Está escrito

1 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 1 de junio de 2017

ESTÁ ESCRITO

 

       Soy de la opinión de que todo lo que te ha pasado, te pasa y te puede suceder, tiene cabida y explicación en esos cuatro testimonios-testamento de Jesús denominados Evangelios o Hechos de los Apóstoles.

 

Un día me enseñaron a recurrir a la Sagrada Escritura ante cualquier “papeleta” que se me presentara en la vida. Jamás me ha decepcionado. Suelo recurrir a la experiencia de hacer pasar el día a día por el tamiz de la predicación de Jesús a lo largo de sus tres años de vida pública. En ella se te advierte de las dificultades que vas a sufrir en su seguimiento y lo  incomprendido que te vas a encontrar en multitud de ocasiones. Lo curioso estriba en que muchos de los que te rodean, consideran normales las recomendaciones egoístas y agresivas de los “gurús” de nuestra época y sin embargo estiman trasnochados e incoherentes los criterios evangélicos basados en el amor y en las obras de misericordia.

 

Hace poco comentaba con un amigo mi experiencia durante mis diversas etapas de formación, familiares o laborales. Difícilmente puedo recordar situaciones negativas, malos tragos o rechazo de ningún tipo. Cuando se trata del desempeño  de mis actividades como miembro de la Iglesia, hay veces que las he pasado canutas. Siempre por dimes y diretes que me hacen recordar el miedo que tienen los historiadores al “fuego amigo”.

 

He llegado a la conclusión de que esto “entra en el sueldo”.  Jesús es nuestro ejemplo en ello. Te tienen puesto en el filo de la navaja y esperan el menor fallo o vacilación para poner de manifiesto ese “pero” que tira por tierra toda tu buena voluntad. En esos momentos, aunque te apoyen los que te conocen bien, te sientes solo, porque la masa es cobarde y busca la zona confortable. El cristianismo es capacidad de riesgo y salto al vació de la fe. Aunque te partas la cara o te la partan. Igual da.

 

Lo que me consuela es saber que en mi vida intuyo, ya era hora, una de los bienaventuranzas. He sido perseguido más veces por causa de la búsqueda de la justicia de Dios que por la de los hombres. Algo es algo. Termina el Evangelio de San Mateo que proclamábamos el domingo: Y sabed que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Por eso deduzco de lo que está escrito: Nunca estaremos solos.

 

 

                   

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