El hijo

20 f, 17

 

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 20 de julio de 2017

EL HIJO

        Los telediarios están llenos de malas noticias. Los programas que se cubren bajo el nombre general de “realitys” reflejan cada día lo peor de nuestra sociedad.

 

Por ello me he empeñado, con más voluntad que éxito, en resaltar las circunstancias agradables y edificantes con las que me voy encontrando a lo largo de mí deambular por el mundo. Hoy les voy a hablar de un hijo.

 

Es vecino mío, cuarentón largo, vive solo con su madre, viuda desde hace años cuya mente anda flotando entre la demencia senil y el Alzheimer. Se trata de una familia que no tiene hijas. Un póquer de varones con muchas obligaciones, que han delegado en el que es objeto de mi atención, que está soltero,  para que cuide de la madre.

 

Desde mi atalaya puedo otear sus movimientos medidos. El mimo con el que, al atardecer, la lleva a la playa y la sienta en un banco durante un buen rato. Cómo, posteriormente, la instala en la puerta de su casa y le pone una mesita con la cena. A eso de las diez de la noche, la lleva hacia adentro, le enciende la televisión a todo trapo y así, un día tras otro.

 

Gente corriente… o no. El otro día se armó un alboroto con la llegada a su casa de un par de ambulancias llenas de sanitarios ataviados con monos rojos. La madre había tenido un desmayo. Reanimación, cuidados adecuados y a seguir la rutina. El hijo me miró con una sonrisa agradecida mientras levantaba el pulgar como signo de éxito. Gente corriente. De la que no va a Telecinco a vivir de sus vergüenzas.

 

Decía el Papa Francisco: “Un pueblo que no custodia a los abuelos, un pueblo que no respeta a los abuelos, no tiene futuro, porque no tiene memoria, ha perdido la memoria”.  “Los que cuidan a los mayores con amor, colaboran al bien de la sociedad”. “No podemos pasar por alto en felicitar a todas las personas que realizan una honorable labor en dedicarse al cuidado de los ancianos en todos los ambientes, sea en sus hogares, casas de retiros u hospitales”.

 

      Nada más que añadir. Voto a mi vecino Jorge para hijo del año.

 

 

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