Mansos, no mensos

13 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 13 de julio de 2017

MANSOS, NO MENSOS

        Cuando al comienzo de la Eucaristía dominical a la que acudo cada semana escucho la frase: “el Señor esté con ustedes” me siento feliz.

 

Es un indicio claro de que algún sacerdote de allende los mares se ha incorporado a nuestra comunidad para cubrir las vacaciones de los prestes titulares. Los curas hispanos “importados” son muy especiales desde el principio de la celebración. Comienzan diciendo: “el Señor esté con ustedes”. Después una misa gozosa. Se puede observar el cuidado y la unción con los que se preocupan de los cánticos, la liturgia en general y, sobre todo, de la homilía.

 

La suelen preparar con parábolas de su tierra y referencias a lo más sencillo de su país. El pasado sábado hablaba de los mansos u pronunció la frase: “hay que ser mansos, no mensos”. La frase requería explicación. Y el celebrante nos la dio. La palabra menso es de uso corriente en México, la tierra de nuestro cura, pero poco pronunciada en España. Me recordó a ese gran actor, muy admirado por mí, que fue Mario Moreno “Cantinflas” que en su película “El padrecito”, de 1974, hace bastantes referencias a este adjetivo que, como recalcó el celebrante, no es despreciativo; significa estar “un poco despistado”.

 

En la vida del cristiano nos toca muchas veces hacernos el “menso”; lo que es otra forma de poner la otra mejilla. Pero una cosa es hacerse y otra ser. Cándidos como palomas y astutos como serpientes. Por eso los mansos entrarán en el Reino de los Cielos no por ser tontos (mensos), sino por “sufrir con paciencia las flaquezas de nuestro prójimo”. O prójima. Que hay que ser “políticamente correcto”.

 

Bienvenidos esos curas que traen aire fresco de las Américas. Gozan de un lenguaje muy llano y poco rebuscado y menos lugares comunes que nuestros sacerdotes agobiados durante el verano por un  montón de celebraciones que les llevan a veces a caer en la rutina.

 

El año pasado aprendí a decir “cobijita” (mantita). Este año el cura mejicano me ha hecho recordar a mi admirado “Cantinflas” que en “el padrecito” decía verdades como puños. Hay que ser “manso, no menso”.

 

 

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