OBITUARIOS

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 21 de noviembre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

OBITUARIOS

 

El obituario es un género periodístico, casi en desuso, al que han tenido que recurrir apresuradamente los medios de difusión en los últimos días.

 

Dicho género se sigue presentando en las facultades de periodismo, como una especie de fósil, propio de la primera parte del siglo XIX, con el que se ponderaban y elogiaban las virtudes de los distintos jerarcas, potentados económicos, culturales, militares o políticos de la época tras su fallecimiento. En ocasiones se redactaban auténticas joyas literarias. La mayoría de las veces, se recurría a plantillas, lugares comunes y estereotipos.

 

Esta semana pasada, en las diversas redacciones de los medios,   tras el fallecimiento de Doña Rita Barberá y el comandante Fidel Castro, se ha tenido que tirar de manuales y de tanta cara dura como hipocresía, para poner en valor el criterio propio –o de la empresa- y desdecirse de cuanto se había dicho, escrito o publicado anteriormente. Auténticas filigranas para disimular los juicios paralelos, las condenas de telediarios y las verdades a medias. Nadar y poner a secar la ropa. Cosas veredes. La realidad es que ambos ilustres fallecidos han descansado de tanta falsedad. Rezo por ellos.

 

La buena noticia de hoy me la proporciona el agua y la luz. El agua en forma de lluvia que limpia la atmosfera y alimenta a toda la creación. La luz en forma de techos extraordinarios en las calles que invitan a vivir, pese a quien le pese, el aniversario del nacimiento de la esperanza en forma de niño, hace más de veinte siglos, allá en Belén. Luz en forma de velitas que configuran la corona de Adviento que los cristianos iremos encendiendo, una a una, cada semana mientras vivimos la espera, la preparación y la búsqueda de un mundo mejor.

 

500.000 kilos de alimentos recogidos para Bancosol en Málaga y la próxima inauguración de Calor y Café para atender a los “ignorados”, avalan un excelente inicio del Adviento. Barriga llena… a Dios alaba.

 

 

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PASAR LA PUERTA

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

                       Málaga 24 de noviembre de 2016

PASAR LA PUERTA

 

     Hay veces que cruzar un umbral supone un paso a la sombra o a la luz. Este sencillo gesto es realizado a veces con miedo, otras con esperanza y la mayoría de las veces sin ser conscientes de su significado.

 

A lo largo del último año más de seiscientas mil personas han realizado este paso en los diversos templos habilitados para ello de la provincia de Málaga, según refleja la revista Diócesis.  Alentadora noticia que me invita a esperar que dicha circunstancia –el paso a una vida intensa de misericordia-, contrarreste la influencia negativa que llega a la sociedad malagueña bombardeada día a día por noticias y actuaciones desde diversos estamentos, que subrepticiamente nos “invitan” a todo lo contrario.

 

Los mensajes del Papa, con motivo de este Jubileo de la Misericordia, nos invitan a pararnos, pensar y actuar. Últimamente nos han llegado a través de la exhortación apostólica Amoris laetitia (La alegría del amor) y en la publicada esta misma semana: Misericordia et misera, en cuyo inicio aparece la siguiente dedicatoria de Francisco: A cuantos leerán esta Carta Apostólica, misericordia y paz”.

 

En el punto 4 de dicha carta expresa: “Hemos celebrado un Año intenso, en el que la gracia de la misericordia se nos ha dado en abundancia. Como un viento impetuoso y saludable, la bondad y la misericordia se han esparcido por el mundo entero. Y delante de esta mirada amorosa de Dios, que de manera tan prolongada se ha posado sobre cada uno de nosotros, no podemos permanecer indiferentes, porque ella cambia la vida”.    

 

Esta llamada dirigida claramente a cada uno de nosotros nos pone en la misma situación que Francisco señala al inicio de la exhortación refiriéndose al encuentro de la adúltera con Jesús: “Quedaron sólo ellos dos: la miserable y la misericordia”.  

 

    En el punto 21 indicaEste es el tiempo de la misericordia para todos y cada uno, para que nadie piense que está fuera de la cercanía de Dios y de la potencia de su ternura. Es el tiempo de la misericordia, para que los débiles e indefensos, los que están lejos y solos, sientan la presencia de hermanos y hermanas que los sostienen en sus necesidades. Es el tiempo de la misericordia, para que los pobres sientan la mirada de respeto y atención de aquellos que, venciendo la indiferencia, han descubierto lo que es fundamental en la vida. Es el tiempo de la misericordia, para que cada pecador no deje de pedir perdón y de sentir la mano del Padre que acoge y abraza siempre”.

