Palos de ciego

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 31 de octubre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

PALOS DE CIEGO

        De verdad que hay veces que consiguen desorientarnos con decisiones inesperadas. Lo que se suele denominar como dar palos de ciego.

Supongo que mis lectores, si han seguido mis comentarios, conocerán mi pertenencia, con ciertas dotes de implicación, a la Iglesia Católica. Por lo tanto, y dado que me siento miembro activo de la misma, me considero autorizado a ejercer una crítica, estimo que constructiva, desde estos comentarios periodísticos y todos a los que, de una u otra forma tengo acceso. Como los amigos conocen estas circunstancias, de vez en cuando te hacen preguntas o consideraciones a las que uno no tiene más remedio que contestar tirando de lo que se puede leer, conocer o intuir.

En esta semana han surgido dos “novedades”. Una mediante un documento emanado de la Congregación para la Doctrina de la Fe presidida por un cardenal romano, en el que se regulan las exequias de los difuntos católicos y su posterior ubicación. De verdad que me parece que hay cosas mucho más importantes en las que detenerse, desde el punto de vista evangélico, que esta determinación que, sin estar de más, dado el show en el que se van convirtiendo, da pie a interpretaciones de todo tipo.

Por otra parte, desde algunas diócesis, nos sale la competencia del dichoso Halloween. Este movimiento se inició en otros países y ahora se comienza a adoptar en España. Se trata del Holywins infantil. Una especie de fiesta de disfraces sacra en la que se viste a los niños de santitos-santitas, religiosos-religiosas y apóstoles varios. De verdad me parece dos cosas; primero: una horterada, segundo: una perdida de identidad de la fiesta de todos los Santos que no es una especie de festejo infantil, sino algo muy serio en el que honramos la memoria de nuestros difuntos.

Echando la mente a volar, me imagino que las diversas confesiones tomen esta “novedad” como ejemplo y disfracen a sus niños. Que judíos, ortodoxos, protestantes, musulmanes, budistas e hinduistas, dediquen ese día a salir a las calles vestidos en correspondencia a sus antecesores venerados. Los únicos que quedarían exentos son los pertenecientes a la religión de Hare Krishna -que van siempre “de uniforme”- y los de la Iglesia de la Cienciología que son ricos y famosos y se mueven en otros círculos.

Entre la broma y la indignación, me voy a mi buena noticia de hoy. Cada día me tropiezo con cristianos comprometidos que intentan vivir en serio su fe. Con una mano en el cielo y la otra en el suelo. Cerca de los más desfavorecidos. Curas y seglares. Estos sí que predican con el ejemplo. Lo otro… me parecen… palos de ciego.

 

hollywins

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EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 20 de octubre de 2016

EL UNO POR CIENTO

 

Tenemos  muy presente el precepto evangélico que nos habla de recibir el ciento por uno. Pero hay veces que tenemos que conformarnos con el uno por ciento.

 

Cada día estoy más convencido de la capacidad humana para afrontar con valentía y decisión los malos tiempos –que, por cierto, lo han sido todos desde siempre-. El paso de los años  debería habernos dado más confianza en la bondad de las personas, pero necesitamos meter la “mano en el costado” para fiarnos de los demás. Seguimos pensando que esto no tiene arreglo.

 

Esta torpe reflexión viene a mi mente tras la entrevista que he mantenido en mi programa de radio esta semana. He podido conocer más a fondo la labor del proyecto “Suman 2 más”. Una idea de la Fundación Marcelino Champagnat en el ámbito de la provincia marista andaluza, que ha fructificado en una hermosa realidad. Un centenar de jóvenes de ambos sexos por una parte, incluidos en el colectivo de afectados por discapacidad intelectual, y por otra, los pertenecientes a familias en riesgo de exclusión social, sujetos de una segunda oportunidad. Ambos grupos han realizado y están realizando cursos de formación aplicados a sus propias características vitales.

 

Durante el pasado año, medio centenar de aspirantes a plazas de ordenanzas de la administración, con discapacidad intelectual, se prepararon, en las propias aulas del colegio marista, para presentarse a las oposiciones de ordenanzas de la administración. Un grupo de ellos, que estaban lo suficientemente preparado para ese empeño, se batieron el cobre con otros quince mil aspirantes en Madrid. Uno de ellos está a punto de conseguir esa ansiada plaza.

 

Mientras otra nueva tanda de estudiantes ilusionados ya ha comenzado su preparación. Especialmente aquellos del colectivo en riesgo de exclusión. Asisten a unos talleres de formación, en unas extraordinarias instalaciones inauguradas recientemente, en los campos de la serigrafía y estampación, artes gráficas y educación secundaria para adultos (el campo de trabajo se extiende de los 18 a los 35 años).

