LA FERIA

13 f, 17

La buena noticia

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga  14 de agosto de 2017

La feria

 

   Los italianos llaman fiera a la feria.  No sé el porqué, pero me lo supongo. Algunas veces la feria se nos va de las manos. Vuelve el “botellódromo”.

 

Tampoco es para pedir su prohibición, ni considerarla un caldo de cultivo para todos los males. Estimo que el secreto está en la moderación y el respeto. El pasarlo bien no tiene que estar reñido con el mantener las formas.

 

Hoy por hoy no soy muy “feriante”, pero reconozco haberlo sido en grado superlativo. Vivo en Málaga desde los siete años y he visitado y disfrutado de los distintos reales que se han ido sucediendo en el tiempo, desde aquél primero que recuerdo con Antonio Machín cantando en Martiricos, hasta los distintos emplazamientos posteriores que han culminado en el espacio ferial permanente del Cortijo de Torres.

 

Me quedo con la feria en el Parque. Aquella que montaron el Alcalde García Grana y el concejal de fiestas Pepe Jiménez. Era un disfrutón el poder desembocar, tras una tarde de toros, en aquél parque lleno de casetas a lado y lado. Transcurrían los años sesenta, años en los que vivíamos plenamente nuestra juventud de estudios, milicias, primer trabajo y la novia. Una sucesión de imágenes que te transportan a los cuba-libres a duro, el patio victoriano, los pollos asados y la caseta de Castellblanch, donde siempre acabábamos con cava gratuito.

 

Eran otros tiempos; menos dinero, andando a todas partes, toros en el tendido 6 con sol y moscas. Antonio Ordóñez y Luis Miguel, Diego Puerta, el Viti, Manolo Segura, Cesar Rincón… para que seguir, no se puede vivir de recuerdos. Posteriormente, también viví una época preciosa, ya en el sitio actual, colaborando con el Petesa en la caseta de los mayores el famoso Oasis Juvenil. Allí lleve varios años al Obispo Buxarrais y pude ver un intento de acercamiento a su mesa de Jesús Gil tras el lío de las fiestas de Marbella. Para escribir un libro o hacer una película tipo Berlanga.

 

Estimo que la feria del centro –que fue un gran invento de los comerciantes de la zona- se nos ha ido de las manos y se ha convertido en una vorágine de copas y coplas en camiseta. (Me parece que estoy hablando como un viejo. ¡Contra!, lo que soy).

 

Mi buena noticia de hoy me la traen esos recuerdos que hoy se harán vida en mis nietos. Siguen buscando con ilusión el tren de los escobazos y el “látigo Pérez”. Poniéndose de grana y oro para hacerse la tradicional foto con el caballo de cartón del fotógrafo cordobés.

 

 

 

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