 

         No voy a caer en el error de pedir a ninguno de mis lectores aquello que yo no me exijo a mi mismo. Pero ciertamente, después de haber cruzado, a lo largo de este año del Jubileo, la puerta Santa tres o cuatro veces en Roma y otras tantas en nuestra Catedral, algo se me ha pegado y me ha invitado a actuar en consecuencia.

 

   Una vez más el Papa nos indica el camino concluyendo el año con la celebración del “Jubileo de las personas socialmente excluidas”. Nada más que añadir. Ahora nos queda el actuar en consecuencia. Hemos pasado el umbral.

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 21 de noviembre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

EL PROGRESO DE LA CIENCIA

“Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”.

    Cuando yo era joven, allá por el pleistoceno, aun se escuchaba el estribillo de “La verbena de la paloma” rescatado anteriormente. Con dicha frase se pretendía magnificar los avances de la ciencia que llenaban de asombro al común de los mortales en los finales de aquel siglo XIX.

Me ha venido a la memoria este recuerdo con motivo del precioso sonido que ha acompañado mi sueño esta noche. Se trata del lloriqueo de mis dos últimas nietas. Unas niñas que no habrían podido venir al mundo, de ninguna de las maneras, sin la ayuda de la ciencia médica que ha permitido su gestación de una forma imposible hasta hace unos cuantos años.

Este hecho me hace seguir pensando la maravillosa labor de esa clase médica que pone en práctica, a fondo, los preceptos del juramento hipocrático. Se dedican a eliminar o paliar los sufrimientos de los pacientes, a mejorar la calidad de la vida y, en este caso, a ayudar a traer al mundo nuevos seres que llenan de esperanza nuestro futuro.

Por otro lado tenemos el caso de Pablo Ráez, ese joven malagueño al que se le ha realizado un transplante de médula en estos días. Hasta hace no demasiados años, los enfermos de leucemia tenían un futuro incierto y pocas probabilidades de superar la enfermedad a largo plazo. Se le ha vuelto a realizar un transplante y se encuentra a la espera de los resultados.

El tratamiento de la leucemia mediante transplante de médula debe gran parte de su éxito a la labor de Josep Carreras, uno de aquellos tres tenores que acercaron el Bel canto a todos los públicos en aquellos años. Aquejado de leucemia, el tenor catalán fue sometido a un transplante de médula que le ha permitido vivir entre nosotros hasta ahora y esperemos que muchos años en el futuro.

En agradecimiento por su curación, Carreras organizó la fundación que lleva su nombre, que se ocupa de la captación de donantes con gran éxito. La donación se realiza de una forma muy simple. Se toma al donante una muestra de sangre que se analiza. Los resultados de la misma se guardan en un banco de datos a la espera de algún enfermo que lo necesite y cuyos parámetros sean compatibles con el donante. Así lo hice yo hace años hasta recibir una notificación de la Fundación Josep Carreras contra la leucemia, en la que me agradecían mi voluntad, pero que nos daban de baja a las 65 años. Algún hijo mío me ha sustituido en el archivo.

Creo que debemos animarnos a pasar esta prueba mientras donamos sangre. Otras formas de transmitir vida. Los investigadores y los médicos protagonizan hoy mi buena noticia.

                     

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

                       Málaga 17 de noviembre de 2016

CELEBRANDO LA VIDA.

 

     Mi amigo Valentín está malito. Lleva unos cuantos meses con un duro tratamiento que a veces le deja el cuerpo molido.

 

     Pero hay otra faceta de su persona en la que no hace caso de análisis ni de controles. El espíritu de supervivencia y el beberse la vida día a día. Valentín nos está dando un ejemplo de cómo poner al mal tiempo buena cara. Especialmente a mí, que soy el peor enfermo del mundo-mundial. Mi amigo habla, comparte, sonríe y nos da fuerzas a todos para que sepamos afrontar lo que la naturaleza nos depara.

 

Por eso, y para agradecerle su testimonio, nos reunimos la pasada semana casi cien personas para asistir a un concierto de jazz y de swing organizado por un sobrino y ahijado suyo. (Por cierto, un grupo extraordinario que nos transportó a la música de los mejores casinos americanos y a las canciones de toda la vida).

