Santa Bárbara

19 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 19 de octubre de 2017

SANTA BARBARA     

      Dice el dicho popular que “nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que no truena”.

 

      Esta semana nos hemos hartado de acordarnos de Santa Bárbara. Entre martes y miércoles han caído chuzos de punta. Santa Bárbara se hizo famosa por la presencia de un rayo en el momento de su decapitación, que por cierto mató a su padre que era el verdugo,  como culmen de su martirio. Los artilleros la han elegido por patrona recordando el ruido de los truenos (la santabárbara es una parte de las naves donde se guarda la munición); es una Santa muy famosa en muchos pueblos europeos de los que es patrona y en Oriente próximo donde se le tiene mucha devoción.

 

Pero yo me he acordado de santa Bárbara por otros motivos. He tenido que visitar el Hospital Materno de Málaga con motivo del nacimiento de mi nieto número diecisiete. En la espera da tiempo a todo, pero sobre todo, a mí que me gusta mucho huronear, me ha permitido leer con detenimiento las placas de agradecimiento a los facultativos y personal sanitario y a una serie de Imágenes Sagradas. Especialmente a Jesús Cautivo.

 

Cuando escuchas a los tertulianos (dioses sentenciadores de las ondas) que el hablar de lo trascendente, es como ellos denominan “viejuno”, te entra la risa. El ser creyente está casi mal visto. Llega un momento en que nos cuesta trabajo el dar razones de nuestra fe. Esto se supera con los cultos externos basados en las grandes fiestas, Semana Santa y Navidades, pero que no comprometen a nada y se tratan de “otra cosa” que la fe que se manifiesta en el Credo.

 

Pero cuando empieza a tronar en nuestras vidas… recurrimos a aquello que nos enseñaron nuestros mayores y hacemos promesas y propósitos que cumplimos o no. No se nos quita de la boca el ¡Ay Dios mío! El “Oh my God” que escuchamos de los angloparlantes.

 

La verdad es que Dios nace en nosotros de dentro a fuera. Pienso que si lo dejásemos aflorar en más ocasiones nos iría mucho mejor.

 

 

Cartel que he podido copiar del  Materno

 

 

 

 

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