Madrid, El Caracol… Bares del centro y de los barrios. Los “guiris” lo han descubierto. Las terrazas se llenan de un público que hace un alto en el camino y en el “coñazo” del bombardeo político. ¡Es que se desayuna o se merienda por dos euros! ¿Quién lo puede mejorar? No les cobro nada a los no iniciados por esta buena noticia.

 

Loor al tejeringo malagueño. Ese collar dorado que te lleva a recordar los mejores momentos de tu vida. Aquella primera comunión de coche de caballos, estampita, regalos de un duro que servían para pagar el chocolate con tejeringos para unos felices invitados. Sin limusina ni grandes celebraciones. Con amor, temblor y sabor. -La_Equitativa

 

 

 

 

 

 

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 19 de mayo de 2016

UNA COSA ES PREDICAR…

… y otra es dar trigo. Hablamos con ligereza de lo divino y de lo humano. Pero cuando nos tenemos que enfrentar con la realidad… la cosa es diferente.

Me explico. Cuando hace varios años me comprometí a compartir mis vivencias con los de “mi quinta” -como se decía antiguamente-, me dispuse a estar muy atento a lo que sucedía a mi alrededor, con un estilo quizás poco profesional como periodista, pero involucrándome personalmente en lo que se viene a denominar “periodismo verité”. Esto me hace coprotagonizar algunas veces las circunstancias de la narración.

Entre las vivencias desarrolladas a lo largo de mi ya dilatada vida, he tenido la oportunidad de explicar, a los que han osado escucharme, las características de los distintos Sacramentos de la Santa Madre Iglesia, bien en cursillos prematrimoniales o prebautismales,  en Cursillos de Cristiandad o en charlas de todo tipo.

Los sacramentos son muy lucidos de explicar. Perdón, todos menos la unción de enfermos. A este cuesta un poco “recomendarlo” por el aquello tan andaluz del “yuyu” sobre los temas de enfermedad o muerte. Los antiguos catecismos ya empezaban por enfocarlos mal desde el punto de vista semántico. La palabra “extremaunción” ya hablaba de una circunstancia “extrema”. Por eso algunos graciosillos le llamaban, con un deje taurino,  “la puntilla”. Los familiares recurrían al mismo en el último suspiro a fin de “no alarmar al enfermo”.

Esto ha cambiado, para bien. Tengo un amigo con una enfermedad grave. Con toda naturalidad hemos hecho caso a lo que nos decían nuestros padres en la fe y hemos llamado a la comunidad en la que nos movemos. Nos hemos reunido alrededor del enfermo –sin prisas- para ayudarle a superar esta enfermedad con nuestra oración y con el Sacramento de Unción de los enfermos (otro lugar de encuentro con Jesús). Una maravilla.

En varias ocasiones había asistido a la administración de dicho Sacramento. En grupos grandes e individualmente. En esta última ocasión, el pasado domingo, estábamos preocupados por el amigo, tristes por su situación pero alegres por la mejoría espiritual y corporal que iba a recibir. V… dio la talla. Pero lo más trascendente que surgió fue el  efecto contagio. Todos los asistentes nos encontramos de cara con Él. En forma de Eucaristía, de Reconciliación, de Unción y de amistad. Un completo. Fuerza para seguir viviendo. Dios se lo pague a Dios. Os recomiendo la experiencia. Estamos en una edad muy difícil. Tenemos que predicar… y dar trigo.mafalda

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 16 de mayo de 2016

El “José Tomás” del Vaticano

Acabo de escuchar al maestro Tico Medina comparar al Papa  con el maestro de Galapagar. Me ha parecido sumamente acertado el comentario que, como siempre, da con el quid de la cuestión.

 

Ambos, el Papa y el torero, son únicos e irrepetibles. Ambos se enfrentan casi solos a la envidia, la incapacidad, la falta de valor y los “miuras”. Digo solos pero no de Dios. Ni de las gentes sencillas y de buena voluntad. Ambos dicen lo que piensan y hacen lo que dicen. Ambos dan el paso al vacío de su fe.

 

El Papa Francisco, el “José Tomás del Vaticano”, se ha tomado en serio aquello del Papa Juan XXIII de abrir las ventanas de la Basílica de San Pedro para dejar entrar al Espíritu Santo. Francisco se ha radicalizado, ha vuelto a las raíces.