 

Un esfuerzo loable en un país en el que estamos muy acostumbrados a aquello de “melón y tajada en mano”. Una labor de formación a largo plazo y resultados inciertos. Pero lo importante es sembrar. Alguien recogerá.

 

Lo cierto y verdadero es que, de momento, ya se ha recogido el uno por ciento. Que maravilla. Ah, y desde el empeño de personas miembros de esa Iglesia de Jesús tan denostada. Vale la pena. Un joven malagueño ha visto fructificar el esfuerzo entre muchos que se han quedado por el camino.

 

marcelino-cham

Triunfitos

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 24 de octubre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

LOS TRIUNFITOS

La televisión es imprevisible. Hay veces que recorres los distintos programas –cientos de ellos-, sin encontrar un lugar donde encontrar la diversión, la información o por lo menos el reposo.

Milagrosamente, de pronto, te topas con programas que recuperan el bien hacer y la comprobación, desde la distancia temporal, de haber asistido en su día a un trabajo bien hecho que sirvió de ejemplo para los participantes y los espectadores.

Han pasado quince años desde aquel programa de televisión, “Operación Triunfo”, que congrego alrededor de los receptores a las familias completas. Cada uno tomaba opción por los distintos participantes. A medida que iban eliminando a cada uno de ellos, subía la emoción hasta llegar al triunfo final de una sencilla chiquilla granadina, Rosa López, con una voz inenarrable y unas ganas de aprender tremendas. Aquello acabó con un paso por Eurovisión con escaso éxito.

En aquellos momentos sorprendía la unión y la complicidad entre los participantes, sin ningún tipo de preponderancia ni envidias. Los profesores de la época tuvieron mucho que ver en estas actitudes. Finalmente se comercializó el tema, hicieron una turné brillante y… cada mochuelo a su olivo. La mayoría han continuado una carrera llena de éxitos en la canción. Las secuelas de este programa ya no fueron tan clamorosas, hasta llegar a espacios actuales como “La Voz”, con un formato parecido.

Mi buena noticia de hoy me ha llegado a través del programa recuerdo, después de quince años, de aquella Operación Triunfo. El encuentro, con las cámaras por medio, ha demostrado que aquella forma de entender la vida no era una pose. Que fueron una generación de jóvenes, de pensamiento limpio y valores importantes tales como la amistad, el sacrificio, el trabajo y el compañerismo. Que marcaron su vida y que les hacen añorar con sentimiento aquellos meses que cambiaron su vida.

Aquella fue una forma de entender la televisión diferente de los “grandes hermanos”, “mujeres, hombres y etc.”, “sálvames” y demás programas basura, que presentan lo peor de nuestra juventud y dan ejemplo de lo contrario de aquello que que hay que hacer y vivir para madurar.

Gracias a ese puñado de extraordinarios cantantes que supieron aprovechar una oportunidad que cambió sus vidas.  Aire fresco en la Tele.

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EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 20 de octubre de 2016

CADA DÍA TIENE SU AFÁN

 

Los pertenecientes al “segmento de plata”, gentes que hemos pasado del trabajo por obligación a hacerlo de forma voluntaria, podemos caer en el error de creer que no somos necesarios a los demás.

 

Este sentimiento, que se puede producir en nosotros de forma solapada, progresiva e inexorable, se mueve bajo el impulso del… yo, ya que… yo para que… que lo hagan los más jóvenes.

 

Ayer me enfrenté con esta situación en distintos momentos del día.

Por cierto, no paré de hacer cosas necesarias para los demás y especialmente para mí. Y eso que estoy en el filo de la navaja. A veces uno se plantea si mirar las cuatro dolamas que mortifican tu cuerpo –y a veces tu espíritu- o mirar a tu alrededor y aceptar que ya no eres tan fuerte y tan joven como te gustaría.

 

¡Qué maravilla! Por la mañana tuve la oportunidad de conocer a un grupo de malagueños que se reúnen una vez al mes bajo la denominación de “Círculos del silencio”. Gentes de todas las edades y procedencias que están sensibilizados y sensibilizando a los demás sobre el terrible problema de los inmigrantes. En este encuentro perdí la poca voz que me quedaba.

