Tiempos difíciles

26 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 26 de octubre de 2017

TIEMPOS DIFÍCILES -2-    

Hace más de cinco años escribía un artículo con este mismo título basándome en la situación de aquél, por entonces, año complicado.

 

He vuelto a releerlo y, curiosamente, no se ha solucionado nada de cuanto se destacaba entonces. Es más, se le han añadido una serie de circunstancias que hacen aun más laboriosa su solución.

 

Hablaba por entonces de las complicaciones que trae consigo la familia moderna. Estas se han acentuado. Hoy por hoy cada vez se confía menos en la institución familiar, se divorcian más personas que las que se casan, la natalidad está por los suelos y los nuevos modelos de convivencia campan por sus respetos.

 

En otro apartado me refería a la situación económica. Curiosamente cada vez se habla menos de la crisis. Y, una de dos, o esta se va superando, o el lío político en el que andamos metidos nos tapa la persistencia de la misma. Que se lo digan a los empresarios catalanes que van quedando. Solo les falta que la SEAT coja el portante y se desplace a otra zona de España, para que se queden a cuatro velas.

 

Los mayores vemos la situación con desasosiego. Hemos vivido la posguerra, la dictadura, la nueva democracia y lo de ahora con el miedo, transmitido por nuestros padres, de volver a las andadas. Pues ya hemos vuelto. Los reinos de taifas proliferan y los salvadores de la patria (o las patrias) surgen como hongos. Al final tendremos que recurrir a la manida frase de “Virgencita que me quede como estoy”.

 

Pero es que me indigna escuchar las frases tales como “presos políticos”, “asilo político”!, “Cataluña –norte y sur-“, “Euskalerría” o “viva Cartagena”. Decía el clásico “divide y vencerás”. Estamos perdiendo más que el Málaga C.F.

 

¿Que podemos hacer? Agua y ajo. Preocuparnos más de nuestro metro cuadrado y transmitir paciencia y comprensión a esa mayoría silenciosa que lo único que quiere es paz y tranquilidad. Menos banderas y más viviendas, empleos y sanidad.

 

Decía una vieja canción: “no te puedo querer… porqué no sientes lo que yo siento”. No estoy de acuerdo. Creo que se puede querer al que no piense como yo. Pero eso es para nota. Edad tenemos para conseguirlo. Lo malo es que me da la impresión que los que tienen que decidir no están por la labor. Yo creo que se puede.

 

 

 

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