 

Allí estábamos sus familiares, sus amigos de la mili, sus colegas del teatro, los que hemos compartido muchos cursillos de cristiandad con él y cuantos han pasado por su vida a lo largo de muchos años. Acabamos yéndonos a cenar en amor y compañía, finalizando como siempre; con canciones y anécdotas.

 

Un acto muy sencillo pero muy importante por lo que significa. Reunirnos para agradecer el ejemplo que este hombre bueno nos ha dado en la salud y en la enfermedad, en el auge económico y en la crisis. Y que nos seguirá dando. Los mayores tenemos que valorar cada día de nuestra existencia y dejarnos de esperar al futuro para demostrar lo que nos queremos y nos necesitamos.

 

vivir

 

 

LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 14 de noviembre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

NAVIDAD POR LO CIVIL

        He oído a través de un noticiario radiofónico que, una vez más, se discute en diversos estamentos la instalación de belenes en lugares públicos.

       En algún lugar, y a regañadientes, se autoriza, no como símbolo religioso, sino como un “hecho cultural”. En una palabra, un paso hacia el “belén civil”. Este “glorioso paso” va a dar pie a una serie de interpretaciones y planteamientos que lo soportan todo. Algo así como fue el invento del bautismo civil.

Soy de la opinión de vivir el cristianismo en los templos, las casas de los que practican esa religión y los centros en los que se imparte la enseñanza desde una base confesional. Lo cual no impide el que en los lugares públicos se exhiba una pequeña celebración de lo que representamos. No tiene sentido que se niegue esta posibilidad mientras se sigan viviendo las fiestas navideñas en las calles y se concedan vacaciones para su celebración.

Lo que no aceptaré jamás es la mala leche. Todo esto se trata de un ataque frontal contra todo lo que signifique religión y tradición. Supongo que la “new age” latente aceptaría “belenes” que recreen la adoración de tipos como los Pokemon y con la llegada de los nuevos reyes magos: Putin, Trump y los Kim norcoreanos, a lomos de carros de combate. O de procesiones civiles tras los líderes rufianes, gritones, faltones y perrofláuticos.

La buena noticia de hoy me la proporcionan los millones de personas de buena voluntad que aprovechan estas fiestas para encontrarse con los seres queridos alrededor de un modesto belén, como sucede en mi casa donde se montan dos, uno bonito para enseñar y otro para que lo pongan y quiten los niños, con figuras mancas o cojas, con reyes magos que van en diversa dirección y con un niño Jesús que lo aguanta todo.

Me encanta la Navidad. Por lo que es y lo que significa. Por la felicidad que propicia a cuantos la intentan comprender. Por más que lo intenten, no lograran implantar la Navidad por lo civil. Por lo menos en mi casa. No pasarán.

 

 

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El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

                       Málaga 10 de noviembre de 2016

¡QUE SUERTE HEMOS TENIDO!.

 

A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de convivir con una lista de Papas encabezada por Pío XII y sucedida cronológicamente por Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XIII y, finalmente, con Francisco.

 

     Por cierto, les corresponden los números 260 al 266 del papado, según he podido recabar de los datos biográficos.  Me da la impresión que el designado con el número 266, ha sido un gran acierto del Espíritu Santo, así como una bendición para sus coetáneos y para la Iglesia del futuro. Desde su llegada, se ha notado la entrada en Roma de ese aire fresco que reclamaba Juan XXIII en la convocatoria del Vaticano II.

 

Hoy solo me voy a referir a la exhortación apostólica Amoris Laettia, “La alegría del amor”. Un estudio sencillo –pero profundo- sobre los problemas de las familias en general y las familias católicas en particular.

 

No tiene desperdicio. Como lo voy a estropear -si lo intento resumir-, les aconsejo su lectura a todos aquellos que tenemos problemas de todo tipo en nuestras familias –y nos preocupamos por ello, que esa es otra- para que podamos abordarlos de forma evangélica, es decir, desde el amor y la comprensión. En una palabra: desde la misericordia.

 

La exhortación aborda sin miedo y sin tapujos las relaciones familiares. Comienza con los matrimonios, el amor apasionado, las familias grandes, las crisis, las angustias y dificultades, la educación de los hijos, discernimiento de las situaciones llamadas “irregulares”, la espiritualidad del cuidado, del consuelo y del estímulo, etc.