 

Por la tarde me fui en busca de solución a mi problema. Mi gente me animo a ir a urgencias y que me echaran un vistazo. Me recibió una amiga que trabaja en el hospital y tanto ella, como mi mujer y yo esperamos pacientemente a que me pudieran atender. Finalmente me indicaron que al no ser urgente mi problema, ya me llamarían, a la calle, agua y ajo, pero sigo vivo. Mi experiencia vital fue de solidaridad. Con los enfermos y los sanitarios, con esa pléyade de pacientes –que terminan por perder la paciencia- arracimados en un espacio indescriptible, esperando, algunos de ellos más de tres horas a ser atendidos y a punto de provocar un motín y un asalto a las diversas consultas. Inenarrable. Y eso que tenemos uno de los medios de atención sanitaria mejor del mundo. Pero allí hay mucho sufrimiento. Se que lo hacen lo mejor que saben. Que quizás los usuarios abusan – abusamos- del sistema. Pero el que se tira horas en una camilla con un problema serio necesita algo mejor.

 

Con la poca voz que me quedaba me dirigí a un grupo de personas que nos hemos empeñado en la tarea de ayudar a los demás a ser más felices. A hacer más llevadera su vida. A sentirse más cercanos de los pertenecientes a su metro cuadrado. Tres horas más hablando y escuchando. Cuando llegas a tu casa dices. Gracias a Dios. Aun estoy vivo, ronco, pero vivo. Cada día tiene su afán. Sal de tu soledad impuesta o elegida. Te lo recomiendo  Vale la pena vivir.

 

trabajar

Periodistas

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 17 de octubre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

PERIODISTAS

Los que saben de todo y pontifican sobre todo dicen que periodista es aquel que escribe en los periódicos o aparece ante las pantallas. Esto abre totalmente el acceso a la comunicación a muchos arribistas ineptos.

Estamos hartos de ver como se autocalifican como periodistas todos los pertenecientes a esa nueva clase de chismosos que nos cuentan las vidas y milagros propios y ajenos, incidiendo en la búsqueda y magnificación de sus peores aspectos.

Yo soy periodista con papeles. Siempre me ha gustado compartir lo que pienso, lo que entiendo y lo que veo. Mis inquietudes y aspiraciones. Por eso, cuando desgraciada y prematuramente perdí la posibilidad de continuar con mi profesión de toda la vida, me apresté a pasar por una segunda formación procedente del campo universitario del periodismo.

Ni corto, ni perezoso, me matriculé en la facultad de Ciencias de la Comunicación de la UMA. Dediqué seis años de mi ya decadente vida a formarme como comunicador. Desde saber aplicar la regla de las cuatro W, pasando por el estudio del periodismo audiovisual pasando por un montón de materias interesantísimas, acabé haciendo un estudio sobre los mayores y la televisión en Málaga.

Cuando comencé a meterme a fondo en el mundillo periodístico, descubrí que de aquel periodista de redacción, o de aquel otro que preguntaba por la calle a los protagonistas de un suceso, se había pasado a un periodista todoterreno por aquello de la sinergia. Pude observar como el periodista de opinión, en la mayoría de los casos, tenía que compartir la misma con el dictado de la empresa que le paga. Que en vez de reflejar la opinión pública, debe aprender a “recomendar” la opinión publicada. Que las buenas noticias no venden. En fin, que no es oro todo lo que reluce.

Observo que la mayor parte del periodismo que prevalece se nutre de tertulianos chillones, adhesiones inquebrantables y “periodistas” impresentables que no practican la formación permanente, ni se preocupan de las fuentes, ni de confirmarlas. Que critican… que algo queda; lo de la búsqueda de la verdad es irrelevante. Entonces me siento frustrado ante una realidad lejana a los principios básicos del periodismo: formar, informar y entretener.

    Mi buena noticia de hoy me la ha transmitido, como no, el Papa Francisco. En su oración de esta semana recogida en un corto video manifiesta su deseo:

“Suelo preguntarme: ¿Cómo se pueden poner los medios de comunicación al servicio de una cultura del encuentro?

Necesitamos información que conduzca al compromiso por el bien del género humano y el planeta.

Súmate a esta petición; Que los periodistas, en el ejercicio de su profesión, estén siempre motivados por el respeto a la verdad y un fuerte sentido ético”.

Creo que se trata de una buena reflexión que intentaré poner en práctica en la medida de mis posibilidades. Para eso me he hecho periodista. (Pueden ver el video en el siguiente enlace): https://youtu.be/HUIzzqml884

 

 

 periodistas

EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 13 de octubre de 2016

HAY OTRA FORMA DE ENTENDER LA VIDA

 

Cuando uno abre los ojos, cesa de mirar y comienza a ver, descubre que a su alrededor hay otras formas de entender la vida.

