PASAR LA PUERTA

24 f, 16

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries m.montescleries@telefonica.net

                       Málaga 24 de noviembre de 2016

PASAR LA PUERTA

 

     Hay veces que cruzar un umbral supone un paso a la sombra o a la luz. Este sencillo gesto es realizado a veces con miedo, otras con esperanza y la mayoría de las veces sin ser conscientes de su significado.

 

A lo largo del último año más de seiscientas mil personas han realizado este paso en los diversos templos habilitados para ello de la provincia de Málaga, según refleja la revista Diócesis.  Alentadora noticia que me invita a esperar que dicha circunstancia –el paso a una vida intensa de misericordia-, contrarreste la influencia negativa que llega a la sociedad malagueña bombardeada día a día por noticias y actuaciones desde diversos estamentos, que subrepticiamente nos “invitan” a todo lo contrario.

 

Los mensajes del Papa, con motivo de este Jubileo de la Misericordia, nos invitan a pararnos, pensar y actuar. Últimamente nos han llegado a través de la exhortación apostólica Amoris laetitia (La alegría del amor) y en la publicada esta misma semana: Misericordia et misera, en cuyo inicio aparece la siguiente dedicatoria de Francisco: A cuantos leerán esta Carta Apostólica, misericordia y paz”.

 

En el punto 4 de dicha carta expresa: “Hemos celebrado un Año intenso, en el que la gracia de la misericordia se nos ha dado en abundancia. Como un viento impetuoso y saludable, la bondad y la misericordia se han esparcido por el mundo entero. Y delante de esta mirada amorosa de Dios, que de manera tan prolongada se ha posado sobre cada uno de nosotros, no podemos permanecer indiferentes, porque ella cambia la vida”.    

 

Esta llamada dirigida claramente a cada uno de nosotros nos pone en la misma situación que Francisco señala al inicio de la exhortación refiriéndose al encuentro de la adúltera con Jesús: “Quedaron sólo ellos dos: la miserable y la misericordia”.  

 

    En el punto 21 indicaEste es el tiempo de la misericordia para todos y cada uno, para que nadie piense que está fuera de la cercanía de Dios y de la potencia de su ternura. Es el tiempo de la misericordia, para que los débiles e indefensos, los que están lejos y solos, sientan la presencia de hermanos y hermanas que los sostienen en sus necesidades. Es el tiempo de la misericordia, para que los pobres sientan la mirada de respeto y atención de aquellos que, venciendo la indiferencia, han descubierto lo que es fundamental en la vida. Es el tiempo de la misericordia, para que cada pecador no deje de pedir perdón y de sentir la mano del Padre que acoge y abraza siempre”.

 

         No voy a caer en el error de pedir a ninguno de mis lectores aquello que yo no me exijo a mi mismo. Pero ciertamente, después de haber cruzado, a lo largo de este año del Jubileo, la puerta Santa tres o cuatro veces en Roma y otras tantas en nuestra Catedral, algo se me ha pegado y me ha invitado a actuar en consecuencia.

 

   Una vez más el Papa nos indica el camino concluyendo el año con la celebración del “Jubileo de las personas socialmente excluidas”. Nada más que añadir. Ahora nos queda el actuar en consecuencia. Hemos pasado el umbral.

misere-2

 

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: