El cautivo estaba de guardia

16 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 16 de noviembre de 2017

 

EL CAUTIVO ESTABA DE GUARDIA    

      

     En estos días se ha escrito mucho sobre la personalidad de Gregorio Sánchez “Chiquito de la Calzada”. Cada uno de los malagueños que tenemos “más años que er clavo del almanaque”, nos hacemos eco del mensaje de cada una de sus palabras, basadas en la vida de nuestro barrio y nuestra época.

 

    Su fallecimiento ha sido consecuencia del fin de su etapa vital y su deseo de pasar a compartir en la otra vida ese amor por su esposa, poco corriente entre la gente de la farándula, manifestado desde siempre por el cantaor frustrado y, sin embargo, humorista brillante.

 

Como tantos otros miembros de esa generación su fe era similar a la del “carbonerillo”. La vida y la enseñanza no habían dado para más. Pero como tantos otros había llegado a la viña del Señor a través de ese encuentro natural del hombre sencillo del barrio con la fe que le transmitieron sus mayores, basada en el culto a las Imágenes y lo que representan.

 

Tengo un gran respeto por esa riada de personas que, a diario y, especialmente en los alrededores del Lunes Santo, se acercan a ese nexo de unión con lo trascendente que es la imagen de Jesús Cautivo. Gregorio era uno de ellos.

 

Contaba uno de sus amigos que, en una actuación en un escenario de una altura respetable, se le fue un pie en una de sus carrerillas típicas y cayo de mala manera al patio de butacas. No le sucedió nada grave. El achacó su suerte en esta circunstancia a que el Cautivo estaba de guardia”. No se puede explicar de una forma más gráfica lo que es la Fe sencilla. Ese punto de creencia al que Dios nuestro Señor se agarra por medio de Jesucristo para llevarnos a su presencia.

 

Gregorio, “el chiquito de la Calzá”, me ha demostrado, a lo largo de muchos años -yo le conocí en aquellos tablados de los 60-70, donde los tunos de la época “parcheábamos”- que se puede transmitir sonrisas y risas limpias con chistes sencillos y lenguaje corporal distinto. Un buen hombre que ha pasado por la vida siendo feliz y haciendo felices a los demás. Ya descansa en paz. Es uno de los “leonarios der Cautivo”.

 

 

Dibujo de Andrés Mérida.

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