 

Cada semana me apresto a buscar ocasiones o medios con los de ser útil a los demás sin caer en un activismo momentáneo que te conduce a “pan para hoy y hambre para mañana”. A lo largo de mi experiencia de cinco años moviéndome en el mundo de la marginación, la emigración y la falta de recursos, he podido descubrir que el campo de la colaboración con los demás es infinito. Me hace recordar aquello de que “no todo el mundo sirve para todo, pero todo el mundo sirve para algo”.

 

Cuando coincido, cada vez más, con personas pertenecientes al “segmento de plata”, (sí, esos que estamos jubilados pero que tenemos capacidad y ganas de poner al servicio de los demás nuestros conocimientos o nuestros brazos), mis interlocutores echan el resto desgranando lo mal que está el mundo, la pérdida de valores y el futuro incierto para nuestros hijos y nietos.

 

Entonces tiro de conocimiento del mundillo solidario y les ofrezco una amplia gama de posibilidades de “meterse en faena” que son como el NO-DO, “al alcance de todos los españoles”. A lo largo de esta semana me han ofrecido trabajo en un taller para jóvenes en riesgo de inclusión social en San Alberto, unas clases para disminuidos psíquicos aspirantes a plazas en la Administración Pública, trabajo como voluntarios en las asociaciones de acogida a emigrantes, comedores solidarios, visitas a prisiones, etc. etc.

 

Lo bueno es que nos quedamos pasmados cuando escuchamos lo poco complicado que es ayudar a los demás. Ayer oía el testimonio de  una hermanita de la caridad (Foucault) que trabaja en Ceuta. Con gran sencillez ella nos hablaba de la evangelización sin palabras, primero trabajando en lo más sencillo, después abriendo su casa y su corazón a los más desfavorecidos. Sin grandes aspavientos, catequesis y celebraciones. Ora et labora. Nada más.

 

Buen plan de trabajo. Todos no podemos irnos a Ceuta o a las misiones. Ni quedarnos a contemplar lo bien que lo hacen otros. Nuestra “misión” está en nuestro metro cuadrado. Con humildad y constancia. Somos muy propicios a lanzarnos sin paracaídas a lo último que escuchamos… y olvidarnos de nuestro propósito a los cinco minutos. Así no se consigue más que hacer el Jaimito. “Meter las narices en todas partes y llenarlas de merengue”.

 

Extraordinario ejemplo de una monjita que echa muchas horas todos los días en la cocina de un chiringuito y a la ida, a la vuelta y durante el resto de su tiempo a estar al servicio de los demás. Oyendo y compartiendo.

 

 

 

 

foucault

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 10 de octubre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

EL ABRAZO DE GENOVÉS

     “Os informamos del balance de la atención, este mediodía en el puerto de Málaga, de 56 personas de origen subsahariano (44 hombres -tres menores- y 12 mujeres -una menor-) rescatadas de patera por Salvamento Marítimo. Balance: tres traslados al hospital”. (Nota de prensa de la Cruz Roja malagueña). 

Acabo de recibir esta noticia. Un servicio más prestado a esas criaturas que esperan encontrar en Europa la posibilidad de salir del hambre y la miseria que les persigue en sus tierras de origen.  Por otro lado, las noticias hablan de más de 10.000 náufragos recogidos en los últimos días a lo largo y ancho del mediterráneo. El asentamiento posterior de todos estos refugiados es lo que me preocupa. Los nuevos guetos. Por fin en Málaga ya tenemos esta semana una treintena de sirios acogidos en la zona de Antequera.

Al mismo tiempo en nuestro inteligente y desarrollado país los políticos, de una y otra parte, demuestran su egoísmo partidista y su escasa preocupación por el bien de los ciudadanos. Como siempre, se pide el esfuerzo a las empresas y los trabajadores, mientras se pierde el tiempo entre distinguir entre churras y merinas, líneas rojas o negras y discursos grandilocuentes vacíos de verdad y de contenido.

    Mi buena noticia de hoy me la ha inspirado el cuadro de Juan Genovés que, para vergüenza de sus habitantes, preside una de las paredes del Congreso de los Diputados hispano. Parece ser que esta pintura de 1976, también conocida por “Amnistía” fue realizada por su autor como un homenaje al encuentro de las personas por encima de sus ideas. Un abrazo pictórico que no se hace realidad entre los “dignos ocupantes” de dicho hemiciclo.