 

La “Buena noticia” de hoy ha sido el reconocimiento explícito del papel de la mujer en la Iglesia. María, la primera mujer “inter-pares” no se separó de Jesús ni de sus seguidores en ningún momento. Las mujeres han sido, son y serán un puntal muy fuerte de su Iglesia.

 

Por eso Francisco ha dado un paso decisivo para propiciar la presencia de la mujer como testigo cualificado en la administración de los sacramentos que practica la Iglesia. Estoy convencido que la necesidad va por delante de los decretos y en algunas comunidades ya están prestando su servicio como “diaconisas in pectore”. Ser testigos del matrimonio -del que los contrayentes son ministros-, presidir las exequias, bautizar a los neófitos y repartir la Comunión son tareas que pueden hacer cualquier persona con un conocimiento suficiente y fe demostrada. Sea hombre o mujer. En los primeros tiempos de la Iglesia elegían a sus ministros por sus cualidades dentro de la comunidad y su espíritu de sacrificio. Las mujeres también tenían su ministerio.

 

El Papa Francisco ha hablado como siempre; con la cabeza y el corazón. Les han pedido que recen, pero también les advirtió para que no caigan en el peligro de volverse unas activista sociales, porque cada consagrada debe tener una vida mística. Pero no quedarse en una de las tres patas del banco. Equilibrio. Formación, oración y caridad. En el fondo lo que todos intuimos. La Iglesia no es un espacio celestial en el que se está muy bien, ni un refugio para endebles, aburridos y amargados, ni una oficina de administración de sacramentos y certificados, ni una escusa para celebrar una fiesta.

 

La Iglesia es un ruedo en el que hay que atarse muy bien los machos. Monjas de “escopeta y perro” en las misiones, con los enfermos, en los centros de acogida, con niños, con ancianos o rezando desde la comunidad con alegría. Personas que lo dejan todo para dedicarse a los demás desde su celibato o su familia, desde su conocimiento y de su buena voluntad.

 

El Papa Francisco, una vez más ha salido a hombros. Y eso que seguro que hay morlacos que acechan. Él les dará una larga cambiada y “el de arriba” le hará el quite. Una buena noticia.

francisco I

 

 

PAZ

12 f, 16

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 12 de mayo de 2016

PAZ

Toda una declaración de principios. Ayer tuve la oportunidad de meditar sobre esta palabra en el transcurso de la celebración de una Eucaristía. El celebrante insistió en la necesidad de partir desde la paz interior para buscar y pedir la paz al resto de los mortales.

 

¡Qué bonita palabra! Pero que difícil de conseguir. Como siempre, (y para evitar esta tarea a mis lectores), les traslado lo que dice la RAE sobre esta palabra:

  1. f. Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.
  2. f.Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.
  3. f.Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.
  4. f.Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.
  5. f.Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Disfrutar de una paz profunda.
  6. f.Rel. En el cristianismo, sentimiento de armonía interior que reciben de Dios los fieles. La paz descienda sobre vosotros.
  7. f.Rel. En la misa, saludo que toda la asamblea se ofrece mutuamente como signo de paz y reconciliación.

 

Me quedo especialmente con la 2ª y la cuarta. De la palabra paz dice que es la “capacidad de sufrir y tolerar las adversidades con valor y sin quejarse”. Yo añadiría lo que deduzco de mi experiencia vital. La paciencia es “la ciencia de vivir y aplicar la paz en nuestras vidas”.

Estamos viviendo tiempos difíciles. Nos miramos los unos a los otros de forma aviesa. No nos gusta lo que pasa a nuestro alrededor. En vez de acercarnos al otro… fomentamos la división con nuestros comentarios, posiblemente razonables, pero lejanos de los sentimientos cristianos. Olvidar es de humanos… perdonar es de divinos.

Tenemos ejemplos que no podemos perder de vista. Martín Luther King, aquél apóstol de la paz que murió defendiendo el amor a los enemigos es uno de ellos. Pienso que nosotros también podemos transmitir paz. Que no se quede en un gesto en medio de la Eucaristía. Si no se transmite alrededor, si no se proyecta hacia los que no piensan como nosotros, de nada nos sirve.

