MISTERIO EN EL MISTERIO

28 f, 17

El segmento de plata

Por Manuel Montes Cleries         

        m.montescleries@telefonica.net

                                                                   Málaga 28 de diciembre de 2017

MISTERIO EN EL “MISTERIO”

    A medida que nos vamos haciendo mayores podemos tomar dos opciones: convertirnos en unos integristas a lo “Don Cicuta” o hacernos más tolerantes (señal de madurez).

Esta reflexión viene a mi mente con motivo de un descubrimiento que he realizado en el Belén de una familia muy conocida por mí. Se trata de una de esas familias que han cambiado la estética por el estar cómodos. Sus ancestros pertenecían a ese grupo, abundante antaño, de familias en cuya casa había un saloncito para las visitas y un sofá en el que jamás se podían sentar los niños, bajo pena de arresto domiciliario. Hoy su casa es un desastre organizado.

 

El salón de la familia de marras se ha convertido en un lugar “totum revolutum”. Subsisten una serie de sofás y sillones desvencijados por el uso  que reconocen perfectamente el cuerpo de los habitantes de la casa, los familiares y las visitas. Los muebles y estanterías están ocupados por una sucesión de fotografías y recuerdos de todos y todo. En un rincón se encuentra el Nacimiento.

 

Si te acercas al mismo descubres que uno de los Reyes va en dirección contraria. Es la única forma de tenerlo en pie sobre las tres patas que conserva. Milagrosamente una fuente echa agua cuando le parece, con evidente riesgo de iniciar un incendio en cualquier momento.

 

Pero el “misterio” surge cuando se acerca el visitante al Portal. En una cuna de dos plazas dormitan (y reinan) dos niños Jesús. Oprobio y mesadura de cabellos para todos los puristas. Anatema y cuando menos una barbaridad. ¿Quién ha puesto el segundo niño? ¡Quién iba a ser! Otro niño. En la familia habían nacido mellizos. Él identifica ambos nacimientos.

 

Cuando te pones a pensar descubres que el Niño Jesús comparte su cuna con todos los niños del mundo. Especialmente los que sufren. San José y la Virgen comparten la cueva con todos los que no tienen vivienda. Los pastores de nuestro día se acercan a los comedores sociales, a los hogares de acogida, a las asociaciones de reparto de alimentos y a todos aquellos que reparten su tiempo entre los suyos y los demás… que también son suyos.

 

He podido desvelar el “misterio” del Misterio. Me ha enseñado a compartir lo mío, lo nuestro, con los demás. A hacerle un sitio en nuestro corazón al “otro niño” que nace. Hoy es el día de los Inocentes. No de los tontos. Los que descubren el valor de la Inocencia. Como los niños.

 

 

 

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