 

He comenzado a subrayar ideas y frases y, al final, he desistido. No tiene desperdicio. Pone en valor todo lo discernido en los Sínodos de los Obispos –especialmente los de las familias- y los encuentros sobre la familia que se realizan regularmente.

 

Un librito para leerlo y para vivirlo. A mí me ha hecho mucho bien. Ojo, además es muy barato. Sigo pensando que nos ha tocado la lotería con este Papa.

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La buena leche

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LA BUENA NOTICIA DE MANUEL MONTES CLERIES

 

Málaga 7 de noviembre de 2016

 

m.montescleries@telefonica.net

 

LA BUENA LECHE

        Me consta que de este tema he escrito anteriormente, pero hoy considero oportuno hablar de la buena leche. Sí, ya lo se. Lo que pega ahora – y lo que vende- es hablar de la mala leche. Pero de eso ya hablan otros.

Cuando he conocido la noticia de la muerte de una chiquilla de doce años, victima del botellón, me ha venido a la memoria la génesis de un proyecto en el que nos embarcamos varios amigos en el 2008 y que, afortunadamente, sigue funcionando de una manera suficiente.

En aquellos días se estaba especulando con la adecuación de un espacio del parque malagueño a fin de dedicarlo al encuentro de los jóvenes, en los fines de semana, al objeto de ponerse “púos” de “pelotazos”. Mientras, en otra zona de Málaga, allá por las Lagunillas, no había donde repartir leche y pañales a los niños de familias deprimidas de la zona. Aquél botellódromo no prosperó. Por el contrario el Biberódromo –que nació para atender los niños que lo necesitaban- sigue en marcha atendiendo regularmente a 200 tiernos infantes y a sus madres.

      La buena noticia de hoy me la proporciona un hecho que ha sucedido en esta misma semana. Acabamos nuestra existencia de leche fresca con el consumo de los últimos 500 litros que teníamos depositado en nuestro proveedor. Inopinadamente, recibimos una llamada de unos amigos de siempre que nos indican que acaban de comprarnos 5.200 litros de leche fresca de los que podemos disponer ya. Tres meses solucionados.

Se acostumbra a hablar de casualidades. ¡Jamón de casualidades! La gente tiene muy buena leche. Lo que hay es que –disculpen la expresión- ordeñarla. Se sienten felices haciendo felices a los demás.

 

 

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Entrar al trapo

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EL SEGMENTO DE PLATA

Por Manuel Montes  m.montescleries@telefonica.net

 

Málaga 3 de noviembre de 2016

ENTRAR AL TRAPO

 

No podemos entrar al trapo. Sería ponernos a la altura de los enanos, intelectuales y políticos, que proliferan en los tiempos revueltos.

 

A partir de ahora me hago seguidor de las ideas –claras y sencillas- de una modesta diputada canaria,; Ana Oramas. En su intervención en el transcurso del debate de investidura del pasado sábado, en un solo minuto, dijo cosas mucho más importantes y liberadoras que el resto de los comparecientes a lo largo de horas y horas. Me hice cargo de como será su vida parlamentaria en medio de un grupo mixto lleno de rencor, odio e individuos vociferantes y embusteros. Lleva toda la razón. En esa selva, si uno no muere, se endurece para siempre.

 

Personalmente, como a la mayoría de los españoles, me entró ganas de entrar al trapo y decirle a alguno de los intervinientes en el debate lo que sentía en el momento ante tal sarta de embustes que herían a mis padres, a todos los españoles, los andaluces y, concretamente, a mi mismo. Eso sería lo fácil. Con ello volveríamos a los tiempos, ya pasados, de revanchismo y de odio ancestral.

 

Una vez más, el Papa Francisco por un lado, y los representantes de las diversas confesiones religiosas de nuestra ciudad, por el otro, nos han dado ejemplo de amor y de comprensión. Francisco reconoció las virtudes, que las tenía, de Lutero y aquellos que debido a su situación geográfica, política, económica o espiritual, tomaron una opción evangélica con matices que le apartaron de la Iglesia Católica. Es tan importante lo que nos une –Jesucristo- que en lo que discrepamos, que es superable.

 

La noticia de la reunión en Málaga para orar de los representantes de las religiones hinduista, judía, musulmana, budista y cristiana me hace pensar en que el Dios Padre está por encima de todos y nos da, una vez más, un mundo de paz basado en el respeto y el amor, en contra de lo que se desprende de algunos tipos impresentables. El odio y el rencor de los rufianes no pueden superar la buena voluntad del resto de los españoles.

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