Nos dice el Papa Francisco en una de sus alocuciones: La paz no es solamente ausencia de guerra sino una condición general en la cual la persona está en armonía consigo misma, con la naturaleza y con los demás. La paz, reitera el Papa, es sobre todo un don especial de Dios que debe ser implorado en la oración y recibido cada día con compromiso”.

“La paz os dejo. La paz os doy”. Si no la transmitimos es como   címbalo que suena o campana que retiñe.

 

dialogar

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 9 de mayo de 2016

Pedir perdón

Allá por mayo del 2007 comentaba, en una de mis buenas noticias, la satisfacción que se experimenta en el ejercicio del perdón. Por el perdonante y el perdonado. Entonces hablaba de unas fases lógicas en este proceso: 1º) Admitir el error.- 2º) No poner excusas.-3º) No esperar a que sea demasiado tarde.- 4º) Encontrar soluciones y 5º) Aprender de los errores.

 

    En estos días, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, diversos dirigentes políticos se están dando cuenta de la cantidad de barbaridades y meteduras de pata que han cometido en el proceso de no formación del gobierno tras las últimas elecciones. Se están dando cuenta y están descubriendo que la mentira tiene unas patas muy cortas y no se puede esconder definitivamente. Lo que temo es que no van a seguir las cuatro fases anteriormente reseñadas. Se va a cumplir solo la primera.

 

Haciendo gala de un cinismo extraordinario, deciden hacerse amiguitos, enemigos hasta ahora irreconciliables y deciden jugar, o dejar de hacerlo, con el dueño provisional de la pelota. Una autentica vergüenza basada en la ausencia de la misma. Escuchas como tranquilamente han perdido la memoria de quién o quienes financian sus campañas. Las manos se retiran de los fuegos en los que se meterían en caso de encontrar correligionarios corruptos y, finalmente, la culpa la tenemos los españoles que no sabemos entender su entrega y su patriotismo.

 

De todas formas esperamos que esta petición de perdón no se haya hecho entre dientes, con la boca chica y con los dedos cruzados, como cuando de pequeños mentíamos como bellacos. La culpa no siempre la tiene el otro. La tenemos nosotros que nos dejamos engañar una y otra vez.

 

El escritor italo-argentino José Ingenieros decía en una de sus publicaciones: “Enseñemos a perdonar, pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente”. Espero que los participantes en esta campaña no sean burros (el burro es el animal que tropieza dos veces en la misma piedra), y se dediquen a explicarnos lo bien que lo van a hacer y cómo lo van a hacer. De lo malo que son los demás y ellos mismos, ya tenemos constancia.

 

Para empezar: no se gasten dinero en el buzoneo, estoy harto de romper cartas con listas electorales a las que no les hago ni puñetero caso. Ya sabemos coger una hojita de la cabina y meterla en un sobrecito. Digo yo. Para terminar, concretar. Quienes son y que van a hacer.

 

La buena noticia de hoy se basa en ese gesto de reconocimiento de los errores cometidos. Los discursos, hoy por hoy, son bastante mesurados y casi respetuosos. A ver si nos convencen. Pongamos nuestra parte también. Votemos con talento, sin odio. No nos vayamos a tener que arrepentir. Como tantas otras veces. Este año nos vamos a hinchar a votar.

falsos

 

 

               

 

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 5 de mayo de 2016

¡EN ESPAÑA DIECIOCHO!

Estoy escuchando la COPE. Expósito está lamentándose de la falta de interés manifestada por las autoridades españolas para traerse ese montón de refugiados que España puede asumir, dado que nuestro país cuenta con las estructuras necesarias para poder atenderlos.

 

Parece que es necesario que sigan saliendo niños ahogados en las playas mediterráneas o de zancadillas realizadas para obtener una foto por una periodista sin escrúpulos. ¿No tenemos ya bastante con lo que llevamos vivido y ellos llevan sufrido? ¿Pero que esperamos?

