PAZ

12 f, 16

 

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 12 de mayo de 2016

PAZ

Toda una declaración de principios. Ayer tuve la oportunidad de meditar sobre esta palabra en el transcurso de la celebración de una Eucaristía. El celebrante insistió en la necesidad de partir desde la paz interior para buscar y pedir la paz al resto de los mortales.

 

¡Qué bonita palabra! Pero que difícil de conseguir. Como siempre, (y para evitar esta tarea a mis lectores), les traslado lo que dice la RAE sobre esta palabra:

  1. f. Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.
  2. f.Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.
  3. f.Acuerdo alcanzado entre las naciones por el que se pone fin a una guerra. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing.
  4. f.Ausencia de ruido o ajetreo en un lugar o en un momento.
  5. f.Estado de quien no está perturbado por ningún conflicto o inquietud. Disfrutar de una paz profunda.
  6. f.Rel. En el cristianismo, sentimiento de armonía interior que reciben de Dios los fieles. La paz descienda sobre vosotros.
  7. f.Rel. En la misa, saludo que toda la asamblea se ofrece mutuamente como signo de paz y reconciliación.

 

Me quedo especialmente con la 2ª y la cuarta. De la palabra paz dice que es la “capacidad de sufrir y tolerar las adversidades con valor y sin quejarse”. Yo añadiría lo que deduzco de mi experiencia vital. La paciencia es “la ciencia de vivir y aplicar la paz en nuestras vidas”.

Estamos viviendo tiempos difíciles. Nos miramos los unos a los otros de forma aviesa. No nos gusta lo que pasa a nuestro alrededor. En vez de acercarnos al otro… fomentamos la división con nuestros comentarios, posiblemente razonables, pero lejanos de los sentimientos cristianos. Olvidar es de humanos… perdonar es de divinos.

Tenemos ejemplos que no podemos perder de vista. Martín Luther King, aquél apóstol de la paz que murió defendiendo el amor a los enemigos es uno de ellos. Pienso que nosotros también podemos transmitir paz. Que no se quede en un gesto en medio de la Eucaristía. Si no se transmite alrededor, si no se proyecta hacia los que no piensan como nosotros, de nada nos sirve.

Nos dice el Papa Francisco en una de sus alocuciones: La paz no es solamente ausencia de guerra sino una condición general en la cual la persona está en armonía consigo misma, con la naturaleza y con los demás. La paz, reitera el Papa, es sobre todo un don especial de Dios que debe ser implorado en la oración y recibido cada día con compromiso”.

“La paz os dejo. La paz os doy”. Si no la transmitimos es como   címbalo que suena o campana que retiñe.

 

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