Que maravilloso sería que se pusieran en valor los distintos programas políticos y las promesas con las que nos regalan los oídos desde los púlpitos televisivos, a los que aun confiamos en que la paz y la concordia sea posible entre todos las personas del mundo.

Menos mal que aun podemos ver como esos esforzados miembros de salvamento marítimo y de la Cruz Roja acogen con un abrazo a esos hermanos nuestros que no tienen la suerte, el color o el calor con que disfrutamos muchos de nosotros. Y aun nos quejamos. Tenemos lo que nos merecemos.

 

 

 

 

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EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 6 de octubre de 2016

REDIMIR AL CAUTIVO

 

Dice la RAE, “Redimir:

  1. tr. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante

 precio. 

  1. tr. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra

 adversidad o molestia”.

 

Sorprende la ignorancia que manifestamos los fieles cristianos cuando, con motivo del Jubileo, el Papa nos ha interrogado sobre nuestro conocimiento de las Obras de Misericordia emanadas del Evangelio. En el apartado de las obras de misericordia corporales nos encontramos en el punto sexto (o así lo recuerdo yo): Redimir al cautivo.

 

Esta semana, a través del programa de radio en el que colaboro, he podido conocer a fondo la labor que realiza Caritas a través del Hogar de Acogida Nuestra Señora de la Merced para presos de distinto grado y recientemente liberados. Tuve la oportunidad de conocer a su director, un representante de sus educadores y uno de los acogidos. Me parece un trabajo profundo, meditado y excelente.

 

La entrevista me ha llamado a la reflexión. ¿Como puedo practicar esta obra de misericordia desde mi lejanía del mundo penitenciario? Por eso he recurrido a la RAE. La palabra redimir recoge diversas acepciones que se pueden aplicar a distintas situaciones que nos rodean.

 

¿Quién no conoce a alguna persona que sea esclava de algo o de alguien? ¿Quién no conoce a alguien que sufra algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia”?

 

Un amplio campo de trabajo. Mira a tu alrededor. Yo… ya lo estoy haciendo.

 

manos

 

EL AUTOSERVICIO

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 3 de octubre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

EL AUTOSERVICIO

 

Se han empeñado en eliminar todo tipo de servicios realizados por los seres humanos. Vamos a acabar convertidos en individuos autosuficientes y solitarios.

 

Esta reflexión ha venido a mi mente tras leer en la prensa local la noticia referente a un hecho insólito: “un inglés se opera a sí mismo harto de las listas de espera”. No me extraña. El hijo de la pérfida Albión estaba harto de esperar a que le retiraran unos restos de hilo de una operación bastante chapucera. Le tenían en lista de espera durante quince años. Al parecer la “auto-operación” terminó favorablemente.

 

No me extraña la desesperación de este ingeniero inglés. Parece ser que en todas partes cuecen habas. Nuestra Seguridad Social puede dar testimonio de las mismas. Tengo entre mis papeles uno que dice “entrega solicitud de ecografía abdominal”. Mi médico de cabecera quería comprobar si tenía piedras en la vesícula. En dicho documento pone una fecha: 2 de marzo de 2016. Hasta ahora. Estoy seguro que no tengo piedras. Si no habría reventado como el lagarto de Jaén. Que no se preocupen. No me voy a meter una cámara para comprobarlo.

 

Nos estamos acostumbrando al autoservicio. Empezamos por las gasolineras, seguimos con los bancos, los periódicos digitales, los expendedores de todo tipo de artículos… ¡Hasta las panaderías! he estado en una que se echan monedas y salen barras de pan.

 

Que pena. Con quién vamos a hablar del tiempo. Ya ni en los ascensores. Han puesto unas pantallitas con noticias para que podamos subir o bajar sin tener que hablar con nadie de lo poco que llueve. He leído “nosedonde” lo de los confesionarios virtuales y he recordado el chiste de los decimales.

 

Un desastre. Comemos “con alguien” mientras manipulamos el teléfono móvil. Esta semana he estado en una apasionante conferencia impartida por un montañero que nos llenó de emoción a los asistentes. Mi vecino de la fila delantera aprovechó para revisar la correspondencia, hacer un ejercicio de un master y leer los periódicos del momento.

 

No me extraña que la familia esté en franca crisis. Para que haya familia tienen que coexistir dos personas en el tiempo y el espacio. Un gasto innecesario. Fuera cadenas.

 

La buena noticia de hoy me la proporciona uno de mis nietas, Alejandra. Me dice de vez en cuando: abuelo empújame el mecedor. Espero que no inventen el mecedor automático. Entonces… rasgaré mis vestiduras.

evolución