 

No veo manifestaciones de tanto “progre” solidario de boquilla. Ni siquiera de los que decimos que somos las “manos de Cristo”. Yo el primero. No se que hacer. Caritas ofrece locales, algunas comunidades religiosas ofrecen espacios. Las ONGs estamos medio preparadas. Pero ¿quién tiene que traer a esas criaturas hasta aquí? Parece que todos quieren ir hacia Alemania, Suiza o los países nórdicos. Pero si llegaran hasta aquí no dudo que los atenderíamos adecuadamente.

 

En vez de pelearnos por mandar, nos debíamos ponernos de acuerdo para servir. Leo con estupor que este movimiento de refugiados llega a asemejarse en lo que pasó durante y después de la segunda guerra mundial. ¿Tendremos que esperar a que nos pongan este nuevo holocausto en películas dentro de unos cuantos años? ¿Quién serán los buenos y quién serán los malos entonces?

 

Me hago esas preguntas y acabo cabreado y desnortado. Qué le vamos a hacer.

refugiados en hungria

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    LA  BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

m.montescleries@telefonica.net

                                                                     Málaga 2 de mayo de 2016

ESCRIBIR EN UN BLOG

     Corría el año 2004. Vaya si corría. Salí de mi enésima caída; me encontraba con mis rodillas maltrechas, mi jubilación forzada y la incertidumbre del ¿ahora que? Me tropecé en la cafetería El Jardín con un amigo que a la sazón era vicerrector de la Universidad de Málaga. Me terminó de animar para realizar el sueño de toda mi vida. Escribir. Pero escribir con cierto predicamento. Con mi minusvalía patente y latente, me lancé a la aventura de matricularme en la facultad de periodismo y descubrí que podía acceder a una plaza en Comunicación, adaptándome al segundo ciclo, como continuación de mis estudios anteriores.

Me presenté en la universidad como un pipiolo más. En una asignatura me topé con una profesora que tiene un nombre totalmente acorde con su personalidad: Bella Palomo. Nos llevó a una sala llena de ordenadores y nos presentó un programa para iniciar la redacción de un Blog personal. Vi el cielo abierto. Hasta entonces había estado escribiendo en el Diario de Málaga cerrado por extrañas circunstancias. Hacía mis incursiones en el recién nacido Diario de la Torre. Me lancé a la aventura. Nació:”Periodista a los sesenta”. Han pasado doce años y el jueves incluí mi entrada nº 700. ¡Quién lo podía pensar! Editar un blog es muy sencillo. No cuesta dinero. Y la gente los lee. O no. Que más da. Tú lo haces y basta.

Hay pequeñas situaciones que logran dar un giro a tu vida. Tenemos que aprovecharlas. Cuanta gente se queja de aburrimiento. Cuantos miembros del “segmento de plata” se plantean que hacer con su tiempo libre. No hay edad para la creatividad y el esfuerzo. Con voluntad y un poco de inteligencia se pueden recorrer caminos de la vida insospechados. La humanidad está aburrida. Abúlica diría yo. Leyendo los libros de Leopoldo Abadía descubro que somos muchos los que optamos por la aventura de la vida, los que damos el salto al vacío de la fe en Dios o en los hombres, o en ambos a la vez.

La experiencia vivida por mí es una buena noticia. Para mi persona y para los que me rodean. Un jubilado dando vueltas por casa, sin saber que hacer, se convierte en un bulto sospechoso y hasta molesto. Nos quedan muchos libros que leer, muchas ideas que plasmar en el papel, en el lienzo, en la fotografía. Experiencias vitales que se abandonaron en su día para dedicarse a la búsqueda del “mardito parné”. Aficiones y dedicaciones. Amistades y voluntariado. Yo he puesto mi granito de arena. Radio, televisión, prensa escrita, teatro y dedicación a los que me rodean.

Lo malo es que no se si me va a dar tiempo a realizar todo lo que me queda que hacer. Espero que lo termine antes de que sea mayor. Por cierto. Ayer murió otro corredor de maratón con menos de cuarenta años. Lo avisaba en mi segmento de esta semana. El que avisa no es traidor. Como dice mi amigo Andrés Mérida: “correr es de cobardes”. Foto de mi próxima locura. “Calígula” en el Echegaray. Con otro montón de jubilados y gente joven. Estas son otras “carreras” menos perjudiciales.

calígula